lunes, 3 de enero de 2011

El cardenal Rouco advierte de las consecuencias negativas de negar la verdad del matrimonio y la familia.

(Agencias. Madrid 2 enero 2011) La jornada ha dado comienzo a las 10,00 horas, con la llegada de muchas familias que habían partido desde sus lugares de residencia de madrugada. En la plaza se ha instalado un altar presidido por una enorme cruz blanca, de veinte metros, visible desde cualquier punto. Desde la tribuna varias familias han ofrecido su testimonio de cómo viven la fe y la transmiten a sus hijos que ha sido acogido con aplausos por los asistentes.

 

Algunos de los participantes exhibieron banderas de España, de distintas comunidades autónomas y de otros países europeos, como Reino Unido, Francia, Polonia e Italia. Con motivo de esta celebración, se han cortado al tráfico algunas vías en el área delimitada por el Paseo de Recoletos, Castellana y las calles Génova y Goya.



Un miembro del grupo del Camino Neocatecumenal de Reino Unido formado por 30 personas, ha afirmado, en declaraciones a Europa Press, que la familia en España está sufriendo un “tremendo ataque” y que viajan desde Gran Bretaña porque consideran que la familia cristiana es “la única esperanza para Europa”.



Por su parte, un joven de Pamplona que ha asistido a la Santa Misa en compañía de unos amigos ha admitido que la juventud en la actualidad ve la familia de forma “egoísta”. De hecho, los jóvenes han sido protagonistas del encuentro no sólo como asistentes sino también como voluntarios, que han sido 2.000. Por ello, Rouco también ha hecho una mención a su Jornada, la JMJ Madrid 2011, a la que acudirá el Papa Benedicto XVI.



Obispos europeos

El arzobispo de Avignon (Francia), monseñor Jean Pierre Cattenoz, ha instado a enfrentarse a la "cultura de la muerte" y a tener el "coraje de decir no a lo que ataca y desfigura" la familia, a la introducción "insidiosa" de la teoría de género, al rechazo del don de la vida, al matrimonio homosexual, al derecho a abortar y a la eutanasia "rampante". Por el contrario, ha llamado a decir "sí" a aquello que permite, a su juicio, "dar testimonio de la belleza de las familias", al amor entre hombre y mujer que tienen hijos en el seno del matrimonio, al "don de la vida en todas sus formas" y a la misión de educadores de los padres dentro de la familia.



En la misma línea, el obispo de Roermon (Holanda), monseñor Franciscus Jozef Maria Wertz, ha insistido en que en el amor de los esposos está no sólo el futuro de los hijos sino, más aún, el del hombre, el de Europa, y el de "toda la humanidad". Así, ha destacado que este sentimiento es "una aventura" y un "continuo desafío" al destino del ser humano.



El coraje también ha sido puesto de relevancia por el presidente emérito del pontificio Consejo Cor Unum, el cardenal Paul Josef Cordes, que, ha recordado que tener esa valentía, que se alegra de ver en las familias cristianas, es parte de la misión de estas que, a su parecer, hacen falta en un mundo que, según ha indicado, hoy en día, "ya no está impregnado del cristianismo".



Asimismo,el presidente del Consejo Pontificio para la Familia de la Santa Sede, el cardenal Ennio Antonelli, ha manifestado que la familia es "esperanza" para el futuro del cristianismo y les ha animado a que, unidas en el amor, sean "fuertes" frente a "los desafíos y la dureza de la vida" y a que den "juventud" a la "vieja" Europa ofreciendo el testimonio de Jesús.



Por su parte, el obispo de Siedlc (Polonia), monseñor Zbigniervw Kiernikowski, ha remarcado que el hombre y la mujer, hechos "a imagen y semejanza de Dios", deben "cumplir el designio divino" que es "transmitir la vida, porque, a su juicio, si no transmiten el amor para el que han sido creados, se convierten en homicidas de ese designio". Igualmente, ha subrayado que hay que "promover la vida y la familia" ante las situaciones de "crisis económica, política y social". En cualquier caso, para conseguirlo, ha apuntado que este plan ha de ajustarse al designio divino de transmitir la fe.



Homilía del Cardenal Antonio María Rouco

Presidió la Misa, en la que se alternaron los cantos dirigidos por Kiko Argüello y por el Coro de la Catedral de la Almudena, el cardenal arzobispo de Madrid y presidente de la Conferencia Episcopal Española, Mons. Antonio María Rouco Varela, y concelebraron 50 obispos españoles.



En la homilía, el Cardenal Rouco ha destacado no es posible ignorar a la familia si se quiere construir una sociedad libre, justa y solidaria. “Siempre que se cuestiona o se niega la verdad del matrimonio y de la familia en la teoría y en la práctica, las consecuencias negativas no se hacen esperar” y, así, por ejemplo, “se ciegan las fuentes de la vida con la práctica permisiva del aborto” o “se banaliza con la eutanasia (...) la responsabilidad de vivir y de respetar la vida del prójimo”, ha dicho Rouco.



Por ejemplo, ha lamentado, en la sociedad actual, muchos niños y jóvenes crecen “desconfiados y desconcertados” en un ambiente de rupturas y distancias paternas, las relaciones sociales se hacen “frías y distantes”, la sociedad “envejece” y la crisis demográfica “amenaza y pone en peligro el futuro de nuestros marcos de vida y bienestar económico y social”, ha agregado.



En cuanto a las causas, ha remarcado que tienen que ver, más allá de “la acción económica, social y política”, con “la recta formación de la conciencia y el reconocimiento de la ley natural”, que, en el fondo, según ha señalado el cardenal, tienen que ver con la familia. Por todo ello, ha llamado a las familias a ser los “signos e instrumentos imprescindibles de la esperanza para Europa”.
El cardenal ha afirmado que la Iglesia necesita de las familias como siempre pero, especialmente, “hoy, con una nueva, grave e inaplazable urgencia” para poder ser evangelizada y para evangelizar.



No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.