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miércoles, 11 de mayo de 2016

Carta del Papa al Patriarca de la Iglesia Copta Ortodoxa «Coptos y católicos pueden testimoniar juntos valores tan importantes como la santidad y dignidad de cada vida humana».


En el marco de la celebración de la Jornada de la Amistad entre Coptos y Católicos, el papa Francisco envió una carta a Su Santidad Tawadros II, Pope de Alejandría y Patriarca de la Iglesia Copta Ortodoxa, en la que afirmó que los fieles de ambas confesiones cristianas pueden testimoniar juntos valores «como la santidad y dignidad de cada vida humana».
VATICANO, 10 May. 15 (ACI/EWTN Noticias).-
El Papa Francisco envió una carta a Su Santidad Tawadros II, líder de la Iglesia Copta Ortodoxa de Egipto y Patriarca de la Sede de San Marcos con motivo del segundo aniversario de su encuentro en el Vaticano.
En ella recuerda los lazos espirituales y la amistad, así como el ecumenismo de sangre que une a las iglesias por el martirio de cristianos en países de Medio Oriente y África.
“Hoy más que nunca estamos unidos por el ecumenismo de la sangre, lo que nos alienta en el camino hacia la paz y la reconciliación”, señaló el Papa.
“Le aseguro a usted y a la comunidad cristiana en Egipto así como a todo Oriente Medio mi oración incesante, y el recuerdo en particular de los fieles coptos recientemente martirizados por su fe cristiana. Que el Señor los acoja en su Reino, dijo en referencia a los asesinados hace semanas por su fe a manos de los terroristas del autodenominado Estado Islámico”.
Francisco indicó que aunque “nuestra comunión es todavía imperfecta, aquello que tenemos en común es más grande que lo que nos divide. Podemos perseverar en nuestro camino hacia la plena comunión, y crecer en amor y comprensión”.
El Santo Padre subrayó en su misiva lo alentador que resulta que la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo entre la Iglesia católica y las Iglesias Orientales ortodoxas haya finalizado un documento sobre la comunión en la vida de la Iglesia primitiva y sus implicaciones en la búsqueda de la comunión hoy día. Un diálogo, dijo, que “continuará y traerá frutos abundantes”.
El Papa se mostró especialmente contento por la disponibilidad del Patriarcado de la Sede de San Marcos para celebrar la próxima reunión de dicha Comisión en el Cairo.
Francisco también recordó que los cristianos de todo el mundo se encuentran en un momento en el que deben afrontar desafíos similares que requieren esfuerzos comunes.
Además expresó su aprecio porque Tawadros II nombrara un delegado para que participase en el Sínodo Extraordinario de Obispos dedicado a la Familia el pasado mes de octubre. Manifestó también el deseo de que esta colaboración pueda continuar en un futuro para afrontar cuestiones relativas a los matrimonios mixtos.
El Pontífice se despidió subrayando la amistad entre la Iglesia ortodoxa copta y la Iglesia católica y desea que el mensaje sea “un abrazo fraterno en Cristo Señor”.
El 10 de mayo de 2013, el Papa Francisco y Tawadros II se reunieron en el Vaticano. El encuentro se produjo cuarenta años después del que mantuvieron sus predecesores, el Papa Pablo VI y el Papa Shenuda III.
“La visita de hoy –dijo Francisco en esa ocasión– refuerza los lazos de amistad y de hermandad que ya unen a la Sede de Pedro y a la Sede de Marcos, heredera de un inestimable legado de mártires, teólogos, santos monjes y fieles discípulos de Cristo, que durante generaciones y generaciones han testimoniado el Evangelio, con frecuencia en situaciones de gran dificultad”.

(ACI Prensa) «Coptos y católicos pueden testimoniar juntos valores tan importantes como la santidad y dignidad de cada vida humana, la santidad del matrimonio y la vida familiar, y el respeto de la creación que nos ha confiado Dios», señaló el Pontífice, que también expresó su gratitud al Señor por los pasos dados a lo largo del camino de la reconciliación y la amistad después de siglos de silencio, incomprensión e incluso hostilidad.
Ahora, coptos y católicos, escribió el Pontífice, «se encuentran cada vez más, dialogan y cooperan para anunciar el Evangelio y servir a la humanidad».
«A pesar de que estamos todavía en camino hacia el día en que nos reuniremos como uno en la misma mesa eucarística, somos capaces, incluso ahora, de hacer visible la comunión que nos une», añadió.
En ese sentido, dijo que frente a los muchos desafíos contemporáneos, los fieles de ambas confesiones están llamados a ofrecer una respuesta común fundada sobre el Evangelio. «Mientras continuamos nuestra peregrinación terrena y si aprendemos a soportar las cargas de los otros y a intercambiar el rico patrimonio de nuestras respectivas tradiciones, veremos claramente que lo que nos une es más grande que lo que nos divide», expresó.
Antes de concluir, el Papa Francisco expresó su preocupación por las comunidades cristianas en Oriente Medio.
«Su Santidad, todos los días mis pensamientos y oraciones están con las comunidades cristianas en Egipto y Oriente Medio, muchas de las cuales pasan por condiciones difíciles y situaciones trágicas».
«Soy muy consciente de su grave preocupación por la situación en Oriente Medio, especialmente en Irak y Siria, donde nuestros hermanos y hermanas cristianos y de otras comunidades religiosas se enfrentan a pruebas diarias. ¡Que Dios nuestro Padre dé paz y consuelo a todos los que sufren e inspire a la comunidad internacional a responder con prudencia y justicia a esta violencia sin precedentes!», expresó.



sábado, 30 de abril de 2016

Acompañar, discernir e integrar «Amo­ris lae­ti­tia no vie­ne a plan­tear cam­bios de doc­tri­na, pe­ro sí im­por­tan­tes mo­di­fi­ca­cio­nes en la for­ma de apli­car­la".

Dis­cer­nir no es so­lo so­pe­sar ra­zo­nes, sino bus­car al Se­ñor pa­ra se­guir­le más de cer­ca, es­cu­chan­do lo que su­ce­de y el sen­tir de la gen­te. Es lo con­tra­rio a una li­cen­cia pa­ra ha­cer la pro­pia vo­lun­tad; su­po­ne abrir­se a la Pa­la­bra de Dios que ilu­mi­na la reali­dad con­cre­ta de la vi­da co­ti­dia­na y exi­ge tras­pa­sar la su­per­fi­cie de las co­sas y las apa­rien­cias pa­ra aten­der amo­ro­sa­men­te a lo que Dios es­pe­ra de uno en sus cir­cuns­tan­cias. Re­quie­re un ta­lan­te de aper­tu­ra a la com­ple­ji­dad y am­bi­güe­dad de lo real, en to­do, tam­bién en la vi­da ma­tri­mo­nial y fa­mi­liar. Pi­de no se­pa­rar fá­cil­men­te pu­ros e im­pu­ros, bue­nos y ma­los, y no blin­dar­se en ri­gi­de­ces, tó­pi­cos, com­pla­cen­cias nar­ci­sis­tas o con­de­nas ca­tas­tro­fis­tas, que aca­ban sien­do «doc­tri­na sin vi­da».
Le im­por­ta mu­cho al Pa­pa po­ner «los pies en tie­rra» (6), pres­tar aten­ción a la reali­dad con­cre­ta (31), por­que sin es­cu­char­la es im­po­si­ble com­pren­der las exi­gen­cias del pre­sen­te ni las lla­ma­das del Es­pí­ri­tu. La hu­mil­dad del rea­lis­mo ayu­da, por ejem­plo, a no pre­sen­tar «un ideal teo­ló­gi­co del ma­tri­mo­nio de­ma­sia­do abs­trac­to, ca­si ar­ti­fi­cial­men­te cons­trui­do, le­jano de la si­tua­ción con­cre­ta y de las po­si­bi­li­da­des efec­ti­vas de las fa­mi­lias reales» (36).
Aho­ra bien, dar tan­to va­lor al dis­cer­ni­mien­to y a pi­sar tie­rra no dis­mi­nu­ye un ápi­ce las exi­gen­cias del Evan­ge­lio, ni ha­ce que la ley se di­suel­va en la gra­dua­li­dad. Se ne­ce­si­ta gra­dua­li­dad en el ejer­ci­cio pru­den­cial de los ac­tos li­bres de quien no es­tá en con­di­cio­nes de com­pren­der, va­lo­rar o prac­ti­car ple­na­men­te las exi­gen­cias ob­je­ti­vas de la ley (295), aun­que el dis­cer­ni­mien­to no po­drá pres­cin­dir ja­más de las exi­gen­cias de la ver­dad y de la ca­ri­dad del Evan­ge­lio pro­pues­to por la Igle­sia. Es más, pa­ra dis­cer­nir de­ben ga­ran­ti­zar­se las con­di­cio­nes de «hu­mil­dad, re­ser­va, amor a la Igle­sia y a su en­se­ñan­za, en la bús­que­da sin­ce­ra de la vo­lun­tad de Dios… Cuan­do se en­cuen­tra una per­so­na res­pon­sa­ble y dis­cre­ta, que no pre­ten­de po­ner sus de­seos por en­ci­ma del bien co­mún de la Igle­sia, con un pas­tor que sa­be re­co­no­cer la se­rie­dad del asun­to que tie­ne en­tre ma­nos, se evi­ta el ries­go de que un de­ter­mi­na­do dis­cer­ni­mien­to lle­ve a pen­sar que la Igle­sia sos­tie­ne una do­ble mo­ral» (300).
La ex­hor­ta­ción se ha­ce car­go de la in­se­gu­ri­dad de tan­tos pa­dres y ma­dres que quie­ren edu­car a sus hi­jos pa­ra que sean li­bres y bue­nas per­so­nas, la ta­rea mo­ral por ex­ce­len­cia. La ten­sión que de al­gu­na ma­ne­ra su­fri­mos to­dos. El mun­do se ha com­pli­ca­do de un mo­do inau­di­to y la am­bi­va­len­cia que tie­nen los fe­nó­me­nos cul­tu­ra­les se ha acen­tua­do has­ta ni­ve­les in­sos­pe­cha­dos en es­te cam­bio de épo­ca mar­ca­do por las nue­vas tec­no­lo­gías. Des­de un pa­cien­te rea­lis­mo, las di­fi­cul­ta­des nos exi­gen un plus de es­fuer­zo en la for­ma­ción éti­ca de los hi­jos, que dé va­lor a la san­ción co­mo es­tí­mu­lo y re­en­fo­que los mo­dos de la edu­ca­ción se­xual y la tras­mi­sión de la fe, así co­mo las prác­ti­cas de la vi­da fa­mi­liar co­mo con­tex­to edu­ca­ti­vo. El gran re­to es ge­ne­rar «en los hi­jos, con mu­cho amor, pro­ce­sos de ma­du­ra­ción de su li­ber­tad, de ca­pa­ci­ta­ción, de cre­ci­mien­to in­te­gral, de cul­ti­vo de la au­tén­ti­ca au­to­no­mía» (261).
El Pa­pa nos ha­ce cons­cien­tes de que el desa­rro­llo mo­ral nor­mal­men­te no se da en si­tua­cio­nes lí­mi­te ni en mo­men­tos cum­bre, sino de ma­ne­ra ca­lla­da en lo or­di­na­rio de la vi­da, con per­so­nas, ros­tros e his­to­rias sen­ci­llas que nos van afec­tan­do po­co a po­co. Él es un pas­tor apa­sio­na­do por la re­la­ción per­so­nal. De Je­sús apren­de­mos que es de Dios el as­pi­rar siem­pre a lo má­xi­mo, al ideal de vi­da, sin de­jar de con­cre­tar­se en lo pe­que­ño y co­ti­diano de la vi­da, por­que en ello nos aca­ba­mos ju­gan­do la fe­li­ci­dad o el ser dig­nos de ella. Y de San­to To­más, que «los ac­tos hu­ma­nos son ac­tos mo­ra­les», des­de que nos le­van­ta­mos has­ta que nos acos­ta­mos, cuan­do tra­ba­ja­mos o ju­ga­mos, cuan­do con­ver­sa­mos o ca­lla­mos, en to­do lo que ha­ce­mos cuan­do en­tra de al­gún mo­do la li­ber­tad… Son «pe­que­ños pa­sos» que «com­pren­di­dos, acep­ta­dos y va­lo­ra­dos» (271) nos ha­cen me­jo­res y más li­bres, ca­pa­ces de re­co­no­cer y apro­ve­char las opor­tu­ni­da­des de cre­ci­mien­to mo­ral que se nos pre­sen­tan. Amo­ris lae­ti­tia es­tá lle­na de esas ex­pe­rien­cias en el ám­bi­to de la pa­re­ja y la fa­mi­lia.
Se tra­ta de «for­mar las con­cien­cias, no de sus­ti­tuir­las» (37); de po­ner la con­cien­cia mo­ral en el cen­tro co­mo «pri­me­ro de to­dos los vi­ca­rios de Cris­to» pa­ra ca­da uno (New­man), por­que sin ella no hay li­ber­tad y, con­si­guien­te­men­te, no hay bús­que­da del bien y la ver­dad; y por­que pa­ra la éti­ca no bas­tan la ob­je­ti­vi­dad y la co­rrec­ción mo­ral de los ac­tos. La con­cien­cia mo­ral só­lo se va ha­cien­do ver­da­de­ra­men­te li­bre cuan­do es ca­paz de in­terio­ri­zar los va­lo­res que con­for­man la vi­da y que la re­mi­ten más allá de sí mis­ma, al­go que no es po­si­ble des­de una con­cep­ción in­di­vi­dua­lis­ta y ce­rra­da de la pro­pia sub­je­ti­vi­dad. Tam­po­co es li­bre una con­cien­cia he­te­ró­no­ma, obli­ga­da a se­guir la ver­dad que al­guien le dic­ta. Así su­ce­de no so­lo cuan­do al­guien ma­ni­pu­la a otro, sino tam­bién cuan­do pe­di­mos el am­pa­ro del Ma­gis­te­rio en mo­ral re­nun­cian­do a ha­cer nues­tro pro­pio tra­ba­jo de dis­cer­ni­mien­to. En esa tram­pa no cae, des­de lue­go, el Pa­pa Ber­go­glio: «No to­das las dis­cu­sio­nes doc­tri­na­les, mo­ra­les o pas­to­ra­les de­ben ser re­suel­tas con in­ter­ven­cio­nes del Ma­gis­te­rio».
La ver­dad mo­ral se va al­can­zan­do a tra­vés del dis­cer­ni­mien­to y la de­li­be­ra­ción; no con ob­je­ti­vis­mo o sub­je­ti­vis­mo («El jui­cio ne­ga­ti­vo so­bre una si­tua­ción ob­je­ti­va no im­pli­ca un jui­cio so­bre la impu­tabi­li­dad o la cul­pa­bi­li­dad de la per­so­na in­vo­lu­cra­da» (302). Sí con la in­ter­sub­je­ti­vi­dad del acom­pa­ña­mien­to, el diá­lo­go y el en­cuen­tro, don­de se al­can­za esa fran­ja des­de la que se apli­can prác­ti­ca­men­te los prin­ci­pios a las dis­tin­tas si­tua­cio­nes de la vi­da con­cre­ta («To­do prin­ci­pio ge­ne­ral tie­ne ne­ce­si­dad de ser in­cul­tu­ra­do si quie­re ser ob­ser­va­do y apli­ca­do» –3–).
Amo­ris lae­ti­tia no vie­ne a plan­tear cam­bios de doc­tri­na, pe­ro sí im­por­tan­tes mo­di­fi­ca­cio­nes en la for­ma de apli­car­la. De ella se des­pren­de que, en mo­ral, la fuer­za del Ma­gis­te­rio no de­be po­ner­se en la pre­ci­sión ma­te­rial, la exac­ti­tud y la con­si­de­ra­ción de to­das las cir­cuns­tan­cias y exi­gen­cias nor­ma­ti­vas po­si­bles, sino en los ele­men­tos de la fe que ayu­dan a des­cu­brir los va­lo­res y las ac­ti­tu­des mo­ra­les fun­da­men­ta­les. Le co­rres­pon­de al cre­yen­te bus­car la ver­dad y de­ci­dir en las con­di­cio­nes con­cre­tas de su exis­ten­cia, don­de no hay jui­cios ni ar­gu­men­ta­cio­nes de pu­ro «de­re­cho na­tu­ral».
Fran­cis­co –re­for­zan­do el es­ti­lo re­ci­bi­do de Be­ne­dic­to XVI– prac­ti­ca un Ma­gis­te­rio que ha­ce ver có­mo la mo­ral cris­tia­na, an­tes de ser ley vin­cu­lan­te, es una in­vi­ta­ción car­ga­da de pro­me­sas pa­ra la sal­va­ción de las per­so­nas: «La ló­gi­ca de la mi­se­ri­cor­dia pas­to­ral». Hay po­de­ro­sas re­sis­ten­cias al cam­bio, sí, pe­ro mu­cho más fuer­te es la ale­gría del Evan­ge­lio y del Amor que im­pul­sa a la Igle­sia.
Julio L. Martínez SJ
Recto de la Universidad Pontificia de Comillas/La Tercera de ABC
Fecha de Publicación: 28 de Abril de 2016

viernes, 12 de febrero de 2016

Catequesis del Papa sobre el jubileo, el diezmo y la condena de la usura.



Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y buen camino de cuaresma!
Hoy nos detenemos sobre la antigua institución del «Jubileo», testificada en la Sagrada Escritura. Lo encontramos particularmente en el Libro del Levítico, que lo presenta como un momento culminante de la vida religiosa y social del pueblo de Israel.
Cada 50 años, «en el día de la Expiación» (Lev 25,9), cuando la misericordia del Señor venia invocada sobre todo el pueblo, el sonido del cuerno anunciaba un gran evento de liberación. De hecho, leemos en el Libro del Levítico: «Así santificarán el quincuagésimo año, y proclamarán una liberación para todos los habitantes del país. Este será para ustedes un jubileo: casa uno recobrará su propiedad y regresará a su familia [...] En este año jubilar cada uno de ustedes regresará a su propiedad» (Lev 25, 10.13). Según estas disposiciones, si alguno había sido obligado a vender su tierra o su casa, en el jubileo podía retomar la posesión; y si alguno había contraído deudas y, no podía pagarlas, hubiese sido obligado a ponerse al servicio del acreedor, podía regresar libre a su familia y recuperar todas sus propiedades.
Era una especie de «indulto general», con el cual se permitía a todos de regresar a la situación originaria, con la cancelación de todas las deudas, la restitución de la tierra, y la posibilidad de gozar de nuevo de la libertad propia de los miembros del pueblo de Dios. Un pueblo «santo», donde las prescripciones como aquella del jubileo servían para combatir la pobreza y la desigualdad, garantizando una vida digna para todos y una justa distribución de la tierra sobre la cual habitar y de la cual tomar el nutrimiento. La idea central es que la tierra pertenece originalmente a Dios y ha sido confiada a los hombres (Cfr. Gen 1,28-29), y por eso ninguno puede atribuirse la posesión exclusiva, creando situaciones de desigualdad.
Con el jubileo, quien se había convertido en pobre regresaba a tener lo necesario para vivir, y quien se había hecho rico restituía al pobre lo que le había quitado. El fin era una sociedad basada en la igualdad y la solidaridad, donde la libertad, la tierra y el dinero se convirtieran en un bien para todos y no solo para algunos. De hecho, el jubileo tenía la función de ayudar al pueblo a vivir una fraternidad concreta, hecha de ayuda recíproca. Podemos decir que el jubileo bíblico era un «jubileo de misericordia», porque era vivido en la búsqueda sincera del bien del hermano necesitado.

Diezmo

En la misma línea, también otras instituciones y otras leyes gobernaban la vida del pueblo de Dios, para que se pudiera experimentar la misericordia del Señor a través de aquella de los hombres. En esas normas encontramos indicaciones validas también hoy, que nos hacen reflexionar. Por ejemplo, la ley bíblica prescribía el pago del «diezmo» que venía destinado a los Levitas, encargados del culto, los cuales no tenían tierra, y a los pobres, los huérfanos, las viudas (Cfr. Deut 14,22-29). Se preveía que la décima parte de la cosecha, o de lo proveniente de otras actividades, fuera dada a aquellos que estaban sin protección y en estado de necesidad, así favoreciendo condiciones de relativa igualdad dentro de un pueblo en el cual todos deberían comportarse como hermanos.
Estaba también la ley concerniente a las «primicias», es decir, la primera parte de la cosecha, la parte más preciosa, que debía ser compartida con los Levitas y los extranjeros (Cfr. Deut 18, 4-5; 26,1-11), que no poseían campos, así que también para ellos la tierra fuera fuente de nutrimiento y de vida. «La tierra es mía, y ustedes son para mí como extranjeros y huéspedes (Lev 25,23). Somos todos huéspedes del Señor, en espera de la patria celeste (Cfr. Heb 11,13-16; 1 Pe 2,11)», llamados a hacer habitable y humano el mundo que nos acoge. ¡Y cuantas «primicias» quien es afortunado podría donar a quien está en dificultad! Primicias no solo de los frutos de los campos, sino de todo otro producto del trabajo, de los sueldos, de los ahorros, de tantas cosas que se poseen y que a veces se desperdician.
Y justamente pensando en esto, la Sagrada Escritura exhorta con insistencia a responder generosamente a los pedidos de préstamos, sin hacer cálculos mezquinos y sin pretender intereses imposibles: «Si tu hermano se queda en la miseria y no tiene con qué pagarte, tú lo sostendrás como si fuera un extranjero o un huésped, y él vivirá junto a ti. No le exijas ninguna clase de interés: teme a tu Dios y déjalo vivir junto a ti como un hermano. No le prestes dinero a interés, ni le des comidas para sacar provecho» (Lev 25,35-37). Esta enseñanza es siempre actual. ¡Cuántas situaciones de usura estamos obligados a ver y cuánto sufrimiento y angustia llevan a las familias! Es un grave pecado que grita en la presencia de Dios. El Señor en cambio ha prometido su bendición a quien abre la mano para dar con generosidad (Cfr. Deut 15,10).
Queridos hermanos y hermanas, el mensaje bíblico es muy claro: abrirse con valentía al compartir. Entre conciudadanos, entre familias, entre pueblos, entre continentes. Contribuir en realizar una tierra sin pobres quiere decir construir una sociedad sin discriminación, basada en la solidaridad que lleva a compartir cuanto se posee, en una distribución de los recursos fundada en la fraternidad y en la justicia.

Vaticano, Miércoles de ceniza, 10 de febrero 2016

martes, 7 de julio de 2015

El P. Miguel Ángel Fuentes concede una entrevista a InfoCatólica.

El P. Miguel Ángel Fuentes publica un libro para defender la fe de la Iglesia sobre el matrimonio
El P. Miguel Ángel Fuentes, IVE, ha publicado un nuevo libro: «Salvar el matrimonio o hundir la civilización. Aportes para el Sínodo de la familia». En la entrevista concedida a InfoCatólica, el sacerdote argentino analiza y refuta desde el Magisterio las tesis del cardenal Kasper y advierte que uno de los peligros a los que se enfrenta la Iglesia en el próximo sínodo son los «troyanos» que querrán dejar aquellos heterodoxos que saben que no pueden lograr la victoria en esta ocasión.


 (InfoCatólica) El P. Miguel Ángel Fuentes es sacerdote del Instituto del Verbo Encarnado, doctor en teología moral con especialidad en matrimonio y familia, por el Instituto Giovanni Paolo II, de la Universidad de Letrán, en Roma. Tiene treinta años de sacerdocio y es actualmente profesor de teología moral, ética y otros cursos en la Casa de Formación que su Instituto tiene en Argentina, además de dictar cursos de formación teológica para sacerdotes en diversas partes del mundo.
Es autor de unos 20 libros, tres sobre el matrimonio: Los hizo varón y mujer (San Rafael, 1998; traducido al inglés, italiano, portugués y árabe, siendo el primer libro sobre el tema en lengua árabe, publicado con prólogo del Patriarca Latino de Jerusalén), Matrimonio cristiano, natalidad y anticoncepción (New York, 2009), y el que ahora nos interesa, Salvar el matrimonio o hundir la civilización. Aportes para el Sínodo de la familia (Magthas Ediciones, Madrid 2015, 288 páginas).

¿Por qué el título?

Porque creo que expresa la importancia de esta batalla y los riesgos que supone no dar una buena pelea. Pío XI habló en 1922 de «la santa batalla –pro aris et focis– por el altar y el hogar». Principalmente el título me lo inspiró una frase de san Juan Pablo II, durante el Simposio de Obispos de Europa, en 1989: «Nuestra batalla –decía– es una batalla no solamente en favor de la fe, sino en favor de la civilización». Considero que la defensa del plan de Dios sobre el matrimonio y la familia, fundamento de toda civilización al que Jesús se refiere como «el Principio» (o sea, momento fundante de la naturaleza de las cosas), es parte de la pelea final de la historia, dure ésta cuanto tenga que durar. Es por este motivo que no solo he escrito este libro, sino que junto a un grupo de sacerdotes hemos también fundado un blog para reunir lo que consideramos como los mejores aportes para el Sínodo de octubre de 2015, llamado Familiaris consortio (http://familiarisconsortio.ive.org).

Sabemos que va a ser publicado en papel, ¿por qué entonces lanzó una edición digital y gratuita?

En realidad ya ha sido publicado en edición impresa, en España, por la editorial Magthas. Ojalá surjan propuestas en otros países, porque se trata de un tema del que es necesario estar bien enterados. De todos modos, considerando que el principal aporte del libro será el que haga antes del Sínodo de octubre de 2015, he querido hacer una edición digital y ofrecerla gratuitamente a quien la pida. Me interesa principalmente que se entienda bien qué es lo que se discute, para que se luche del lado limpio de la batalla.

Durante este tiempo se ha escrito mucho sobre el matrimonio y los temas surgidos durante la primera parte del Sínodo. ¿Por qué escribir un libro más?

Es cierto que se ha escrito mucho, y debo decir que algunos aportes han sido de muy buen nivel teológico. Sin embargo, no es suficiente. Por un lado, no todos los escritos llegan al mismo público, sea por la diversa difusión, o bien por el nivel del lenguaje o de los análisis. Hay personas que entienden más el lenguaje de algunos escritores que el de otros. Siempre se puede, por tanto, llegar a alguien al que nadie había llegado antes. Además, cada escrito tiene sus aportes personales.

¿El suyo los tiene?

Pienso que sí. Quizá la manera de presentar los temas, o de decir lo que otros han dicho de otro modo. Y también algunos puntos que no habían sido tratados o, al menos, no con la misma amplitud con que lo he hecho en este escrito.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, he querido mencionar con más amplitud una de las fuentes principales del cardenal Kasper, que él no cita pero que ningún conocedor del tema ignora que ha sido el precursor de todas sus propuestas. Me refiero al libro que el P. Bernard Häring publicó en alemán en 1989, traducido a otros idiomas al año siguiente. En español se lo conoce con el título: Pastoral para divorciados. ¿Un camino sin salida? Este libro estaba agotado y «curiosamente» fue republicado seis meses antes del Consistorio de los cardenales en el que Kasper presentó sus tesis. Entre Häring y Kasper hay plena comunión de ideas.
Dos años antes de su fallecimiento (en 1996), Häring, en un artículo de la revista «America», representante de la vanguardia progresista norteamericana, aludía a la carta pastoral del año 1993, de tres obispos alemanes, Lehman (de Mainz), Saier (de Freiburg), y Kasper (de Rottenburg-Stuttgart), sobre la pastoral de los católicos divorciados y vueltos a casar, elogiando su «tono pastoral de franqueza y apertura». Calificaba los argumentos con que estos obispos defendían la admisión de esos católicos a la eucaristía como «sabios principios de discernimiento». No podía decir menos, pues se trataba de los principios que él había expuesto en su libro tres años antes. Ponderaba también el «espíritu de candor y sinceridad» y el «ánimo de no violencia» con que los tres obispos habían recibido «la respuesta discordante de la Congregación vaticana para la Doctrina de Fe». Candor y sinceridad, pero no aceptación, como se ha visto a lo largo de todos estos años.

¿Hace usted algún otro aporte?

Pienso que puede considerarse así el capítulo que dedico a analizar las posibilidades de dar la comunión a los divorciados vueltos a casar que mantienen una vida sexual activa. Quise estudiar con toda objetividad por dónde podría encontrarse una posibilidad de conceder lo que postulaba el cardenal Kasper (y otros que opinan lo mismo que él). Por esa razón analicé las tres únicas posibilidades que hay: 1º O bien, que el adulterio no sea pecado grave; 2º O bien que la recepción de la Eucaristía sea compatible con el estado actual de pecado mortal consciente; 3º O bien que el adúltero que no se arrepiente ni tiene propósito cambiar de vida sea irresponsable de su estado y de los actos que comete y, por tanto, ni aquél ni éstos puedan serles imputados como pecados. La conclusión no tiene ninguna novedad, pues es la que ya ha dado el Magisterio en sus documentos (la exhortación Familiaris consortio, la Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Catecismo, etc.), pero aporté el análisis de todas las circunstancias que pueden atenuar la responsabilidad de los actos, como sugería la Relatio post sinodal, lo que no he visto en otros escritos.
Otro punto que considero importante es que aludo mucho tanto al texto de Juan Pablo II sobre este problema en la exhortación Familiaris consortio, cuanto a la Carta de laCongregación para la Doctrina de la Fe, sobre la recepción de la comunión eucarística por parte de los fieles divorciados vueltos a casar, de 1994. El cardenal Kasper no aludió a esta última en su discurso al Consistorio, a pesar de que tiene un valor incuestionable. Tampoco se ha aludido mucho en los distintos artículos que he podido leer, salvo alguna alusión esporádica, al libro publicado por la misma Congregación para la Doctrina de la Fe, Sobre la atención pastoral de los divorciados vueltos a casar. Documentos, comentarios y estudios (Editrice Vaticana, 1997), que contiene valiosos estudios de los cardenales Joseph Ratzinger y Dionigi Tettamanzi, y de los canonistas y teólogos Mario Pompedda, Ángel Rodríguez Luño, Piero Marcuzzi, Gilles Pelland. Esto me ha sorprendido mucho. Respecto de algunos temas mal presentados por el cardenal Kasper, ya se había dado allí una respuesta completa y definitiva. Por ejemplo, a la errónea presentación que hace el cardenal sobre la epiqueya en la doctrina de santo Tomás de Aquino y san Alfonso, profundamente analizadas en el libro que acabo de mencionar por mons. Ángel Rodríguez Luño.

¿Qué peligros ve en el próximo Sínodo de octubre?

Coincido en este punto con una clarividente conferencia que pronunció el P. Edouard Adé, profesor de la Universidad Católica de África Occidental, en el Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar, reunido en Accra, a comienzos de junio. En su opinión, vistas las fuertes reacciones que las propuestas del cardenal Kasper y las ambigüedades que suscitó la Relatio post disceptationem, de parte de cardenales (quiero destacar las de los cardenales Caffarra, Müller, De Paolis, Burke, Antonelli, Brandmüller y otros), obispos, teólogos, laicos, etc., no parece que quienes quieren cambios sustanciales puedan insistir en esta línea (aunque, de mi parte, no estaría tan seguro), sino que lo más probable es que intenten dejar brechas abiertas para retomar sus intentos más adelante.

¿Y cuáles serían esas brechas?

El P. Adé las llama «troyanos», como el presente que los griegos le dejaron a la posteriormente arrasada Troya. Señala, por ejemplo, el abandono del lenguaje tradicional para referirse a las verdades inviolables de la fe, adoptando una nueva terminología que no corresponde completamente al contenido de esas verdades (él aduce como ejemplo el cambio de la expresión de san Juan Pablo II «teología del cuerpo» por «teología del amor», que son realidades no completamente intercambiables, menos en este momento en que el principal error filosófico es la llamada «ideología de género», que combate desaforadamente la realidad del lenguaje corporal).
También la insistencia en señalar «los valores positivos» en las situaciones irregulares, lo que tiene un sentido impreciso y cuestionable, ya que valores positivos le podemos encontrar hasta a un mafioso que se preocupe por el bienestar de sus hijos. También las ambigüedades y palabras engañosas de las que, a su juicio, tenemos varios ejemplos en las dos Relationes sinodales; y, finalmente, la «idealización» de los ideales evangélicos, es decir, exaltarlos, pero considerándolos fuera del alcance del cristiano medio, lo cual, como señala Adé, es convertirlos no en la Buena Nueva traída por Cristo, sino en una carga.

¿Y qué es lo que considera más grave en todo esto?

A decir verdad, lo que personalmente considero más peligroso en toda esta discusión es que se intente eludir la cruz de Cristo y el misterio de la gracia inseparable de ella. El cardenal Kasper, al ser interrogado sobre la solución ya dada por los documentos anteriores (que los católicos divorciados vueltos a casar que desean comulgar se separen o al menos vivan como hermanos) dijo textualmente: «[vivir como hermanos] «es un acto heroico, y el heroísmo no es para el cristiano promedio» (Boudway - Gallicho, An Interview with Cardinal Walter Kasper, «Commonweal», 7-05-2014). Afirmación sorprendente en un pastor que debería alentar a vivir el Evangelio de la Cruz, en una época que ha sido calificada por el Papa Francisco como «Iglesia de los mártires»: «Hoy la Iglesia es la Iglesia de los mártires» (21-04-2015).
Entiendo muy bien la dificultad de quienes viven situaciones matrimoniales no ya difíciles sino hasta trágicas (hace más de 25 años que trabajo ayudando a personas con estos dramas). Pero ¿puede eludirse la cruz de la vida cristiana; de «toda» la vida cristiana? ¿No es la cruz parte de la vida de todo discípulo de Cristo crucificado? ¿No dijo Cristo a todo hombre y a toda mujer que si querían ser discípulos suyos era necesario cargar con la propia cruz y seguirle detrás? ¿Tendrán que cargar la cruz nuestros hermanos de Medio Oriente, quienes han perdido todo –sus familias, o sus hijos, o sus esposos, o su patria– y no los católicos alemanes, italianos o españoles? ¿Es la cruz el signo bajo el que viven nuestros hermanos en África, Indonesia, China, Paquistán o la India (sea la de la persecución, la de la miseria, la de ser parias en sociedades que no permiten practicar su fe con libertad, o vivir públicamente el Evangelio), pero se torna imposible de vivir bajo su sombra en nuestro occidente burgués, relajado y acomodado? ¿No puede a uno/a tocarle la dolorosa cruz de una soledad amarga, de una continencia heroica necesaria e inevitable, o de una separación penosa, pero exigida por la ley de Dios o por su providencia en ciertas circunstancias?
Al escribir un libro anterior sobre el problema de la moral católica y la anticoncepción, en 2009, titulé el primero de sus capítulos: La cruz como problema de fondo. Y quise comenzar por ese argumento, que quizá debería haber cerrado todo el discurso del libro, porque pensaba –y sigo pensando así– que detrás de muchas posturas equivocadas en temas de moral y de matrimonio, lo que tenemos es el escándalo ante la Cruz. En los primeros siglos de la Iglesia, San Ireneo ya había hecho notar que el signo mayor de la gnosis (la principal adversaria del Cristianismo, en ese entonces como ahora) era el rechazo de la «confessio fidei», del testimonio de la fe, frente al «odium fidei», a la persecución de la fe y de la moral cristianas. Las cosas siguen exactamente igual, sólo que no se trata siempre de ser arrojados a los leones sino de vivir crucificados por el mundo de maneras muy diversas, con persecuciones camufladas. Esta búsqueda enardecida de «soluciones de lo insoluble» que estamos viendo tras estas discusiones, ¿no será más bien una búsqueda de un cristianismo sin cruz, es decir, sin Cristo?

Gracias por su entrevista. Última pregunta: si alguien quiere su libro, ¿qué debe hacer?

Si lo quiere impreso, tiene la Editorial Magthas (pedidos: www.belliscovirtual.com).
Pero si quiere una edición digital del mismo basta con que me escriba a teologoresponde@ive.org

martes, 21 de octubre de 2014

La democracia entra a formar parte de la formulación doctrinal de la Iglesia. ¿La doctrina de la Iglesia es democratica?.

El arzobispo rector de la UCA acusa a prelados «fanáticos» de usar un tono agresivo, irritado y amenazante

El arzobispo Víctor Manuel Fernández, rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina (UCA), que participó de la redacción tanto del mensaje final como de la Relatio Synodi de la III Asamblea Extraordinaria del Sínodo de los Obispos sobre la Familia, que concluyó el domingo en el Vaticano, destacó que «ésta fue sólo una etapa en el camino, y la mayoría siente que se ha dado un gran paso, que se ha inaugurado un nuevo modo de encarar los temas, con libertad y claridad». El prelado acusar a cardenales participantes en el Sínodo de usar un tono «agresivo, irritado, amenazante, no sólo dentro del aula del sínodo, sino en los pasillos».

(Aica/La Nación) El prelado rechazó que pueda considerarse «una derrota» del Papa, como interpretaron algunos, que no se haya obtenido consenso sobre tres puntos de los 62 de la Relatio Synodi, precisamente los que referían a los homosexuales y a los divorciados en nueva unión.
«Lo que el Papa espera es una mayor apertura pastoral de ministros con olor a oveja, capaces de sufrir con la gente», precisó en una entrevista del diario La Nación.

Éste fue su primer sínodo: ¿qué es lo que más lo impactó?

Me impactó poder discutir con gente de todo el mundo. A mi lado se sentaba el presidente de la Conferencia Episcopal de la India y del otro lado, el de Vietnam. Salí muy enriquecido, y creo que ahora puedo encarar distintos asuntos con una riqueza de perspectivas mucho mayor. También me impactó que el Papa nos rogara hablar con plena sinceridad y claridad sin tenerle miedo «a nadie». Me deslumbró su paciencia para estar varios días sentado de la mañana a la noche escuchando atentamente a todos. Mientras alguno roncaba y otros se quejaban del dolor de espalda, él miraba, sonreía, anotaba. Los obispos que participaron en sínodos anteriores están felices, porque dicen que durante estos días se ha podido discutir con los pies sobre la tierra y se han puesto sobre la mesa cuestiones que en los últimos años no se planteaban de manera muy directa. Nadie se privó de hablar de las dificultades concretas que hay en los distintos lugares para vivir todo lo que la Iglesia enseña.

¿Se esperaba que hubiera tanta división respecto de la cuestión de los divorciados vueltos a casar?

En realidad yo pensaba que este tema ni siquiera se iba a tratar, o que sólo se lo iba a mencionar de paso, porque había muchos otros asuntos que nos preocupaban más. Lo llamativo es que la posibilidad de que algunos divorciados vueltos a casar pudieran comulgar fuera planteada por muchos obispos. Yo no hablaría de división, porque quienes lo plantearon lo hicieron con mucha prudencia, dejando bien clara la indisolubilidad matrimonial, y quienes se oponían lo hacían pensando en el bien de las familias y de los hijos. Sólo había un grupo de seis o siete muy fanáticos y algo agresivos, que no representaban ni el 5% del total.

¿Cómo explica la marcha atrás que hubo en el tema de los homosexuales, que en el borrador tenían «cualidades para ofrecer a la comunidad cristiana» y que en el documento final dice que deben ser acogidos «con respeto y delicadeza», en un párrafo que no alcanzó el quórum necesario?

-En realidad, después del trabajo de los círculos menores, parecía que el consenso estaba en no tratar este tema ahora, porque lo que interesaban eran las cuestiones más directamente relacionadas con la familia y habría muchas otras cuestiones igualmente importantes que no había tiempo de tratar. Por eso, en el documento final quedó sólo un breve párrafo que rechaza la discriminación. El hecho de que ese breve párrafo no haya logrado los dos tercios no se explica por un voto negativo de sectores muy conservadores, sino también por un voto negativo de algunos obispos más sensibles al tema que no quedaron conformes con lo poco que se dijo. En cambio, alcanzó los dos tercios el párrafo que rechaza las presiones internacionales sobre los países pobres para que tengan una ley de matrimonio homosexual. ¿Por qué? Aquí pesó la experiencia africana, ya que los obispos africanos narraban que en varios de sus países quienes se declaran homosexuales son impunemente torturados, asesinados o encarcelados, y sin embargo los gobiernos, por las presiones internacionales, sólo se preocupan por tener una ley de matrimonio homosexual. Quizá nos habría faltado decir, al menos, con el papa Francisco: «¿Quiénes somos nosotros para juzgar a los gays?». Muchas cosas podrían haber madurado mejor con más tiempo, pero se dio una fuerte prioridad a la escucha mutua, pensando que ésta era sólo una primera etapa exploratoria.

Hay sectores que definen el sínodo como «una derrota» para Francisco justamente porque no tuvieron la mayoría necesaria requerida para ese párrafo y otros dos párrafos sobre los divorciados vueltos a casar, aunque sí tuvieron mayoría absoluta. ¿Usted qué opina?

De ninguna manera es una derrota. Lo que el Papa espera es una mayor apertura pastoral de ministros «con olor a oveja», capaces de sufrir con la gente. Él nunca propuso una solución concreta, pero aceptó que el tema se planteara y se buscara una solución. Además, si tenemos en cuenta que los párrafos sobre los divorciados vueltos a casar tuvieron un 60% de votos a favor, eso no es una derrota. Pocos años atrás eso era impensable, y yo mismo me sorprendí por ese nivel de aprobación. Dado que esos párrafos representan a más de la mitad, el Papa pidió que sigan siendo parte del documento que se discutirá a partir de ahora. Es decir, tengamos claro que no serán retirados, aunque no hayan alcanzado los dos tercios de los votos. Nadie quiere negar la indisolubilidad del matrimonio y a todos nos interesa alentar a los matrimonios a ser fieles, a superar sus crisis, a volver a comenzar una y otra vez, pensando especialmente en el sufrimiento de los hijos. Pero muchos han insistido en las segundas uniones que llevan muchos años, que viven con generosidad y que han tenido hijos. La mayoría considera que sería cruel pedirles que se separen, provocando un sufrimiento injusto a los hijos. Por eso seguimos pensando en la posibilidad de que puedan comulgar, teniendo en cuenta que, como enseña el Catecismo, donde hay un condicionamiento que la persona no puede superar su responsabilidad está limitada. Sin embargo, es un tema que debe ser mejor profundizado, y no conviene apresurarse. No hay que olvidar, por otra parte, que el Mensaje del Sínodo asume que en esta primera etapa se comenzó a reflexionar «sobre el acompañamiento pastoral y sobre el acceso a los sacramentos de los divorciados en nueva unión». Si bien la minoría más dura pedía que esto no se mencionara en el mensaje, para cerrar el tema, ese pedido no fue escuchado y el 95% de los miembros aprobó el mensaje.

Comenzó un proceso que culminará después de otro sínodo en 2015. Como bien explicó usted, para el Papa «el tiempo es superior al espacio». Pero el sínodo también dejó claro que hay un grupo, minoritario pero compacto, que se resiste a la idea de una Iglesia que no excluye a nadie. ¿Quedó preocupado?

Por un lado quedé contento. Hay avances reales. Todos salimos con una conciencia mucho más clara y profunda de la gran complejidad de las problemáticas matrimoniales y familiares. Eso ayudó a no usar expresiones agresivas que en la Iglesia eran muy comunes hasta hace pocos años, expresiones que tenían que ver con teorías que no se encarnaban en la realidad concreta de la gente. Por otra parte, quedé insatisfecho. Yo habría deseado más avances en otros temas que preocupan a las familias, y que considero más importantes que el de los divorciados en nueva unión. No sería correcto reducir este sínodo a dos temas llamativos. También se habló mucho sobre la dignidad de la mujer y sobre las distintas formas en que son objeto de discriminación, de violencia y de injusticia. Se habló de los problemas de los jóvenes, de la desocupación, de la educación, etc. Pero ésta fue sólo una etapa en el camino, y la mayoría siente que se ha dado un gran paso, que se ha inaugurado un nuevo modo de encarar los temas, con libertad y claridad. Por eso, más allá de los resultados, se ha abierto para la Iglesia una nueva etapa.

¿Qué les diría a quienes critican a Francisco porque con este sínodo se abrió una «caja de Pandora»?

Que si no se abre la «caja de Pandora» lo que se hace es esconder la mugre debajo de la alfombra, meter la cabeza en un hueco como las avestruces, alejarnos cada vez más de la sensibilidad de nuestra gente y quedarnos contentos porque un pequeño grupo nos felicita. Hay que reconocer que varios obispos -y me incluyo- estamos muy detrás, lejos de la sabiduría pastoral, de la visión y de la generosidad del papa Francisco.

¿Pudo percibir hostilidad de la curia hacia el Papa, visto que varios prelados (Gerhard Muller, George Pell, Marc Ouellet, Leo Burke), fueron líderes de un sector conservador que públicamente habló en contra de las aperturas?

No me preocupó lo que dijeron. Algunos de ellos se expresaron con solidez y con preocupaciones sinceras por cuestiones que no pueden ser descuidadas. En otros, aunque son muy pocos, me preocupó el tono: agresivo, irritado, amenazante, no sólo dentro del aula del sínodo, sino en los pasillos y por la calle. Repito: eran muy pocos. Pero allí estaba el Papa, sereno y atento, asegurando la libertad de expresión y garantizando que nadie se pasara de la raya. Era verdaderamente la figura del padre bueno y firme, que asegura que todos sus hijos, también el más débil, puedan expresar su punto de vista y sean respetados

sábado, 13 de septiembre de 2014

¿Que ocurre con la juventud?.

Los suicidios son la segunda causa de muerte en España en la población de 25 a 34 años.

(Humanizar) En este mes de septiembre, la Unidad Móvil de Intervención en Duelo y Crisis (UMI) y el Centro de Escucha de San Camilo han recibido diversas demandas para que la UMI se desplace para atender a personas con situaciones de pérdidas diversas, en varias de las cuales había ideación suicida o había habido tentativas de ello. Estas demandas proceden de Segovia, Móstoles, Campo Real, Colmenar de Oreja, Arganda del Rey, Toledo y Don Benito.

Formación en Duelo

Los voluntarios de la UMI están específicamente formados como terapeutas para acompañar procesos de duelo, sobre todo duelo complicado. La mayoría, además de su formación en terapia, han cursado el Master en Duelo que imparte el Centro de Humanización de la Salud, único que se hace en España con una alta carga práctica impartido por profesionales con amplia experiencia en acompañamiento a personas en duelo.
Acompañar procesos en duelo es un medio también para abordar otras dificultades emocionales y psicológicas que vivimos las personas sanas. El Centro de Escucha San Camilo atiende cada año a 600 personas de forma gratuita, la mayoría de ellas porque solicitan apoyo y acompañamiento para la elaboración de un duelo. El año pasado desde este Centro se apoyó a 40 personas que solicitaron nuestra ayuda por la pérdida de un ser querido por suicidio.
El suicidio es un duelo difícil de aceptar para las familias porque se suman sentimientos de rabia, culpa y de negación. El Centro de Escucha San Camilo ofrece un programa de atención al superviviente, para hacer un acompañamiento a las personas en este duelo. Los familiares tienen el reto de sobrevivir y hacer un duelo sin comprender por qué les ha abandonado la persona amada.

Los suicidios son la segunda causa de muerte entre la población de 25 a 34 años

El pasado 10 de septiembre, Día Mundial de Prevención del suicidio, miembros del Plan de Prevención del Suicidio del Centro de Psicoterapia del Hospital Sant Pau de Barcelona afirmaban que los suicidios son ya la segunda causa de muerte entre la población de 25 a 34 años.
Santiago Durán-Sindreu, médico psiquiatra de este hospital, ha cifrado en unas 3.500 las personas que cada año se suicidan en España, remarcando que por cada suicidio consumado hay entre 10 y 20 tentativas, lo que supone que al menos 35.000 personas lo intentan.
Ha explicado que mientras la tasa más alta de suicidios se da en hombres de más de 60 años, con depresión mayor y que están en situación de desamparo por vivir solos o estar viudos, las tentativas se dan en mujeres de mediana edad, de 35 a 55 años.
Para este psiquiatra, «hay que romper mitos y hablar abiertamente del suicidio porque hacerlo no induce a ello», y tomar en consideración a las personas que dicen que quieren hacerlo, «porque en nueve de cada diez personas que consuman un suicidio se había detectado un cambio de conducta o habían aludido a su muerte».
Según el doctor Durán-Sindreu, no hay que olvidar que en el 90 % de los casos de suicidio la persona padece un trastorno mental como un trastorno límite de personalidad, un trastorno bipolar, alcoholemia u otra adicción, y pocas veces el suicidio es impulsivo, remarcando que «estas muertes no dejan de ser un problema de salud pública que hay que prevenir y contra el que hay que luchar».
Una de las dimensiones fundamentales de la intervención en casos de suicidios es la prevención en estrecha colaboración con los servicios de urgencia, para que haya una rápida respuesta, y una gestión del caso con un seguimiento posterior a la intervención a cargo de un equipo multidisciplinar.

domingo, 28 de julio de 2013

«Jesús nos ofrece algo más grande que la Copa del Mundo», Es necesario construir la Iglesia.

(Daniel Rojas Delgado) Cargada de simbolismo, terminó la vigilia de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), en la playa de Copacabana. Se trató de uno de los momentos más importantes del megaevento, con una participación de 3 millones de peregrinos. Para llegar hasta allí tuvieron que caminar durante horas bajo un sol tropical. «Por favor, dejen que Cristo y su Palabra entren en su vida, que germine y crezca», pidió el Papa en su discurso, que leyó prácticamente en español. Jóvenes de 175 países fotografiaron y aclamaron al Santo Padre, que llegó hasta el escenario, saludando y sonriendo. Tras varios días de lluvia, Copacabana, uno de los lugares más famosos de Brasil, mostró la belleza de sus aguas y el calor de su playa. El mal tiempo de durante esta semana, sin embargo, evitó que la vigilia se realizara en el Campus Fidei (Campo de la Fe, en latín), en Guaratiba, debido a que el predio quedó anegado y con barro.
«¿No estaría el Señor queriéndonos decir que el verdadero campo de la fe, el verdadero campus fidei, no es un lugar geográfico sino que somos nosotros?», preguntó el Papa en su discurso de anoche. «Queridos jóvenes –continuó después–, cuando aceptamos la Palabra de Dios, entonces somos Campus Fidei! Por favor, dejen que Cristo y su Palabra entren en su vida, que germine y crezca. Dios hace todo, pero ustedes déjenlo hacer». Antes de que el Papa comenzara su discurso, en el escenario habían instalado la estructura de una iglesia y colocado una cruz en lo alto. Después, Francisco pidió a los jóvenes una respuesta firme al envío misionero de Cristo, «vayan, y hagan discípulos a todas las naciones», lema de esta edición de la JMJ. «Respondámosle: sí, también yo quiero ser una piedra viva; juntos queremos construir la Iglesia de Jesús». La metáfora del campo la utilizó por partida triple: como lugar donde se siembra, como lugar de entrenamiento y como obra en construcción. Más tarde citó a san Pablo, que decía que los atletas se privan de todo para obtener una corona que se marchita. Una de las frases más aplaudidas de Francisco fue cuando dijo que «Jesús nos ofrece más grande que la Copa del Mundo». En este mismo sentido, agregó que es necesario «transpirar la camiseta» de cristianos.

viernes, 25 de enero de 2013

¡Que bien nos iria a los cristianos vivir lo que predicamos!.

 
Dios ha destinado la tierra y cuanto ella contiene para uso de todo el género humano. En consecuencia, los bienes creados deben llegar a todos en forma justa, bajo la égida de la justicia y con la compañía de la caridad… Jamás se debe perder de vista este destino universal de los bienes” (Gaudium et Spes N. 69). 
 
«Para que el ejercicio de la caridad sea verdaderamente extraordinario y aparezca como tal, es necesario que se vea en el prójimo la imagen de Dios según la cual ha sido creado, y a Cristo Jesús a quien en realidad se ofrece lo que se da al necesitado; se considere con la máxima delicadeza la libertad y dignidad de la persona que recibe el auxilio; que no se manche la pureza de intención con ningún interés de la propia utilidad o por el deseo de dominar; se satisfaga ante todo a las exigencias de la justicia, y no se brinde como ofrenda de caridad lo que ya se debe por título de justicia; se quiten las causas de los males, no sólo los efectos; y se ordene el auxilio de forma que quienes lo reciben se vayan liberando poco a poco de la dependencia externa y se vayan bastando por sí mismos»  (Concilio Vaticano II: Apostolicam Actuositatem: Decreto sobre el Apostolado de los Seglares, nº 8.)
San Josemaría Escrivá - fundador del OPUS DEI-,  entre otras muchas ideas, escribió ésta: «Los bienes de la tierra repartidos entre unos pocos; los bienes de la cultura, encerrados en cenáculos. Y, fuera, hambre de pan y de sabiduría, vidas que son santas, porque vienen de Dios, tratadas como simples cosas, como números de una estadística».
Dice Benedicto XVI: hablando de los africanos,  «nuestro estilo de vida, nuestra historia, en la que estamos implicados, los ha explotado y los explota», añadiendo inmediatamente que «les hemos llevado el cinismo de un mundo sin Dios, en el que sólo importa el poder y las ganancias; hemos destruido los criterios morales, con lo que la corrupción y falta de escrúpulos en el poder se han convertido en algo normal. Y esto no sólo ocurre con África».


Todos cuantos de algún modo nos llamamos cristianos, además de bautizados con uso de razón, tendríamos que ser, por imperativo de nuestra condición de seguidores de Cristo, coherentes con lo que creemos y practicamos; sentimos y vivimos. La realidad es bien otra. El dicho popular afirma que “una cosa es predicar y otra dar trigo” (para curas y demás predicadores).

La ruptura  entre la fe y las obras; lo que se cree y se vive; constituye a la inmensa mayoría de cristianos-con rarísimas excepciones- en personas incoherentes, inconsecuentes y además en pecadores. Bien alto y claro lo decimos todos-desde el Papa al último monago- en la celebración de la misa (¡lo más sagrado¡): “Yo pecador me confieso a Dios y ante vosotros, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión, por mi culpa…”. No es esta confesión, ni mera retórica, ni tampoco hacer teatro, sino la constatación más clara, rotunda y universal, de que todos, ante Dios somos incoherentes pecadores. A lo largo de la celebración repetimos todos: “Porque solo tú eres santo”, y por si fuera poco por tres veces, proclamamos: “Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo”… Queda pues, claro que ningún humano se libra de ser o haber sido en su vida, por muy cristiano que se crea, alguien incoherente y pecador. No valen aquí las comparaciones, justificaciones ni distinciones.
 La Palabra de Dios, escrita en la Sagrada Escritura; o encarnada en la persona de Jesucristo, nos juzga a todos. Nadie está por encima de ella, ni excluido de este juicio, como quien se mira ante un espejo. La Palabra de Dios, infinitamente justo, sabio, poderoso y misericordioso, es la que nos juzga a todos y resuena en la conciencia, rectamente formada, de cada persona. Asumida esta realidad te invito, amable lector, a que sin más preámbulo te adentres en el contenido de este texto del Nuevo Testamento. “Cristo se ha manifestado una sola vez, al final de la historia para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo. Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte el juicio.. De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez, aparecerá sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos” (He 9, 28). Esta es la fe de la Iglesia y de cuantos formamos la comunidad cristiana. Termino con una frase de San Agustín, aplicada a todos los bautizados: “Dios que te creó sin ti, no te salvará sin ti”. Obremos pues, en consecuencia y no seamos incoherentes.

miércoles, 23 de enero de 2013

Los jesuitas organizan en España un curso de liderazgo inspirado en San Ignacio y con eneagrama.

Los jesuitas organizan en España un curso de liderazgo inspirado en San Ignacio y con eneagrama.

Entidades relacionadas con la Compañía de Jesús están organizando un curso de espiritualidad ignaciana. Dentro del programa se incluye un módulo en el que se desarrolla el «trabajo de enegrama». Según un documento sobre la Nueva Era del Consejo Pontificio de la Cultura y el Consejo Pontifico para el Diálogo Interreligioso, el enagrama es una manifestación actual del gnosticismo y, por tanto, incompatible con el catolicismo.
 
(InfoCatólica) En estos días se está haciendo la publicidad de un «Curso de liderazgo inspirado en la espiritualidad ignaciana» organizado por instituciones pertenecientes a la Compañía de Jesús. En concreto, las entidades convocantes son la Cueva de San Ignacio (Centro de Espiritualidad situado en Manresa, donde el fundador de la Compañía de Jesús hizo oración y penitencia), el ESADE (prestigiosa escuela de negocios fundada por la orden), la Fundación Jesuïtes Educació y el Centro Cristianismo y Justicia. Los responsables del curso son el P. Pere Borràs, sj, Carlos Losada, Josep M. Lozano y sus colaboradores.
Según la información facilitada por sus organizadores, el curso pretende, entre otras cosas, «descubrir el San Ignacio líder y formador de líderes», «redescubrir el liderazgo en la clave ignaciana de ‘en todo amar y servir’», y «volver a la fuente de experiencia vital con Dios». Por eso se juntan temas más directivos y laborales con cuestiones de tipo más espiritual, y con la práctica del silencio y la meditación. El lugar de realización será la Cueva de San Ignacio.
En el programa, que ha sido enviado recientemente a los suscriptores de los Cuadernos Cristianismo y Justicia, y que puede consultarse en Internet, se puede ver que, entre otros contenidos, el segundo módulo incluye «Trabajo de los resultados del eneagrama», porque en la tarea que hay que desarrollar entre los dos módulos (el primero se celebra en febrero, y el segundo en marzo) está el «trabajo de eneagrama».

¿Qué pasa con el eneagrama?

Algunas instituciones de la Iglesia Católica, especialmente algunas órdenes religiosas, han utilizado o utilizan el eneagrama como técnica psicológica auxiliar para el autoconocimiento y la mejora personal. Sin embargo, en el año 2003 la Santa Sede dejó clara la postura oficial de la Iglesia ante este fenómeno. En su documento Jesucristo, portador del agua de la vida. Una reflexión cristiana sobre la Nueva Era, el Consejo Pontificio de la Cultura y el Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso señalaban el eneagrama como una manifestación actual de la gnosis, que según el beato Juan Pablo II no es más que «esa postura del espíritu que, en nombre de un profundo conocimiento de Dios, acaba por tergiversar Su Palabra sustituyéndola por palabras que son solamente humanas».
En efecto, el documento vaticano sobre la Nueva Era señala, continuando con el razonamiento del Papa Wojtyla, que «un ejemplo de esto puede verse en el eneagrama –un instrumento para el análisis caracterial según nueve tipos–, que, cuando se utiliza como medio de desarrollo personal, introduce ambigüedad en la doctrina y en la vivencia de la fe cristiana».
En el glosario que se ofrece al final de este documento vaticano se puede leer la siguiente entrada:
«Eneagrama: (del griego ennéa = nueve + gramma = signo) el nombre designa un diagrama compuesto por un círculo con nueve puntos en su circunferencia, unidos entre sí por un triángulo y un hexágono circunscritos. Originariamente se utilizó para la adivinación, pero recientemente se ha popularizado como símbolo de un sistema de tipología de la personalidad que consta de nueve tipos caracterológicos básicos. Se hizo popular tras la publicación del libro The Enneagram de Helen Palmer, pero la autora reconoce su deuda con el médico y pensador esotérico ruso G. I. Gurdjieff, el psicólogo chileno Claudio Naranjo, y el autor Óscar Ichazo, fundador de Arica. El origen del eneagrama permanece envuelto en el misterio, si bien algunos sostienen que procede de la mística sufí».
El blog que tiene en InfoCatólica la Red Iberoamericana de Estudio de las Sectas (RIES) ya publicó en el año 2009 un estudio exhaustivo firmado por su miembro argentino Roberto A. Federigo, dividido en tres partes, que puede leerse íntegro («Eneagrama: una técnica esotérica y pseudocientífica», ver primera, segunda y tercera parte).
En su trabajo, Federigo explica los inicios esotéricos del eneagrama, afirmando que «originalmente el eneagrama fue utilizado para la adivinación como cualquier mancia, pero fue a partir de su vínculo con la psicología, que pasó a ser un incierto test de personalidad». Según este experto, se trata de una técnica pseudocientífica, debido a que contiene psicología alternativa, determinismo filosófico, dogmatismo, contradicciones empíricas, inmutabilidad y sobrenaturalismo.
Por eso, concluye Federigo en su estudio, «las consecuencias de la pobreza sociocultural, la mala formación educacional, una fe confusa, la inestabilidad emocional, entre otras, logran que algunos individuos sean potenciales víctimas de éstas y otras pseudociencias y prácticas esotérico-ocultistas», refiriéndose al eneagrama.

Más eneagrama jesuítico en Cataluña

En el programa de la Cueva de San Ignacio para el curso 2012/2013 puede comprobarse que este curso de liderazgo no es la única actividad que los jesuitas catalanes organizan en torno al eneagrama. En realidad, una de las ofertas permanentes de su Centro Internacional de Espiritualidad es la denominada «Escuela Ignaciana de Enneagrama», dirigida por el P. Josep Lluís Iriberri, sj.
Leemos en el programa que una de sus actividades, «el Taller Base de Enneagrama (en su 13º año de edición) consta de tres fines de semana residenciales dedicados al descubrimiento y profundización de la teoría enneagrámica, siguiendo la tradición de los padres jesuitas iniciada en la Universidad Loyola de Chicago y de los grandes maestros como Helen Palmer o Russ Hudson».
Tal como se explica, entienden esta práctica como «un puente entre la psicología y las plataformas psico-espirituales de las tradiciones más antiguas del desarrollo humano. El objetivo es trabajar nuestra personalidad, descubrir caminos de conocimiento propio y de los demás, así como mejorar nuestra interrelación».
Otra actividad publicitada por el Centro jesuita es la «Relectura de la vida con el Enneagrama». Y, para terminar, lo más sorprendente: «Ejercicios Espirituales con el Enneagrama (cinco días)», a celebrar en agosto. Y lo explican así:
«Los Ejercicios Espirituales de San Ignacio son una experiencia de renovación espiritual, que acerca a Dios, única fuente de la Creación de donde proviene toda existencia. La nueva conciencia de nosotros mismos que nos proporciona el Enneagrama, abrir los ojos sobre nuestra verdadera esencia, es ya una primera puerta de entrada por donde avanzar en esta experiencia de renovación. Los Ejercicios no son un taller de Enneagrama: los participantes hacen su proceso personal a partir de sus propios conocimientos del sistema enneagrámico. Según posibilidades, se podrá ofrecer un seguimiento más personalizado».

martes, 22 de enero de 2013

El coordinador de IU en Córdoba falta al respeto a Mons. Demetrio Fernández en las redes sociales.

http://www.infocatolica.com/?t=noticia&cod=13742El obispo de Córdoba se ofrece para debatir con los políticos y ante la opinión pública sobre la ideología de género El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, afirmó el pasado 3 de enero que «la ideología de género destroza la familia, rompe todo lazo del hombre con Dios a través de su propia naturaleza», como es el sexo con el que se nace, «sitúa al hombre por encima de Dios, y entonces Dios ya no es necesario para nada, sino que hemos de prescindir de Él, porque Dios es un obstáculo para la libertad del hombre».
(Agencias/InfoCatólica) «Sé que la voy a liar pero si no lo digo reviento. Pero con tanta quina como tiene a los homosexuales, ¿será que el señor Demetrio está agobiado en el armario?», afirma en su cuenta de Twitter el dirigente de IU, que utiliza el 'nick' de 'Muelapikada', aunque en su perfil se identifica con nombre y apellidos y como coordinador provincial de IU en Córdoba. El político, que es delegado provincial de la Vicepresidencia del Gobierno de Griñán, ha hecho alusión a la carta pastoral del obispo, que criticaba la «ideología de género» y el «feminismo radical» de los colegios públicos. El obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, afirmó el pasado 3 de enero que «la ideología de género destroza la familia, rompe todo lazo del hombre con Dios a través de su propia naturaleza», como es el sexo con el que se nace, «sitúa al hombre por encima de Dios, y entonces Dios ya no es necesario para nada, sino que hemos de prescindir de Él, porque Dios es un obstáculo para la libertad del hombre».

viernes, 29 de junio de 2012

A los neocatecumanales el diploma. Pero no lo que esperaban

Diario Vaticano / A los neocatecumanales el diploma. Pero no lo que esperaban La Santa Sede ha aprobado los ritos que marcan las etapas de su catecismo. Pero las particularidades con las que ellos celebran las Misas quedan siempre bajo observación. Algunas son permitidas, otras no por *** CIUDAD DEL VATICANO, 23 de enero de 2012 – Antes de la audiencia con Benedicto XVI celebrada hace tres días, dentro del Camino Neocatecumenal corría la voz que en esa ocasión serían aprobadas definitivamente todas las “liturgias” del movimiento eclesial fundado por Francisco "Kiko" Argüello y Carmen Hernández: > ¿"Plácet" o "Non plácet"? La apuesta de Carmen y Kiko Esas voces consideraban directamente que estaba listo el documento de convalidación. En realidad este paso no estaba de ninguna manera en el orden del día en el Vaticano, como se ha podido verificar en el transcurso del evento mismo. En efecto, al comienzo de la audiencia del 20 de enero se leyó un decreto del Pontificio Consejo para los Laicos, en el cual, "con el parecer favorable de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos", simplemente "se concede la aprobación a las celebraciones contenidas en el Directorio catequético del Camino Neocatecumenal que, por su naturaleza, ya no resultan reguladas por los libros litúrgicos de la Iglesia". Con mayor claridad ha confirmado el Papa que con el mencionado decreto solamente "se aprueban las celebraciones" presentes en el Directorio Catequístico que "no son estrictamente litúrgicas". Significa esto que los rituales aprobados en esta ocasión no remiten de ninguna manera a la liturgia de la Misa o a la administración de los sacramentos, sino solamente a las celebraciones internas del Camino que marcan las principales etapas del largo catecumenado de cada uno de sus miembros. Además, Benedicto XVI ha aprovechado la audiencia para dirigir a los jefes y a los miembros del Camino un "breve pensamiento sobre el valor de la liturgia". Ha sido un "pensamiento" que tuvo todo el sabor de una lección, densa y exigente a pesar de su brevedad. En esa audiencia el Papa ha recordado que "el verdadero contenido de la liturgia" es efectivamente "obra del Señor Jesús", pero "es también obra de la Iglesia que, al ser su cuerpo, es un único sujeto con Cristo". Y con esto ha puesto en guardia contra la tentación – presente en las teorías litúrgicas neocatecumenales, pero no sólo en ellas – de un arqueologismo que pretendería reproducir artificiosamente la última cena de Jesús y las fracciones del pan de los primeros tiempos cristianos, sin tener en cuenta los desarrollos litúrgicos que han madurado legítimamente en la Iglesia a lo largo de los siglos. En su discurso, además, Benedicto XVI ha subrayado el "carácter público de la Santa Eucaristía". Ha recordado que en base a los estatutos del Camino, aprobados en el 2008, "los neocatecumenales pueden celebrar la Eucaristía dominical en la pequeña comunidad, luego de las primeras vísperas del domingo, según las disposiciones del obispo diocesano". Pero ha agregado a continuación que "toda celebración" debe estar "esencialmente abierta a todos los que pertenecen" a la única Iglesia de Cristo. Las celebraciones en las pequeñas comunidades – siguió diciendo el Papa – deben de este modo producir una "maduración progresiva" que favorezca "su inserción en la vida de la gran comunidad eclesial", es decir, concretamente "en la celebración litúrgica de la parroquia". Por último, el Papa ha confirmado que "la celebración en las pequeñas comunidades" debe estar "regulada por los libros litúrgicos que se deben seguir fielmente", también "con las particularidades aprobadas en los estatutos del Camino". En los Estatutos del 2008 las particularidades permitidas son dos. La primera se refiere a "la distribución de la Santa Comunión bajo las dos especies" y "siempre con pan ázimo", que los neocatecumenales deben recibir "de pie, permaneciendo en su lugar". La segunda es el cambio “ad experimentum” del "rito de la paz luego de la Oración universal", es decir, antes del Ofertorio, como de hecho acontece desde siempre en el rito ambrosiano, en uso en la arquidiócesis de Milán. En los Estatutos se prevé además que los animadores de las comunidades neocatecumenales preparen "breves introducciones a las lecturas". Pero esto ya está permitido por las Instrucciones Generales del Misal Romano, para cualquier Misa. Por el contrario, no se hace alusión alguna, en los parágrafos de los Estatutos referidos a la Misa, a las llamadas "resonancias", es decir, a los comentarios espontáneos a las lecturas del Evangelio hechas por los que participan en las Misas de las comunidades neocatecumenales, acompañando la homilía del sacerdote. No solamente esta cuestión de las "resonancias", entonces, sino toda otra particularidad litúrgica en uso en el Camino que no está aprobada explícitamente por la Santa Sede era un abuso antes de la audiencia del pasado 20 de junio. Y así permanece también después. A continuación presentamos la "lección" de liturgia impartida por Benedicto XVI a los neocatecumenales y, más abajo, un resumen de sus rituales extra-litúrgicos que han tenido la aprobación de las autoridades vaticanas. __________ "... CELEBRACIÓN REGULADA POR LOS LIBROS LITÚRGICOS QUE SE DEBEN SEGUIR FIELMENTE..." Benedicto XVI al Camino Neocatecumenal, 20 de enero de 2012 Queridos hermanos y hermanas, [...] unos instantes antes se ha leído el decreto con el que se aprueban las celebraciones presentes en el "Directorio catequético del Camino Neocatecumenal" que no son estrictamente litúrgicas, pero que forman parte del itinerario de crecimiento en la fe. Es otro elemento que os muestra cómo la Iglesia os acompaña con atención mediante un paciente discernimiento que comprende vuestra riqueza, pero que mira también a la comunión y a la armonía de todo el "Corpus Ecclesiae". Este hecho me ofrece la ocasión para exponer un breve pensamiento sobre el valor de la liturgia. El Concilio Vaticano II la define como la obra de Cristo sacerdote y de su cuerpo que es la Iglesia (cfr. "Sacrosanctum Concilium", 7). A primera vista esto podría parecer extraño, porque parece que la obra de Cristo designa las acciones redentoras históricas de Jesús, su pasión, muerte y resurrección. ¿En qué sentido entonces la liturgia es obra de Cristo? La pasión, muerte y resurrección de Jesús no son solamente acontecimientos históricos; abrazan y penetran la historia, pero la trascienden y permanecen siempre presentes en el corazón de Cristo. En la acción litúrgica de la Iglesia está la presencia activa de Cristo resucitado que hace que sea presente y eficaz hoy para nosotros, para nuestra salvación, el mismo misterio pascual. Esta obra del Señor Jesús, que es el verdadero contenido de la liturgia, entrar en la presencia del misterio pascual, es también obra de la Iglesia, que al ser su cuerpo es un único sujeto con Cristo: "Christus totus caput et corpus" [Cristo total, cabeza y cuerpo], dice san Agustín. En la celebración de los sacramentos, Cristo nos sumerge en el misterio pascual para hacernos pasar de la muerte a la vida, del pecado a la existencia nueva en Cristo. Esto vale en modo muy especial para la celebración de la Eucaristía, que al ser la culminación de la vida cristiana es también la bisagra de su redescubrimiento, a lo que tiende el Neocatecumenado. Como afirman vuestros Estatutos, "La Eucaristía es esencial al Neocatecumenado, en cuanto catecumenado postbautismal, vivido en pequeña comunidad" (art. 13 §1). Precisamente con la intención de favorecer el acercamiento a la riqueza de la vida sacramental por parte de personas que se han alejado de la Iglesia, o que no han recibido una formación adecuada, los neocatecumenales pueden celebrar la Eucaristía dominical en la pequeña comunidad, luego de las primeras vísperas del domingo, según las disposiciones del obispo diocesano (cfr. Estatutos, art. 13 §2). Pero toda celebración eucarística es una acción del único Cristo junto con su única Iglesia, y por eso esencialmente abierta a todos los que pertenecen a la que es su Iglesia. Este carácter público de la Santa Eucaristía se expresa en el hecho que cada celebración de la Santa Misa es en definitiva dirigida por el obispo como miembro del colegio episcopal, responsable de una determinada Iglesia local (cfr. "Lumen gentium", 26). La celebración en las pequeñas comunidades, regulada por los libros litúrgicos que son seguidos fielmente, y con las particularidades aprobadas en los estatutos del Camino, tiene la misión de ayudar a cuantos recorren el itinerario neocatecumenal a percibir la gracia de estar insertos en el misterio salvífico de Cristo, lo que hace posible un testimonio cristiano capaz de asumir también los rasgos de la radicalidad. Al mismo tiempo, la maduración progresiva en la fe del individuo y de la pequeña comunidad debe favorecer su inserción en la vida de la gran comunidad eclesial, a la que encuentra en la celebración litúrgica de la parroquia, en la cual y por la cual se realiza el neocatecumenado (cfr. Estatutos, art. 6), su forma ordinaria. Pero también durante el Camino es importante no separarse de la comunidad parroquial, justamente en la celebración de la Eucaristía que es el verdadero lugar de la unidad de todos, donde el Señor nos abraza en los diferentes estados de nuestra madurez espiritual y nos une en el único pan que nos hace un único cuerpo (cfr. 1Cor 10, 16s). [...]

lunes, 4 de junio de 2012

Quinientos mil euros para los damnificados del terremoto.

Quinientos mil euros para los damnificados del terremoto


Dedicados a ellos por el papa de los donativos recibidos de la Diócesis de Milán

BRESSO, domingo 3 junio 2012 (ZENIT.org).- Al final de la Eucaristía que cerró el VII Encuentro Mundial de las Familias, presidida por Benedicto XVI, se anunció la solidaridad del papa con los damnificados de los recientes terremotos en Italia, dedicándoles una cantidad importante recolectada por la Diócesis de Milán.
Al acabar la santa Misa, monseñor Erminio De Scalzi, presidente de la Fundación Milán Familias 2012, anunció que de los donativos recogidos por la Diócesis de Milán con motivo de la visita del santo padre, quinientos mil euros fueron dedicados por el papa a las poblaciones daminificadas por el reciente terremoto en Emilia y la baja Lombardía.
El donativo fue entregado simbólicamente a monseñor Busti, obispo de Mantua.

lunes, 28 de mayo de 2012

San Juan de Ávila será proclamado Doctor de la Iglesia el 7 de octubre 2012.



San Juan de Ávila será proclamado Doctor de la Iglesia el 7 de octubre

El papa Benedicto XVI anunció este domingo que el próximo 7 de octubre proclamará doctor de la Iglesia al español san Juan de Ávila (1499-1569) y a la alemana santa Hildegarda de Bingen (1098-1179). Durante el rezo en la plaza de San Pedro del Vaticano del Regina Coeli, la oración que sustituye al Ángelus dominical durante el tiempo de Pascua, el pontífice definió a estos religiosos como «dos grandes testimonios» de la fe, que vivieron en «periodos históricos y ambientes culturales bastante distintos».
(Efe) "Juan, sacerdote diocesano en los años del Renacimiento español, participó en la ardua tarea de la renovación cultural y religiosa de la Iglesia y de la unidad social en los albores de la modernidad", dijo el pontífice.
"Hildegarda fue monja benedictina en el corazón de la Edad Media alemana, auténtica maestra de Teología y profunda estudiosa de las ciencias naturales y de la música", añadió el papa, quien dijo que "la santidad de la vida y la profundidad de la doctrina" de estos dos santos "los hacen actuales perennemente".
El papa afirmó que las figuras de los dos santos son aún más de "relevante importancia y actualidad" a la luz del proyecto de nueva evangelización al que estará dedicada la próxima Asamblea Ordinaria del Sínodo de Obispos, que se inaugura precisamente el 7 de octubre.
San Juan de Ávila, sacerdote y escritor ascético patrono del clero español, se unirá a otros grandes doctores de la Iglesia nacidos en España, como san Isidoro de Sevilla (560-636), santa Teresa de Jesús (1515-1582) y san Juan de la Cruz (1542-1591).
Durante el Regina Coeli de este domingo, Benedicto XVI recordó que el próximo viernes viajará a Milán (norte de Italia) con ocasión del VII Encuentro Mundial de las Familias, al que invitó a participar a los fieles que siguieron el rezo dominical desde la plaza de San Pedro o a través de los medios de comunicación.
Ya en castellano, el papa, quien esta mañana presidió la misa de Pentecostés en la basílica de San Pedro, saludó "con afecto" a los peregrinos de lengua española presentes en la plaza vaticana en este soleado domingo.

martes, 1 de febrero de 2011

¿Un árbol corrupto que da frutos buenos?

Polémico artículo de Lucrecia Rego de Planas


La directora de Catholic.net pone en duda las decisiones del Papa sobre Maciel"Si Maciel fue un corrputo, la Legión y el Regnum Christi (sus frutos) estarán igual de corrompidos que el árbol que los engendró".

Los Legionarios de Cristo crearán una comisión especial para las víctimas de Maciel

"No lo vemos ya como un modelo (a Maciel)"

¿Un árbol corrupto que da frutos buenos? ¡Eso contradice a lo que su razón le dicta y contradice las enseñanzas de Cristo!.

"Jesucristo fue un mentiroso o, si no, forzosamente hay algo que no se ha descubierto aún en los "testimonios inequívocos" que le mostraron al Papa". Esta es una de las conclusiones del polémico artículo "Marcial Maciel: «Una figura enigmática» para Benedicto XVI", escrito por la directora del portal Catholic.net, Lucrecia Rego de Planas, y que ha levantado ampollas tanto en el Vaticano como en sectores católicos de todo el mundo.



En el mismo, Rego de Planas pone en duda las decisiones de Benedicto XVI sobre Maciel, y destaca -utilizando la máxima evangélica del árbol y los frutos- que si el fundador de los Legionarios de Cristo fue un corrupto "la Legión y el Regnum Christi (sus frutos) estarán igual de corrompidos que el árbol que los engendró".



La directora de Catholic.net cuestiona el método para condenar a Maciel, basándose en las investigaciones ordenadas por el Papa, y en los informes tanto de los visitadores como del propio Velasio de Paolis, que aconsejan al Papa que preserve el núcleo del carisma. "Nuestro muy querido y admirado Benedicto XVI, inteligente y sabio como pocas personas en el mundo, se encuentra ante dos piezas de un rompecabezas que no pueden unirse entre sí. ¿Un árbol corrupto que da frutos buenos? ¡Eso contradice a lo que su razón le dicta y contradice las enseñanzas de Cristo!", se significa Rego de Planas, en un artículo que, sin duda, tendrá sus consecuencias y su repercusión en un determinado grupo de medios y en determinados entornos, más o menos cercanos a la Legión de Cristo y el Regnum Christi.