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martes, 7 de julio de 2015

El P. Miguel Ángel Fuentes concede una entrevista a InfoCatólica.

El P. Miguel Ángel Fuentes publica un libro para defender la fe de la Iglesia sobre el matrimonio
El P. Miguel Ángel Fuentes, IVE, ha publicado un nuevo libro: «Salvar el matrimonio o hundir la civilización. Aportes para el Sínodo de la familia». En la entrevista concedida a InfoCatólica, el sacerdote argentino analiza y refuta desde el Magisterio las tesis del cardenal Kasper y advierte que uno de los peligros a los que se enfrenta la Iglesia en el próximo sínodo son los «troyanos» que querrán dejar aquellos heterodoxos que saben que no pueden lograr la victoria en esta ocasión.


 (InfoCatólica) El P. Miguel Ángel Fuentes es sacerdote del Instituto del Verbo Encarnado, doctor en teología moral con especialidad en matrimonio y familia, por el Instituto Giovanni Paolo II, de la Universidad de Letrán, en Roma. Tiene treinta años de sacerdocio y es actualmente profesor de teología moral, ética y otros cursos en la Casa de Formación que su Instituto tiene en Argentina, además de dictar cursos de formación teológica para sacerdotes en diversas partes del mundo.
Es autor de unos 20 libros, tres sobre el matrimonio: Los hizo varón y mujer (San Rafael, 1998; traducido al inglés, italiano, portugués y árabe, siendo el primer libro sobre el tema en lengua árabe, publicado con prólogo del Patriarca Latino de Jerusalén), Matrimonio cristiano, natalidad y anticoncepción (New York, 2009), y el que ahora nos interesa, Salvar el matrimonio o hundir la civilización. Aportes para el Sínodo de la familia (Magthas Ediciones, Madrid 2015, 288 páginas).

¿Por qué el título?

Porque creo que expresa la importancia de esta batalla y los riesgos que supone no dar una buena pelea. Pío XI habló en 1922 de «la santa batalla –pro aris et focis– por el altar y el hogar». Principalmente el título me lo inspiró una frase de san Juan Pablo II, durante el Simposio de Obispos de Europa, en 1989: «Nuestra batalla –decía– es una batalla no solamente en favor de la fe, sino en favor de la civilización». Considero que la defensa del plan de Dios sobre el matrimonio y la familia, fundamento de toda civilización al que Jesús se refiere como «el Principio» (o sea, momento fundante de la naturaleza de las cosas), es parte de la pelea final de la historia, dure ésta cuanto tenga que durar. Es por este motivo que no solo he escrito este libro, sino que junto a un grupo de sacerdotes hemos también fundado un blog para reunir lo que consideramos como los mejores aportes para el Sínodo de octubre de 2015, llamado Familiaris consortio (http://familiarisconsortio.ive.org).

Sabemos que va a ser publicado en papel, ¿por qué entonces lanzó una edición digital y gratuita?

En realidad ya ha sido publicado en edición impresa, en España, por la editorial Magthas. Ojalá surjan propuestas en otros países, porque se trata de un tema del que es necesario estar bien enterados. De todos modos, considerando que el principal aporte del libro será el que haga antes del Sínodo de octubre de 2015, he querido hacer una edición digital y ofrecerla gratuitamente a quien la pida. Me interesa principalmente que se entienda bien qué es lo que se discute, para que se luche del lado limpio de la batalla.

Durante este tiempo se ha escrito mucho sobre el matrimonio y los temas surgidos durante la primera parte del Sínodo. ¿Por qué escribir un libro más?

Es cierto que se ha escrito mucho, y debo decir que algunos aportes han sido de muy buen nivel teológico. Sin embargo, no es suficiente. Por un lado, no todos los escritos llegan al mismo público, sea por la diversa difusión, o bien por el nivel del lenguaje o de los análisis. Hay personas que entienden más el lenguaje de algunos escritores que el de otros. Siempre se puede, por tanto, llegar a alguien al que nadie había llegado antes. Además, cada escrito tiene sus aportes personales.

¿El suyo los tiene?

Pienso que sí. Quizá la manera de presentar los temas, o de decir lo que otros han dicho de otro modo. Y también algunos puntos que no habían sido tratados o, al menos, no con la misma amplitud con que lo he hecho en este escrito.

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, he querido mencionar con más amplitud una de las fuentes principales del cardenal Kasper, que él no cita pero que ningún conocedor del tema ignora que ha sido el precursor de todas sus propuestas. Me refiero al libro que el P. Bernard Häring publicó en alemán en 1989, traducido a otros idiomas al año siguiente. En español se lo conoce con el título: Pastoral para divorciados. ¿Un camino sin salida? Este libro estaba agotado y «curiosamente» fue republicado seis meses antes del Consistorio de los cardenales en el que Kasper presentó sus tesis. Entre Häring y Kasper hay plena comunión de ideas.
Dos años antes de su fallecimiento (en 1996), Häring, en un artículo de la revista «America», representante de la vanguardia progresista norteamericana, aludía a la carta pastoral del año 1993, de tres obispos alemanes, Lehman (de Mainz), Saier (de Freiburg), y Kasper (de Rottenburg-Stuttgart), sobre la pastoral de los católicos divorciados y vueltos a casar, elogiando su «tono pastoral de franqueza y apertura». Calificaba los argumentos con que estos obispos defendían la admisión de esos católicos a la eucaristía como «sabios principios de discernimiento». No podía decir menos, pues se trataba de los principios que él había expuesto en su libro tres años antes. Ponderaba también el «espíritu de candor y sinceridad» y el «ánimo de no violencia» con que los tres obispos habían recibido «la respuesta discordante de la Congregación vaticana para la Doctrina de Fe». Candor y sinceridad, pero no aceptación, como se ha visto a lo largo de todos estos años.

¿Hace usted algún otro aporte?

Pienso que puede considerarse así el capítulo que dedico a analizar las posibilidades de dar la comunión a los divorciados vueltos a casar que mantienen una vida sexual activa. Quise estudiar con toda objetividad por dónde podría encontrarse una posibilidad de conceder lo que postulaba el cardenal Kasper (y otros que opinan lo mismo que él). Por esa razón analicé las tres únicas posibilidades que hay: 1º O bien, que el adulterio no sea pecado grave; 2º O bien que la recepción de la Eucaristía sea compatible con el estado actual de pecado mortal consciente; 3º O bien que el adúltero que no se arrepiente ni tiene propósito cambiar de vida sea irresponsable de su estado y de los actos que comete y, por tanto, ni aquél ni éstos puedan serles imputados como pecados. La conclusión no tiene ninguna novedad, pues es la que ya ha dado el Magisterio en sus documentos (la exhortación Familiaris consortio, la Carta de la Congregación para la Doctrina de la Fe, el Catecismo, etc.), pero aporté el análisis de todas las circunstancias que pueden atenuar la responsabilidad de los actos, como sugería la Relatio post sinodal, lo que no he visto en otros escritos.
Otro punto que considero importante es que aludo mucho tanto al texto de Juan Pablo II sobre este problema en la exhortación Familiaris consortio, cuanto a la Carta de laCongregación para la Doctrina de la Fe, sobre la recepción de la comunión eucarística por parte de los fieles divorciados vueltos a casar, de 1994. El cardenal Kasper no aludió a esta última en su discurso al Consistorio, a pesar de que tiene un valor incuestionable. Tampoco se ha aludido mucho en los distintos artículos que he podido leer, salvo alguna alusión esporádica, al libro publicado por la misma Congregación para la Doctrina de la Fe, Sobre la atención pastoral de los divorciados vueltos a casar. Documentos, comentarios y estudios (Editrice Vaticana, 1997), que contiene valiosos estudios de los cardenales Joseph Ratzinger y Dionigi Tettamanzi, y de los canonistas y teólogos Mario Pompedda, Ángel Rodríguez Luño, Piero Marcuzzi, Gilles Pelland. Esto me ha sorprendido mucho. Respecto de algunos temas mal presentados por el cardenal Kasper, ya se había dado allí una respuesta completa y definitiva. Por ejemplo, a la errónea presentación que hace el cardenal sobre la epiqueya en la doctrina de santo Tomás de Aquino y san Alfonso, profundamente analizadas en el libro que acabo de mencionar por mons. Ángel Rodríguez Luño.

¿Qué peligros ve en el próximo Sínodo de octubre?

Coincido en este punto con una clarividente conferencia que pronunció el P. Edouard Adé, profesor de la Universidad Católica de África Occidental, en el Simposio de las Conferencias Episcopales de África y Madagascar, reunido en Accra, a comienzos de junio. En su opinión, vistas las fuertes reacciones que las propuestas del cardenal Kasper y las ambigüedades que suscitó la Relatio post disceptationem, de parte de cardenales (quiero destacar las de los cardenales Caffarra, Müller, De Paolis, Burke, Antonelli, Brandmüller y otros), obispos, teólogos, laicos, etc., no parece que quienes quieren cambios sustanciales puedan insistir en esta línea (aunque, de mi parte, no estaría tan seguro), sino que lo más probable es que intenten dejar brechas abiertas para retomar sus intentos más adelante.

¿Y cuáles serían esas brechas?

El P. Adé las llama «troyanos», como el presente que los griegos le dejaron a la posteriormente arrasada Troya. Señala, por ejemplo, el abandono del lenguaje tradicional para referirse a las verdades inviolables de la fe, adoptando una nueva terminología que no corresponde completamente al contenido de esas verdades (él aduce como ejemplo el cambio de la expresión de san Juan Pablo II «teología del cuerpo» por «teología del amor», que son realidades no completamente intercambiables, menos en este momento en que el principal error filosófico es la llamada «ideología de género», que combate desaforadamente la realidad del lenguaje corporal).
También la insistencia en señalar «los valores positivos» en las situaciones irregulares, lo que tiene un sentido impreciso y cuestionable, ya que valores positivos le podemos encontrar hasta a un mafioso que se preocupe por el bienestar de sus hijos. También las ambigüedades y palabras engañosas de las que, a su juicio, tenemos varios ejemplos en las dos Relationes sinodales; y, finalmente, la «idealización» de los ideales evangélicos, es decir, exaltarlos, pero considerándolos fuera del alcance del cristiano medio, lo cual, como señala Adé, es convertirlos no en la Buena Nueva traída por Cristo, sino en una carga.

¿Y qué es lo que considera más grave en todo esto?

A decir verdad, lo que personalmente considero más peligroso en toda esta discusión es que se intente eludir la cruz de Cristo y el misterio de la gracia inseparable de ella. El cardenal Kasper, al ser interrogado sobre la solución ya dada por los documentos anteriores (que los católicos divorciados vueltos a casar que desean comulgar se separen o al menos vivan como hermanos) dijo textualmente: «[vivir como hermanos] «es un acto heroico, y el heroísmo no es para el cristiano promedio» (Boudway - Gallicho, An Interview with Cardinal Walter Kasper, «Commonweal», 7-05-2014). Afirmación sorprendente en un pastor que debería alentar a vivir el Evangelio de la Cruz, en una época que ha sido calificada por el Papa Francisco como «Iglesia de los mártires»: «Hoy la Iglesia es la Iglesia de los mártires» (21-04-2015).
Entiendo muy bien la dificultad de quienes viven situaciones matrimoniales no ya difíciles sino hasta trágicas (hace más de 25 años que trabajo ayudando a personas con estos dramas). Pero ¿puede eludirse la cruz de la vida cristiana; de «toda» la vida cristiana? ¿No es la cruz parte de la vida de todo discípulo de Cristo crucificado? ¿No dijo Cristo a todo hombre y a toda mujer que si querían ser discípulos suyos era necesario cargar con la propia cruz y seguirle detrás? ¿Tendrán que cargar la cruz nuestros hermanos de Medio Oriente, quienes han perdido todo –sus familias, o sus hijos, o sus esposos, o su patria– y no los católicos alemanes, italianos o españoles? ¿Es la cruz el signo bajo el que viven nuestros hermanos en África, Indonesia, China, Paquistán o la India (sea la de la persecución, la de la miseria, la de ser parias en sociedades que no permiten practicar su fe con libertad, o vivir públicamente el Evangelio), pero se torna imposible de vivir bajo su sombra en nuestro occidente burgués, relajado y acomodado? ¿No puede a uno/a tocarle la dolorosa cruz de una soledad amarga, de una continencia heroica necesaria e inevitable, o de una separación penosa, pero exigida por la ley de Dios o por su providencia en ciertas circunstancias?
Al escribir un libro anterior sobre el problema de la moral católica y la anticoncepción, en 2009, titulé el primero de sus capítulos: La cruz como problema de fondo. Y quise comenzar por ese argumento, que quizá debería haber cerrado todo el discurso del libro, porque pensaba –y sigo pensando así– que detrás de muchas posturas equivocadas en temas de moral y de matrimonio, lo que tenemos es el escándalo ante la Cruz. En los primeros siglos de la Iglesia, San Ireneo ya había hecho notar que el signo mayor de la gnosis (la principal adversaria del Cristianismo, en ese entonces como ahora) era el rechazo de la «confessio fidei», del testimonio de la fe, frente al «odium fidei», a la persecución de la fe y de la moral cristianas. Las cosas siguen exactamente igual, sólo que no se trata siempre de ser arrojados a los leones sino de vivir crucificados por el mundo de maneras muy diversas, con persecuciones camufladas. Esta búsqueda enardecida de «soluciones de lo insoluble» que estamos viendo tras estas discusiones, ¿no será más bien una búsqueda de un cristianismo sin cruz, es decir, sin Cristo?

Gracias por su entrevista. Última pregunta: si alguien quiere su libro, ¿qué debe hacer?

Si lo quiere impreso, tiene la Editorial Magthas (pedidos: www.belliscovirtual.com).
Pero si quiere una edición digital del mismo basta con que me escriba a teologoresponde@ive.org

miércoles, 4 de febrero de 2015

Entrevista de Mons. Livio Melina, presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II, al portal Tempi.



(Tempi) Mons. Livio Melina (Adria, Italia, 1953) es sacerdote y doctor en teología por la Pontificia Universidad Lateranense de Roma. Fue asistente de la Congregación para la Doctrina de la Fe cuando era Prefecto el cardenal Joseph Ratinzger, quien ya siendo Papa, con el nombre de Benedicto XVI, le nombró en el año 2006 presidente del Pontificio Instituto Juan Pablo II.
El Pontificio Instituto Juan Pablo II tiene la misión de enseñar la Fe, mediante el conocimiento de la verdad del matrimonio y la familia, con el auxilio de las diversas ciencias humanas que trabajan en estos campos.

Según el cardenal de Milán Angelo Scola, el contexto histórico actual se caracteriza por un «erotismo penetrante». ¿Es la consecuencia de la llamada «revolución sexual»?

La revolución sexual se puede definir como una serie de rupturas del contexto natural y cultural en el que se vivía la experiencia del amor humano en la tradición católica: ruptura del nexo entre sexualidad y matrimonio (con una sexualidad extraconyugal); ruptura del nexo entre sexualidad y procreación (mediante la contracepción y la reproducción artificial), ruptura del nexo entre sexualidad y amor (con una sexualidad «líquida»). De este modo el sexo se ha convertido en una mina vagante omnipresente, que invade el escenario de la existencia actual con la fuerza de una autoevidencia que se impone. Recuerdo que don Giussani dijo una vez que para destruir la mentalidad cristiana del pueblo, nada más terminar la guerra los comunistas empezaron a difundir la pornografía, chantajeando así al hombre en su punto más débil. En los años sesenta Marcuse señaló el mismo fenómeno de instrumentalización del eros en la sociedad consumista avanzada, que quiere «al hombre a una dimensión»…
En efecto, se alza un fuerte prejuicio puritano sobre el cristianismo: se identifica de hecho al cristianismo con la moral, la moral con un sistema de prohibiciones, y se piensa que esta prohibiciones se dan sobre todo en el ámbito sexual, de manera que al final de esta serie de falsas ecuaciones el cristianismo se equipara a la represión sexual. Como expresó el Papa Benedicto XVI con agudeza en la encíclica Deus caritas est: se dirige al cristianismo la acusación nietzscheniana de haber envenenado la experiencias más bella y atrayente de la vida. Entra entonces una especie de complejo de culpa de los clérigos, ulteriormente acentuado por los deplorables escándalos de pedofilia. De este modo al final no solo se pide a la Iglesia el silencio sobre este tema, sino que también en la Iglesia se termina por pensar que es mejor no hablar de ello para no obstaculizar la evangelización. Y así el tema culturalmente más imponente, educativamente más decisivo, se abandona a la mentalidad mundana que invade también a los fieles, que cuando razonan sobre estas cosas ya no expresan un sensus fidelium teológicamente significativo, sino la mentalidad mundana de la que todos deberíamos convertirnos para unirnos a la novedad de Cristo, que por sí sola nos libera. Jesús no hizo sondeos cuando propuso el perdón de los enemigos, el matrimonio indisoluble, la eucaristía o la palabra de la cruz: sabía perfectamente qué pensaban incluso los discípulos. Dijo más bien: «¿También vosotros queréis marcharos?».

Entonces, ¿qué es lo que está hoy en juego?

Se deberían meditar las palabras del Papa Ratzinger en uno de sus últimos discursos: el del 22 de diciembre de 2012 para felicitar la Navidad a la curia romana. Él dijo que en las mutaciones y deformaciones que amenazan a la familia, con la pretensión de los llamados presuntos «nuevos derechos», con la redefinición del matrimonio, con la abrogación de la paternidad y la maternidad, está en juego nada menos que la identidad humana: sin las relaciones constitutivas que nos dan identidad –hijo, padre, madre, esposo y esposa, hermano y hermana- el hombre es solamente un individuo frágil manipulable por el poder. Pero la cuestión es también radicalmente teológica: porque está en juego el lenguaje originario de lo humano, del que se ha servido Dios en la Revelación para hablarnos. ¿Qué palabras nos quedarán para hablar de Dios sin el léxico de estas relaciones familiares?

Entre las cuestiones públicas más debatidas está ciertamente el tema de la diferencia/indiferencia sexual. Tan es así que, tentados por una cierta educación sentimental, sucede que también a los católicos les cuesta sostener con seguridad que el matrimonio es entre un hombre y una mujer.

La diferencia sexual, que marca al cuerpo hasta en las fibras más íntimas y lo orienta a un modo específico de relación, representa una referencia antropológica fundamental, con un marcado carácter vocacional. Es una llamada: es decir, no es solo un dato biológico casual y tampoco un factor exhaustivamente establecido en al biología. Es invitación a una respuesta y a un camino que pide educación, para asumir la forma de una unión en la que se realice el don de sí en el amor, con carácter de exclusividad, totalidad e irrevocabilidad de una promesa y con una intrínseca sobreabundancia de apertura a la vida en la procreación. La pérdida de la idea de que existe una naturaleza humana común no manipulable, que hay ligámenes originarios que dan identidad y misión a la vida (como sucede en la ideología de género), hace imposible pensar en un bien común de la sociedad. Una cosa es el respeto debido a todas las personas independientemente de su orientación sexual, otra son los derechos de la familia auténtica, base del bien común de la sociedad. ¿Cómo es posible no comprender que es la familia compuesta por hombre y mujer, radicada establemente en el matrimonio y comprometida en la educación de los hijos la que crea aquel «capital social» de comportamientos, de cultura y de virtudes sobre el que se basa el vivir juntos? ¿Cómo no entender que si falta esto se tritura el ligamen social?

Como muestran muchas respuestas al cuestionario de preparación al Sínodo de los obispos sobre la familia, sobre la moral y concepción del hombre, hay gran confusión entre los fieles. Una confusión exasperada por el bombardeo mediático tecnológico cada vez más invasivo.

La moral tiene hoy mala fama en la sociedad y también en la misma Iglesia. El discurso corriente fácilmente tiene como objetivo fácil el «moralismo». Y no sin motivo: cuando se piensa en la moral como en una serie de prohibiciones que limitan la libertad y pretenden violar la conciencia, resulta justificada una instintiva aversión. ¿Pero es de verdad esta la moral? Por otra parte, cuando no se logra distinguir entre moralismo y auténtica experiencia moral, se termina en la arbitrariedad del subjetivismo, en la subordinación a lo que establecen las estadísticas sobre la opinión predominante, o en un nuevo y más opresor legalismo de las reglas («no fumar en los parques públicos», «no ponerse obesos», «no comer carne de animales», «no tirar basura en el contenedor equivocado»…). En la raíz de esta reputación negativa de la moral está la fractura entre la persona y sus acciones. Nuestras acciones, como escribió Karol Wojtyla en Persona y acción, son expresión de nuestra persona y al mismo tiempo nos construyen, son nuestros padres, según la sugerente observación de san Gregorio de Nisa: en efecto, obrando nosotros no solo provocamos cambios en el mundo exterior, sino que nos convertimos en aquello que hacemos, cambiando antes que nada nosotros mismos con nuestras elecciones. Quien roba se convierte en ladrón y quien miente en un embustero. Nosotros no somos un sujeto abstracto construido independientemente de nuestro actuar: somos un yo-en-acción, que realiza libremente el don originario de su ser a través de sus acciones, en las relaciones con los demás y en un contexto cultural que contribuye a configurar. Por esto nuestras acciones tienen siempre una dimensión moral.

Pero la sociedad plural contemporánea está marcada por la coexistencia de diferentes visiones del mundo. ¿Cómo concebir la relación entre la moral y las leyes?

Es una pregunta crucial. En efecto la moral exige poner fundamentarse en una visión global de la vida, en una antropología, en una concepción del hombre y de Dios, mientras las leyes de nuestras sociedades pluralistas tienen necesidad de lograr el consenso de todos. Por otra parte mientras la moral tiene como perspectiva la del bien de la persona, la ley civil mira como ideal a la justicia en la convivencia entre los hombres, que es un objetivo más limitado. La llamada a compartir una serie de principios universales de justicia fundados en la razón común, aun siendo todavía teóricamente argumentable, es pragmáticamente imposible de experimentar, dado el pluralismo y la perplejidad post-moderna sobre la universalidad de la racionalidad humana. ¿Cómo proceder entonces? Me parece que se puede concordar con el cardenal Scola en dos presupuestos para una convivencia pública. En primer lugar se ha de reconocer que, más allá del pluralismo de las visiones, el hecho de la convivencia con los demás representa un bien que hay que preservar y cultivar, y esto exige respeto por la libertad y los derechos de las personas. No es libertad aquella que piensa que puede reírse de todo, también de aquello que es sagrado para el otro. En segundo lugar, sobre tantas cuestiones controvertidas, hay que recorrer pragmáticamente la vía del diálogo abierto entre las diversas identidades: la claridad de proponer la propia visión de las cosas, sin presunción de imponer la propia visión a los demás, pero también sin la censura de una laicidad sospechosa y hostil a la religión, permite una confrontación abierta en la que democráticamente podrá afirmarse la solución concreta que logrará convencer más que la propia bondad.

Frente a la difusión de la mentalidad laicista, que tiende a expulsar a Dios de la vida concreta del hombre, ¿con qué criterio los cristianos deben intentar un pensamiento y una acción pública que ofrecer a la reflexión común?

La afirmación de san Juan Pablo II de que «la fe debe hacerse cultura» no es una opción estratégica válida solo en algunos momentos históricos. Es la descripción de una exigencia intrínseca e irrenunciable de la identidad cristiana, que debe expresarse en el obrar y confrontarse con las grandes cuestiones culturales que se agitan en la sociedad. Si no lo hace, el cristiano no solo incumple su tarea específica de misión en el mundo y se transforma en sal insípido, que antes o después terminará pisoteado por los que pasan, sino que él mismo no conseguirá entender el sentido de la fe que profesa pero que ha relegado al intimismo. Él, sin darse cuenta, sobre las cuestiones antropológicamente y socialmente decisivas terminará con una sumisión a los «esquemas del mundo», como dice san Pablo y como repetía con frecuencia don Giussani siguiendo la famosa Carta a los cristianos de Occidente escrita en los primeros años setenta por el teólogo checo Josef Zverina.

Para los cristianos la razón última de la defensa de los valores es Cristo mismo. ¿Por qué pueden proponerlos a los no creyentes?

En lugar de «valores», prefiero hablar de «bienes». El discurso de los valores evoca la percepción subjetiva de la conciencia, mientras que el bien es algo que objetivamente se da en la realidad y es accesible a la razón según un orden y una jerarquía. La cuestión que usted plantea se refiere al fin y al cabo al nexo entre encuentro con Cristo y experiencia de lo humano. El encuentro con Cristo se verifica en su capacidad de transformar la vida y de hacerla más conforme a lo que el corazón de cada uno espera. Y precisamente así está en grado de convencer de su conveniencia en incluso de su verdad. Es una verificación que cada persona debe hacer continuamente en los desafíos de la propia existencia y que la misma comunidad de los discípulos de Jesús con humilde fiereza puede proponer a la comunidad de los hombres. Y los hombres, también los no cristianos, pueden reconocer así que algunos bienes, que se han revelado históricamente en un contexto cristiano, corresponden verdaderamente a lo que también ellos pueden apreciar como válido y en consecuencia adoptarlos, aun sin llegar a abrazar la fe, que es la fuente de su emergencia histórica. Así ha sucedido históricamente para el valor único y el primado de la persona respecto al Estado, también a partir del testimonio de los mártires cristianos («se debe obedecer a Dios antes que a los hombres»); así ha sucedido para el matrimonio monogámico en el mundo de la Roma antigua, que ha sabido transformar la cultura permisiva de la época, que conocía, legitimaba y practicaba ya el divorcio, el aborto y la homosexualidad. La Epístola a Diogneto, antiguo texto patrístico, habla precisamente de esta «diferencia» cristiana pero también de su capacidad atractiva y transformante. Es un desafío fascinante que se presenta en toda época de la historia y siempre en formas singulares.

jueves, 30 de octubre de 2014

Derechos de las personas y derechos de los animales

“Lo que distingue a las personas es su capacidad [en el sentido de ser en acto] de ser auto-conscientes, racionales y preocupadas por el mérito de la reprobación o del elogio. [...] no todos los seres humanos son personas. No todos los seres humanos son auto-concientes, racionales y capaces de concebir la posibilidad de la reprobación y del elogio. Los fetos, los recién nacidos, los impedidos mentales muy profundos y los comatosos sin esperanza [y podríamos agregar los seniles] ofrecen ejemplos de no-personas humanas. Son miembros de la especie humana pero no tienen en y por sí mismas un lugar en la comunidad moral laica”. Engelhardt, La fundación de la bioética 1996

Declaración Universal de los Derechos del Animal 1978
- Considerando que todo animal posee derechos
- Considerando que el desconocimiento de dichos derechos ha conducido y sigue conduciendo al hombre a cometer crímenes contra la naturaleza y contra los animales
- Considerando que el reconocimiento por parte de la especie humana de los derechos a la existencia de las otras especies animales, constituye el fundamento de la coexistencia de las especies en el mundo
- Considerando que el hombre comete genocidio y existe la amenaza de que siga cometiéndolo
- Considerando que el respeto hacia los animales por el hombre está ligado al respeto de los hombres entre ellos mismos
- Considerando que la educación debe enseñar, desde la infancia, a observar, comprender, respetar y amar a los animales

SE PROCLAMA LO SIGUIENTE:

1. Todos los animales nacen iguales ante la vida y tienen los mismos derechos a la existencia.
2. a) Todo animal tiene derecho al respeto.
b) El hombre, en tanto que especie animal, no puede atribuirse el derecho de exterminar a otros animales o de explotarlos violando ese derecho. Tiene la obligación de poner sus conocimientos al servicio de los animales.
c) Todos los animales tienen derecho a la atención, a los cuidados y a la protección del hombre.

3. a) Ningún animal será sometido a malos tratos ni a actos crueles.
b) Si es necesaria la muerte de un animal, ésta debe ser instantánea, indolora y no generadora de angustia.

4. a) Todo animal perteneciente a una especie salvaje, tiene derecho a vivir libre en su propio ambiente natural, terrestre, aéreo o acuático y a reproducirse.
b) Toda privación de libertad, incluso aquella que tenga fines educativos, es contraria a este derecho.
5. a) Todo animal perteneciente a una especie que viva tradicionalmente en el entorno del hombre, tiene derecho a vivir y crecer al ritmo y en las condiciones de vida y de libertad que sean propias de su especie.
b) Toda modificación de dicho ritmo o dichas condiciones que fuera impuesta por el hombre con fines mercantiles, es contraria a dicho derecho.
6. a) Todo animal que el hombre ha escogido como compañero, tiene derecho a que la duración de su vida sea conforme a su longevidad natural.
b) El abandono de un animal es un acto cruel y degradante.
7. Todo animal de trabajo tiene derecho a una limitación razonable del tiempo e intensidad del trabajo, a una alimentación reparadora y al reposo.
8. a) La experimentación animal que implique un sufrimiento físico o psicológico es incompatible con los derechos del animal, tanto si se trata de experimentos médicos, científicos, comerciales, como toda otra forma de experimentación.
b) Las técnicas alternativas deben ser utilizadas y desarrolladas.

9. Cuando un animal es criado para la alimentación debe ser nutrido, instalado y transportado, así como sacrificado, sin que de ello resulte para él motivo de ansiedad o dolor.
10. a) Ningún animal debe ser explotado para esparcimiento del hombre.
b) Las exhibiciones de animales y los espectáculos que se sirvan de animales son incompatibles con la dignidad del animal.

11. Todo acto que implique la muerte de un animal sin necesidad es un biocidio, es decir, un crimen contra la vida.
12. a) Todo acto que implique la muerte de un gran número de animales salvajes es un genocidio, es decir, un crimen contra la especie.
b) La contaminación y la destrucción del ambiente natural conducen al genocidio.

13. a) Un animal muerto debe ser tratado con respeto.
b) Las escenas de violencia en las cuales los animales son víctimas, deben ser prohibidas en el cine y en la televisión, salvo si ellas tienen como fin el dar muestra de los atentados contra los derechos del animal.
14. a) Los organismos de protección y salvaguarda de los animales, deben ser representados a nivel gubernamental.
b) Los derechos del animal deben ser defendidos por la Ley, como lo son los derechos del hombre.

martes, 11 de febrero de 2014

Los servicios sociales de Madrid, instrumento proabortista

Los servicios sociales de Madrid, instrumento proabortista

«Tuve que mentir y decir que quería abortar para que me hicieran la tarjeta sanitaria»

«Cuando dije que no quería la tarjeta sanitaria para abortar sino para seguir adelante con mi embarazo, me pusieron muchas pegas y al principio no querían dármela». Así lo asegura una joven mujer residente en Madrid que esta emana testificará ante la Justicia para apoyar la denuncia que el sindicato Manos Limpias ha interpuesto contra una conocida clínica de abortos madrileña. En declaraciones al diario La Razón, la joven explica las presiones de los servicios sociales para que abortara incluso fuera del plazo marcado por la actual ley.

(B.V. Conquero/La Razón) No le queda nada, de esta semana no pasa que dé a luz a su segundo hijo. Pero los últimos nueve meses no han sido un camino de rosas para Andrea –nombre ficticio con el que prefiere aparecer la joven–. Esta semana testifica ante la Justicia para poner voz a la denuncia que el sindicato Manos Limpias ha interpuesto contra una conocida clínica de abortos madrileña donde, como explica Andrea, «me ofrecieron abortar por 20 euros», cuando el precio establecido oscila entre los 380 y los 440 euros dependiendo de si necesitan utilizar anestesia local o general. Su historia demuestra que abortar también puede ser un negocio porque este precio se lo ofrecieron tras insistirle con llamadas telefónicas en que el aborto era su mejor solución. Pero Andrea no quiso, «me di cuenta de que quería tener el bebé». Además, la decisión de ir a la clínica a practicarse un aborto la había tomado al margen de su esposo porque «él es muy creyente y hasta ahora no le había dicho que había pensado en detener el embarazo».

Ya tiene un hijo

Aunque sólo tiene 23 años, no es madre primeriza. Vive en una zona humilde de Madrid con su esposo y su hijo. Hace algo más de un año, al igual que otros cerca de seis millones de españoles, ella y su marido perdieron su empleo. Unos meses más tarde, al acudir al centro de salud de su localidad le confirmaron su sospecha: estaba embarazada. Tras contarle la difícil situación económica por la que atravesaba su familia a la trabajadora social del centro, ésta «me dijo que lo mejor que podía hacer era abortar y me envió a la clínica». Antes de entrar a la clínica un grupo de jóvenes se le acercaron para ofrecerle ayuda para continuar con la gestación, pero ella no quiso escucharles y entró sin mirar. Dentro la atendió una trabajadora social y, como no sabía exactamente de cuántas semanas estaba embarazada le hicieron una ecografía –la incluye en su denuncia–. En ella, como ha podido comprobar LA RAZÓN, aparece la estimación de la edad del feto conforme a la última menstruación. Indica 14 semanas y alrededor de nueve días. Es decir, como sostiene la demanda, «se incumple o vulnera el requisito de poder abortar sin justificación legal cuando la embarazada se encuentra entre las 14 y las 22 semanas».

Abortar fuera del plazo

Andrea ya estaba fuera de plazo cuando acudió a la clínica, sin embargo, «me confirmaron que podían practicarme el aborto sin problemas». Los motivos que contempla la actual Ley del Aborto por los que una mujer puede abortar pasado este plazo de aborto libre es que exista riesgo para la vida de la madre o para su salud, así como una malformación grave del feto. Ambos casos deben ir acompañados de un informe médico dependiendo de si se acoge a uno u otro caso. En el caso de la denunciante, no existe ninguno de los dos.
Antes de salir, la trabajadora social, como relata la joven, le dio su número de móvil directo y le indicó cuál era el siguiente paso a seguir. Debía acudir a un centro de la Seguridad Social para que le hicieran la tarjeta sanitaria que se le otorga a cualquier mujer embarazada para que pueda acudir a un ginecólogo para que controle el proceso. A pesar de todo, Andrea asegura que «cuando dije que no quería la tarjeta para abortar sino para seguir adelante con mi embarazo, me pusieron muchas pegas y al principio no querían dármela». Y es que tras salir de la clínica de abortos, Andrea volvió a toparse con los jóvenes que, a unos metros de la entrada, ofrecían información y «me insistían en que me ayudarían». Le pidieron su teléfono móvil y «se lo di». A los dos días recibió una llamada de la Fundación Más Futuro, una ONG que trabaja con mujeres embarazadas con problemas económicos. «Las ayudamos a buscar trabajo y les damos lo necesario para que puedan ocuparse de su futuro hijo», asegura una de sus portavoces. La llamada le dio esperanza y decidió reunirse con ellas antes de tomar una decisión definitiva. Tras el encuentro, «supe que no quería abortar, que quería seguir adelante con el embarazo. Quería volver a ser madre».

Presiones para que cambie de decisión y aborte

Feliz y esperanzada por su decisión, le contó a su marido su estado y «se alegró mucho. Me dijo que nos las arreglaríamos y que saldríamos adelante». No pensaba volver a la clínica. Es más, ni siquiera les había llamado para transmitirles su decisión, pero no tuvo que hacerlo ya que la misma trabajadora social que la había atendido unos días antes comenzó a llamarla. «De repente, no dejaba de llamarme para decirme que me estaba equivocando y que todavía estaba a tiempo de interrumpir mi embarazo». Se ponía en contacto con ella casi todas las semanas para recordarle que aún puede abortar, aunque ella rehusa acudir a la clínica en cada llamada. Es más, la insistencia de empleada de la clínica perdura en el tiempo, como recoge la denuncia: «La última llamada se produce cuando está embarazada de 22 semanas». Es en este último contacto cuando le dan el nuevo precio y le rebajan más de 360 euros el precio de la intervención: «Le comenta que se le puede practicar el aborto por 20 euros», reza la demanda. A pesar de querer continuar con su embarazo no es hasta la semana 23 cuando consigue que le hagan la tarjeta: «Tuve que mentir y decir que quería abortar para que me la hicieran porque la trabajadora social de mi centro de salud tampoco me quiso ayudar».

lunes, 10 de febrero de 2014

Los silencios complices de la derecha española.



La gala de los Goya 2014 se convierte en un alegato a favor del aborto

Como cabía esperar dado el sesgo radicalmente izquierdista de gran parte del mundo del cine español, la Gala de los Goya de este año ha visto como algunas de las premiadas han defendido el supuesto derecho al aborto. Ha sido el caso de las actrices Natalia de Molina y Marián Álvarez, que han participado en las películas «Vivir es fácil con los ojos cerrados» y «La herida», respectivamente.
El cine español es muy libre de seguir escorado a la izquierda o la extrema izquierda. El cine español es muy libre de aprovechar todas las galas de los Goya para montar un numerito reivindicativo de su ideología. Llevamos años contemplando el mismo espectáculo y es evidente que no van a cambiar.
Estando las cosas como están, era muy previsible que este año asistiéramos a alguna movida proabortista. Y así ha sido. Las actrices que han obtenido los Goya a la Mejor Actriz Revelación y a la Mejor Actriz, han dicho en sus discursos que no quieren que nadie decida por ellas. ¿Y en qué consiste la decisión? En matar a los hijos no nacidos.
¿Quiénes son esas dos actrices? Natalia de Molina y Marián Álvarez. ¿Cuáles sus películas? “Vivir es fácil con los ojos cerrados” -que se lo digan a los que se niegan a abrir los ojos a la realidad del aborto- y “La herida” -que se lo digan a los fetos troceados por manos asesinas-.
(Agencias/InfoCatólica) Natalia de Molina, actriz de 21 años que se ha alzado con el premio a la Mejor Actriz Revelación ha afirmado en relación a la reforma del aborto que prepara el Gobierno: «Yo no quiero que nadie decida por mi».
Marián Álvarez, premiada a mejor actriz por «La herida», se sumó a esta reivindicación contra la reforma de Gallardón: «Quiero dedicárselo a todas esas mujeres que se pelean por nuestros derechos, que no vamos a permitir que nada ni nadie decida por nosotras».
La decisión a la que ambas mujeres se refieren no es otra cosa que matar a un ser humano no nacido. De los derechos del mismo no se ha acordado nadie entre los premiados este año.

Ver también
Tácitamente, el debate planteado está  situando, como en los países europeos, en dos planos claramente diferenciados: uno hacía del aborto una cuestión ética a discutir desde posiciones filosóficas por los profesionales sanitarios. Otro, en cambio, obvia este debate para plantearlo desde el punto de vista de los “derechos”. Así, el aborto no liberalizado es un “derecho” que se esta denegando a las mujeres, secularmente oprimidas por “el patriarcado”. Como consecuencia, dentro del ámbito de la lucha política se ha silencia casi por sistema la posición anti-abortista centrada en la cuestión de dónde está la vida humana, de modo que los sectores “progresistas” hacen aparecer a los “conservadores” antiabortistas como enemigos de “los derechos de las mujeres”. En la época de la libertad como propaganda, hay solo una delgada línea entre el que niega derechos y el estereotipo del dictador, opresor, “fascista”, etc. El entorno ideológico creado por la propaganda “progresista”, que cuelga etiquetas de “buenos” y “malos” según conveniencia, hace el resto. Pese a que las cosas han salido bastante redondas para los defensores del aborto, salta a la vista la estrategia de debate puramente ideológica, oportunista e interesada, conducida por los defensores del aborto. Sería necio negar que cuando no se ha mantenido el debate sobre el papel central de a vida humana y cuando ni siquiera se ha resuelto esta cuestión, no puede pasarse racionalmente al nivel de los “derechos”. Hay algo oscuro en todo este asunto que queda incluso más allá de la perversión del asesinato impune de inocentes. Y es que no puede deslindarse el problema del aborto en sí de la incidencia social de este fenómeno, de su incidencia en la demografía de la comunidad. Así, en los países occidentales el aborto, caso extremo de las políticas antinatalistas propias del patológico individualismo liberal, tiene el efecto de limitar primero y disminuir después la tasa de renovación generacional de la población. Una sociedad que no se renueva ni crece sencillamente no es viable ni desde el punto de vista económico ni desde el punto de vista histórico. Esto, obviamente, no implica una consideración puramente economicista del fenómeno del aborto y tampoco implica soslayar la gravísima cuestión moral. Simplemente se pretende apuntar que el aborto es un tema de enorme calado y no exclusivamente una cuestión de ética individual. La consecuencia primera es que para mantener las “prestaciones sociales” los políticos se ven abocados a renovar a los no-nacidos con inmigrantes que, claro está, por su condición consustancial de precarios carecen de los esos mismos “derechos” que se reivindican. La situación así generada se normaliza y ya no vuelve atrás. La reclamación de esos derechos por parte de sindicatos y partidos de izquierda –totalmente domesticados y al servicio del poder- no puede evitar la precarización progresiva de los trabajadores asociada a una demografía que implosiona cada vez más. De este escenario deben deducirse dos conclusiones. Primero, que la discusión en torno al aborto está claramente sesgada en un sentido interesado, e interesado al más alto nivel. Segundo, que el bando “progresista” está llevando a cabo una política en torno al aborto en evidente consonancia con los intereses del capital global; una línea que, dicho sea de paso, es la misma que recriminan a los partidos supuestamente conservadores. En este sentido, es preciso subrayar que puede hablarse de políticos concretos comprometidos con las tesis anti-abortistas pero partidos políticos, lo que se dice “partidos políticos”, no hay ninguno
Unos son defensores en activo y otors lo son por silencio y omisión, pero ambos apoyan el aborto.

domingo, 26 de enero de 2014

La lentitud y oportunismo de la Justicia española.

El Tribunal Constitucional aparca sus deliberaciones sobre el recurso contra la actual Ley del Aborto

El Tribunal Constitucional ha aparcado, por el momento, sus deliberaciones sobre los recursos del PP y el Gobierno de Navarra contra diversos preceptos de la vigente Ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, que fueron admitidos a trámite en junio de 2010. El tribunal de garantías rechazó suspender la aplicación de esta norma, que supone una regulación de plazos y que previsiblemente será sustituida por la de supuestos que se tramita actualmente en cortes.
(EP/InfoCatólica) Fuentes del tribunal de garantías han señalado a Europa Press que, aunque esta decisión no ha sido acordada formalmente en ningún órgano del tribunal, se ha impuesto la idea de que deliberar en estos momentos sobre la ley del aborto del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero podría interpretarse como una «injerencia» del Constitucional en el debate político.
La ponencia de este asunto ha correspondido al magistrado conservador Andrés Ollero, si bien es poco probable que su propuesta sea llevada a próximos Plenos mientras dure el debate parlamentario. Una vez se apruebe la nueva Ley, los magistrados podrían discutir si el recurso del Partido Popular carece ya de objeto o si por el contrario el TC debe pronunciarse sobre la ley de plazos en los términos señalados en su recurso por el PP.
El PP recurrió la actual normativa, que permite abortar libremente en España en las 14 primeras semanas de gestación y en algunos casos hasta la 22, por considerar su articulado «contrario al derecho a la vida tal y como lo ha interpretado el Tribunal Constitucional en 1985».
El recurso del partido actualmente en el Gobierno hace especial hincapié en los preceptos que permiten a las jóvenes de 16 y 17 años abortar sin consentimiento de los padres.

SENTENCIA DE 1985.

En sus alegaciones, el PP toma como «punto de partida y marco de referencia la interpretación realizada por el Tribunal Constitucional en su sentencia de 1985, en la que se estable la obligación del Estado de proteger la vida humana en formación.
Además, critica que para abortar en las primeras 14 semanas no sea necesario que concurra «ninguna causa objetiva o situación característica de conflicto objetiva que permita justificar, al menos formalmente, el sacrificio de la vida humana del nasciturus», algo que a su juicio va contra el artículo 15 de la Constitución Española que reconoce que «todos tienen derecho a la vida».
Añade igualmente el PP en su recurso que la ley vigente no explica por qué se ha fijado en 14 semanas (y no en 12 ó 16) el plazo para poder practicar en España el aborto libre, ni qué cambia en el feto para no poder ser protegido antes de ese plazo y sí después. En cuanto a los casos en los que se puede abortar hasta la semana 22, el PP alerta en su escrito ante el Constitucional de que el supuesto que permite interrumpir el embarazo si existe «grave riesgo para la vida o la salud de la embarazada» puede ser un «coladero» aún mayor que el que siempre ha significado este motivo.
Además, los populares indican en su recurso, elaborado por un grupo dirigido por Federico Trillo, que «el mantenimiento de la vigencia de un aborto eugenésico supone discriminar a los seres humanos discapacitados en relación con los demás».
Igualmente, defiende la objeción de los profesionales sanitarios y dice que este derecho debe estar garantizado, y se muestra contrario a que se imponga «la perspectiva de género en la enseñanza sanitaria y afectivo-sexual», que no sólo afecta a los derechos y libertades de alumnos y padres, sino también a los de los profesores.

domingo, 12 de enero de 2014

Las dictaduras neomarxistas toman posturas contra el gobierno de España.

El Presidente del Comité de Derechos de la Mujer del Parlamento Europeo pretende presionar al gobierno español por el aborto
El Presidente del Comité de Derechos de la Mujer del Parlamento Europeo, el comunista sueco Mikael Gustafsson, está aprovechándose de su cargo para promover una declaración entre todos los eurodiputados del Parlamento europeo y diputados de los parlamentos nacionales para presionar al gobierno español y evitar que lleve adelante la reforma de la ley española que regula el aborto. Según Profesionales por la Ética «nos encontramos con una verdadera injerencia en los asuntos españoles, una maniobra extremista y antidemocrática».

(PpE/InfoCatólica) El texto de la declaración contra el Anteproyecto promovido por el Gobierno de España es el siguiente:
Nosotros/as, Miembros del Parlamento Europeo y de parlamentos nacionales, hemos recibido con gran preocupación las noticias sobre la propuesta del Gobierno de España de derogar la actual ley de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo.
El pasado 20 de diciembre el Consejo de Ministros aprobó el «anteproyecto de ley orgánica de protección de los derechos del concebido y de la mujer embarazada». Esta propuesta legislativa le retira a la mujer su derecho a decidir sobre su salud, permitiendo únicamente el aborto en caso de violación o de grave riesgo para la salud física o mental de la mujer. Esta restrictiva propuesta también elimina la posibilidad de poner fin al embarazo en caso de malformación del feto, supuesto recogido en la ley española sobre el aborto de 1985.
Si esta ley entra en vigor, creará de nuevo en España una situación en la que a las mujeres solo se les permita dos opciones: aquellas que se lo puedan permitir viajarán al extranjero para realizar un aborto seguro y legal; otras se verán condenadas a recurrir a un aborto clandestino e ilegal con grave riesgo para su salud. Cualquier aborto fuera de los dos supuestos mencionados anteriormente será penalizado, tanto para la mujer como para los profesionales sanitarios.
Ante estos acontecimientos, consideramos que es urgente y necesario apoyar a las mujeres españolas en la defensa de su derecho a decidir sobre su salud. Esta ley representaría un claro retroceso de los derechos de las mujeres en España de más de 30 años.
El derecho de la mujer a decidir sobre su propio cuerpo es un derecho humano fundamental. Nosotros/as, parlamentarios/as europeos/as y nacionales, expresamos nuestra más profunda solidaridad con las mujeres españolas y continuaremos luchando por los derechos de las mujeres. Reafirmamos nuestro compromiso en la defensa de los derechos y de la salud sexual y reproductiva de las mujeres en Europa y en todo el mundo.
Para Leonor Tamayo, Responsable del Área Internacional de Profesionales por la Ética, «los eurodiputados más radicales buscan resarcirse de la doble derrota sufrida por el llamado Informe Estrela, que pretendía imponer el aborto y la educación sexual en las escuelas en todos los países miembros de la UE. Precisamente, el Parlamento Europeo rechazó ese Informe al considerar que estos asuntos no eran competencia del Parlamento de Estrasburgo sino de cada Estado. Por tanto, nos encontramos con una verdadera injerencia en los asuntos españoles, una maniobra extremista y antidemocrática de los que no han aceptado que su iniciativa fracasara en las votaciones».
Profesionales por la Ética está instado a la sociedad civil de varios países europeos a que se dirijan a sus eurodiputados para que protesten y rechacen también la declaración promovida por el comunista Gustafsson.

sábado, 11 de enero de 2014

Manipulaciones ideológicas del lenguaje de Jueces para la Democracia en los derechos del nasciturus y los derechos de las mujeres.

Jueces para la Democracia ha solicitado hoy la retirada del anteproyecto de reforma legal del aborto al considerar que “responde a una concepción restrictiva de los derechos que ataca los principios de una sociedad plural”.
En un comunicado, esta asociación judicial considera que el anteproyecto se centra especialmente en limitar las libertades de las mujeres y en cuestionar determinadas conquistas sociales que se habían alcanzado en las últimas décadas.
Explica que supone la derogación del sistema de plazos que se aprobó en 2010 y se basa en uno de indicaciones “que tiene un carácter más restrictivo” que el de la ley de 1985, “pues se excluye el supuesto de graves malformaciones fetales”.
Jueces para la Democracia advierte de que con esta regulación España se alejará del sistema que rige en esta materia en la gran mayoría de países europeos.

Además, en su opinión parte de una visión de la mujer como un ser necesitado de tutela, ayuda y asesoramiento, incapaz de decidir sobre la maternidad y sobre el libre desarrollo de su personalidad.
“A lo largo del articulado se detecta esta visión paternalista, que queda más acentuada ante la previsión de que la mujer no podrá ser autora del delito por la interrupción voluntaria del embarazo, cuya autoría queda reservada a los facultativos”, comenta Jueces para la Democracia.
Insiste en que “en lugar de tratar a las mujeres como personas adultas que toman sus propias decisiones y de respetar sus derechos sexuales y reproductivos, el Gobierno afirma de forma muy criticable que son víctimas a las que hay que tutelar”.
“El texto parte de un concepto de la mujer como ser humano capitidisminuido, sin capacidad de discernimiento ni de voluntad propia”, apostilla.
Por otro lado, Jueces para la Democracia cree que la reforma resulta innecesaria “pues la regulación actual se ajusta plenamente a la realidad social y por eso no ha generado ninguna situación de conflicto”.
Comenta que el sistema de plazos ha permitido el reconocimiento de la maternidad como una opción personal y ha posibilitado una mayor seguridad jurídica.
Mantiene que la legislación vigente ha estado aplicándose con normalidad y que “el anteproyecto supone un retroceso en el tiempo de más de treinta años con la finalidad de recuperar los valores anacrónicos de una sociedad que tiene poco que ver con la presente”.
Jueces para la Democracia considera que en la práctica el anteproyecto supondrá “la imposibilidad de practicar aborto alguno” ya que “las exigencias formales dilatan el tiempo para cualquier decisión y las represalias y efectos en el personal médico llevarán a que nadie quiera asumir el riesgo de finalizar en prisión por practicar un aborto”.
Esta asociación teme que la reforma agrave las desigualdades sociales ya que “las mujeres con más recursos económicos van a poder interrumpir el embarazo sin dificultades en los países vecinos pero quienes no dispongan de medios van a tener que abortar en España muy probablemente en situación de clandestinidad, con los graves riesgos que ello puede generar para su integridad física y psíquica”.
Por otra parte, estima que “se trata de una regulación que pretende imponer las creencias propias de una confesión religiosa, la moralidad católica de los dirigentes del partido en el Gobierno, al conjunto de la sociedad”, lo que a juicio de la asociación judicial “no resulta admisible en un Estadio aconfesional”.

Las sentencias del Tribunal Constitucional se utilizarán contra la Reforma de la Ley del aborto de Gallardón.

Desde que anunciara, tiempo ha, la reforma de la ley del aborto (sin aportar, por cierto, ni un solo documento) Gallardón ha repetido sin cesar que la misma obedece a un deber de lealtad constitucional que únicamente se cumple si se legisla de acuerdo con la jurisprudencia del Tribunal Constitucional, expresada principalmente en la sentencia de 11 de abril de 1985. Primera y gran mentira de la que derivan todas las demás. Gallardón pone en boca del TC lo que éste no ha dicho. Por ello, creo que es interesante exponer algunas cuestiones principales sobre la citada sentencia.
  • Una. Declaró la constitucionalidad de la despenalización del aborto en los tres supuestos ya conocidos. Únicamente advirtió de la necesidad de introducir cautelas (exigencia de informes médicos) en los casos de aborto terapéutico y eugenésico, como así se hizo en 1985 (y como hace la actual Ley)
  • Dos. La Constitución establece en su art. 1.1 que los valores superiores del ordenamiento jurídico son la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político (pequeño detalle que olvidó mencionar el TC en su sentencia, pero sí se recoge en los votos particulares a la misma, que, por cierto, fueron 6, la mitad de miembros de que se compone). El TC sumó a éstos la vida, si bien ligada ésta a la dignidad de la persona del artículo 10 de la Constitución
  • Tres. Dejó claro que la vida del nasciturus es un bien jurídico protegido por el art. 15 de la Constitución, pero no le corresponde la titularidad del derecho a la vida. Titular de derechos sólo lo puede ser la persona. No se trata, por tanto de un caso de colisión de derechos, sino entre un bien jurídico (el nasciturus) y un derecho fundamental (el de la mujer)
  • Cuatro. Afirma que “el legislador puede adoptar cualquier solución dentro del marco constitucional, pues no es misión de este Tribunal sustituir la acción del legislador”.
Pues bien, el “legislador” ya actuó con la aprobación de la actual Ley. Y lo hizo con todas las cautelas, sabiendo que iba a ser recurrida. Una Ley que respeta escrupulosamente esa jurisprudencia, aunque el marco constitucional permitiría otra regulación más favorable a los derechos de las mujeres. Una Ley que el TC no puede declarar inconstitucional, puesto que tiene que hacerlo basándose en criterios jurídicos y carece de ellos. Por eso Gallardón quiere reformar la Ley sin esperar a que se pronuncie el TC. No llegaron a tiempo para cargarse el matrimonio entre personas del mismo sexo. Pero están a tiempo de legislar en contra de la Constitución, algo que se les da francamente bien. Me pregunto si nuestra libertad no está durmiendo en algún cajón del TC.

(Tomado de © 2014 nosotrasdecidimos. ).

viernes, 10 de enero de 2014

¿Tienen derechos los no nacidos?




Es un tema en discusión desde los inicios de la legislación positiva, allá por el siglo V a. C., cuando los romanos discutían si el no nacido era o no sujeto de Derecho, es decir, si las leyes que protegen a todos los seres vivos y que sancionan a quienes atentan contra los derechos de los mismos son o no aplicables a un no nacido.

Agrupaciones a favor de la defensa de la vida reclaman para el no nacido un Día Internacional, igual como lo celebran quienes defienden los derechos de grupos desprotegidos, como las mujeres o los niños. Argentina, Uruguay y Costa Rica, entre otros, lideran en Latinoamérica esta propuesta y ya consiguieron legalmente que en sus países sea festejado el Día del no nacido, el 25 de marzo.

La agencia de noticias Zenit, recopiló una serie de fallos judiciales alrededor del Mundo, en los que son reconocidos varios derechos de no nacido, mejor conocido como nasciturus, en el léxico legal.

Aunque el debate sobre los derechos constitucionales del nasciturus suele darse en cúpulas muy doctas, que excluyen al ciudadano neófito en el tema, vale la pena conocer qué sucede al respecto en el resto del Mundo.

Francia: Dicen no al derecho a no nacer.
EU: Reo por doble asesinato.
EU: Es el feto también un paciente para los médicos.
EU y Canadá: Límites en la investigación con embriones.
ONU: No a la clonación humana.
México: Puede el no nacido heredar bienes.

Francia: Dicen no al derecho a no nacer



Al despuntar el año 2002, la Asamblea Nacional Francesa, rechazó la polémica decisión legal que establecía el derecho a no nacer.

Aunque el Senado aún no ratifica esta decisión, el proyecto de la nueva ley deja claro que nadie puede reclamar que ha sido perjudicado simplemente por haber nacido.

Todo comenzó luego de tres casos judiciales en los que los jueces dictaminaron que las familias cuyos hijos vinieron al mundo con problemas de nacimiento podrían demandar porque los doctores no habían detectado dichos problemas durante los escáneres prenatales, señala Zenit.

En noviembre de 2000, la Corte Suprema francesa decretó daños y perjuicios en Nicolás Perruche, un adolescente que nació con severas discapacidades mentales y físicas. Su madre se infectó con rubéola durante el embarazo y argüía que, si los doctores hubieran diagnosticado correctamente la enfermedad, ella habría abortado.

Grupos de apoyo a personas discapacitadas consideran el fallo de la corte como degradante, informó el New York Times el pasado 11 de enero. Muchas agrupaciones que defienden la vida del que está por nacer, sostienen que el dictamen reforzará la eugenesia (aborto de fetos con malformaciones genéticas), pues alentaría a los doctores a recomendar el aborto ante la más mínima señal de problemas durante el embarazo.

Cabe destacar que la semana anterior a la votación del parlamento, los médicos franceses, temerosos ante el fallo de la corte y preocupados por el aumento de las primas de sus seguros por error médico, comenzaron a rechazar el realizar ultrasonidos en mujeres embarazadas y evitar posibles demandas si resultan niños discapacitados.

EU: Reo por doble asesinato

En Estados Unidos, un juez del Estado de Utah dictaminó que Roger MacGuire era culpable de homicidio, por el asesinato de un feto.

El 8 de enero pasado, el Tribunal de Salt Lake informó que cuando Susan MacGuire fue tiroteada y asesinada, su hijo no nacido también murió. Los fiscales acusaron al ex marido de esta mujer de dos cargos de asesinato. Los abogados de la defensa defendían que sólamente había ocurrido una muerte, puesto que el feto -con una edad estimada de entre 13 y 15 semanas- no se consideraba una persona según la institución del homicidio en Utah, puesto que no puede sobrevivir fuera del vientre materno.

Pero el juez Michael Allphin, de la Corte de Distrito número 2, fue del parecer de los fiscales. El caso acabará probablemente en la Corte Suprema de Utah, forzando a que los jueces definan qué es un niño no nacido.

EU: Es el feto también un paciente para los médicos

En Kansas, EU, el año pasado, los jueces reconocieron derechos a un feto.

En una controvertida decisión, la Corte Suprema del Estado decretó que los doctores tienen un deber hacia el feto en un embarazo sin problemas, informó el Washington Times, el pasado 7 de octubre.

Mantenemos, como materia de ley, que un médico, quien tiene una relación médico-paciente con una mujer embarazada y pretende llevar a término el desarrollo del feto y lograr un bebé sano, también tiene una relación medico-paciente con el feto, afirmó la Corte Suprema de Kansas.

EU y Canadá: Límites en la investigación con embriones

Hace unas semanas, en Quebec, Canadá, fue prohibida la investigación con células estaminales provenientes de embriones. El National Post informó el pasado 11 de enero que David Cliche, Ministro de Estado para la Ciencia y Tecnología de Quebec, afirmó que el gobierno provincial no permitirá ningún experimento con células estaminales provenientes de embriones humanos.

En diciembre, el ministro federal de Salud Pública, Allan Rock, afirmó que él aprobó el uso de células estaminales de embriones creados por fertilización in vitro. Sugirió usar estos embriones sobrantes de los tratamientos de fertilidad, con el consentimiento de la pareja.

(En Québec) la posibilidad de permitir la investigación con células estaminales tomadas de embriones, sobrantes de la fertilización in vitro, está prohibido. No se practica, señaló el magistrado.

Cliche también informó que su gobierno considera ilegalizar la clonación humana, haciendo una enmienda al Código Civil provincial.

En Estados Unidos, por su parte, existen esfuerzos similares para limitar la investigación usando embriones, aunque todavía están a nivel de propuestas. En Florida, dos legisladores planean introducir una ley prohibiendo la clonación humana. El Senador del Estado, Alex Villalobos, piensa introducir nuevas medidas junto con el miembro de la Cámara de Representantes, Jim Kallinger, informó el periódico Sun-Sentinal, el pasado 8 de enero.

Cinco Estados prohibieron la clonación humana reproductiva, y algunos otros lo han intentado o lo consideran este año.

Estamos hablando de crear vida humana para destruirla, dice Lynda Bell, una portavoz del Florida Right to Life

En California, un comité de expertos en Medicina, Derecho y Moral, publicaron un informe que protege al embrión sólo en parte. El grupo recomendó que el Estado prohiba la clonación de embriones humanos con fines reproductivos, pero aconsejó la clonación para fines de investigación y médicos.

Hace unas semanas, un grupo de la Academia Nacional de Ciencias afirmó que clonar para reproducir seres humanos es inseguro y debería ser ilegal, pero clonar para producir células estaminales para la investigación médica tiene un considerable potencial y debe permitirse. La recomendación podría tener influencia puesto que los senadores de Estados Unidos se preparan para debatir si se unen a la Cámara de Representantes en la prohibición de la técnica, para cualquier fin.

ONU: No a la clonación humana

A nivel internacional, se gesta un tratado global para prohibir la clonación humana. El comité legal de las Naciones Unidas respalda una resolución para pedir un pacto que declare ilegal la clonación, informó la Associated Press, el 19 de noviembre pasado.

Francia y Alemania apoyan la iniciativa. Afirman que la clonación es inaceptable e incompatible con la dignidad humana. Para preparar el anteproyecto, un grupo de trabajo se reunirá dos veces durante el año 2002 para definir qué debería negociarse en una convención internacional para prohibir la práctica.

Christian Much, consejero legal de la delegación alemana en las Naciones Unidas, acogió con alegría la aprobación, pero afirmó que el tratado final deberá esperar todavía unos tres años.

México: Puede el no nacido heredar bienes

De acuerdo con la doctrina constitucional mexicana, y tal como lo expone en su escrito el abogado Bernardo Fernández del Castillo, del Colegio de Abogados de México, los derechos del no nacido están claramente reconocidos en acuerdos internacionales.

En los Tratados Internacionales, celebrados por el Ejecutivo, de acuerdo con la Constitución y aprobados por el Senado: como son Derechos del Niño, Derechos de la Mujer, Convención Americana de los Derechos del Hombre, Declaración Universal del Genoma Humano, se reconoce el derecho a la vida desde el momento mismo de la concepción; al concebido no nacido, se le considera niño para los efectos del tratado, así como el derecho a la atención prenatal que deben recibir la mujer y el niño por nacer, sostiene Fernández.

Y añade: Lo anterior, nos lleva a concluir que: el concebido, desde el momento mismo de la concepción, fertilización del óvulo, tiene derechos reconocidos en legislación, como son: los cuidados y atención que deben recibir la madre y él desde el punto de vista de salud, la protección que debe recibir para garantizar que pueda nacer vivo y viable, la capacidad de goce para heredar, recibir donativos y legados, y las presunciones de hijo e hijo de matrimonio, etcétera; por lo tanto, si tiene capacidad para recibir tales bienes patrimoniales, tiene personalidad, en consecuencia es persona, y si es persona, goza de las garantías otorgadas por la Constitución.

(Nota: Para leer el texto completo ir a ttp://www.incamex.org.mx/edictum/articulo2.html) ¿Tienen derechos los no nacidos? - Zenit.org

Otro político para quien el "DERECHO A LA VIDA ", depende de consensos.

El presidente de la Diputación de Valencia y del PP provincial, Alfonso Rus, se alineó ayer con las tesis del líder de los populares en Extremadura, José Antonio Monago, y mostró su desacuerdo con una «ley tan directa» como el anteproyecto de ley del Aborto que plantea el Ministerio de Justicia, al tiempo que valoró la posición del Rajoy de que, tras las diferentes opiniones al respecto entre los populares, se busque «consenso» y «hablar más». Rus intervino así en la polémica tras el agrio cruce de reproches entre el presidente de la Generalitat, Alberto Fabra, y Monago a cuenta de la ley del Aborto, después de que el primero retara al extremeño a expresar en la junta directiva nacional del PP y ante Rajoy sus críticas al texto de Gallardón, y le afeara que pensaba más en sus socios de
gobierno en Extremadura (IU) que en los votantes del PP. Monago se revolvió que Fabra estaba «confuso» y el PP extremeño replicó que, a diferencia de Fabra, Monago sí conoce a sus votantes.

Ayer, Fabra, a preguntas de los periodistas, no quiso azuzar más el fuego. «No voy a entrar; lo único que dije en su día es que las cuestiones del partido hay que debatirlas dentro del partido y cualquier otra cosa que quiera decir alguno las tendrá que justificar él, yo desde luego no estoy para esas cosas».

En cambio, Rus sí opinó en público, al igual que otros dirigentes del PP que han cuestionado la ley Gallardón. El barón provincial instó a «sentarse» y a «llegar a un acuerdo» sobre esta norma porque «en la vida rectificar es de sabios», a la vez que consideró que «el aborto también ha de ser un tema en el que la gente pueda elegir» y que «las mujeres también tienen derecho a opinar» sobre este asunto.

«Elegir, como en la educación»
«A mí me gustó ayer que Mariano Rajoy dijera que hay que tener consenso y que hay que hablar más» sobre este asunto, señaló el responsable provincial, que comentó que al igual que los ciudadanos pueden elegir entre una educación pública o concertada y una sanidad pública o concertada, se ha de poder elegir respecto al aborto. «Nosotros, el PP, decimos que la educación tiene que ser pública o concertada y la gente puede elegir, y que la sanidad puede ser pública o concertada», pues «el aborto también ha de ser un tema en el que la gente pueda elegir», argumentó.

Así, insistió en que valora que Rajoy señalara este miércoles que se ha de lograr consenso porque «hay que sentarse, hablarlo más y dialogar». Rus apuntó que puede que la nueva ley del aborto estuviera en el programa electoral del PP, pero precisó que en estos documentos hay cosas que se hacen y otras que no. «Algunos dicen que lo llevaba el programa electoral pero en los programas electorales van unas cosas que luego se pueden hacer o no hacer. Si va en el programa electoral la ley del aborto y todos no están de acuerdo, lo primero que han de hacer es sentarse y llegar a un acuerdo porque en la vida rectificar es de sabios. Que se sienten hasta que estén de acuerdo. Yo no estoy de acuerdo con esta ley tan directa, las mujeres también tienen derecho a opinar», planteó Rus.



(Tomado del Periódico levante-emv | valencia. 10/01/2014)

domingo, 5 de enero de 2014

«Una victoria de la Libertad Religiosa y de la Verdad»

«Una victoria de la Libertad Religiosa y de la Verdad»

‘Sacerdotes por la Vida’, venciendo a la imposición de la cultura de la muerte del ‘Obamacare’


(HO/InfoCatólica) El pasado martes, el séptimo circuito de Apelaciones dictaminó que ‘Priest for Life’ no tiene que seguir las imposiciones del mandato abortista de Obama. Otra organización más que va ganando batallas al aborto y a la anticoncepción del Mandato de Salud creado por Obama, bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible. En un comunicado de prensa, Los Sacerdotes por la Vida expresaron su alivio porque tras esta decisión no tienen que cancelar la cobertura de salud para sus empleados.
«Estamos muy agradecidos por este alivio temporal y esperamos una orden judicial permanente, una vez que la apelación sea plenamente escuchada», expresa el P. Frank Pavone, director nacional de ‘Sacerdotes por la Vida’.
El P. Frank Pavone indica que el Mandato de Obama, más conocido como ‘Obamacare’, «promueve la propia cultura de la muerte que los Sacerdotes por la Vida trabajan para combatir». El sacerdote también señaló que «la necesidad de la demanda de su organización» muestra que «la libertad religiosa en Estados Unidos está en grave peligro».
La orden judicial se produce después de que la Corte de Distrito de EEUU en Colombia fallase en contra de los Sacerdotes por la Vida el pasado 19 de diciembre. Sin embargo, una orden judicial de emergencia fue presentada inmediatamente, y aceptada por el Tribunal de Apelaciones.
El P. Pavone concluyó: «Ya ha habido importantes victorias en los tribunales contra el mandato HHS y no tenemos ninguna duda de que Sacerdotes por la Vida, en última instancia, prevalecerán en esta lucha histórica».

Manipulaciones ideológicas: Gallardón opta por un nuevo progresismo: La defensa de la vida.

La virulenta reacción de PSOE, IU y (¿sorpresa?) UPyD a la imperfecta reforma de la ley del aborto anunciada por Gallardón revela muchas cosas sobre la izquierda actual. De un lado, su indigencia teórica: Rubalcaba no encuentra bazas dialécticas más altas que denigrar como "extrema derecha" al 41% de españoles que defienden la vida prenatal, apelar zafiamente al rencor de clase ("Las ricas abortarán en Londres") y alegar que la restricción del aborto "nos aleja de Europa" (omitiendo que casi toda Europa del Este ha limitado el aborto o promovido la maternidad en los últimos años: por ejemplo, la reforma polaca de 1993 y la protección del nasciturus en la Constitución húngara de 2011). El pseudoargumento "Debemos hacerlo porque se hace en Europa" ofende a la inteligencia: hacia 1940, "imitar a Europa" hubiera significado incorporarse al neue Ordnung del Lager y el Gulag; en 2013, la europeidad bioética significa permitir que fetos de 14 semanas –que ya tienen corazón, miembros y sensibilidad al dolor– sean despedazados con un cuchillo en el seno materno. Es un honor para España desmarcarse de la Europa de los abortorios, reforzando el frente de resistencia provida: Irlanda, Polonia, Malta, Hungría
Pero la indignación de PSOE, IU y UPyD confirma también hasta qué punto el foco de la izquierda postmoderna se ha desplazado de las cuestiones socioeconómicas a las moral-culturales. Ser de izquierda tiene hoy más que ver con propugnar el aborto libre, la ideología de género, los "nuevos modelos de familia", el ecologismo o la eutanasia que con la nacionalización de la industria, los planes quinquenales y la jornada de ocho horas. La izquierda ya no es socialista sino sesentayochista. Ha fracasado en la revolución socioeconómica, pero sigue aspirando a la revolución de las costumbres. Ha renunciado a la socialización de los medios de producción, pero no a la del orgasmo. Pues, en efecto, buena parte de las reivindicaciones neoizquierdistas tienen un nexo lógico con el dogma de la libertad amorosa ilimitada. El aborto libre es una red de seguridad contraceptiva necesaria en una sociedad sexualmente permisiva, para los casos en que fallen los anticonceptivos o el sujeto no tenga ganas de usarlos (lo cual ocurre con frecuencia, a juzgar por el enorme número de abortos). El retroceso del matrimonio –banalizado por la nueva izquierda como "diversificación de los modelos de familia"– también es consecuencia inevitable del imperativo sesentayochista de variedad y libertad sexual ("derecho a enamorarse de nuevo", rechazo del compromiso definitivo).
La reforma Gallardón marca un hito histórico: es la primera vez desde la Transición que la derecha planta cara a la izquierda en el terreno moral-cultural, revocando una de sus leyes emblemáticas. Aznar no lo hizo. La alarma del PSOE está justificada: ellos estaban acostumbrados a la absoluta docilidad cultural de un PP de contables que simulan creer que "la economía lo es todo" (Rajoy dixit). El monopolio ideológico de la izquierda en cuestiones extraeconómicas ha sido impugnado por primera vez. Aún se están restregando los ojos.
Gallardón ha dado una patada a un avispero; se ha implicado con audacia en una de las grandes batallas culturales de nuestro tiempo. Pues bien, a la guerra como en la guerra. Abórdense las cuestiones de fondo: la pertenencia del feto a la especie humana, su rápido desarrollo, la crueldad siniestra de los métodos de aborto, el principio moral de asunción de responsabilidad por los propios actos (quedar embarazada no es una fatalidad, como contraer una gripe, salvo en caso de violación), los graves daños psicológicos que el aborto a menudo produce a la mujer, la inasumible sangría demográfica que supone para un país en dramática pendiente de envejecimiento que uno de cada cinco embarazos terminen en aborto voluntario... Inténtese influir en las convicciones; combátase por el alma de la sociedad, como hace la izquierda cuando está en el poder. Complétese la restricción del aborto con una ley integral de apoyo a la maternidad y la familia –que Rajoy prometió en 2009 y no ha cumplido–, insertándola así en una campaña más amplia de promoción de la vida. Gallardón dio la talla en la presentación del proyecto, refiriéndose a la humanidad del feto. Rajoy, en cambio, se mostró elusivo e inane en su rueda de prensa, no atreviéndose siquiera a llamar al aborto por su nombre ("la ley sobre ese asunto") y no encontrando más argumento que "el retorno a la ley de 1985, que suscitaba consenso".
La marea de voces peperas que reclaman una rebaja del proyecto hace temer lo peor. ¡Qué curioso que, en un partido caracterizado por el "prietas las filas", haya sido precisamente en este tema decisivo donde se hayan manifestado por primera vez discrepancias! Los que callaron ante la subida de treinta impuestos o la excarcelación de Bolinaga protestan ahora por la protección del no nacido. En realidad, el proyecto necesita ser mejorado… en el sentido exactamente opuesto al que sugieren Cifuentes u Oyarzábal. El punto negro del proyecto Gallardón es la persistencia del "peligro para la salud psíquica" como supuesto despenalizador: es el coladero que hizo que la ley de 1985 funcionase de facto como una ley de aborto libre. Es cierto que ahora se exige el informe de "dos médicos ajenos al centro que realice el aborto". Pero es previsible que surjan decenas de psiquiatras comprometidos con la causa abortista y dispuestos a extender los certificados de forma sistemática. El de la "salud psíquica" fue desde el principio un supuesto tramposo, no objetivable, introducido para convertirse en vía subrepticia hacia el aborto libre. No se sabe de ninguna mujer que se haya vuelto loca por tener un hijo; en cambio, muchas quedan dañadas perdurablemente por el síndrome post-aborto.
Sólo tiene sentido patear el avispero si se está dispuesto a librar la batalla cultural consiguiente… y si todo sirve para disminuir el número efectivo de abortos. No tiene sentido arrostrar el coste político-mediático de esta medida si no es para salvar realmente miles de vidas. Dejar en pie el supuesto de la salud psíquica supone un alto riesgo de retorno a la situación de 1985-2010, con cifras de aborto casi tan elevadas como las actuales. La fórmula para reducir de verdad la incidencia del aborto es conocida, pues ha sido aplicada con éxito en Polonia desde 1993: comisiones médicas oficiales que acrediten de manera fiable el peligro para la salud de la mujer. Este procedimiento objetivador serio ha reducido allí el número de abortos desde más de 123.000 (1987) a menos de mil anuales a partir de 1993 (pues los embarazos resultantes de violación o que supongan peligro real para la mujer no sobrepasan esa cifra). La imitación del modelo polaco es la alforja que falta para que este viaje merezca la pena.

(LibertadDigital.Gallardón y la guerra cultural.Francisco José Contreras.

sábado, 4 de enero de 2014

Los 10 bulos más frecuentes sobre el aborto que aparecerán estos días en los medios. Desmontados por Benigno Blanco .

Benigno Blanco, Presidente del Foro de la Familia y una de las personas que más han trabajado en el mundo entero por erradicar el aborto en el mundo, responde a diez tópicos muy extendidos sobre la supresión del embarazo. Con la presentación de la reforma de la ley del aborto en España se reavivará un debate que nunca ha desaparecido de la sociedad.


Son muchos los mitos, las falacias y mentiras en torno a esta cuestión, y es necesario saber responder con argumentos claros. Este texto publicado en el semanario Alfa y Omega, que dirige Miguel Ángel Velasco, puede ser de utilidad.

1. Se trata del derecho de la mujer a decidir

No. Cuando la ley permite a los libres disponer de la vida de los esclavos, a los padres de la vida de los hijos recién nacidos, a los hombres de la vida de la mujer, a los arios de la vida de los judíos, a los blancos de la vida de los negros, o a las embarazadas de la vida de sus hijos no nacidos...; no se trata del derecho a decidir de los libres, los padres, los hombres, los arios, los blancos o las embarazadas, sino de la denegación del derecho a la vida de los esclavos, los recién nacidos, las mujeres, los judíos, los negros o los aún no nacidos.

2. Hay dudas razonables sobre cuándo se origina la vida humana

No es cierto. Hay evidencia científica de que la vida individual -y no sólo en la especia humana- se origina con la concepción al formarse el patrimonio genético del individuo que le definirá para siempre como uno de la especie humana sin margen de duda alguna. Y si alguien tuviese dudas al respecto, la más elemental consideración ética debe llevar a aplicar una presunción de humanidad o presunción de vida, pues no es admisible asumir el riesgo de matar a un hombre sobre la base de una duda (sobre si está o no está allí donde se dispara, por ejemplo).

3. Si no se legaliza el aborto, habrá abortos clandestinos y morirán muchas mujeres

No es cierto. No hay ninguna evidencia científica de que eso sea verdad, sino de lo contrario:

* Cuando algo se legaliza, aumenta su número; y cuando algo se prohíbe, va disminuyendo su práctica. Si no fuese así, el derecho penal carecería de razón de ser.

* En los países donde el aborto está prohibido (por ejemplo, Irlanda) la mortalidad femenina por razones atinentes al embarazo y el parto es inferior a la de países vecinos donde el aborto es legal (por ejemplo, Gran Bretaña). Lo mismo sucede en Chile, único país de su entorno donde no se permite el aborto por ninguna causa, respecto a los países vecinos.

* En todos los países donde se ha legalizado el aborto, su número ha aumentado cada vez más; y en los países donde se vuelve a proteger la vida, su número disminuye, como ha sucedido en Polonia a partir de 1993.

Este argumento da por supuesta una falacia: la de que las mujeres, en cualquier caso, abortarán. Y eso no es cierto, las mujeres van asumiendo el aborto como una solución a sus problemas cuando éste es legal. Si la ley no lo permite, el aborto adquiere el carácter residual de todo lo ilícito.


4. La ONU reconoce el derecho al aborto con carácter universal
Es falso. Ningún instrumento de derecho internacional en materia de derechos humanos reconoce el derecho al aborto, ni con carácter universal (ONU), ni regional (tratados europeos o latinoamericanos de derechos humanos). Así lo ha establecido el TEDH respecto a Irlanda, por ejemplo.

Sí existen algunas plataformas, conferencias internacionales o comités varios en la comunidad internacional que han empezado a usar en los últimos años la expresión derechos sexuales y reproductivos, que algunos quieren interpretar como comprensiva del derecho al aborto; pero ni esas plataformas, conferencias o comités tienen valor jurídico vinculante para los Estados, ni nunca se ha admitido pacíficamente que esa expresión incluya el aborto.

5. La normalización del aborto es la única opción progresista y su implantación es imparable

No es cierto. La normalización legal del aborto es un fenómeno muy reciente -y siempre discutido y contestado en todos los sitios- que empezó (si dejamos de lado los países comunistas que no respetaron ningún derecho humano) en USA en 1973 y, desde ahí, se fue extendiendo a Europa, primero, y después al resto del mundo, a impulsos de ideologías, intereses económicos y estrategias políticas hoy muy contestadas (obsesión maltusiana por el control de la población, revolución sexual sesentayochista, imperialismo yanqui, presión de la industria del aborto y la anticoncepción sobre los Gobiernos, ideología de género, etc).

El aborto no sólo no está normalizado en el mundo, sino que encuentra cada vez más resistencia en todas partes y, en primer lugar, en Estados Unidos, donde empezó este fenómeno. En este país, ya una mayoría de la población se define como pro life -provida- y no como pro choice -pro-elección-, según la encuesta Gallup; y más de la mitad de los Estados de la Unión han aprobado en los últimos años leyes restrictivas del aborto con una cadencia que sigue en aumento, a pesar de contar en estos momentos con el Presidente más proabortista de su historia, Obama.

Por otra parte, varios países del ex bloque comunista han aprobado leyes restrictivas del aborto a partir de 1989 (el caso más exitoso es el de Polonia), y en toda la América Latina se está produciendo una gran resistencia a la aprobación del aborto que se exige a aquellos países de forma insistente y colonialista desde Naciones Unidas.

En la Europa occidental, el aborto es objeto de amplio debate social en países como España, Irlanda, Francia o Italia. En ningún sitio es algo normalizado y pacífico.

6. Sin el aborto, la bomba demográfica explotaría y la vida en la tierra sería imposible

No existe ninguna bomba demográfica sino, por el contrario, un grave problema demográfico de envejecimiento de la población que hace peligrar la subsistencia de nuestras sociedades (en Europa, y en España de forma particular, esto es evidente). Incluso los países que, como China, han apostado por el aborto como instrumento de control de la población, están dando marcha atrás por los terribles trastornos en su población que han provocado.

Incluso si fuese verdad que existiese un problema de crecimiento de la población, no parece que eliminar vidas humanas sea la forma más humana de resolver este problema. El fin no justifica los medios, máxime si los medios son homicidas.

7. El aborto es una conquista feminista a la que no podemos renunciar

No es cierto. El aborto es una solución machista a un problema de todos. El aborto es la garantía última de la irresponsabilidad sexual del varón que, gracias a él, deja en manos de la mujer toda la responsabilidad de las relaciones sexuales: gracias al aborto, el varón se desentiende de las consecuencias de su actividad sexual abocando a la mujer a abortar (y es ella quien cargará con el peso moral, sicológico y vital de esta decisión), o a asumir las consecuencias (la responsabilidad sobre el niño) en caso de no hacerlo.

El aborto sí que es violencia de género contra la mujer. Cuando se legaliza el aborto, la mujer se puede ver sometida a todo tipo de presiones para abortar recayendo sobre ella la responsabilidad de liberar a todo su entorno de la responsabilidad sobre la vida en marcha en su interior.

8. Sin aborto legal, la revolución sexual estaría en peligro

Este argumento sí es veraz. Sin el aborto legal, la irresponsabilidad sexual sistemática y generalizada no sería posible. La legalización del aborto es el precio que pagamos para ser sexualmente irresponsables de forma sistemática, sin consecuencias en el corto plazo. Pero este precio es muy alto: millones de niños que no llegan a nacer, millones de vidas de mujeres destrozadas, una sexualidad deshumanizada, pues su consecuencia no es la vida, sino la muerte, etc.

9. Las leyes permisivas del aborto no obligan a nadie: quien no quiera abortar no está obligado a hacerlo

Este argumento no es cierto, pues:

a) las leyes permisivas del aborto crean estructuras de violencia estructural sobre la mujer para que aborte que no existirían con carácter general si el aborto no fuese legal. Ésta es experiencia común en muchas mujeres que han abortado: no fueron libres, sino que acudieron al aborto presionadas por un entorno que sólo les ofrecía esa solución a sus problemas.

b) La legalización del aborto introduce en nuestro ordenamiento jurídico la violencia como forma legítima de resolver problemas, y esto afecta a toda la sociedad por el efecto pedagógico de las leyes.

c) El aborto legal supone que el Estado asume que no debe proteger la vida de un grupo de seres humanos, los no nacidos. Se degrada así el compromiso ético y humanista del Estado, la sociedad en su conjunto y el Derecho. Y esto siempre tiene consecuencias (negativas).

10. Exigir la prohibición del aborto es una inadmisible injerencia de la Iglesia en la vida pública de una sociedad pluralista

Hipócrates y Galeno no eran católicos -pues vivieron siglos antes de Cristo- y ya establecieron que la ética médica impedía la práctica del aborto. Si legalizásemos todo lo que la Iglesia prohíbe, deberíamos legalizar el asesinato, la violación, el robo..., y prácticamente todo lo que el Código Penal prohíbe. No parece éste, por tanto, argumento muy serio.