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viernes, 24 de junio de 2016

Dan inicio a la ceremonia histórica del acuerdo de Paz entre Colombia y las Farcs. Histórica la decisión de las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, de firmar el acuerdo de cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo.



 El acuerdo de La Habana  primer paso para construir la paz en Colombia.

 
La Iglesia Católica en Colombia calificó como "histórico" la decisión de las delegaciones del Gobierno Nacional y de las FARC-EP, de firmar el acuerdo de cese al fuego y de hostilidades, bilateral y definitivo.

A través de un comunicado de prensa, el secretario general del episcopado, monseñor José Daniel Falla Robles, afirmó que se espera que este acuerdo "sea el primer paso para construir la paz" y que brinde las garantías en el respeto a los derechos humanos.

Así también, recordó al Gobierno que es necesario ofrecer a la opinión pública una información suficiente, clara y veraz sobre los acuerdos.

Pidió que existan protocolos claros y públicos que informen sobre el procedimiento para la destrucción de las armas y que sea pública.

Finalmente recordó que la Iglesia continuará trabajando por la paz en el país y así como acompañó a las víctimas, durante el tiempo de guerra, también acompaña este momento histórico.


La Iglesia colombiana estuvo siempre presente en la búsqueda de la paz y, de hecho, en la firma del acuerdo estuvo presente el presidente de la Conferencia episcopal colombiana, monseñor Luis Augusto Castro Quiroga.

Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y el Gobierno de Bogotá han firmado el alto el fuego, un paso hacia el final definitivo de un conflicto que ha ensangrentado el país latinoamericano durante medio siglo. El presidente colombiano, Juan Manuel Santos han presentado el acuerdo definitivo en una ceremonia en La Habana.

Según las primeras informaciones reveladas por los países mediadores, los rebeldes de las FARC se han comprometido a dejar las armas en 180 días, entregando su arsenal a la ONU. Además, el acuerdo establece 22 zonas de transición temporal y ocho campos para los guerrilleros de las FARC, informa Reuters.

Nada más producirse la firma, el secretario de Estado de EEUU, John Kerry, ha sido el primero en felicitar hoy a Colombia por el anuncio del "fin del conflicto". "Felicito al presidente [Juan Manuel] Santos y a sus socios por la negociación de este hito y sus esfuerzos en curso para concluir un conflicto con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) que ha afectado a su nación durante 52 años, la guerra de más larga duración en nuestro continente", subraya Kerry en un comunicado, informa Efe.

Asimismo, el secretario de Estado reitera que Estados Unidos "trabajará en estrecha colaboración con Colombia" para asegurarse de que los compromisos asumidos durante las negociaciones "producen beneficios tangibles para los ciudadanos del país".

Participan en el acto el presidente de Cuba y anfitrión, Raúl Castro, así como el canciller de Noruega, Borge Brende, en representación de los países garantes del proceso de paz, además de los mandatarios de Venezuela, Nicolás Maduro, y de Chile, Michelle Bachelet, como naciones acompañantes de los diálogos de paz.

También han viajado a Cuba para ser testigos del histórico acuerdo los presidentes de República Dominicana, Danilo Medina, como responsable pro témpore de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (CELAC); el de El Salvador, Salvador Sánchez Cerén, y el de México, Enrique Peña Nieto.

Como invitado especial, asiste el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, así como los presidentes del Consejo de Seguridad, Francois Delattre, y de la Asamblea General de la ONU, Mogens Lykketoft.

miércoles, 23 de julio de 2014

Signos apocalipticos. 13 conflictos que empañan el mundo ahora mismo

"La paz perpetua no es un concepto vacío, sino una idea práctica que, mediante soluciones graduales, se va acercando poco a poco hacia su realización final". La frase, del filósofo alemán Immanuel Kant, encabeza, más como un deseo que como una realidad, la sección que la página web Global Security dedica a registrar las guerras activas en el mundo. Se trata de un control que realizan de manera exhaustiva numerosos sitios en Internet (Wars in the World, ConflictMap, Global Conflict Tracker, Armed Conflict Database...). Ninguno de ellos tiene problemas por escasez de contenido.

A pesar de que actualmente no existe ninguna guerra activa declarada de forma oficial entre Estados diferentes, al menos 13 países sufren ahora mismo conflictos armados. Otros muchos padecen desde hace años e incluso décadas situaciones de grave violencia (la causada por el narcotráfico en México, por ejemplo, con decenas de miles de muertos), o realidades bélicas no resueltas aún y calificadas, según el momento, como conflictos de "alta" o "baja" intensidad (la guerra en Colombia, ahora en un frágil proceso de paz).

No obstante, el número de muertos en el mundo como consecuencia directa de las guerras tiende a ser cada vez menor, si nos remontamos lo suficientemente atrás y, especialmente, desde el final de la Guerra Fría. Entre 1950 y 2007 la media fue de 148.000 muertos al año en combates (sin contar las víctimas civiles); entre 2008 y 2012 esta cifra bajó a 28.000. Aún así, en 2013, y según datos del International Institute for Strategic Studies, los conflictos armados causaron en todo el planeta un total de 112.900 muertes (civiles incluidos), alrededor de 3.600 más que el año anterior. Los fallecidos por conflictos armados suponen alrededor del 10% del total de muertes violentas, una categoría que incluye homicidios y suicidios.

Ucrania y Gaza, seguidas de cerca por Irak, están acaparando en las últimas semanas la atención informativa, pero la guerra sigue siendo el día a día de millones de personas en otras partes del mundo cuyo olvido por parte de los medios de comunicación es poco menos que permanente. Son las guerras (Nigeria, República Centroafricana, Congo, Sudán del Sur...) a las que solo nos asomamos en ocasiones extremas, o cuando afectan a ciudadanos o intereses occidentales. Y eso sin contar otras situaciones de violencia estructural y continua que ejercen tantos Estados contra sus ciudadanos, y que no son consideradas técnicamente como "guerras".

Estos son los principales conflictos armados activos en este momento:

<p>Conflictos armados en el mundo, en julio de 2014.</p>

Europa 

Ucrania

  • El conflicto. Ucrania, el país más poderoso, después de Rusia, surgido de la desintegración de la Unión Soviética, fue escenario desde noviembre del año pasado de protestas ciudadanas por el rechazo de las autoridades a firmar un acuerdo de asociación con la Unión Europea. Tras ser depuesto el presidente Víktor Yanukóvich por la presión popular, y después de tomar el mando un gobierno provisional, tropas rusas entraron en la provincia de Crimea, asegurando defender los intereses de los rusos que residen allí. El 11 de marzo, Crimea y la ciudad de Sebastopol declararon unilateralmente su independencia de Ucrania y proclamaron la República de Crimea, reconocida solo por Rusia, que promulgó la anexión del territorio. La tensión fue en aumento a partir del pasado mes de abril, con la ocupación por parte de grupos prorrusos de sedes de la administración regional de ciudades del este de Ucrania –incluidas Donetsk, Jarkov y Lugansk–, con la intención (siguiendo el ejemplo crimeo) de anexionarse a Rusia.Un soldado ucraniano custodia equipo militar incautado a militantes prorrusos

  • Qué está pasando ahora. Tras el periodo de relativa calma que siguió a la retirada de los insurgentes del norte de Donetsk, el conflicto se ha reavivado desde principios de julio. El día 14 ocurrieron intensos combates en los alrededores de Rozkishnie (Lugansk), el 16 las tropas ucranianas se replegaron a sus posiciones y el día 17 las milicias de la región de Donetsk tomaron la localidad fronteriza de Marinivka. Ese mismo día se estrelló un avión comercial de Malaysia Airlines, con 295 pasajeros a bordo, en la localidad de Grabovo, en la región de Donetsk, una zona que se disputan las tropas gubernamentales y los rebeldes. Según han confirmado los servicios de Inteligencia de EE UU, el avión fue derribado por un misil. Las autoridades ucranianas culparon a las milicias prorrusas, y las autoridades de las repúblicas autoproclamadas de Donetsk y Lugansk culparon a Ucrania. El Servicio de Seguridad de Ucrania difundió este domingo en Internet la grabación de una supuesta conversación telefónica entre dos jefes de las milicias prorrusas que, de ser cierta, incriminaría a los separatistas y también a Moscú en la ocultación de pruebas del derribo. El suceso ha reactivado un conflicto que parecía estancado en un punto de no retorno.

  • Las víctimas. Según el Ministerio de Sanidad de Ucrania, a fecha del 11 de junio, 225 personas habían muerto desde el inicio de la contraofensiva gubernamental. Entre 15.000 y 20.000 refugiados llegaron a Sviatohirsk provenientes de Sloviansk tras la intensificación del bombardeo en la ciudad por parte de las Fuerzas Armadas de Ucrania a finales de mayo. Según fuentes rusas, 70.000 refugiados han cruzado la frontera hacia Rusia desde el inicio de los combates. La ONU publicó en mayo un informe en el que observaba un "deterioro alarmante" de los derechos humanos en el territorio controlado por insurgentes, con casos de asesinatos selectivos, tortura y secuestros. Rusia condenó el informe, afirmando que ignoraba los abusos cometidos por el gobierno ucraniano.

Asia

  • El conflicto. La crisis actual es el desenlace de una tensión que fue en aumento desde que el 30 de junio se confirmó que habían sido asesinados tres jóvenes israelíes secuestrados semanas antes en Cisjordania, y cuya búsqueda dejó a su vez seis palestinos muertos, 118 heridos y 471 detenidos. Sin pruebas concluyentes, el Gobierno israelí de Benjamin Netanyahu acusó del secuestro a Hamás, que negó estar implicada. La situación se agravó cuando dos días después ultranacionalistas judíos se vengaron quemando vivo a un joven palestino en Jerusalén. El hostigamiento de Israel a la estructura de Hamás durante la búsqueda de los estudiantes israelíes acabó traduciéndose en el lanzamiento de cohetes desde Gaza contra territorio israelí, lo que llevó al Gobierno de Netanyahu a desencadenar una nueva ofensiva contra la franja, iniciada el pasado día 7. De fondo, el fracaso de las negociaciones de paz entre palestinos e israelíes, que Israel dio por concluidas tras el pacto de reconciliación alcanzado por Hamás (gobernante en Gaza y considerada un grupo terrorista por Israel y muchos países occidentales) y Al Fatah (gobernante en Cisjordania y a cargo de la Autoridad Nacional Palestina). Israel, respaldado por EE UU, justifica el ataque en su "derecho a defenderse". Hamás, en su resistencia ante la ocupación y la agresión israelíes.

  • Qué está pasado ahora. Después de diez días de intensos bombardeos sobre Gaza y de centenares de cohetes lanzados desde la franja contra Israel (la mayoría sin alcanzar sus blancos o interceptados por el sistema de defensa aérea israelí), Israel inició el jueves una ofensiva terrestre, con el objetivo de destruir los arsenales de cohetes de los milicianos palestinos y los túneles a través de los cuáles realizan éstos incursiones en Israel. Antes, fracasó un intento de alto el fuego propuesto por Egipto. Hamás pone como condiciones el fin del bloqueo (económico y humano) israelí a la franja y la liberación de presos detenidos en cárceles israelíes. Este domingo, Israel accedió a respetar una tregua humanitaria de dos horas al día, tal como había solicitado Hamás, aunque solo en un barrio que ha sido bombardeado por tierra y aire repetidamente, provocando el éxodo de miles de personas, que no saben ya dónde refugiarse.

  • Las víctimas. En los 13 días transcurridos desde que se inició la llamada operación Margen Protector han muerto, según cifras oficiales de las autoridades de Gaza, más de 400 palestinos (96 de ellos solo este domingo, la jornada más sangrienta desde el principio de la ofensiva). La mayoría son civiles, y muchos de ellos, niños. Además, desde que comenzó la invasión terrestre, el número de desplazados internos en la franja se ha duplicado, superando ya los 50.000 y desbordando las previsiones de la ONU. En el lado israelí murieron este domingo 13 soldados. Hasta ahora habían fallecido cinco militares y dos civiles israelíes.

  • El conflicto. A mediados de junio, los yihadistas extremistas suníes del EIIL (Estado Islámico de Irak y el Levante, ISIS, por sus siglas en inglés) se hicieron con el control de Mosul, la tercera ciudad más grande de Irak y la más importante de su zona norte, y, en una espectacular ofensiva, empezaron a avanzar hacia Bagdad y los santuarios chiíes de Kerbala y Nayaf, ante la desbandada del ejército regular iraquí. El avance del EIIL, un grupo escindido de Al Qaeda y cuyos métodos son más brutales aún que los de esta organización, provocó la huida de cientos de miles de personas, principalmente hacia el Kurdistán iraquí. La ofensiva se producía después de que los yihadistas se hubieran hecho con buena parte del nordeste de Siria, y con el objetivo de establecer un estado islámico entre los dos países. La violencia sectaria entre suníes y chiíes ha sido una constante en Irak desde la invasión liderada por EE UU que derrocó a Sadam Husein en 2003. El punto máximo se alcanzó durante la guerra civil de 2006-2007, y la tensión volvió a recrudecerse en 2013 debido al resentimiento de la población suní con la mayoría chií (actualmente en el gobierno liderado por Nuri al Maliki), a la que los suníes acusan de practicar una discriminación sistemática. La guerra en Siria también está afectando. Los lazos entre los suníes de Irak y los de Siria son fuertes, y las tribus suníes iraquíes preciben la "opresión chií" como algo general, proveniente tanto del Gobierno iraquí como de la minoría alauí siria (el alauismo, confesión a la que pertenece el presidente sirio, Bashar al Asad, es una rama del islam que comparte prácticas con el chiísmo).

  • Insurgentes suníes en el norte de IrakQué esta pasando ahora. A finales de junio, y coincidiendo con el inicio del Ramadán, el mes sagrado musulmán, el EIIL, rebautizado como "Estado Islámico", anunció la instauración de un "califato" en el territorio que controla, y por encima de las actuales fronteras. Unos días después, el líder del grupo y autoproclamado "califa", el hasta entonces esquivo Abu Bakr al Bagdadi, realizó su primera aparición pública. Desde entonces, los extremistas han ido imponiendo su interpretación radical de la ley islámica, especialmente en Mosul. Este viernes dieron un ultimátum a los cada vez menos cristianos que quedan en la ciudad, amenazándoles de muerte si no se convierten o pagan un impuesto especial. Miles de cristianos han huido ya hacia la vecina región del Kurdistán iraquí. Y en el resto de Irak, la violencia continúa: este sábado estallaron varios coches bomba en Bagdad, causando la muerte de al menos 26 personas.

  • Las víctimas. Desde la invasión de Irak liderada por EE UU en 2003 han muerto en Irak por causas violentas unas 193.000 personas, incluyendo combatientes y civiles. En 2012 hubo casi 4.600 muertos, en 2013 la cifra se disparó hasta los 9.500, y en lo que llevamos de 2014 van ya más de 7.800. El alto comisario de Naciones Unidas para los Refugiados, Antonio Guterres, informó de que 600.000 iraquíes han sido desplazados a causa de la ofensiva de los militantes suníes. Se suman a otro medio millón de desplazados este año, cuando el grupo yihadista se hizo con el control de varias ciudades en el oeste del país.

  • El conflicto. La guerra civil en Siria, que ha entrado ya en su cuarto año, tiene su origen en las protestas contra el régimen del presidente Bashar al Asad que, con el trasfondo de la llamada 'Primavera árabe', se iniciaron en marzo de 2011. El Gobierno reprimió con dureza a los manifestantes y lo que había empezado como una protesta pacífica se acabó convirtiendo en una rebelión armada. Los grupos de la oposición, que se han ido formando a lo largo del conflicto, abarcan desde rebeldes de ideología más moderada hasta militantes islámicos extremistas, e incluyen, principalmente, al Ejército Libre Sirio y al Frente Islámico, respectivamente. Operan, también, muchos grupos fuera de control, y en la parte este del país se han ido haciendo fuertes los yihadistas del denominado ahora Estado Islámico. Hasta el momento, y más allá de autorizar la destrucción de armas químicas en Siria, la comunidad internacional no ha intervenido directamente. El régimen de Asad cuenta con el apoyo de Rusia e Irán, mientras que EE UU, Turquía, Arabia Saudí y Catar transfieren armas a los rebeldes. En general, los países occidentales respaldan a la oposición moderada siria.

  • Qué está pasando ahora. El 7 de mayo, la ciudad de Homs, uno de los bastiones rebeldes, fue entregada a las tropas gubernamentales bajo una tregua, tras cerca de tres años de brutal asedio gubernamental. El 3 de junio se celebraron elecciones presidenciales en las regiones controladas por el Gobierno. Asad ganó los comicios con el 88,7% de los votos, entre denuncias de fraude y de "farsa" por parte de la oposición. El 14 de junio, las fuerzas gubernamentales se hicieron con el control del pueblo fronterizo de Kasab, recapturando así todos los territorios perdidos previamente en la ofensiva rebelde de Latakia. Por su parte, los rebeldes capturaron Tall al-Gomo, cerca de Nawa, en la Gobernación de Daraa, y volvieron a entrar en la región de Qalamun. Durante su ofensiva en Irak, los yihadistas del EIIL se apoderaron de armas pesadas y equipo del ejercito iraquí, que han empezado a trasladar a Siria. Actualmente, el Gobierno sirio controla entre el 30% y el 40% del territorio del país, y al 60% de la población.

  • Las víctimas. La guerra civil en Siria ha dejado hasta el momento más de 150.000 muertos, de los cuales 51.212 son víctimas civiles. El número de refugiados supera ya los tres millones. Ciudades enteras están completamente devastadas y el daño causado al patrimonio histórico y cultural es inmenso. El 40% de la población vive en una situación de crisis. Se han usado armas químicas en repetidas ocasiones, y ambos bandos han sido acusados desde diversas organizaciones y gobiernos de cometer crímenes de guerra y graves violaciones de los derechos humanos. Se trata del conflicto más brutal de los surgidos a raíz de la 'Primavera árabe', y de una de las peores guerras del siglo XXI.

  • El conflicto. En Yemen se superponen actualmente cuatro conflictos: el que enfrenta al Gobierno con la guerrilla huthi en el norte del país; las revueltas en la región de Adén, motivadas por el escaso desarrollo del antiguo Yemen del Sur; las protestas cívicas de la 'Primavera árabe' (que,  tras la firma de un acuerdo, forzaron la salida del presidente Alí Abdullah Saleh, después de 33 años en el poder), y la presencia de los grupos armados yihadistas asociados a Al Qaeda. Uno de estos grupos, Ansar al Sharía tomó a mediados de 2011 el control de una parte del sur del país, y llegó a declarar la instauración de un emirato islámico en la provincia petrolera de Shabua. Restablecida la estabilidad gubernamental en el país tras la crisis provocada por la salida de Saleh, desde febrero de 2012 el nuevo gobierno redobló su ofensiva contra las bases de Al Qaeda, causando centenares de muertos en el sur, a la vez que se produjo un incremento en la actividad terrorista de este grupo. Yemen es, después de Pakistán, el país donde EE UU realiza más ataques con drones (aparatos aéreos teledirigidos, no tripulados).

  • Atentado en YemenQué está pasando ahora. Esta semana se han recrudecido los enfrentamientos entre rebeldes chiíes y miembros de tribus islamistas del norte del país. Los rebeldes huthi, pertenecientes a una secta chií, han estado combatiendo contra rivales suníes islamistas de una de las tribus más grandes de Yemen (respaldada por una unidad local del ejército), en la provincia de Jouf.

  • Las víctimas. Durante los 10 meses de 2011 que duraron las protestas contra Saleh hubo al menos 746 muertos en enfrentamientos entre leales al presidente y fuerzas de seguridad y los opositores. Por otra parte, en las ciudades bajo control de Al Qaeda se ha impuesto un interpretación estricta de la ley islámica, con detenciones arbitrarias y ejecuciones, lo que ha provocado grandes desplazamientos de población civil. Cientos de personas han muerto en atentados terroristas: los más graves: el 21 de mayo de 2012 en la capital, Saná (83 muertos), el 4 de agosto en Abyan (33 muertos), y el 5 de diciembre de 2013 de nuevo en Saná (68 muertos). Los combates en el norte, entre tanto, han dejado más de un centenar de muertos solo en este mes de julio.

  • El conflicto. El final del régimen comunista impuesto por la invasión soviética de los años ochenta dejó un país en guerra civil entre las diferentes facciones de muyahidines. Al amparo de Pakistán, surgió entonces el movimiento fundamentalista islámico talibán, que acabó haciéndose con el poder. La negativa talibán a entregar a Osama Bin Laden tras los atentados del 11-S motivó una intervención internacional liderada por EE UU que depuso al régimen integrista. En 2004 Hamid Karzai fue elegido presidente, con el reto de extender el poder del Gobierno más allá de la capital, Kabul, con la ayuda de una fuerza internacional integrada por 48 países. La espiral de violencia, sin embargo, no cesó. El deterioro de la seguridad fue el argumento que esgrimió a finales de 2009 el presidente estadounidense, Barack Obama, para relanzar la implicación internacional en el conflicto afgano. Obama estableció también 2011 como el año del inicio de la retirada de tropas, que antes de 2014 deberían haber completado el repliegue. La progresiva retirada del contingente internacional se vio acompañada de una escalada de violencia del movimiento talibán. El alto nivel de corrupción y la lucha contra el narcotráfico son los otros dos grandes desafíos en un país donde los factores étnicos y de alianzas juegan asimismo un papel fundamental.

  • Qué está pasando ahora. El pasado 5 de abril se celebraron elecciones presidenciales, resultando ganador Abdullah Abdullah (exministro de Asuntos Exteriores). Sin embargo, fue necesaria una segunda vuelta frente a Ashraf Ghani, celebrada en junio y cuyos resultados están aún por determinar. En mayo, los talibanes lanzaron una nueva ofensiva contra las fuerzas internacionales, incluyendo un atentado contra el ministerio de Justicia de Jalalabad. El 15 de julio un atentado con coche bomba causó 89 muertos y 80 heridos en el distrito de Orgun.

  • Las víctimas. Hasta el pasado 17 de julio, y desde la invasión de 2001, se han registrado 3.460 muertes militares de la coalición en Afganistán. Más de 23.500 soldados de la coalición internacional han resultado heridos. Respecto a la población civil, varias fuentes cifran en aproximadamente 20.000 los muertos por acciones de violencia entre los años 2001 y 2013.Y en cuanto a las fuerzas de seguridad afganas, se han contabilizado 13.729 muertos y otros 16.511 heridos entre finales de 2001 y principios de 2014, incluyendo tanto a miembros del ejercito como de la policía.

  • El conflicto. Aparte de la disputa que mantiene por el estado de Cachemira, que actualmente pertenece a la India pero que los paquistaníes reclaman como propio, Pakistán sufre desde hace cerca de una década un conflicto en el noroeste del país, que enfrenta al ejército gubernamental con grupos armados religiosos, movimientos locales y elementos de la delincuencia organizada, apoyados por grupos terroristas y contingentes de muyahidines. El conflicto estalló cuando las tensiones provocadas por la búsqueda de miembros de Al Qaeda por parte del ejército paquistaní derivaron en enfrentamientos con combatientes de la región de Waziristán. Mientras, los lazos con EE UU se debilitaron por una serie de incidentes en 2011, entre los que destaca la muerte de Bin Laden en una operación de comandos de EE UU en el norte del país. Pese a ello, el difícil aliado de Washington en la llamada "guerra contra el terrorismo", un aliado cuyo aparato de seguridad está acusado de seguir ofreciendo apoyo encubierto a facciones talibanes, juega un papel clave en el proceso de paz en Afganistán.

  • Qué está pasando ahora. El ejército intenta desde 2005 eliminar a los guerrilleros de las Áreas Tribales Administradas Federalmente (FATA, en inglés), en el noroeste de Pakistán, pero ahora concentra la ofensiva en Waziristán del Norte, donde los grupos insurgentes operan libremente desde que huyeron del fronterizo Afganistán tras la ocupación de EE UU en 2001. El 15 de junio comenzó una nueva campaña militar, motivada en parte por un atentado contra el aeropuerto internacional de Karachi, que mató a 18 personas. Por otra parte, el goteo de muertes causadas por drones de Estados Unidos sigue siendo constante, con cientos de blancos alcanzados desde 2004. Este mismo sábado,  misiles lanzados desde un drone estadounidense causaron la muerte de ocho militantes talibanes en la frontera con Afganistán.

  • Las víctimas. El conflicto en el noroeste de Pakistan ha causado más de dos millones de desplazados internos, la mayoría de los cuales padecían ya situaciones de extrema pobreza. Al menos 500.000 personas han tenido que abandonar sus hogares en la región de Waziristán del Norte, desde que el ejército inició una ofensiva actual contra de grupos rebeldes. Y en cuanto a los muertos en el conflicto, las cifras incluyen unos 5.000 soldados y 28.000 combatientes entre 2003 y 2014, así como más de 20.000 civiles. Además, cientos de personas (entre 200 y más de 800, según las fuentes) han muerto por ataques de drones estadounidenses.
África
  • El conflicto. La República Centroafricana vive una gravísima crisis desde finales de 2012, cuando cuatro facciones rebeldes musulmanas agrupadas en la formación Séléka se levantaron en armas al considerar que el entonces presidente François Bozizé no había respetado los acuerdos de paz de 2007. Estos acuerdos preveían la integración de combatientes rebeldes en el Ejército centroafricano, la liberación de prisioneros políticos y el pago a los milicianos sublevados que optaran por el desarme. Los países de la región enviaron entonces una fuerza multinacional para defender la capital, Bangui, del avance de los insurgentess, que llegaron a estar a sólo 160 kilómetros de la ciudad. Las negociaciones entre el Gobierno y los líderes de Séléka llevadas a cabo en enero de 2013 finalizaron con la firma de un nuevo acuerdo de paz, pero los rebeldes perpetraron un golpe de Estado en marzo de ese año que depuso a Bozizé y situó al frente del país al líder de Séléka, Michel Djotodia. Djotodia solo se mantuvo en el cargo hasta enero de 2014, fecha en que presentó su dimisión ante la oleada de violencia desatada en el país, que provocó centenares de muertos. Los milicianos de Séléka atacaron sobre todo barrios y aldeas de mayoría cristiana; los grupos de autodefensa, enclaves musulmanes. No obstante, la violencia interconfesional es un fenómeno reciente en el país, donde los diferentes grupos religiosos habían convivido hasta ahora en relativa armonía, a pesar de las históricas quejas de la minoría musulmana del norte, que se ha sentido abandonada por los sucesivos gobiernos cristianos. Ambos grupos están utilizando el discurso religioso con fines políticos, pero resulta difícil obviar los intereses económicos y la corrupción generados en la lucha por el control del tráfico de diamantes y de madera.

  • Qué está pasando ahora. El pasado mes de febrero, el secretario general de la ONU pidió al Consejo de Seguridad el despliegue de 3.000 soldados internacionales para reforzar a los 6.000 militares de la Unión Africana y 2.000 franceses que se encuentran ya en el país con el fin de mantener la paz y proteger a los civiles. En junio, medio centenar de personas murieron en la ciudad de Bambari durante un nuevo rebrote de violencia, y en agresiones coordinadas por grupos armados como las milicias cristianas anti-Balaka o los exrebeldes musulmanes Séléka.

  • Las víctimas. A finales de 2013, las organizaciones humanitarias sobre el terreno y testigos, que responsabilizaban principalmente a los exrebeldes, denunciaban ejecuciones extrajudiciales, torturas, ataques indiscriminados a civiles, agresiones sexuales a mujeres y niñas, pueblos arrasados, infraestructuras destruidas, viviendas y cosechas incendiadas, hospitales saturados, escuelas saqueadas... La falta de seguridad, además, hacía que ni Naciones Unidas ni las agencias internacionales pudiesen acceder a los lugares más remotos en los que se precisaba ayuda. Aproximadamente un 70% de los niños en edad escolar no podían acudir a clase. Muchos desplazados (hay cerca de un millón en total) han buscado refugio en el campo, en la selva o en misiones religiosas, donde, según ha alertado el Comité Internacional de la Cruz Roja, las condiciones son muy precarias, sin acceso a agua potable o a comida, y sin las necesarias medidas de higiene, por lo que se teme la propagación de enfermedades como la malaria.
  • El conflicto. En julio de 2011, poco después de proclamarse la independencia de Sudán del Sur, el líder del Movimiento Popular de Liberación de Sudán, ala política del Ejército Popular de Liberación de Sudán, Salva Kiir, juró como primer presidente de la nueva república. El primer año de independencia estuvo protagonizado de nuevo por los conflictos fronterizos con el gobierno de Sudán, y también por las luchas tribales en el interior del país. Además, en enero de 2012 el conflicto petrolífero entre ambos países provocó que Sudán del Sur parase la producción de petróleo al no alcanzar un acuerdo sobre la tarifa de tránsito del crudo a través de su vecino del norte, de momento la única vía de exportación con la que cuenta. En diciembre de 2013 el régimen de Kiir frustró un intento de golpe de Estado, tras enfrentamientos con militares disidentes que en cuatro días provocaron más de 500 muertos, principalmente en la capital y el estado de Jonglei. Desde entonces se han sucedido los combates, causando miles de fallecidos y situando al país al borde de la guerra civil.

  • Qué está pasando ahora. Pese a que a principios de mayo el presidente Kiir y el líder de los rebeldes, Riek Machar, firmaron un acuerdo para el cese de las hostilidades, la situación de violencia continúa. El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas advirtió este miércoles de que está dispuesto a considerar "medidas adecuadas" contra las partes en conflicto, en caso de que no pongan fin a la violencia y negocien un Gobierno de transición. Tanto la ONU como la UE ya han impuesto sanciones a los líderes militares de ambos bandos. El Consejo de Seguridad se ha mostrado "alarmado" por informaciones según las cuales las dos partes están reclutando milicianos y haciéndose con armas, lo que viola los acuerdos de paz.

  • Las víctimas. Se calcula que en 2011 alrededor de 1.000 personas murieron en los enfrentamientos entre las comunidades Murle y Lou Nuer. En cuanto al conflicto fronterizo con Jartum, el número de desplazados asciende ya a 150.000, según cifras de ACNUR de junio de 2012. Los campos de refugiados sursudaneses, que carecen de recursos para alimentar y trasladar a los desplazados lejos de las zonas fronterizas de conflicto, están saturados. Según datos facilitados por Oxfam, desde que se iniciaron los combates entre las tropas gubernamentales y las fuerzas rebeldes el pasado año, más de un millón de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares y se encuentran desplazadas dentro del país, y más de 350.000 han huido a países vecinos. Muchas han tenido que atravesar el río Nilo para llegar hasta Uganda, dejando atrás todas sus posesiones y poniendo en peligro sus vidas.A mediados del pasado mes de mayo se confirmó un brote de cólera que hizo saltar las alarmas ante una posible emergencia sanitaria, que se sumaría a la creciente y dramática crisis alimentaria. Tan sólo el 15% de la población tiene acceso a letrinas sanitarias seguras e higiénicas, y el 30% no tiene acceso a agua limpia.
  • El conflicto. La inestabilidad de Mali, un país con estratégicos yacimientos de uranio, se hizo cada vez más patente a partir de 2007, cuando Amadou Tounami Touré revalidó su liderazgo en las elecciones presidenciales. Al tiempo que grupos rebeldes hostigaban a la población y se producían secuestros, e incluso asesinatos, de occidentales, el Movimiento Nacional por la Liberación de Azawad (MNLA), una escisión de la antigua guerrilla tuareg, se levantó en armas para reivindicar la autodeterminación del norte del país. Las autoridades de Bamako acusaban al MNLA de estar apoyado por Al Qaeda en Magreb Islámico (AQMI), por el grupo islamista radical Ansar al Din, por excombatientes de las fuerzas del difunto coronel libio Muamar al Gadafi y por traficantes. De hecho, el estallido de la revolución tuareg, de la que, en parte, se 'apropiaron' los islamistas, se produjo al abrigo de la guerra en Libia, y de las armas y mercenarios que salieron de este país. En marzo de 2012, decenas de militares se sublevaron, y el amotinamiento acabó convirtiéndose en un golpe de Estado. El 1 de abril, el presidente dimitió, como parte del acuerdo alcanzado con la Junta militar para volver al orden constitucional, pero en enero de 2013 la crisis se agravó ante el avance de los grupos radicales islámicos, lo que provocó la intervención militar de Francia. En junio de 2013 el Gobierno y los rebeldes firmaron un primer alto el fuego, y en agosto Ibrahim Bubakar Keita ganó las elecciones presidenciales. Los enfrentamientos y los atentados, sin embargo, continúan.

  • Qué está pasando ahora. Tras el nuevo alto el fuego alcanzado en mayo, este miércoles comenzaron en Argelia las conversaciones de paz entre el Gobierno y los rebeldes tuareg. En vísperas de la negociación, ambos bandos intercambiaron prisioneros. Un total de 45 soldados malienses fueron recibidos por el primer ministro Moussa Mara en el aeropuerto de Bamako, y dos autobuses llegaron al aeropuerto desde el centro de la ciudad con 41 tuaregs que habían estado detenidos en la capital.

  • Las víctimas. Más de un millar de soldados y combatientes han muerto en los diferentes conflictos entre Gobierno, tropas extranjeras, grupos tuareg y grupos islamistas. En mayo de 2012, Amnistía Internacional publicó un informe en el que aseguraba que Mali estaba sufriendo la peor situación desde 1960 en lo que respecta a los derechos humanos, a la vez que denunciaba los abusos cometidos por los fundamentalistas islámicos en las zonas que controlaban, y la utilización de niños soldado. Human Rights Watch denunció asimismo violaciones de los derechos humanos y asesinatos de civiles por parte del ejército gubernamental. Y en abril del año pasado, Médicos sin Fronteras informó de que unos 70.000 refugiados malienses continuaban en condiciones precarias en el desierto de Mauritania, con escasas esperanzas de regresar a su país de origen por las tensiones étnicas en el norte de Mali. Por otra parte, grupos islamistas dañaron o destruyeron importantes monumentos históricos durante el conflicto, especialmente en Timbuktu.
  • El conflicto. Somalia vive sin un Gobierno estable central desde que en 1991 fue derrocado el dictador Mohamed Barre (el Ejecutivo actual tiene carácter transitorio), y en medio de luchas entre los clanes, liderados por los "señores de la guerra" que se han disputado el control de las regiones desde entonces. Aunque a comienzos de los noventa el país fue escenario de una guerra civil, con el tiempo los distintos dominios se consolidaron, si bien los enfrentamientos entre clanes por disputas territoriales continuaron. En 2006 se creó una alianza entre varios "señores de la guerra", con el fin de contrarrestar el creciente poder de las "cortes islámicas". Los "señores de la guerra" acusaban a las "cortes islámicas" de estar apoyadas por Al Qaeda. Los combates entre ambas partes se saldaron, en menos de tres meses, con más de 350 muertos. Frente al apoyo militar que Etiopía dio al presidente Yusuf Ahmed, Eritrea envió armas a las "cortes islámicas". Los combates entre milicianos islamistas y fuerzas gubernamentales y etíopes no cesaron, a pesar de los diversos anuncios de alto el fuego y de las efímeras treguas, y causaron miles de muertos. La violencia alcanzó en 2009 a tres ministros, que murieron junto a otras 12 personas en un atentado en Mogadiscio.

  • Qué está pasando ahora. En 2004 diferentes facciones llegaron a un acuerdo para conformar un Gobierno de transición y unificar el país, y en 2012 se aprobó una nueva Constitución provisional. Pero, a pesar de los avances políticos logrados en los últimos años, Somalia sigue inmersa en el conflicto armado. El Palacio Presidencial de Mogadiscio, sede del Gobierno transitorio, sufrió a principios de julio un fuerte ataque (8 muertos), el segundo en este año, que fue reivindicado por la milicia islamista Al Shabab. Este grupo, que anunció en febrero de 2012 su unión formal a Al Qaeda, lucha para instaurar un estado islámico de tipo wahabí en Somalia, y comete asimismo numerosos actos terroristas en Kenia.

  • Las víctimas. Desde 1991, el conflicto somalí ha causado más de 400.000 muertos (3.150 en 2013). En 2012, la Agencia para los Refugiados de la ONU informó de que más de un millón de somalíes habían huido ya hacia los países vecinos, y de que la mayoría citaban la inseguridad y la escasez alimentaria como principales motivos de su huida. Además, más de 1,3 millones de somalíes se encontraban desplazados internamente en el país. En total, un tercio de la población de Somalia, estimada en 7,5 millones de personas, se encuentra desplazada forzosamente.

  • El conflicto. La permanencia en las provincias fronterizas congoleñas de las milicias hutus de Ruanda, huidas de su país tras perpetrar el genocidio de los tutsis en 1994, ha constituido el principal factor de desestabilización en la historia más reciente de la República Democrática del Congo (RDC). La presencia de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR, hutus) motivó que Ruanda (gobernada desde entonces por tutsis) invadiera dos veces la RDC, en 1996 y 1998, desencadenando sendas guerras. Por su parte, la minoría tutsi congoleña alega vivir bajo la amenaza de un nuevo genocidio de la mano de las milicias hutus ruandesas. Para defenderlos, el general disidente congolés Laurent Nkunda, de etnia tutsi, se hizo con una fuerza de 3.000 hombres, supuestamente apoyados por Ruanda, y, a finales de 2007, se plantó a las puertas de Goma. Solo la intervención de la Misión de la ONU les impidió tomar la ciudad (Naciones Unidas tiene casi 17.000 cascos azules en la RDC, su mayor despliegue en el mundo). Apenas seis años después del fin de una cruel guerra civil en la que habían muerto más de cinco millones de personas, el país volvía a estar sacudido por la violencia. Aunque el Gobierno firmó en enero de 2008 un acuerdo de cese de las hostilidades, los enfrentamientos entre el Ejército y las milicias de Nkunda se reanudaron en octubre de ese año. Nkunda, acusado de crímenes de guerra y contra la humanidad, fue finalmente arrestado en Ruanda en enero de 2009. La parte oriental de la RDC es una zona muy rica en diamantes, oro y otros recursos naturales, como el coltán, que han sido, al mismo tiempo, parte importante en el origen de la guerra y fuente de financiación para los combatientes.

  • Qué está pasando ahora. El fin de décadas de conflicto armado en el este de la República Democrática del Congo parece estar más cerca, después de los logros políticos y militares conseguidos en 2013, incluyendo el aumento de la cooperación regional y la disolución del grupo militar rebelde Movimiento 23 de Marzo, que opera fundamentalmente en la provincia de Kivu del Norte.

  • Las víctimas. Más de 2,7 millones de personas se han visto obligadas a huir de sus hogares en el país, muchas de ellas de varios sitios en pocos meses, y más de 398.000 viven en 31 campos de desplazados y dependen exclusivamente de la ayuda humanitaria. Según explica la ONG Oxfam, las comunidades de Kivu del Norte y Sur aún se enfrentan a asesinatos, violaciones, secuestros, torturas y extorsiones económicas a manos de muchos grupos armados que todavía controlan gran parte de la región. Las fuerzas de seguridad del Gobierno también han llevado a cabo abusos contra la población civil. Las familias viven destrozadas por la continua tensión de vivir bajo la violencia y la explotación, con niños que no pueden asistir a la escuela, una escasez de alimentos generalizada y la consiguiente desnutrición, una atención sanitaria inadecuada y la falta de instalaciones de agua potable y saneamiento.

  • El conflicto. Desde octubre de 2010 Nigeria es escenario de una serie de brutales atentados, en su mayoría perpetrados por el grupo radical islamista Boko Haram. Boko Haram, cuyo nombre significa "La educación no islámica es pecado", es una secta que lucha por imponer la ley islámica en Nigeria, país de mayoría musulmana en el norte y cristiana en el sur. La secta inició su campaña violenta en 2009 cuando su fundador, Mohamed Yusuf, murió en un intento de fuga mientras se encontraba bajo custodia policial. Boko Haram fue el grupo responsable del atentado del 26 de agosto de 2011 contra la sede de la ONU en Abuya ( 24 muertos), y del perpetrado el 25 diciembre de ese mismo año, cuando murieron al menos 44 personas en cinco ataques contra templos cristianos en los que se celebraban los servicios religiosos de Navidad. Los últimos incidentes protagonizados por el grupo datan del pasado 15 de abril, cuando cerca de 200 niñas fueron secuestradas en una escuela-residencia en Chibok, al noroeste, horas después de que en Abuya, murieran otras 75 personas por un atentado con bomba en una estación de autobuses. Un total de 44 de las escolares secuestradas lograron escapar, y el 5 de mayo el líder del grupo, Abubakar Shekau, reivindicó en un vídeo la autoría del secuestro. Por otra parte, Nigeria sufre asimismo el llamado Conflicto del Delta del Niger, que surgió por las tensiones entre las empresas petróleras internacionales y los pueblos locales en la década de los noventa, especialmente con los pueblos ogoni y ijaw. La competencia por la riqueza petrolera ha alimentado la violencia entre los innumerables grupos étnicos, lo que ha llevado a la militarización completa del área, a la formación de milicias tribales y al aumento de efectivos de las fuerzas armadas y la policía nigerianas.

  • Qué está pasando ahora. La semana pasada, al menos 45 personas murieron en un ataque de Boko Haram a la población de Damboa, en el norte de Nigeria. Los terroristas asediaron la población durante la noche, disparando contra sus habitantes y lanzando explosivos a sus viviendas. Según testigos citados por Efe, las calles quedaron "sembradas de cadáveres".

  • Las víctimas. El pasado mes de marzo, un informe de Amnistía Internacional denunciaba que el incremento de los ataques de Boko Haram, así como las represalias incontroladas de las fuerzas de seguridad, habían provocado la muerte de al menos 1.500 personas al noreste Nigeria (más de la mitad, civiles) en los tres primeros meses del año. Según diversas fuentes, el grupo islamista ha matado ya a más de 3.000 personas desde que inició su campaña violenta. En el Conflicto del Delta del Níger han muerto desde 2004 entre 4.000 y 5.000 personas.
(Tomado de 20Minutos.es 23/07/2014).

martes, 22 de julio de 2014

Sh'ma Israel Adonai eloheinu adonai echad





"Escucha,
Israel: Yahvé, nuestro Dios, es Yahvé-único. Y tú amarás a Yahvé, tu Dios, con
todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. Graba en tu corazón
los mandamientos que yo te entrego hoy, repíteselos a tus hijos, habla de ellos
tanto en casa como cuando estás de viaje, cuando te acuestes y cuando te
levantes. Grábalos en tu mano como una señal y póntelos en la frente como tu
distintivo; escríbelos en los pastes de tu puerta y a la entrada de tus
ciudades".
(Deuteronomio
6, 4-9).

domingo, 19 de enero de 2014

Persecución de la Iglesia en Japón.

Los «cristianos ocultos» del Japón consiguieron transmitir la fe sin sacerdotes a pesar de siglos de persecución
Es una historia de persecución la de la Iglesia en Japón, una larga opresión que durante más de dos siglos y medio diezmó la comunidad católica que allí había echado raíces gracias a la llegada de los jesuitas en el siglo XVI. El Papa Francisco en la audiencia del miércoles, mostró las muchas historias de fieles japoneses como el ejemplar testimonio del valor del bautismo, un sacramento que ha permitido llevar adelante en la clandestinidad el vínculo con Cristo, transmitido de padres a hijos.

(Tempi.it/InfoCatólica) «No había sacerdotes, habían sido expulsados. La fe es transmitida así, gracias a algunos gestos como el «contatzu», el rosario, la oración constante que acompañó a la vida de estas personas». Habla con tempi.it el padre Alfredo Scattolon, misionero del Pime durante treinta años en Japón, primero en Yamanashi, al norte del Monte Fuji, luego más al sur, en una zona agrícola cerca de Fukuoka. Llegó a aquellas tierras siglos más tarde de las persecuciones, pero los signos de la violencia aún se conservan hoy en día, en iglesias y museos: «son todavía visibles, en algunos santuarios, los carteles que estaban colgados por la calle ofreciendo distintas recompensas a quien denunciaba a un sacerdote o a un cristiano».

Las primeras persecuciones

El catolicismo aquí llegó durante el siglo XVI, llevado inicialmente por San Francisco Javier y los jesuitas que le siguieron. Su manera de entrar en contacto con la comunidad local era prudente: tratando de ponerse en contacto con los líderes en primer lugar, intentando respetar la tradición y la cultura local. Con la llegada de franciscanos y dominicos, los primeros grandes grupos de cristianos surgieron, en particular en Nagasaki, que a finales del siglo XVI contaba ya 300.000 fieles. Pero una serie de factores llevaron a la ruptura. El poder local temía este nuevo credo, considerado un brazo de Occidente para penetrar en la historia de Japón. Y las persecuciones comenzaron pronto: primero con el shogun Hideyoshi (los primeros 26 mártires cristianos son de su época, 1597), y, luego, veinte años después, bajo los Tokugawa, que prohibieron el cristianismo en Japón.

Los cristianos ocultos

Y es entonces cuando surgieron los kakure kirishitan, los «cristianos ocultos»: «muchos escaparon a las numerosas islas que había en el sur del país. Pero las persecuciones fueron sistemáticas: por ejemplo, todos estaban obligados a inscribirse en los cementerios de un templo budista. Cuando una persona moría, sus seres queridos estaban obligados a enterrarlo allí», cuenta el padre Alfredo. «Con el fin de inducirlos a renegar de su fe, se utilizó el sistema del «fumi-e» (pisotear-imagen): se ponía en el suelo una imagen sagrada y quién era sospechoso de ser cristiano era invitado a pisarla. Sólo a quien lo hacía salvaba la vida». En 2008, Benedicto XVI canonizó 188 mártires de ese período.

El regreso de los sacerdotes

Sin embargo algún pequeño grupo se salvó, ocultándose sobre todo en las perdidas islas del sur y camuflando el cristianismo bajo símbolos aparentemente budistas, como la estatua de la «diosa» Cannon, símbolo del Buda misericordioso, en sustitución de la de la Virgen. Al no haber sacerdotes, los sacramentos como el bautismo y el matrimonio o las oraciones como el «contatzu» (rosario) eran oficiadas por el cabeza de familia . Más tarde, en el siglo XIX, cuando Japón reabrió sus puertos a los misioneros franceses, los fieles se animaron y salieron a la luz: se dice que en 1865 fueron casi 10 mil los «kakure kirishitan» que para celebrar el Viernes Santo se presentaron a los padres de las Misiones Extranjeras de París llegados a Nagasaki, incrédulos ante lo que veían sus ojos. «Pero es necesario precisar que algunos grupos de estos creyentes nunca aceptaron bien el regreso de los sacerdotes, y vivieron su fe solos, hasta hoy, con creencias que se confunden con la magia».

Continúa la persecución

El sufrimiento, sin embargo, aún no había terminado: «La persecución se prolongó hasta 1912 aproximadamente, porque el decreto no fue nunca suspendido. Es un aspecto que se recuerda poco del Japón: sólo con la reforma constitucional después de la Segunda Guerra Mundial se acabó la hostilidad contra el cristianismo». Hoy, algunos de los lugares donde se consumaron estas últimas persecuciones se han convertido en lugar de peregrinación, en particular Hagi y Tsuwano. Aquí se dice que la Virgen se apareció para consolar a uno de estos cristianos exiliados y muertos de hambre.

Pérdida de fe

Historias que aún hoy el Japón lleva consigo, en una comunidad que está experimentando problemas de un tipo diferente. En el siglo XVI, la fe en Dios se transmitía de padres a hijos, transmisión que ahora, lamentablemente, parece cada vez más difícil: «la familia sigue cada vez menos el crecimiento y la vida de los niños: desde cierta edad es educado, casi en su totalidad, por la escuela ». Así se está perdiendo toda la frescura que el catolicismo había encontrado inmediatamente después de la Segunda Guerra Mundial: el fin del planteamiento militarista del país hizo perder a la gente común los puntos de referencia y muchos se acercaron así al cristianismo. No es coincidencia que, en pocas décadas, el Japón fue uno de los países que tuvo proporcionalmente más vocaciones en el mundo. Un crecimiento que ahora es difícil volver a ver.

viernes, 3 de enero de 2014

Puntos de ATENCIÓN EN LA VIDA CRISTIANA, según el Papa Francisco.

" También es cierto que a veces el acento, más que en el impulso de la piedad cristiana, se coloca en formas exteriores de tradiciones de ciertos grupos, o en supuestas revelaciones privadas que se absolutizan. Hay cierto cristianismo de devociones, propio de una vivencia individual y sentimental de la fe, que en realidad no responde a una auténtica «piedad popular». Algunos promueven estas expresiones sin preocuparse por la promoción social y la formación de los fieles, y en ciertos casos lo hacen para obtener
beneficios económicos o algún poder sobre los demás. Tampoco podemos ignorar que en las últimas décadas se ha producido una ruptura en la transmisión generacional de la fe cristiana en el pueblo católico. Es innegable que muchos se sienten desencantados y dejan de identificarse con la tradición católica, que son más los padres que no bautizan a sus hijos y no les enseñan a rezar, y que hay un cierto éxodo hacia otras comunidades de fe. Algunas causas de esta ruptura son: la falta de espacios de diálogo familiar, la influencia de los medios de comunicación, el subjetivismo relativista, el consumismo desenfrenado que alienta el mercado, la falta de acompañamiento pastoral a los más pobres, la ausencia de una acogida cordial en nuestras instituciones, y nuestra dificultad para recrear la adhesión mística de la fe en un escenario religioso plural." (Evangelii Gaudium, nº 70.)

lunes, 9 de septiembre de 2013

La paz ha sido siempre una de las preocupaciones principales de los Papas.


Entrevista a Mons. Parolin, nuevo Secretario de Estado del Vaticano

En entrevista exclusiva de Diario Católico, realizada por Carlos Zapata, al nuevo Secretario de Estado del Vaticano, Mons. Pietro Parolin brinda detalles de lo que espera alcanzar con la maquinaria diplomática mundial. Y cuenta desde Caracas - Venezuela, donde aún ejerce como Nuncio Apostólico, cómo ve la geopolítica internacional, a propósito de los esfuerzos del Papa Francisco por conseguir la paz en Siria.
 
(Diario Católico/InfoCatólica)

Llama la atención el movimiento del Papa en el plano diplomático y al convocar una jornada de ayuno y oración por la paz en Siria. ¿Tenemos con Francisco un nuevo Benedicto XV, a propósito de la tregua lograda durante la I Guerra Mundial?

No le fue tan bien a Benedicto XV, porque usted sabe que él intentó de todas las maneras detener la guerra y no lo logró. Lamentablemente, Benedicto XV no fue escuchado. Los grandes poderes no le hicieron caso. ‘La guerra es una inútil matanza’, dijo. Esa frase fue muy citada y conocida; pero, de hecho, no logró grandes cosas.
Más bien, fue el presidente (Woodrow) Wilson quien adoptó las propuestas que había hecho el Papa, y fueron los famosos 14 puntos sobre los cuales se estableció el armisticio, primero, después la paz; que fue también una paz inestable, porque al final dio origen a la II Guerra Mundial.

Pero él buscó la paz, como otros Pontífices…

Ciertamente. La paz ha sido siempre una de las preocupaciones principales de los Papas. Entonces, ahí tenemos a Benedicto XV.
¡E imagínese, todo lo que hizo el Papa Pío XII durante la Segunda Guerra Mundial para acercarnos un poco más y conseguir la paz!
Yo fui testigo directo y doy testimonio de los intentos que hizo Juan Pablo II cuando estalló la Guerra en el Golfo y después la Guerra en Irak. ¡Qué palabras tan fuertes utilizó! ¡Y qué acción diplomática desplegó! Porque allí, además del contacto con las diferentes Cancillerías, mandó a dos emisarios: uno al (presidente de Estados Unidos, George) Bush y otro a Sadam Husein (presidente de Irak) para ver si era posible lograr, digamos, una componenda pacífica; buscar una solución, una vía de salida para todo eso.
Entonces, me parece que Papa Francisco se pone en esa estela, en esa vía: la de una gran preocupación de la Santa Sede por la paz del mundo.

¿Es esa la finalidad de la diplomacia?

Yo diría también que la razón de ser de una diplomacia de la Santa Sede es la búsqueda de la paz. Y si la diplomacia de la Santa Sede tuvo tanto renombre y tanta aceptación en todo el mundo, en el pasado y en el presente, es precisamente porque se pone más allá de los intereses nacionales, que a veces son intereses muy particulares. Ella se pone en esta visión del bien común de la humanidad.

Y en su opinión, a propósito de lo que menciona de Juan Pablo II y considerando su alianza con Lech Walesa ¿Cuáles son los nuevos muros de Berlín que debería derribar la Iglesia?

Creo que hoy, obviamente, el muro de Berlín fundamental es lograr hacer la paz en medio de la diversidad que tenemos en un mundo pluripolar.
Ya no están los bloques como antes. Esto es un análisis de geopolítica común… Hay distintos poderes. Han surgido poderes diferentes, con todos los problemas que estos conllevan. Porque nosotros pensábamos en nuestros deseos de paz y de felicidad, que la caída de los muros tradicionales: el muro de Berlín, el del bloque entre países comunistas y Occidente, iba a traer paz y felicidad al mundo. Y no fue así. Se desató todo el problema del terrorismo.
Entonces, yo creo que el muro que se debe derribar es cómo lograr que todas estas diferentes realidades logren acordarse y trabajar juntos para el bien de todos. Poner juntas las diferencias para que no sean divisiones, sino que se vuelvan colaboraciones en pro de toda la humanidad.

¿Y qué papel juega en este aspecto la Secretaría de Estado del Vaticano?

La Secretaría de Estado del Vaticano creo que, por supuesto: tiene que reinventar su manera de presencia; porque los escenarios son diferentes: tenemos las grandes actuaciones del cardenal Casaroli en tiempo de los grandes bloques. Todo el tema de la aus politik: pero también todo lo relacionado con la defensa de los Derechos Humanos, el tema de Helsinki; allí la Santa Sede tuvo un papel muy, muy importante. Ahora me parece que las cosas se han complicado un poco.

Cambia de estilo… ¿También de finalidad?

No. Lo que quiero decir es que se tiene que reinventar la forma de la presencia, pero el objetivo siempre es el mismo. Y hablando de los grandes desafíos, superando este relativismo ¡que es una plaga! Porque yo lo vería dentro del discurso que le estaba haciendo: de componer las diferencias.
Si no hay un piso común que se puede pisar; es decir, si no hay una verdad objetiva en la que todos nos reconocemos, ya será mucho más difícil buscar puntos comunes. Y este piso común es la dignidad de la persona humana en todas sus dimensiones, donde no se excluye la dimensión trascendente; no es sólo la dimensión personal, la social, la política, la económica, sino también la trascendente, por la cual se reconoce que el hombre está hecho a imagen y semejanza de Dios, y que Dios es su fuente.

¿Así lo ve el Santo Padre?

Ha insistido mucho el Papa Francisco sobre eso: ésta es la fuente más sólida para asegurar el respeto de los Derechos Humanos, el respeto de la dignidad del hombre y de los pueblos en una pacífica convivencia.

Entonces, el problema es también de relativismo… El relativismo es fuente de conflicto. Y para luchar contra el relativismo, así como para alcanzar la paz, ¿podemos esperar con Pietro Parolin una ofensiva diplomática mundial más férrea?

Esta es una pregunta complicada. He visto que la Secretaría de Estado ha sido impulsada por las iniciativas del Papa, quien ha tomado también un movimiento diplomático. Yo sí espero que podamos retomar, porque nosotros tenemos esta gran ventaja respecto a otras iglesias, a otras religiones: el contar con una presencia institucional internacional a través de la diplomacia. Entonces, ¡nosotros tenemos que aprovecharla!

¿Aprovecharla en qué sentido?

De utilizar estos instrumentos. No dejarlos ahí. Sino utilizarlos bien, como siempre hizo la diplomacia vaticana. Sobre todo en un momento de emergencia. Utilizarlos para conseguir los grandes objetivos del bien de la humanidad.
Pero quiero subrayar especialmente que yo estoy a la completa dependencia del Papa.

¿Esperamos una Iglesia, desde ese punto de vista, más protagónica?

Sí, en este sentido lo esperamos. Sobre todo: aprovechar mejor estos instrumentos que tenemos. La red de las Nunciaturas, los contactos que tenemos en las organizaciones internacionales…

Algunos vaticanistas han indicado en las últimas horas que la geopolítica vaticana va a estar ahora más lejos de los titulares (de prensa). ¿Usted lo ve así?

Usted sabe muy bien que por inclinación personal yo no quisiera la diplomacia de los grandes titulares, pero sí una diplomacia que sea efectiva. Nosotros no buscamos, yo creo, la popularidad. Sinceramente, ninguno de nosotros lo quiere, sino el efecto. Y tenemos que tomar en cuenta lo que dice el Evangelio: que no sepa tu mano izquierda, lo que hace tu mano derecha.

¿Está monseñor Parolin trabajando directamente, o asesorando –como se ha dicho- este trabajo que se está haciendo para el caso de Siria?

No, no. Yo no he entrado en posesión. Absolutamente no. Yo tomaré mis funciones el 15 de octubre y hasta entonces ejerceré, Dios mediante, las funciones correspondientes. Además, ya tengo suficiente dolor de cabeza laboral aquí en Venezuela.
Pero, un poco mi idea es que más allá de los detalles y las cosas concretas aprovechemos estos instrumentos que tenemos como Iglesia Católica. Se ha tornado en el transcurso de la historia, y son valiosas herramientas que sirven para ayudar al mundo.

¿Conoce ya el nombre del Nuncio que tomará cargo en Venezuela?

Honestamente no. Y tampoco sabemos cuánto tiempo pasará en que se realice un nuevo nombramiento. Lo que sí le puedo comentar es que ya tenemos Encargado de Negocios para el país. Se trata de Rüdiger Feulner.

¿Qué se lleva de Venezuela?

Muchos recuerdos entrañables e inolvidables. Quisiera aprovechar para pedirles sus oraciones, porque la fuerza de la oración es poderosa. Lo he experimentado en estos 4 años de presencia en Venezuela. Les digo: conserven la fe, revivan esta fe, y hagan de ella un principio de renovación de la sociedad, que tanto lo necesita.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Pros y contras de una posible intervención de Estados Unidos a Siria..

Pros y contras de una posible intervención de Estados Unidos a Siria

Pros y contras de una posible intervención de Estados Unidos a Siria.

Cuatro internacionalistas ven desde su perspectiva la ‘intervención limitada’ que el presidente Obama ha planteado en aquel país
Estados Unidos está listo para una incursión militar en Siria. (Foto referencial: AP)

DANIEL MEZA @daniel_mz
Redacción Online
Han pasado más de dos años de guerra civil en Siria. El saldo es de 100.000 muertos, entre ellos inocentes niños y mujeres. Dos millones de personas están en calidad de refugiados, según la ONU. Hace ya mucho tiempo se requería que la comunidad internacional haga algo para frenar la catástrofe humanitaria. Pero las potencias no se han puesto de acuerdo en el Consejo de Seguridad. Cada una por su lado, fueron tolerando y en algunos casos fomentando la masacre en aquel país en el que combaten -sin cuartel- gobierno y rebeldes. Hoy, Estados Unidos ha dicho que planea intervenir en Siria a raíz de un presunto ataque con armas químicas del ejército de Bashar Al Assad. Washington lo acusa de haber cruzado ‘la línea roja’ que en el 2012 trazó como pretexto para justificar una acción militar. Para darle fuerza a esta decisión, el presidente Barack Obama pidió el respaldo del Congreso estadounidense y anunció que atacará a Assad en cualquier momento. Elcomercio.pe consultó a 4 analistas si será positiva o negativa la ‘intervención limitada’ que anunció EE.UU.
Ernesto Velit Granda
Internacionalista. Catedrático UNFV
La intervención es necesaria. El objetivo principal, lo dice el gobierno norteamericano, es detener la matanza que el presidente Al Assad lleva su propio pueblo. Dice EE.UU. que no tiene interés en destituir del cargo al presidente sirio, sino detener la violencia represiva, que lleva ya 100 mil muertos. Las Naciones Unidas tienen la libertad de hacerlo. Una de sus cartas señala que debe intervenir cuando los gobiernos reprimen a sus pueblos. El veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad obligan a Estados Unidos a actuar por fuera.
No se puede ocultar que el principal temor de EE.UU. es que el gas químico usado por Siria afecte a Israel, su principal aliado. Washington ha dicho que su intervención se va a dirigir exclusivamente a los depósitos de armas, aviones estacionados en aeropuertos, a destruir misiles que están listos para ser disparados. En suma, contra la reserva militar siria.
Hablando de riesgos, pese a sus protestas, Rusia no ha amenazado con una respuesta militar tras un ataque a su aliado. No creo que Irán esté en condiciones de actuar militarmente y ganarse una situación a corto o largo plazo perjudicial. Hará su declaración de solidaridad con Siria, una solidaridad religiosa, pero que pretenda defenderlo militarmente es a todas luces muy difícil.
Julián Schvindlerman
Internacionalista. Escritor. Conferencista
La acción militar ayudará, dependiendo de cómo se haga. EE.UU. y el mundo libre no pueden tolerar una masacre con armas químicas como la que ha llevado en Siria y no reaccionar de modo efectivo. No se usan (estas armas) desde tiempos de Saddam Hussein, y antes, en la II Guerra Mundial. Esto es muy grave y debe haber una reacción. La mera condena, la retórica, no son efectivas. Por eso se piensa en un castigo militar, que apunta a evitar una vez más el uso de estas armas y de un carácter punitorio por una conducta aberrante.
No obstante, si hay un ataque militar debería buscarse el derrocamiento del régimen. Lo que no debe suceder es que haya una acción militar que sea muy limitada o simbólica que no tenga la utilidad buscada. Barack Obama debe cumplir con su advertencia, cuando dijo que el uso de armas químicas es cruzar la línea roja y esto ameritaba intervenir Siria. Ya la cantidad de muertos, 100 mil, antes de las armas químicas, ameritaban una intervención. La misma ONU dijo que esto era peor que la masacre de Ruanda. En momentos en que el Consejo de Seguridad está bloqueado por Rusia y China, necesariamente se debe actuar fuera de este marco: pero es crucial que no solo EE.UU., sino Europa, la Liga Árabe, Turquía están de acuerdo. Precedentes como el de Kosovo, Iraq, Libia, demuestran que se puede hacer.
En cuanto a los riesgos: no creo que Rusia ni China vayan a confrontar una coalición anti-Siria. Podremos ver protestas, embargo a la zona pero nada militar. Con Irán sí hay un riesgo de ataque contra Israel a pesar de que esta nación no está involucrada en el conflicto. Sin embargo, Irán también tiene que pensarlo seriamente al defender a Siria. Puede dar una excusa a Israel para que lo ataque. Israel podría responder y aprovechar para liquidar el programa nuclear iraní, por ejemplo. Hay precedentes: hace años Israel incursionó en territorio sirio para romper un reactor atómico, atacó un convoy de armas que iba a cruzar Siria para llegar a Hezbolá en el Líbano. Siria no respondió nunca estos ataques. ¿Por qué? Por que atacar a Israel trae sus riesgos.
Oscar Vidarte
Internacionalista. Catedrático PUCP
En los términos que se plantea, no es positivo. No sabemos hasta dónde puede llegar una “guerra limitada” o “ataque quirúrgico” de Estados Unidos. No sabemos cómo va a reaccionar Al Assad. Se busca castigar al gobierno sirio –dicen- por el uso de armas químicas. En primer lugar, no ha sido demostrado que esas armas químicas han sido usadas por Al Assad. Ellos dicen que tienen sus razones, citan a la Mosad (inteligencia israelí). Pero recordemos que en el 2003, la CIA y los servicios de inteligencia británicos decían que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva y no era cierto. ¿Realmente es verdad que Al Assad es el culpable del uso de armas químicas?
En el conflicto sirio hay terroristas de ambos lados. Violan derechos humanos en ambos bandos. Para los rebeldes, está el frente Al Nusra, el brazo de Al Qaeda en Siria. A ellos los apoya Occidente. Estamos en un caso muy complejo donde no hay buenos ni malos. Por eso hablamos de crisis humanitaria. Entonces, un ataque al régimen de Assad sería como lo que vimos en Libia: la resolución de la ONU en Libia favoreció a los rebeldes, quienes no tenían fuerza aérea. Se eliminó ese elemento y se ayudó a la caída del régimen de Muamar Gadafi.
En el caso de Siria, es igual: el gobierno de Assad tiene ventaja, misiles, aviones, etc. El objetivo de Occidente sería golpear estas ventajas y ayudar a los rebeldes. Pero no sabemos en qué y cómo acabaría el ataque: si dura unos días, o se le va de las manos al presidente Obama. Lo más sano habría sido que el Consejo de Seguridad decida, pero está el veto de Rusia y China. Ante la ausencia del marco legal, obviamente, la intervención no es ilegítima por ser una catástrofe humanitaria. Pero no se puede dar en favor de solo una de las dos partes.
Ramiro Escobar
Internacionalista. Periodista. Catedrático UPC
La acción militar no conviene. Debemos esperar una comprobación contundente de parte de la ONU de que se ha usado este tipo de armas. Se deben agotar todos los recursos legales, diplomáticos y geopolíticos para evitar una catástrofe aun mayor. Si se salta nuevamente la legalidad internacional, como se hizo en Irán, Kosovo e Iraq, la palidez del Consejo de Seguridad y de la ONU será cada vez más grande y preocupante. Ignorarlos es perjudicial para la comunidad internacional.
Las intervenciones armadas casi nunca son una solución. Aumentan el odio, las tragedias humanitarias y hacen más vulnerable a la población. Sin embargo, hay casos en los que se torna inevitables por la fuerza de las circunstancias: recordemos a Ruanda, que no se intervino y se produjo un genocidio.
Una incursión armada de EE.UU. tiene muchos riesgos: causaría una reacción desesperada y agresiva del gobierno que podría desbordar sus fronteras. Siria está al lado de Turquía y tiene fronteras con Israel (dos países aliados de Occidente), está el Líbano, un país casi ingobernable y muy influido por Siria. Está Irán, quien se mostró resuelto a apoyar a Siria con su poderío militar. La Liga Árabe apoyaría la intervención. Por ello dudan países como el Reino Unido. El de Assad es un régimen tiránico que podría no tener escrúpulos para responder como lo hizo Saddam Hussein, que lanzó misiles a Israel en la I Guerra del Golfo.
La salida más decorosa es que el Consejo de Seguridad embargue a Siria, lo sancione, lo presione de tal manera que se vea acorralado. No ocurre porque Rusia y China vetan la decisión. Ellos también son responsables de la catástrofe humanitaria. Si las instancias mundiales no sirven para canalizar los conflictos, estamos en un enredo cada vez peor.
(Periodico ElComercio).

sábado, 7 de septiembre de 2013

Carta abierta al Presidente de los EEUU Barack Hussein Obama Por: Adolfo Pérez Esquivel Escucha el clamor de los pueblos! .

Carta abierta al Presidente de los EEUU Barack Hussein Obama Por: Adolfo Pérez Esquivel Escucha el clamor de los pueblos! La situación en Siria es preocupante y una vez más los EE.UU., erigiéndose en gendarme del mundo, pretende invadir Siria en nombre de la “Libertad” y los “derechos humanos”. Tu predecesor George W. Bush en su locura mesiánica supo instrumentalizar el fundamentalismo religioso para llevar a cabo las guerras en Afganistán e Irak. Cuando declaraba que conversaba con Dios, y Dios le decía que tenía que atacar a Irak, lo hacía porque era dictamen de Dios exportar la “libertad” al mundo. Tú has hablado, con motivo de los 50 años de la muerte del Reverendo Luther King, también Premio Nobel de la Paz, de la necesidad de completar el “Sueño” de la mesa compartida, de quien fuera la más significativa expresión de lucha por los derechos civiles contra el racismo en la primera democracia esclavista del mundo. Luther King fue un hombre que dio su vida para dar vida, y por eso es un mártir de nuestro tiempo. Lo mataron después de la Marcha sobre Washington porque amenazaba con desobediencia civil a seguir siendo cómplices de la guerra imperialista contra el pueblo de Vietnam. ¿Realmente crees que invadir militarmente a otro pueblo es aportar a ese sueño? Armar rebeldes para luego autorizar la intervención de la OTAN, no es algo nuevo por parte de tu país y tus aliados. Tampoco es nuevo que EE.UU. pretenda invadir países acusándolos de posesión de armas de destrucción masiva, que en el caso de Irak resultó no ser cierto. Tu país ha apoyado el régimen de Saddam Hussein que utilizó armas químicas para aniquilar a la población kurda y contra la Revolución Iraní y no hizo nada para sancionarlo porque en ese momento eran aliados. Sin embargo ahora pretenden invadir Siria sin siquiera saber los resultados de las investigaciones que está haciendo la ONU por autorización del mismo gobierno Sirio. Ciertamente que el uso de las armas químicas es inmoral y condenable, pero tu gobierno no tiene autoridad moral alguna para justificar una intervención. El Secretario General de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, expresó que un ataque militar en Siria podría empeorar el conflicto. Mi país, la Argentina, que se encuentra ejerciendo la Presidencia del Consejo de Seguridad de la ONU, ha hecho pública su posición contra una intervención militar extranjera en la República Siria negándose a ser “cómplice de nuevas muertes”. El Papa Francisco también llamó a globalizar el pedido de paz y decretó una jornada de ayuno y oración en contra de la guerra para el día 7 de septiembre, a la cual nos adherimos. Hasta tu histórico aliado, Gran Bretaña, se ha negado (al menos de momento) a ser parte de la invasión. Tu país está transformando la “Primavera Árabe” en el infierno de la OTAN, provocando guerras en el Medio Oriente y desatando la rapiña de las corporaciones internacionales. La invasión que pretendes llevará a más violencia y más muertes, así como a la desestabilización de Siria y de la región. ¿Con qué objetivo? El lúcido analista, Robert Fisk, ha precisado que el objetivo es Irán y postergar la concreción del estado palestino, no es la indignación que producen la muerte de cientos de niños sirios lo que los motiva a ustedes a intervenir militarmente. Y justamente cuando ha triunfado en Irán un gobierno moderado, donde se podría tratar de contribuir a lograr escenarios de negociación pacífica a los conflictos existentes. Esa política será suicida de tu parte y de tu país. Siria necesita una solución política, no militar. La comunidad internacional debe dar su apoyo a las organizaciones sociales que buscan la paz. El pueblo sirio, como cualquier otro, tiene derecho a su autodeterminación y a definir su propio proceso democrático y debemos ayudar en lo que nos necesiten. Obama, tu país no tiene autoridad moral, ni legitimidad, ni legalidad para invadir Siria ni ningún otro país. Mucho menos luego de haber asesinado 220.000 personas en Japón lanzando bombas de destrucción masiva. Ningún congresal del parlamento de Estados Unidos puede legitimar lo ilegitimable, ni legalizar lo ilegalizable. En especial teniendo en cuenta lo que dijo hace unos días el ex presidente noerteamericano James Carter: “EE.UU. no tiene una democracia que funcione”. Las escuchas ilegales que realiza tu gobierno al pueblo norteamericano parecen no ser del todo eficientes, porque según una encuesta pública de Reuters, el ¿A quién obedeces? Tu gobierno se ha convertido en un peligro para el equilibrio internacional y para el propio pueblo estadounidense. EE.UU. se ha vuelto un país que no puede dejar de exportar muerte para mantener su economía y poderío. Nosotros no dejaremos de intentar impedirlo. Yo estuve en Irak luego de los bombardeos que realizó EE.UU. en la década de los 90′s, antes de la invasión que derrocó a Sadham Hussein. Ví un refugio lleno de niños y mujeres asesinados por misiles teledirigidos. “Daños colaterales” los llaman Uds. Los pueblos están diciendo ¡BASTA! a las guerras. La humanidad reclama la Paz y el derecho a vivir en libertad. Los pueblos quieren transformar las armas en arados, y el camino para lograrlo es “DESARMAR LAS CONCIENCIAS ARMADAS”. Obama, nunca olvides que siempre recogemos los frutos de lo que sembramos. Cualquier ser humano debería sembrar paz y humanidad, más aún un Premio Nobel de la Paz. Espero que no termines convirtiendo el “sueño de fraternidad” que anhelaba Luther King en una pesadilla para los pueblos y la humanidad. Recibe el saludo de Paz y Bien Adolfo Pérez Esquivel Premio Nobel de la Paz