La mujer libia predica en el desier
Tras la caída del régimen de Gaddafi, miles de personas se manifiestan en Libia para exigir que el país sea gobernado bajo la ley islámica de la Sharía, mientras cada vez son más las mujeres libias que se preocupan más que nunca por su libertad individual.
Según la directora de la Unión de Mujeres, a partir de ahora, la mujer aumentará sus roles en Libia. "Antes no pintábamos nada, en los tiempos de Gadaffi no teníamos a ninguna mujer en puestos de relevancia del régimen", comenta.
No obstante, el nuevo borrador constitucional no cambia excesivamente el papel del género femenino en las instancias del poder. De hecho, en el futuro parlamento, se planea limitar la participación de las mujeres a un 10%.
Por su parte, el primer discurso del nuevo gobierno dejó el horizonte de las libias cargado de incógnitas. El jefe del Consejo Nacional de Transición, como si se tratara de una recompensa a los insurgentes, declaraba la flexibilización de las reglas de la poligamia.
"Cualquier ley que se oponga a los principios islámicos queda suspendida legalmente. Y un ejemplo de estas leyes es la ley de matrimonio y divorcio que limita el número de esposas. Esta ley contradice la Sharia islámica y queda suspendida", afirmó Abdul Jalil, presidente del Consejo Nacional de Transición.
Con la mira puesta en la Sharia libia
En el mundo islámico, la Sharia es la ley revelada por Dios en el Corán. Sin embargo, en cada país musulmán su interpretación es muy diferente. De acuerdo con algunos expertos, tras la caída del régimen en Libia, la política estará ligada a la religión, pero nunca adoptará una postura tan radical como en los países del golfo pérsico.
Según Brian Becker, miembro de la coalición antiguerra 'A.N.S.W.E.R.', la forma más extrema de la Sharia se observa en Arabia Saudí. "A las mujeres se les prohíbe conducir en coche, no tienen derecho a votar y se condena con pena de muerte el adulterio y eso, sin embargo, no les interesa a los poderes occidentales", comenta.
Durante los 42 años que duró el régimen de Gaddafi, la mujer avanzó en emancipación. Al contrario que en algunas otras naciones musulmanas, las libias han podido conducir, ir de compras o divorciarse. Hasta el inicio de la guerra civil, 6 de cada 10 estudiantes eran mujeres, y el 25% de las libias formaba parte de la fuerza laboral de su país.
A pesar de ser liberados del régimen del dictador, paradojicamente, una buena parte de la población femenina teme ahora que las leyes islámicas afecten sus derechos, pero cree que la novedad estos días en Libia recae precisamente en ellas mismas y en conocer sus derechos.
Articulo completo en: http://actualidad.rt.com/actualidad/internacional/issue_35068.html
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domingo, 22 de enero de 2012
viernes, 21 de octubre de 2011
El Vaticano ha subrayado que espera que no se produzcan “nuevas violencias debidas al espíritu de venganza o revancha”.
(EP) El Vaticano ha afirmado en un comunicado que la muerte del líder libio, Muammar Gadafi, «cierra la demasiado larga y trágica fase de la lucha sangrienta para el derrumbe de un régimen duro y opresivo» y ha reconocido diplomáticamente al Consejo Nacional de Transición (CNT) como nuevo Gobierno en el país. No obstante, la Santa Sede ha recordado que «este suceso dramático obliga a reflexionar» sobre el «inmenso sufrimiento humano» que puede provocar «la afirmación y la caída» de cada sistema político que esté basado «en la prevalencia del poder» sobre «el respeto y la dignidad de la persona».
Así, el Vaticano ha subrayado que espera que no se produzcan “nuevas violencias debidas al espíritu de venganza o revancha” y que los nuevos gobernantes “puedan comenzar lo antes posible la necesaria obra de pacificación y reconstrucción” del país “sobre la base de la justicia y el derecho”, así como ha pedido a la comunidad internacional que se comprometa a “ayudar generosamente” a la edificación del país.
Por otra parte, la Santa Sede ha recordado que la praxis del Vaticano es “reconocer Estados y no Gobiernos”, por lo que no ha procedido aún al “reconocimiento formal” del Consejo Nacional de Transición como nuevo Gobierno de Libia. Por ello, el Vaticano ha precisado que el CNT se ha establecido ya “de forma efectiva” como Gobierno y que, por tanto, el Vaticano “lo considera el legítimo representante del pueblo libio, conforme al derecho internacional”.
Además, el Vaticano ha destacado que ha expresado a “las nuevas autoridades” libias “todos los éxitos en la reconstrucción del país” en esta etapa “de transición”.
Finalmente, la Santa Sede ha recordado que la “pequeña comunidad católica” continuará ofreciendo “su testimonio y su servicio desinteresado” en particular “en el campo caritativo y sanitario”“ al pueblo libio, así como promoverá “la justicia y la paz” en el campo de las relaciones internacionales.
Por su parte, el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone ha afirmado, tras el anuncio de la muerte del líder libio, Muammar Gadafi, que ahora se tendrá que “trabajar para la pacificación del país y por la democracia”.
El 'número dos' del Vaticano ha destacado que la comunidad internacional debe “trabajar por el pueblo libio y para que todos cooperen en la reconstrucción”, según informa el diario italiano 'La Repubblica'.
Así, el Vaticano ha subrayado que espera que no se produzcan “nuevas violencias debidas al espíritu de venganza o revancha” y que los nuevos gobernantes “puedan comenzar lo antes posible la necesaria obra de pacificación y reconstrucción” del país “sobre la base de la justicia y el derecho”, así como ha pedido a la comunidad internacional que se comprometa a “ayudar generosamente” a la edificación del país.
Por otra parte, la Santa Sede ha recordado que la praxis del Vaticano es “reconocer Estados y no Gobiernos”, por lo que no ha procedido aún al “reconocimiento formal” del Consejo Nacional de Transición como nuevo Gobierno de Libia. Por ello, el Vaticano ha precisado que el CNT se ha establecido ya “de forma efectiva” como Gobierno y que, por tanto, el Vaticano “lo considera el legítimo representante del pueblo libio, conforme al derecho internacional”.
Además, el Vaticano ha destacado que ha expresado a “las nuevas autoridades” libias “todos los éxitos en la reconstrucción del país” en esta etapa “de transición”.
Finalmente, la Santa Sede ha recordado que la “pequeña comunidad católica” continuará ofreciendo “su testimonio y su servicio desinteresado” en particular “en el campo caritativo y sanitario”“ al pueblo libio, así como promoverá “la justicia y la paz” en el campo de las relaciones internacionales.
Por su parte, el Secretario de Estado del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone ha afirmado, tras el anuncio de la muerte del líder libio, Muammar Gadafi, que ahora se tendrá que “trabajar para la pacificación del país y por la democracia”.
El 'número dos' del Vaticano ha destacado que la comunidad internacional debe “trabajar por el pueblo libio y para que todos cooperen en la reconstrucción”, según informa el diario italiano 'La Repubblica'.
lunes, 5 de septiembre de 2011
La Libia de Gadafi ha sido en los últimos años uno de los mayores inversores en el África subsahariana.
AFRICA - Roma (Agencia Fides) - ¿Cuál será el futuro de las inversiones de la Libia de Gadafi en África?
La Libia de Gadafi ha sido en los últimos años uno de los mayores inversores en el África subsahariana, con sus reservas de divisas (100 millones de dólares en 2009). Según un artículo publicado en "Les Afriques" las inversiones libias en África se han dirigido principalmente al sector de la hostelería y la agricultura. Este último ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años en países como Malí, Nigeria y Liberia. En Malí, por ejemplo, Libia controla una sociedad que posee 100.000 hectáreas de tierra. En Liberia, la Libia Africa Portaolio (LAP) ha invertido a través de una ONG local, 30 millones de euros para el desarrollo de la producción de arroz.
La LAP es el holding que gestiona la mayoría de las inversiones libias en África, por un valor de 5 mil millones de dolares. La LAP tiene un capital de 8 millones de dólares y agrega la Libya Africa Financial Company (Lafico), la sociedad panafricana Afriqiya, el banco del Sahelo-Sahariana para la industria y el Comercio (BSIC) y la sociedad Oil Libya (Petróleo).
Además de los hoteles y al sector agrícola, la Libia de Gadafi ha invertido en las telecomunicaciones en África, en particular en Chad y Zambia. El futuro de Libia por lo tanto, se refiere también a importantes sectores de la economía africana y, en general, a los procesos para liberar el continente de la protección financiera y económica occidental (y también de Asia). (L.M.) (Agencia Fides 25/08/2011)
La Libia de Gadafi ha sido en los últimos años uno de los mayores inversores en el África subsahariana, con sus reservas de divisas (100 millones de dólares en 2009). Según un artículo publicado en "Les Afriques" las inversiones libias en África se han dirigido principalmente al sector de la hostelería y la agricultura. Este último ha experimentado un crecimiento notable en los últimos años en países como Malí, Nigeria y Liberia. En Malí, por ejemplo, Libia controla una sociedad que posee 100.000 hectáreas de tierra. En Liberia, la Libia Africa Portaolio (LAP) ha invertido a través de una ONG local, 30 millones de euros para el desarrollo de la producción de arroz.
La LAP es el holding que gestiona la mayoría de las inversiones libias en África, por un valor de 5 mil millones de dolares. La LAP tiene un capital de 8 millones de dólares y agrega la Libya Africa Financial Company (Lafico), la sociedad panafricana Afriqiya, el banco del Sahelo-Sahariana para la industria y el Comercio (BSIC) y la sociedad Oil Libya (Petróleo).
Además de los hoteles y al sector agrícola, la Libia de Gadafi ha invertido en las telecomunicaciones en África, en particular en Chad y Zambia. El futuro de Libia por lo tanto, se refiere también a importantes sectores de la economía africana y, en general, a los procesos para liberar el continente de la protección financiera y económica occidental (y también de Asia). (L.M.) (Agencia Fides 25/08/2011)
sábado, 3 de septiembre de 2011
Esta es una realidad actual de nuestro mundo globalizado.
Líderes y representantes de las grandes potencias que ayudaron a través de la Organización del Atlántico Norte (OTAN) a derrocar al régimen de 42 años de Muamar al Gadafi en Libia, se reunieron en París, Francia para, entre champaña y vino, analizar el futuro de esa pequeña nación africana rica en petróleo.
Se ha establecido un frente común entre delegados de 60 países, muchos de los cuales fueron opuestos a la intervención militar foránea, para reconocer y respaldar al mentado Consejo Nacional de Transición (CNT) al que se le ha encomendado la reconstrucción de Libia, cuya estructura básica fue destruida por los bombardeos de la OTAN.
Para empezar, los dueños del mundo ordenaron “liberar” a favor de los rebeldes 15 mil millones de dólares de más de US$50 mil millones propiedad del gobierno Libio congelados en bancos de Europa y Estados Unidos, aunque nunca se mencionó qué hacer con los familiares de más de 50 mil muertos durante el conflicto.
Aunque se reconoce que la dictadura de Gadafi cercenó derechos inalienables del pueblo libio, no será posible despejar el temor de que Washington, París, Londres y Bruselas acometieron tan espectacular ofensiva militar contra Trípoli por razones económicas y política, más que por asuntos relacionados con la libertad y los derechos humanos. Debe recordarse que Libia es importante suplidor básico de petróleo a la Unión Europea.
No parece posible, por ejemplo, que esa alianza militar bombardee a Suazilandia, pequeña nación africana desgobernada por un rey que posee cuatro palacios, jet privado y 14 esposas, cinco de las cuales envió de compras a Europa, mientras se afana por conseguir otras entre 60 mil adolescentes que bailan semi desnudas frente a su palacete, en un país con el 40 por ciento de la población infectada de VIH-Sida y un índice per cápita de medio dólar.
Por el contrario, entre la Unión Europea y Estados Unidos aportan más de cien millones de dólares anuales para que ese monarca se dé la gran vida, mientras los 50 mil millones de dólares generados por el petróleo de Libia consolidan finanzas del primer mundo.
Los gobiernos que dirigieron a control remoto el derrocamiento de Gadafi admiten que el conflicto bélico no ha concluido y que la guerra se prolongará como lo ha proclamado el gobernante derrocado pero, a contrapelo de más muertos y destrucción, las potencias requieren que se reanude la extracción y producción de petróleo en Libia.
No es posible determinar hoy en día si el pueblo libio ha sido liberado de la opresión o simplemente la posesión de sus inmensas riquezas ha cambiado de dueños.
Se ha establecido un frente común entre delegados de 60 países, muchos de los cuales fueron opuestos a la intervención militar foránea, para reconocer y respaldar al mentado Consejo Nacional de Transición (CNT) al que se le ha encomendado la reconstrucción de Libia, cuya estructura básica fue destruida por los bombardeos de la OTAN.
Para empezar, los dueños del mundo ordenaron “liberar” a favor de los rebeldes 15 mil millones de dólares de más de US$50 mil millones propiedad del gobierno Libio congelados en bancos de Europa y Estados Unidos, aunque nunca se mencionó qué hacer con los familiares de más de 50 mil muertos durante el conflicto.
Aunque se reconoce que la dictadura de Gadafi cercenó derechos inalienables del pueblo libio, no será posible despejar el temor de que Washington, París, Londres y Bruselas acometieron tan espectacular ofensiva militar contra Trípoli por razones económicas y política, más que por asuntos relacionados con la libertad y los derechos humanos. Debe recordarse que Libia es importante suplidor básico de petróleo a la Unión Europea.
No parece posible, por ejemplo, que esa alianza militar bombardee a Suazilandia, pequeña nación africana desgobernada por un rey que posee cuatro palacios, jet privado y 14 esposas, cinco de las cuales envió de compras a Europa, mientras se afana por conseguir otras entre 60 mil adolescentes que bailan semi desnudas frente a su palacete, en un país con el 40 por ciento de la población infectada de VIH-Sida y un índice per cápita de medio dólar.
Por el contrario, entre la Unión Europea y Estados Unidos aportan más de cien millones de dólares anuales para que ese monarca se dé la gran vida, mientras los 50 mil millones de dólares generados por el petróleo de Libia consolidan finanzas del primer mundo.
Los gobiernos que dirigieron a control remoto el derrocamiento de Gadafi admiten que el conflicto bélico no ha concluido y que la guerra se prolongará como lo ha proclamado el gobernante derrocado pero, a contrapelo de más muertos y destrucción, las potencias requieren que se reanude la extracción y producción de petróleo en Libia.
No es posible determinar hoy en día si el pueblo libio ha sido liberado de la opresión o simplemente la posesión de sus inmensas riquezas ha cambiado de dueños.
martes, 30 de agosto de 2011
Esto era lo importante para el apoyo imperialista a los rebeldes libios. La guerra de Libia desata ya la lucha empresarial por el petróleo del país .
Cuando la semana pasada los rebeldes libios consiguieron romper la barrera de Trípoli, una guerra civil de meses de duración y miles de muertos parecía llegar a su fin. Y al mismo tiempo, otra clase de guerra, fría y silenciosa, comenzaba lejos del frente. En los despachos. Donde lo que está en juego no son franjas de tierra, sino contratos millonarios. De petróleo y de gas.
En las trincheras de esta nueva batalla se agolpan las empresas petroleras y gasísticas que quieren repartirse un jugoso pastel de 42.000 millones de barriles de crudo de reservas. Y las cuartas mayores de gas natural en África. Tras el cese de la producción que supuso el inicio del conflicto en febrero —en el que Libia pasó de producir 1,6 millones de barriles de petróleo diarios a menos de 100.000—, las compañías energéticas extranjeras ya planean su retorno. Y tras la batalla, todo hace pensar que los rebeldes priorizarán a las empresas de aquellos países que apoyaron la intervención en Libia, aprobada por la ONU y dirigida por las fuerzas de la OTAN.
La italiana Eni, principal petrolera en el país, es la que ha movido antes sus fichas: tras la reunión del primer ministro transalpino, Silvio Berlusconi, con Mahmud Yibril, su homólogo libio en el Consejo Nacional de Transición (CNT), «Il Cavaliere» anunció el pasado jueves que Eni firmará, probablemente hoy, un acuerdo con los rebeldes. «Hemos sido la primera empresa internacional en reunirse con el CNT», presumió Paolo Scaroni, administrador delegado de la petrolera, que suministrará crudo y gas a cambio de pagos en petróleo cuando se reanude su producción.
Rusia mueve ficha ahora
El nuevo panorama también parece favorable a la francesa Total, a la británica Shell o a la austríaca OMV. Las empresas de China, Rusia o Brasil, que no apoyaron la intervención, parecen tenerlo más difícil, según algunos oficiales rebeldes. Debido a ello, empresas como Gunvor, con capital ruso, ya están intentando aproximarse a los rebeldes suministrándoles crudo.
La cuestión es saber cuánto tiempo tardará el país en recuperar su anterior ritmo de producción. El nuevo Gobierno libio ya ha asegurado a Reuters que estiman que en tres semanas podrán bombear cerca de medio millón de barriles al día. Y que en menos de un año volverían a producir los 1,6 millones de barriles diarios que alcanzaban antes del conflicto. Con estos datos sobre la mesa, JP Morgan y Citigroup ya han revisado a la baja sus previsiones del precio del petróleo en los próximos meses ante el esperado aumento de la producción.
Un proceso lento
Sin embargo, no parece que la recuperación del país vaya a ser rápida. Un informe de Barclays afirma que sería «iluso» pensar que Libia va a recuperar su ritmo de bombeo de crudo para 2012 y que se avecina una «lenta» recuperación. Según la Agencia Internacional de la Energía, la producción libia de crudo será «marginal» para lo que queda de 2011, y no llegará a alcanzar el nivel previo a la guerra hasta 2015.
El previsible daño sufrido por muchas de las infraestructuras durante el conflicto, y la lenta incoporación de las empresas petrolíferas extranjeras al país, son algunas de las razones para explicar esta lenta recuperación. La semana pasada, la británica BP y la china CNPC ya rechazaron su vuelta a corto plazo al país por motivos de seguridad.
«Se está repartiendo la piel del oso antes de haberlo cazado: puede pasar mucho tiempo antes de que se normalice la situación en Libia», asegura Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos en la Universidad de Barcelona. Marzo recuerda el caso de Iraq, cuya invasión fue en 2003 y que ocho años después aún no ha alcanzado los niveles previos de producción de petróleo. Tampoco descarta nuevos daños a las infraestructuras en combate. Porque, al igual que la batalla en el frente, esta «nueva guerra» tampoco parece que vaya a ser corta.
En las trincheras de esta nueva batalla se agolpan las empresas petroleras y gasísticas que quieren repartirse un jugoso pastel de 42.000 millones de barriles de crudo de reservas. Y las cuartas mayores de gas natural en África. Tras el cese de la producción que supuso el inicio del conflicto en febrero —en el que Libia pasó de producir 1,6 millones de barriles de petróleo diarios a menos de 100.000—, las compañías energéticas extranjeras ya planean su retorno. Y tras la batalla, todo hace pensar que los rebeldes priorizarán a las empresas de aquellos países que apoyaron la intervención en Libia, aprobada por la ONU y dirigida por las fuerzas de la OTAN.
La italiana Eni, principal petrolera en el país, es la que ha movido antes sus fichas: tras la reunión del primer ministro transalpino, Silvio Berlusconi, con Mahmud Yibril, su homólogo libio en el Consejo Nacional de Transición (CNT), «Il Cavaliere» anunció el pasado jueves que Eni firmará, probablemente hoy, un acuerdo con los rebeldes. «Hemos sido la primera empresa internacional en reunirse con el CNT», presumió Paolo Scaroni, administrador delegado de la petrolera, que suministrará crudo y gas a cambio de pagos en petróleo cuando se reanude su producción.
Rusia mueve ficha ahora
El nuevo panorama también parece favorable a la francesa Total, a la británica Shell o a la austríaca OMV. Las empresas de China, Rusia o Brasil, que no apoyaron la intervención, parecen tenerlo más difícil, según algunos oficiales rebeldes. Debido a ello, empresas como Gunvor, con capital ruso, ya están intentando aproximarse a los rebeldes suministrándoles crudo.
La cuestión es saber cuánto tiempo tardará el país en recuperar su anterior ritmo de producción. El nuevo Gobierno libio ya ha asegurado a Reuters que estiman que en tres semanas podrán bombear cerca de medio millón de barriles al día. Y que en menos de un año volverían a producir los 1,6 millones de barriles diarios que alcanzaban antes del conflicto. Con estos datos sobre la mesa, JP Morgan y Citigroup ya han revisado a la baja sus previsiones del precio del petróleo en los próximos meses ante el esperado aumento de la producción.
Un proceso lento
Sin embargo, no parece que la recuperación del país vaya a ser rápida. Un informe de Barclays afirma que sería «iluso» pensar que Libia va a recuperar su ritmo de bombeo de crudo para 2012 y que se avecina una «lenta» recuperación. Según la Agencia Internacional de la Energía, la producción libia de crudo será «marginal» para lo que queda de 2011, y no llegará a alcanzar el nivel previo a la guerra hasta 2015.
El previsible daño sufrido por muchas de las infraestructuras durante el conflicto, y la lenta incoporación de las empresas petrolíferas extranjeras al país, son algunas de las razones para explicar esta lenta recuperación. La semana pasada, la británica BP y la china CNPC ya rechazaron su vuelta a corto plazo al país por motivos de seguridad.
«Se está repartiendo la piel del oso antes de haberlo cazado: puede pasar mucho tiempo antes de que se normalice la situación en Libia», asegura Mariano Marzo, catedrático de Recursos Energéticos en la Universidad de Barcelona. Marzo recuerda el caso de Iraq, cuya invasión fue en 2003 y que ocho años después aún no ha alcanzado los niveles previos de producción de petróleo. Tampoco descarta nuevos daños a las infraestructuras en combate. Porque, al igual que la batalla en el frente, esta «nueva guerra» tampoco parece que vaya a ser corta.
viernes, 29 de julio de 2011
En Libia no hay diálogo: EEUU abrió en Libia una Caja de Pandora.
Por Juan Gabriel Tokatlian
Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad di Tella, Argentina
Tomado de Página 12
La nueva guerra que emprendió la OTAN en Libia, con el aval de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, ofrece otro nuevo mal precedente . En vez de ceñirse al principio de la Responsabilidad de Proteger - esto es, la intervención por motivos humanitarios - la acción emprendida se transformó en un hecho irresponsable que incrementó el número de víctimas.
Mientras el uso de la fuerza se justificó para evitar un genocidio que nunca ocurrió, lo cierto es que se optó por el despliegue externo para favorecer a un bando dentro de un conflicto interno . En vez de atenerse al mandato de la ONU consistente en establecer una zona de restricción aérea, la acción militar se orientó a forzar el “cambio de régimen”. Aunque tampoco estaba contemplado en la resolución 1973, las fuerzas de la OTAN decidieron efectuar ataques tendientes a eliminar a Muamar el Gadafi.
Ahora bien, a todos esos equívocos Estados Unidos acabó de sumar uno de potenciales efectos inquietantes para América Latina.
Washington decidió referirse a los rebeldes anti-Gadafi - el llamado Consejo Nacional de Transición (CNT) - como el gobierno “legítimo”. Esto modifica una tradición jurídica estadounidense y produce dificultades serias en el terreno del derecho internacional . En efecto, Washington ha reconocido nuevos estados pero no grupos armados que no poseen un control pleno sobre la totalidad del territorio de un país. Esporádicamente Estados Unidos aporta a una solución política negociada en la que opera un bando armado, pero Hillary Clinton fue más allá al reconocer a un grupo insurgente.
Aparentemente, la secretaria de Estado procedió sin un categórico fundamento de la consejería legal de su Departamento. Sin embargo, las implicaciones de ese reconocimiento pueden derivar en un dolor de cabeza para la región.
Por años Latinoamérica acompañó a Colombia en el rechazo al estado de beligerancia buscado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); para quienes su influencia o control en ciertas zonas limitadas por un largo período de tiempo los avala para recibir ese estatus. Más aún, América del Sur logró el ingreso de Colombia al Consejo de Defensa Sudamericano luego que el presidente Álvaro Uribe obtuviera la garantía de que sólo serían reconocidas, en sus palabras, “las fuerzas institucionales consagradas por la Constitución de cada uno de los países signatarios”.
La determinación de Estados Unidos respecto al CNT abre una Caja de Pandora . Se dirá que lo del reconocimiento no sería aplicable a Colombia pues se trata de un “país amigo”. Pero lo cierto es que la palabra de Washington no debe llamar a una confianza ciega: Libia fue el “ejemplo” a seguir después de desmantelar su programa de armas de destrucción masiva en 2003 y al cabo de siete años fue objeto de una guerra. Pero a su vez otros países pueden imitar a Estados Unidos como ya ocurre con la doctrina del “ataque preventivo”.
En pocas palabras, el manejo del caso libio refleja, una vez más, que Washington tiende a convertirse en una fuente de desorden e incertidumbre en la búsqueda de su propia seguridad y en aras de salvaguardar exclusivamente sus intereses nacionales.
Profesor de Relaciones Internacionales de la Universidad di Tella, Argentina
Tomado de Página 12
La nueva guerra que emprendió la OTAN en Libia, con el aval de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la ONU, ofrece otro nuevo mal precedente . En vez de ceñirse al principio de la Responsabilidad de Proteger - esto es, la intervención por motivos humanitarios - la acción emprendida se transformó en un hecho irresponsable que incrementó el número de víctimas.
Mientras el uso de la fuerza se justificó para evitar un genocidio que nunca ocurrió, lo cierto es que se optó por el despliegue externo para favorecer a un bando dentro de un conflicto interno . En vez de atenerse al mandato de la ONU consistente en establecer una zona de restricción aérea, la acción militar se orientó a forzar el “cambio de régimen”. Aunque tampoco estaba contemplado en la resolución 1973, las fuerzas de la OTAN decidieron efectuar ataques tendientes a eliminar a Muamar el Gadafi.
Ahora bien, a todos esos equívocos Estados Unidos acabó de sumar uno de potenciales efectos inquietantes para América Latina.
Washington decidió referirse a los rebeldes anti-Gadafi - el llamado Consejo Nacional de Transición (CNT) - como el gobierno “legítimo”. Esto modifica una tradición jurídica estadounidense y produce dificultades serias en el terreno del derecho internacional . En efecto, Washington ha reconocido nuevos estados pero no grupos armados que no poseen un control pleno sobre la totalidad del territorio de un país. Esporádicamente Estados Unidos aporta a una solución política negociada en la que opera un bando armado, pero Hillary Clinton fue más allá al reconocer a un grupo insurgente.
Aparentemente, la secretaria de Estado procedió sin un categórico fundamento de la consejería legal de su Departamento. Sin embargo, las implicaciones de ese reconocimiento pueden derivar en un dolor de cabeza para la región.
Por años Latinoamérica acompañó a Colombia en el rechazo al estado de beligerancia buscado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC); para quienes su influencia o control en ciertas zonas limitadas por un largo período de tiempo los avala para recibir ese estatus. Más aún, América del Sur logró el ingreso de Colombia al Consejo de Defensa Sudamericano luego que el presidente Álvaro Uribe obtuviera la garantía de que sólo serían reconocidas, en sus palabras, “las fuerzas institucionales consagradas por la Constitución de cada uno de los países signatarios”.
La determinación de Estados Unidos respecto al CNT abre una Caja de Pandora . Se dirá que lo del reconocimiento no sería aplicable a Colombia pues se trata de un “país amigo”. Pero lo cierto es que la palabra de Washington no debe llamar a una confianza ciega: Libia fue el “ejemplo” a seguir después de desmantelar su programa de armas de destrucción masiva en 2003 y al cabo de siete años fue objeto de una guerra. Pero a su vez otros países pueden imitar a Estados Unidos como ya ocurre con la doctrina del “ataque preventivo”.
En pocas palabras, el manejo del caso libio refleja, una vez más, que Washington tiende a convertirse en una fuente de desorden e incertidumbre en la búsqueda de su propia seguridad y en aras de salvaguardar exclusivamente sus intereses nacionales.
viernes, 15 de julio de 2011
Denuncian que los opositores libios cometen atrocidades en las ciudades ocupadas.
Los opositores libios han cometido incendios, saqueos y abusos de civiles en su ofensiva contra Trípoli a partir de Djebel Nafusa (oeste), acusó este miércoles Human Right Watch.
La organización de defensa de los derechos humanos “ha presenciado algunos de estos actos, interrogó a testigos en otros casos y habló de esos abusos con un comandante rebelde”, declaró la organización en un comunicado.
La organización indica que esta violaciones de derechos humanos se produjeron en junio y julio, hasta la semana pasada, cuando las fuerzas gubernamentales llevaban a cabo su ofensiva a partir de Djebel Nafusa, región montañosa situada al sur de Trípoli.
“En cuatro ciudades capturadas por los rebeldes en los montes Nafusa estos últimos meses, los combatientes rebeldes y sus simpatizantes han saqueado bienes, han quemado ciertas viviendas, saqueado hospitales, casas y comercios, y han golpeado a personas sospechosas de apoyar a las fuerzas gubernamentales”, escribe HRW.
“Los jefes rebeldes tienen el deber de proteger a los civiles y sus bienes, en particular los hospitales, y sancionar a quien practique el saqueo y otros abusos”, declara HRW.
Un comandante rebelde de la región, que la organización identifica como coronel El Moktar Firnana, admitió que se cometieron abusos y algunos combatientes y simpatizantes fueron castigados.
“Si no hubiéramos dado instrucciones, la gente habría quemado hasta el último de estos pueblos”, declaró el responsable, citado por HRW, que precisa que dos de estos pueblos alberga a una tribu cercana al coronel Gadafi.
“Al Awaniya y Zawiyat Al Bagul son pueblos de la tribu de los Mesheshiya, conocida por su fidelidad al gobierno libio y a Muamar Gadafi”, indica HRW.
La organización de defensa de los derechos humanos “ha presenciado algunos de estos actos, interrogó a testigos en otros casos y habló de esos abusos con un comandante rebelde”, declaró la organización en un comunicado.
La organización indica que esta violaciones de derechos humanos se produjeron en junio y julio, hasta la semana pasada, cuando las fuerzas gubernamentales llevaban a cabo su ofensiva a partir de Djebel Nafusa, región montañosa situada al sur de Trípoli.
“En cuatro ciudades capturadas por los rebeldes en los montes Nafusa estos últimos meses, los combatientes rebeldes y sus simpatizantes han saqueado bienes, han quemado ciertas viviendas, saqueado hospitales, casas y comercios, y han golpeado a personas sospechosas de apoyar a las fuerzas gubernamentales”, escribe HRW.
“Los jefes rebeldes tienen el deber de proteger a los civiles y sus bienes, en particular los hospitales, y sancionar a quien practique el saqueo y otros abusos”, declara HRW.
Un comandante rebelde de la región, que la organización identifica como coronel El Moktar Firnana, admitió que se cometieron abusos y algunos combatientes y simpatizantes fueron castigados.
“Si no hubiéramos dado instrucciones, la gente habría quemado hasta el último de estos pueblos”, declaró el responsable, citado por HRW, que precisa que dos de estos pueblos alberga a una tribu cercana al coronel Gadafi.
“Al Awaniya y Zawiyat Al Bagul son pueblos de la tribu de los Mesheshiya, conocida por su fidelidad al gobierno libio y a Muamar Gadafi”, indica HRW.
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