Mostrando entradas con la etiqueta ética. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta ética. Mostrar todas las entradas

domingo, 26 de abril de 2015

Existe un estilo cristiano de habitar la web: el que está marcado por la caridad.


Archivado en:
Entrevistas
(Zenit/Jorge Enrique Mújica)

No han pasado muchos años desde que internet comenzó a mundializarse. La tecnología ha crecido a un ritmo acelerado, pero parece que la ética que debe acompañar ese crecimiento se ha quedado rezagada. ¿Es así? ¿Hay un divorcio entre ética y tecnología, especialmente en el ambiente digital?

La tecnología vertebra en gran medida la vida de los hombres y mujeres de hoy, y debemos aprender a contar con ella y encauzarla para que su uso nos ayude a desarrollarnos positivamente como personas. La forma más adecuada de hacerlo es aprender a vivir las virtudes en ese ámbito, en lugar de descalificar una realidad que, por otra parte, no está necesariamente predeterminada al mal. Todos nosotros hemos sido testigos de cómo el progreso, en manos equivocadas, puede convertirse, y se ha convertido de hecho, en un avance terrible en el mal. Si el progreso técnico no se corresponde con un desarrollo en la formación ética del hombre, con el crecimiento del hombre interior (cfr. Ef 3,16; 2 Co 4,16), no es un progreso sino una amenaza para el hombre y para el mundo. Efectivamente, se presenta un peligro cuando el progreso técnico no encuentra contrapeso en la reflexión y la responsabilidad, cuando el hombre se pregunta sólo por el cómo, en vez de considerar los porqués que lo impulsan a actuar. Son muchos los autores que nos previenen de este peligro. Lamentablemente, con frecuencia, al imperativo ético «si debes, puedes», los intereses comerciales intentan instaurar lo opuesto: «si puedes, debes». Es casi imposible rechazar la innovación tecnológica pero no puede llevarnos a olvidar que su uso debe ser virtuoso: éste será siempre el mejor comportamiento ético. No todo lo que experimentamos en el cuerpo y en el alma ha de resolverse a rienda suelta. No todo lo que se puede hacer se debe hacer. No todos los avances tecnológicos o todas las funcionalidades van bien a todas las personas. Hay que pensar. Poco a poco la sociedad va estableciendo normas básicas de «etiqueta digital», lo mínimo para comportarse bien. Pero esto no basta; conviene preguntarse en cada caso: «esto a mí ¿qué me aporta o qué me dificulta?», y actuar en consecuencia. Ahora bien, no se pueden establecer reglas predeterminadas para todas las personas, sino que cada uno debe ver qué cosas le convienen, no sólo porque facilitan su trabajo, sino porque mejoran su relación con los demás y con Dios.

No es muy común encontrarse con tesis doctorales que desde la teología aborden las redes sociales. De suyo, la literatura especializada en este campo es más bien escasa. ¿Por qué elegir este camino? ¿Qué aportan las redes sociales a la teología y qué la teología a las redes sociales?

Es cada vez más amplio el número de académicos que estudian el fenómeno, aunque los enfoques son muy diversos. Hay quienes, como Clay Shirky («Cognitive surplus») o Andy Clark («Supersizing the mind»), destacan las fuerzas revolucionarias de la democratización de la información y la expansión de la conciencia que ha implicado el desarrollo tecnológico. Mientras que otros, como Nicholas Carr («Superficiales») o Sherry Turkle («Alone together») lamentan la pérdida de capacidad de reflexión y de sociabilidad en el mundo real y defienden la superioridad de las formas anteriores de transmisión cultural. Pienso que para entender el papel del hombre con respecto a la tecnología de la comunicación, y en concreto las redes sociales, son muy enriquecedoras las aportaciones de Benedicto XVI. La mayor parte de sus escritos relativos al tema están concentrados en los mensajes a las Jornadas Mundiales de las Comunicaciones Sociales. Ha sido una de las principales fuentes para este trabajo de investigación que fue dirigido en la Pontificia Universidad de la Santa Cruz en Roma. Me parece que el estudio permite conjeturar que la principal motivación para usarlas es el carácter relacional que tienen y que potencian, la necesidad de incrementar las formas de relacionarse con otras personas, la facilidad para estar en constante contacto con amigos o familiares. Por lo tanto, no es desatinado afirmar que las redes sociales son una respuesta contemporánea a una realidad muy humana: la necesidad del otro. La necesidad de socializar responde a la naturaleza humana. Puede variar en sus formas según los tiempos, pero es siempre una manifestación del hombre modelado a imagen y semejanza de Dios. En este sentido se podría afirmar que las redes sociales ponen de relieve el aspecto social del ser humano.

En su tesis doctoral habla de que Dios puede querer decirnos algo ante este apogeo de lo digital. ¿Cuál sería ese mensaje?

La tecnología está cada vez más presente en el día a día de una buena parte de la humanidad. El fácil acceso a teléfonos móviles y computadoras, unido a la dimensión global y a la presencia capilar de Internet, han multiplicado los medios para enviar instantáneamente palabras e imágenes a grandes distancias, en pocos segundos. De esta nueva cultura de comunicación se derivan muchos beneficios: las familias pueden permanecer en contacto aunque sus miembros estén muy lejos unos de otros; los estudiantes e investigadores tienen acceso fácil e inmediato a documentos, fuentes y descubrimientos científicos; etc. Además, la naturaleza interactiva de los nuevos medios facilita formas más dinámicas de aprendizaje y de comunicación que contribuyen al progreso social. Nos queda mucho por trabajar, empezando por cubrir la brecha digital (en este sentido es muy valiosa la iniciativa del Papa de Scholas Occurrentes). La necesidad del otro, la posibilidad de estar conectados con las personas que queremos, sin importar las distancias, la fabulosa capacidad de dar información valiosa –y qué más valioso que la Buena Nueva– a un gran número de personas, son muchas de las ventajas de las que podemos gozar hoy en día para construir un mundo mejor.

La tesis doctoral en la que ha trabajado durante varios años se propone ofrecer pautas para el comportamiento cristiano en las redes sociales. ¿Hay un estilo cristiano de habitar la web?

Claro que existe un estilo cristiano de habitar la web: es el que está marcado por la caridad, por el amor a Dios y a los demás, empezando por los que tenemos más cerca. Por esto, es oportuno reflexionar sobre cómo estas tecnologías nos afectan en la vida diaria, cómo cambian nuestro trato con los demás y, por supuesto, cómo influyen en nuestra relación personal con Dios. Por ejemplo, es importante proteger algunos momentos de silencio a lo largo del día para cultivar el trato con Dios. San Juan Pablo II hablaba de «zonas de silencio efectivo y una disciplina personal, para facilitar el contacto con Dios». Recientemente, el Papa Francisco ha dicho: «hoy, los medios de comunicación más modernos, que son irrenunciables sobre todo para los más jóvenes, pueden tanto obstaculizar como ayudar a la comunicación en la familia y entre familias». Se impone, por tanto, la necesidad de aprender a utilizar los instrumentos de comunicación, para que realmente sean medios que unan a las personas, y no obstáculos que las separen y lleven al aislamiento. Es una tarea que no puede reducirse al seguimiento de unas reglas, sino que implica el desarrollo de actitudes personales y hábitos positivos: se trata, en definitiva, de aprender a vivir las virtudes en el mundo digital. La Iglesia como maestra de humanidad, tiene mucho que decir al mundo y, frente al progreso técnico, no aconseja solamente prudencia y precaución, sino también valor y decisión. El crecimiento en las virtudes es el único camino que permitirá llevar a la práctica este consejo.

Dado que su investigación se centra especialmente en las virtudes cardinales y su relación con las redes sociales (especialmente la virtud de la prudencia), qué aportación, línea de acción o relación guardan éstas con el uso de las redes sociales. ¿Se puede hablar de un uso «virtuoso» de las redes sociales o de un modo virtuoso de relacionarse en ellas?

Aunque la caridad siempre será la virtud más importante, debemos resaltar la primacía de la prudencia entre las virtudes humanas necesarias para actuar de forma coherente en el mundo digital. La prudencia en relación con las redes sociales está presente desde el primer momento, ya que es necesario dilucidar previamente si realmente constituye una mejora para la propia vida, si resulta necesario o conveniente participar o no; y determinar en cuál o cuáles vale la pena disponer de un perfil, etc. Cada red social tiene su propia dinámica de funcionamiento que es preciso entender antes de comenzar a interactuar. También constituye un comportamiento maduro ponderar con qué medios o dispositivos se va a revisar o publicar. La forma de interactuar dentro de la plataforma también deberá estar marcada por la prudencia, que en muchas ocasiones aconseja focalizar la atención más en la calidad de las propias conexiones que en la cantidad. Es más importante seleccionar temas sobre los que valga la pena escribir, y reflexionar sobre ellos lo suficiente para que las aportaciones sean valiosas, que decir muchas cosas insignificantes a gran velocidad. Serán actos de prudencia: cancelar o silenciar contactos de la lista propia cuando estos compartan información que puede ser nociva o molesta; revisar las opciones de privacidad para saber quiénes puedes ver los contenidos que publicamos; cuidar las normas de etiqueta digital (no escribir en mayúsculas, no utilizar palabras mal sonantes, no publicar fotografías personales o de terceros que sean molestas, etc.). También será un acto de la prudencia desarrollar algunas capacidades prácticas que vienen del conocimiento técnico, ya que nos preparan para aprovechar más eficazmente la red social. Para formar la virtud de la prudencia es indispensable pedir consejo y, en los medios digitales, es tal vez más importante encontrar un buen consejero. Dice santo Tomás de Aquino que incluso «es una nota de excelencia contar con otras personas que puedan ayudarnos». Siempre cabe pedir a alguien con criterio que consulte nuestro perfil o nuestras interacciones para hacernos sugerencias y recomendaciones: no se trata de un «control externo», sino simplemente de dejarnos ayudar en nuestra vida en los ambientes digitales para ir formando criterio.

En algunos momentos de su tesis habla de la «santificación» de las redes sociales. ¿A qué se refiere con esto?

Me refiero a que las redes sociales no son una mera herramienta que mejora la extensión y el nivel de la comunicación, sino que, en cierta manera, han pasado a constituir un ambiente, un lugar. Se han convertido en uno de los tejidos conectivos de la cultura, a través del cual se expresa la identidad, se desarrolla el trabajo y nos relacionamos unos con otros. Por lo tanto, podríamos añadir que parte de la tarea del cristiano que participa en ellas será santificarlas, pues también deben ser un espacio para expresar con alegría y naturalidad su identidad cristiana.

sábado, 20 de septiembre de 2014

Para todos los gustos.

En este mundo “hay gente pa tó” y cual se monta su vida como mejor quiere o puede. Vivimos en un país de libertades y a partir de ahí uno puede decidir ser monje, banderillero, vendedor de castañas, cultivador de champiñones, soltero, casado, político ejerciente, vendedor de sueños o controlador de nubes. El matiz está en que no todas las opciones son posibles a la vez, simplemente por una cosa llamada incompatibilidad de vida.


En la Iglesia siempre se ha tenido en gran veneración la vida de monjes y monjas contemplativos. Hombres y mujeres que salen del mundo, voluntariamente entran en el claustro –clausura- y dedican toda su vida a la contemplación y a la oración por el mundo y sus necesidades. Naturalmente si los monasterios son lo que se supone que deben ser, y los monjes y monjas comprenden qué sentido tiene lo de encerrarse voluntariamente alejados de la vida mundana para dedicarse a la contemplación, pues todo resuelto.



El problema es que de repente han comenzado a aparecer monjes y monjas contemplativos que han decidido que lo suyo no es el claustro, sino el andar de la ceca a la meca, en un culeo de por aquí asomo y por allá traspongo, organizando ONGs, colectivos, luchas ciudadanas, movimientos sociales, participando en spots televisivos o moviéndose por ese  mundo que se había abandonado más que el baúl de la Piquer.


Conocidas son en esta forma de entender el claustro la benedictina Teresa Forcades y la dominica Lucía Caram, que parece ser que no encuentran sentido a lo de la clausura y juegan la primera a pontificar de lo humano y lo divino y a predicar a tiempo y a destiempo, especialmente esto último, y la segunda a ser Hija de la Caridad pero a lo benedictino contemplativo que es un sancocho de no fácil digestión.


Nos ha salido ahora un monje cisterciense de la estrecha observancia de Santa María de Huerta, José Antonio Vázquez, al que por lo visto también le parece poco lo de abrazar la clausura, el silencio interior, la oración por el mundo, y miren por dónde ha descubierto que su vocación de trapense encuentra su mejor expresión en organizar la rama “espiritual” de “Podemos”, “lo más democrático que hay en España” –que sí, que eso dice el monje-, y de paso conseguir una espiritualidad “abierta” donde quepa todo lo que sea menester.


El primer cachondeo es llamar a esto “espiritualidad progresista”, porque ya se sabe que si algo no es progresista es un fracaso total. De momento mañana sábado tienen una reunión en Madrid, en Vallecas, a la que asistirá el monje que, por cierto, aún no ha tenido tiempo de hablar de esta movida con el superior. Lo comprendo, ya dice él mismo que “hablar de la Jerarquía Católica es hablar de una abstracción…”


Las cabezas se vuelven tontas. Parece ser, según lo que nos cuenta este monje –porque con los papeles en la mano debe serlo- que los trapenses de toda la vida, sí, esos callados, que apenas hablaban más que lo indispensable e incluso empleaban el lenguaje de signos, sí, esos de clausura rigurosísima, esos mismos que han dado a la iglesia española un santazo de la talla de fray Rafael María Arnáiz, eran gente alejada del mundo, ajena a las realidades de la gente, insolidarios y cerrados, que se dedicaban a la contemplación y el silencio en lugar de montar sus grupos efectivos de apoyo a partidos políticos y pasarse el día viajando para pedir el voto para un grupo político partidario del aborto, anticlerical, que tiene como modelo la Venezuela de Chávez y Maduro, apoya a los presos etarras, justifica el terrorismo y defiende el marxismo radical como vía de convivencia.


Por si nos quedaba duda de por dónde anda el monje, no se pierdan esta perla: “Sor Lucía Caram calificó a Pablo Iglesias como un verdadero contemplativo… lo cual es un buen aval…”.


Me hago una pregunta: san María Rafael Arnáiz, cisterciense, hermano de hábito de José Antonio Vázquez, ¿qué pensaría de la aventura de este hermano? Pues eso.

O mejor dos preguntas… ¿dónde anda el padre abad? Porque algo podría decir, aunque fuese por señas…

(Jorge González Guadalix. Foro De profesión, cura.)

lunes, 4 de junio de 2012

La situación creada tras la filtración y publicación de documentos reservados del Vaticano no asusta al papa Benedicto XVI,



El P. Lombardi afirma que al Papa no le asusta la filtración de documentos reservados.

La situación creada tras la filtración y publicación de documentos reservados del Vaticano no asusta al papa Benedicto XVI, afirmó ayer el portavoz vaticano, Federico Lombardi. «El Papa conoce los problemas de la Iglesia, que son muchos. No se asusta por la situación creada con la filtración y la publicación de documentos reservados», dijo Lombardi en Milán al comentar la publicación por «La Repubblica» de nuevos documentos privados de la Santa Sede.
(Efe/InfoCatólica) El portavoz agregó que no le sorprendía la publicación de esos nuevos documentos, como tampoco le sorprendería si en los próximos días se publican otros. "Está claro que quien ha recibido esos cantidad de documentos pone en marcha su estrategia para lograr sus objetivos", señaló Lombardi.
"La Repubblica" publicó ayer tres nuevos documentos reservados del Vaticano, dos de ellos sobre el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, y el secretario privado del papa, Georg Gaenswein, y un tercero referente al Camino Neocatecumenal, el movimiento iniciado por los españoles Kiko Argüello y Carmen Hernández.
El diario aseguró que los documentos se los ha filtrado "Il Corvo", como se conoce ya a la persona o personas que están filtrando a la prensa desde hace meses documentos reservados enviados a Benedicto XVI y a su secretario particular, que han puesto en la picota a la Curia vaticana. Según "Il Corvo", la "verdad" hay que buscarla en el poder central, "o sea, en el archivo privado de monseñor Georg Gaenswein, del que salen continuamente documentos reservados en favor del cardenal Bertone".

Paolo Gabriele

Junto a los documentos, el diario publica una carta escrita en un ordenador, titulada "Expulsar a los responsables del Vaticano", en la que "Il Corvo" califica de "chivo expiatorio" al mayordomo del papa, Paolo Gabriele, detenido desde el pasado 24 de mayo acusado de haber robado documentos reservados de Benedicto XVI y filtrarlos a la prensa.
Gabriele, de momento sigue preso en una sala de máxima seguridad del Vaticano y se espera que hoy, lunes, o el martes, sea interrogado por el juez instructor, Piero Bonet. Según sus abogados, está dispuesto a colaborar con la justicia vaticana para que se sepa la verdad.
Ayer, un grupo de amigos de Gabriele se reunió en la plaza de San Pedro del Vaticano en una plegaria para pedir por él, a la vez que insistieron en que es inocente y que si ha podido hacer daño fue "pensando en el bien de la Iglesia"

domingo, 6 de mayo de 2012

Loa inmifrantes sin papeles tambien son personas.

Inmigración: sin papeles no es lo mismo que sin derechos


En estos momentos hay en España casi  500.000 personas de inmigrantes en situación administrativa irregular. Son los denominados -sin papeles-. A la mayorí­a, tras ser extorsionados por las redes de tráfico de personas para acceder a nuestro paí­s, la falta de documentación les impide acceder a un trabajo, les dificulta el acceso a la salud, y a partir de aosto más con las leyes del nuevo gobierno del PP.
No tener papeles no deberí­a implicar una ausencia de derechos, ya que la Declaración Universal de los Derechos Humanos en su artí­culo trece reconoce que todas las personas tienen derecho -a circular libremente y a elegir su residencia en el territorio de un Estado- y -a salir de cualquier paí­s, incluso del propio, y a regresar a su paí­s-.
Nos preguntamos si las leyes y las polí­ticas españolas abordan y responden de forma adecuada y coherente a las necesidades de una sociedad crecientemente multicultural: ¿existe una realidad y las leyes la niegan o intentan ocultarla?; ¿qué relación se establece entre la acomodación de las personas de origen inmigrante y el respeto a sus derechos fundamentales?; ¿qué importancia tienen y se les da a conceptos como integración, codesarrollo, multiculturalidad?; ¿cómo influye el lenguaje en la creación de opiniones y estereotipos?; ¿se puede tener una percepción positiva de la inmigración si se la asocia siempre a palabras como problema, avalancha, delincuencia...?

Os presentamos el siguiente documento de reflexión , ante el SILENCIO DE LA IGLESIA CATOLICA ESPAÑOLA.
. (Fuente: Centro de Defensa y Estudio de los Derechos Humanos (CEDEHU)
http://centrodefensaestudioderechoshumanos.blogspot.com.es/ )

miércoles 25 de abril de 2012


REAL DECRETO SOBRE EL SISTEMA NACIONAL DE SALUD: CRUEL, SÁDICO E IRRESPONSABLE

La negación del Derecho Humano a la salud y a la asistencia médica y sanitaria, en caso de enfermedad de las personas inmigrantes irregulares o “sin papeles”


El Real Decreto-ley 16/2012 de 20 de Abril, publicado en el B.O.E. de 24 de Abril de 2012 no solo constituye un severo ataque al Sistema Público de Salud, universal y gratuito, ya a los derechos de la población española en materia de prestaciones sanitarias y acceso a los medicamentos.
Dicho Real Decreto-ley impone la privación del Derecho Humano universal a la salud y asistencia sanitaria, en caso de enfermedad, a todas las personas inmigrantes irregulares o “sin papeles” residentes en el estado español.
Ante tan injusta, inhumana y cruel medida el Centro de Defensa y Estudio de los Derechos Humanos expresa su firme rechazo y considera que dicha noma como una expresión del sadismo institucional y la xenofobia instalada en el actual gobierno de España.

Las razones son las siguientes:
PRIMERA: La privación del Derecho Humano a la salud respecto a la población inmigrante “sin papeles”, comporta directamente la negación del derecho al respeto universal y efectivo del valor supremo de la dignidad inherente a todos los seres humanos. Indirectamente el Decreto-ley afecta al pleno respeto y salvaguarda del derecho a la vida humana, ya que privar de asistencia médica y sanitaria, general y ordinaria, a las personas inmigrantes “sin papeles” que sufran enfermedades físicas o mentales, agudas o crónicas, puede conducir a la muerte a un gran número de ellas.
SEGUNDA: Asegurar a todas las personas inmigrantes residentes en España la asistencia médica y sanitaria en caso de enfermedad constituye una obligación humanitaria básica, que no puede limitarse a los casos de urgencia o accidentes. Máxime cuando tal y como enseña la ciencia médica muchos procesos de enfermedad física y mental si no son detectados, tratados y asistidos con prontitud integral derivan en patologías crónicas e irreversibles que a su vez requieren asistencia médica sanitaria prolongada.
TERCERA: Privar a las personas inmigrantes en situación irregular de la asistencia médica- sanitaria traerá gravísimos riesgos sanitarios para la salud de otras personas; y ello porque la protección de la salud de los seres humanos no solo afecta a las personas enfermas, sino que la ausencia de asistencia médica a quién padece una enfermedad puede afectar en gran número de supuestos a otras personas. Desde luego la propagación de enfermedades contagiosas deriva, en gran número de casos, de la falta de asistencia sanitaria integral a la persona enferma. Igualmente las consecuencias de acciones incontroladas, derivadas de enfermedades mentales no asistidas sistemáticamente de modo prolongado, pueden recaer sobre terceras personas por la omisión de la asistencia sanitaria preventiva y continuada de la enfermedad mental.
CUARTA: El derecho a la asistencia médica y sanitaria de la población migrada que vive en el Estado Español deriva del derecho humano de toda persona al disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental, por lo cual corresponde al Estado Español asegurar a toda la población la asistencia médica y servicios sanitarios en caso de enfermedad física o mental y no solo en los casos de urgencia o accidente. Así lo establece el artículo 12 del Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de 19 de Diciembre de 1966 ratificado por España en el año 1977.
QUINTA: Inhumanas consecuencias aparejará la privación de derecho a la asistencia sanitaria ordinaria y general al colectivo de alrededor de 500.000 personas en situación de irregularidad a las que se priva del permiso de residencia y trabajo a pesar de su prolongada estancia en el país, -y a aquellas que devengan en irregulares por las draconianas exigencias de la normativa vigente para renovar las autorizaciones de residencia- . Especial grave incidencia tendrá en las persona inmigrantes irregulares inexpulsables, a quienes ni se les puede expulsar ni se les quiere regularizar.

Por ello aumentar los requisitos para obtener la tarjeta sanitaria:
- Constituye un nuevo ataque a los Derechos Humanos Universales, violando la Declaración Universal en sus artículos 22: “Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social, y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al libre desarrollo de su personalidad” y 25: “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios;…” de conformidad con la cual (y con los Tratados y acuerdos internaciones) deben interpretarse las normas relativas a los derechos fundamentales y a las libertades tal como establece el artículo 10 de la Constitución.
- Ignora el artículo 43 de la Constitución que reconoce el derecho a la protección de la salud y la obligación de los poderes públicos de organizar y tutelar la salud pública a través de medidas preventivas y de las prestaciones y servicios necesarios.

Centro de Defensa y Estudio de los Derechos Humanos (CEDEHU)
http://centrodefensaestudioderechoshumanos.blogspot.com.es/

domingo, 6 de febrero de 2011

Inmersos en el relativismo.

Lo que ves y lo que es


Uno de los principios engañosos con los que actualmente convivimos es el relativismo. Se ha convertido en criterio de verdad eso de decir “Todo es relativo”, sin embargo, este principio se revela a sí mismo como falso. Me explico. Si “Todo es relativo”, el mismo principio también tiene que serlo, luego todo no es relativo, porque el principio tiene la pretensión de ser absoluto.



Es fácil averiguar qué objeto es el que encabeza este comentario: un dado. Y lo sabemos porque hemos visto muchas veces sus distintas caras, seguramente habremos jugado con alguno de ellos, en definitiva, nos resulta conocido. Sin embargo, ninguno de nosotros tiene la capacidad de ver la totalidad del dado; mientras observamos algunas caras y aristas, hay otras que permanecen ocultas.



¿Te imaginas a cuatro o seis personas, sentadas alrededor de una mesa, intentando dibujar y describir un dado? Cada una daría su visión, que no sería más que su versión del objeto. Ni sumándolas todas tendríamos la totalidad, pero es evidente que el dado está ahí.



Si damos el salto al mundo de lo ético, de lo bueno o lo malo, las opiniones se disparan exponencialmente. Parece que lo bueno o lo malo depende del individuo que juzga cómo los demás se comportan y cómo lo hace él; curiosamente se suele ser muy benévolo con lo que uno hace y muy cruel con lo que los demás hacen. En fin, distintas varas de medir. Además escuchando hablar a la gente, relativo, lo que se dice relativo, son las opiniones de los otros. Las opiniones de uno mismo son absolutas, así las piensan, creen y manifiestan.



Todo no es relativo. Los que somos relativos somos nosotros los seres humanos, porque somos limitados, finitos. Incapaces de abordar la realidad en su totalidad. Lo bueno, lo bello y lo verdadero está ahí de modo permanente, absoluto, trascendental, para nada relativo. Buscar qué es bueno, bello y verdadero nos exige humildad. “Sólo sé que no sé nada”, la famosa frase de Sócrates, puede situarnos en buen camino.
(Del Blog "Opiniones y Comentarios").