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domingo, 25 de enero de 2015

A todos nos preocupa la santidad de los sacerdotes y tambien de los Obispos. Obispos que actuen desde la santidad y no desde opciones muy parecidas a las de los politicos.

Mons. Juan José Asenjo (Sigüenza, Guadalajara, 1945) cinco años al frente de la Archidiócesis de Sevilla.  El prelado ha concedido una entrevista a Ana Capote que reproduce la agencia SIC, de la Conferencia Episcopal Española.

(SIC) Don Juan José no escatima elogios a la labor social de la Iglesia, sobre todo de cara a los más afectados por la crisis económica, y reitera su gratitud a las hermandades y cofradías por su papel de contrapeso a la secularización de la sociedad.

¿Cuál es su mejor recuerdo de estos cinco años al frente de la Archidiócesis de Sevilla?

Recuerdo con mucho cariño y doy gracias a Dios por las cosas que hemos ido haciendo a lo largo de estos años. Me refiero a las renovaciones de los equipos de la Curia, del Seminario, del Centro de Estudios Teológicos o la instauración del Instituto Superior de Ciencias Religiosas.
Esta institución está dando un juego extraordinario en la formación de nuestros laicos, que son en estos momentos y siempre una verdadera prioridad. Además, están las Misiones Populares, la Visita Pastoral que está llevando a cabo el señor obispo auxiliar, y la respuesta que nuestra Iglesia diocesana está dando al drama de la pobreza como consecuencia de la crisis económica. Yo creo que estos son los logros, y luego la vida ordinaria, lo que podríamos llamar la pastoral ordinaria.

¿Qué temas ocupan o preocupan ahora al arzobispo?

Me ocupa y preocupa, en primer lugar, la santidad de los sacerdotes. Dios quiere que cada día sean más generosos, más fervorosos, más santos, más entregados, con un corazón cada día más apostólico. Me preocupan también las vocaciones, y necesitamos tanto chicos como chicas. No solamente chicos en el seminario, sino también chicas para las congregaciones religiosas femeninas. Gracias a Dios nuestra diócesis va teniendo los sacerdotes necesarios, pero sería bueno también que compartiéramos los dones que el Señor nos está regalando con otras iglesias lejanas o cercanas mucho más necesitadas que nosotros. Por eso necesitamos vocaciones, necesitamos que nuestro Señor toque el corazón de nuestros jóvenes para que sean muchos los que estén dispuestos a ofrendarles la vida en el servicio a la Iglesia, en el servicio a la evangelización, en el anuncio del Evangelio y en el servicio a los hermanos. Y necesitamos también pedir al Señor la perseverancia de nuestros seminaristas.

Parece evidente que esta ha sido una de sus prioridades desde que llegó a Sevilla.

Necesitamos sacerdotes fervorosos, centrados, alegres, apóstoles de la renovación espiritual y apostólica de nuestra diócesis. Por eso para mí en estos momentos, los sacerdotes y el seminario son una verdadera prioridad.

¿Qué valor destacaría de la vida espiritual y religiosa de los sevillanos?

He encontrado en Sevilla laicos de una calidad cristiana extraordinaria, como seguramente no los había conocido antes. Aquí hay unas minorías laicales de mucho compromiso, muy buena formación, mucho vigor espiritual y apostólico. Y es importante tener presente el mundo de las hermandades y cofradías, que sin duda están siendo un freno, un antídoto contra la secularización de la sociedad, que en esta tierra es mucho menos intensa que en la tierra de la que yo procedo. Ha tomado posesión el nuevo obispo de Segovia, y se ha encontrado con un seminarista… Un seminarista hay en mi diócesis de origen de SigüenzaGuadalajara. Aquí tenemos este año 63 seminaristas, un dato para dar gracias a Dios y seguir cultivando este sector importante en la pastoral vocacional.

Este es uno de los argumentos que más le hemos escuchado desde que llegó a Sevilla.

Un obispo responsable y en sus cabales no puede situarse ni de frente ni de espalda a las hermandades. Tiene que acompañarlas y también corregirlas, porque hay cosas que purificar. Pero tiene que estar agradecido a las hermandades, que son un don de Dios para nuestra diócesis.

No queda más remedio que hablar de la crisis económica ¿Cómo responde la Archidiócesis a toda la problemática que se deriva de ella?

Creo que estamos respondiendo de una forma ejemplar. Yo me siento satisfecho y orgulloso de la respuesta que nuestra Iglesia está dando a tanta pobreza, tanto dolor, a tanto sufrimiento de tantas personas en nuestros barrios y en nuestros pueblos. Cáritas Diocesana está haciendo un esfuerzo gigantesco, como las caritas parroquiales, las parroquias, religiosas y religiosos que tienen múltiples obras sociales sobre todo en varios periféricos, y las hermandades y cofradías, están gastando cantidades ingentes en socorrer a los pobres y a los que sufren. Estoy seguro de que si no fuera por la Iglesia, toda esta realidad, las situaciones de nuestros barrios, de tantos hermanos y hermanas nuestros, sería mucho peor, muchos de ellos no podrían comer.

Una de las novedades de este curso ha sido el Directorio de Iniciación Cristiana ¿Era necesario?

Sí, era necesario. La vida de la Iglesia a veces avanza con una velocidad de vértigo, y el anterior tenía ya veinticinco años. Era necesario renovarlo para adaptarnos a situaciones concretas que han ido surgiendo a lo largo de estos años. Lo importante es que la diócesis tome conciencia de la importancia que tiene la iniciación cristiana -que abarca tres sacramentos: bautismo, eucaristía y confirmación- para que aprovechemos la recepción o administración de estos sacramentos para iniciar en la fe a niños y jóvenes. Yo estoy contento con el resultado y quisiera que, poco a poco sobre todo el espíritu del directorio y también los aspectos normativos, tomaran cuerpo en la vida de nuestra diócesis.

Volviendo sobre las vocaciones, ¿cómo valora el trabajo de la pastoral vocacional, en general, y en particular la andadura del Seminario Menor?

Estoy contento con el Seminario Menor, donde tenemos a dos sacerdotes muy buenos muy generosos, y muy entregados. Y tenemos un grupito de niños que apuntan señales inequívocas de vocación, gérmenes de vocación. Este año hay solamente nueve niños, pero el año anterior pasamos nada más y nada menos que cinco alumnos del Menor al Mayor. Solo eso ya justificaría la creación del Seminario Menor. El hecho es que en otras diócesis que tienen seminarios menores no pasa ni uno al Seminario Mayor, y se admiran de que en Sevilla pasen seminaristas del Menor al Mayor, cosa que me alegra mucho y por lo que agradezco el esfuerzo de los formadores. En cuanto a la pastoral vocacional quiero decir que no es compromiso, obligación del arzobispo ni del obispo auxiliar, o de los sacerdotes que tenemos designados para estas funciones pastorales. Esto es obra de la comunidad cristiana, de los padres y madres de familia que tendrían que considerar como un privilegio, como un honor, que el Señor lleve a alguno de sus hijos. También de los educadores, especialmente los profesores de Religión, los catequistas y todos los que hacen de mediadores entre Dios nuestro Señor y nuestros niños y jóvenes. Dios quiera que en nuestra diócesis la pastoral vocacional vaya adquiriendo fuerza y consistencia. Tengo la impresión de que el año que viene va a ser un año bueno desde el punto de vista de los ingresos en los Seminarios Mayor y Menor, gracias a la acción y al compromiso de tanta gente buena.

Ha mencionado a los profesores de Religión ¿Qué solución atisba para la problemática que afecta a este colectivo?

-Pues me gustaría que encontráramos una solución para la asignatura de Religión en Andalucía con lo que respecta al horario. Evidentemente, cuarenta y cinco minutos es muy poca cosa, casi es cumplir y mentir… ¡Qué menos que hora y media a la semana! Lo exige el sentido común, lo exige también la voluntad de tantos padres -el ochenta y siete por ciento de los padres piden Religión para sus hijos en Primaria-, lo exigen también los acuerdos Iglesia-Estado que son de obligado cumplimiento también para las comunidades autónomas. Estos acuerdos tienen rango de ley orgánica, es un pacto internacional entre la Santa Sede y el Estado Español, y ahí se dice que la asignatura de Religión se tratará y considerará en condiciones de igualdad con las demás asignaturas fundamentales. Dios quiera que se encuentre una fórmula por parte de la Consejería de Cultura de nuestra Junta de Andalucía, para homologar la asignatura de Religión con la impartición que tiene lugar en otras comunidades autónomas: la hora y media. Hay otro aspecto que además es importante, al reducir a la mitad el tiempo dedicado a la asignatura de Religión. Esto va a conllevar el paro en una cantidad enorme de profesores, aspecto urgente que a las autoridades educativas de Andalucía tendrían que considerar.

¿Qué expectativa tiene de lo que pueda suceder en el próximo sínodo general sobre la familia?

He seguido con interés el sínodo extraordinario celebrado el pasado octubre donde se han puesto sobre la mesa toda la problemática de este flanco de la vida de la Iglesia que es la familia y el matrimonio. Yo espero que en el próximo Sínodo la Iglesia ratifique la doctrina de siempre sobre el matrimonio y la familia, si bien puede haber indicaciones nuevas a la hora de afrontar los desafíos que las familias sufren en estos momentos, pero estoy seguro de que no se va a hacer tabla rasa de la gran tradición de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia.

¿Un deseo del arzobispo para el año 2015?

Que lo comencemos de la mano de la Virgen. El uno de enero es la fiesta de Santa María Madre de Dios y no hay mejor compañía que la de la Virgen. Deseo a todos los diocesanos que inicien el año nuevo de la mano de Nuestra Señora y que traten de edificar su vida sobre la roca viva, sobre la roca firme, que no se contenten simplemente con sucedáneos, que busquen la roca fundamental que es Cristo, la piedra de la Iglesia, el que da consistencia, firmeza, y estabilidad a nuestra vida.

viernes, 7 de noviembre de 2014

Mons. Xavier Novell, obispo de Solsona, ha vuelto a ignorar la postura conciliadora y contraria a crear conflicto tomada por consenso por el resto de los obispos catalanes, y se ha manifestado de nuevo crítico con la suspensión del referéndum secesionista en Cataluña y a favor de su insistente derecho a la independencia:

 «Lamenté la primera suspensión y, en su caso, lo volvería a lamentar… estoy convencido de que, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, Cataluña tiene derecho a la autodeterminación».
(InfoCatólica) Según escribe el obispo en su carta semanal, «una parte de Cataluña mira el 9- N con esperanza, la otra con enojo, pero todos con incertidumbre. Una vez más, considero que no puedo hablar hoy de otra cosa».
Y añade:
Lo hago teniendo presente lo que recientemente publicábamos los obispos de Cataluña: « Exhortamos a los católicos y todos aquellos que quieran escucharnos, a examinar cuidadosamente, a la luz de la enseñanza social de la Iglesia, y a decidir con responsabilidad cómo cumplir, si se nos requiere, con nuestros deberes cívicos y democráticos».
Precisamente entre los deberes cívicos y democráticos está el respeto a la legislación y el régimen constitucional que se dieron todos los españoles, catalanes incluidos, en 1978.
Tras recordar la suspensión del referéndum por el Tribunal Constitucional añade que «como ya os conté, estoy convencido de que, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, Cataluña tiene derecho a la autodeterminación», ignorando el hecho de que Cataluña jamás ha sido una nación independiente y pretendiendo quitar al resto de los españoles su soberanía en relación a la unidad de España.

Ignora lo decidido por el resto de obispos catalanes

Mons. Novell asegura que «lo que pedíamos los obispos -«diálogo y entendimiento entre todas las partes interesadas a fin de lograr soluciones justas y estables, que fomenten la solidaridad y la fraternidad»- , me parece que solo es posible después de una consulta a la ciudadanía. Respeto a los que piensan que se ha de impedir, pero me temo que esta posición no aporta ninguna solución sino que agrava el problema».
Lo cierto es que, tal y como informó InfoCatólica, los obispos catalanes decidieron en su día mantener un perfil prudente, ajeno al enfrentamiento, sin apoyar ni condenar las diferentes tesis sobre el secesionismo y el posible referéndum. El obispo de Solsona ha ignorado en repetidas ocasiones dicho acuerdo para situarse al lado de los secesionistas, ignorando a los fieles católicos catalanes que creen, como dijeron los obispos españoles en un documento de la Conferencia Episcopal Española, que la unidad de España es un bien común y ponerla en peligro unilateralmente es inadmisible:
Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear no sería prudente ni moralmente aceptable. Pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder local o de cualquier otro tipo, es inadmisible. Es necesario respetar y tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria”:
(LXXIX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, Instrucción pastoral Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias., 31. XII. 2002 91-101, número 35).

martes, 4 de noviembre de 2014

«La Iglesia, ni antes, ni durante, ni después del Sínodo puede cambiar lo que viene de la enseñanza de Cristo».

«La Iglesia, ni antes, ni durante, ni después del Sínodo puede cambiar lo que viene de la enseñanza de Cristo». Nasz Dziennik, uno de los más importantes medios de comunicación polacos, ha realizado una extensa entrevista con el cardenal Gerhard Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la fe. El cardenal habla abiertamente acerca de la influencia nociva sobre el Sínodo y confirma que la enseñanza de la Iglesia sobre la sagrada Comunión para los «vueltos a casar» civilmente está absolutamente prohibida, por ser contrario al Evangelio. Asímismo, añade, todos y cada uno de los actos homosexuales, contrarios a la naturaleza, son un grave pecado. Y lanza una advertencia: hay «obispos, que se han permitido ser cegados, de alguna manera, por una sociedad secularizada».

(Witness For Church/InfoCatólica) El cardenal Müller ha abordado diversas cuestiones en la entrevista
Leyendo las palabras de Muller, y previamente leyendo las declaraciones de otros cardenales y obispos, mi pregunta es, ¿como es posible que haya cardenales y obispos que hagan declaraciones tan radicalmente diferentes, si ambos son pastores de la misma iglesia? ¿Cómo es posible que los que nos tienen que pastorear, a nosotros su rebaño, tenga posturas tan radicalmente diferentes en temas tan fundamentales de nuestra fe? ¿La fe de la iglesia no es una sola? ¿una sola fe, un solo magisterio? ¿Por que esta pasando todo esto en la iglesia? ¿Por que se empiezan a discutir cosas fundamentales? ¿Quien promueve todo esto? ¿Por que se permite? ¿Con que intención?. 
Y el Papa, porque claro con otro Papa muchos obispos no dirían, ni harían lo que dicen y hacen.
 Aclarémonos cuanto antes y no creemos falsas expectativas a los fieles.

Sobre los medios de comunicación

Desafortunadamente, en las sociedades modernas, diversos medios, organizaciones internacionales e incluso gobiernos de varios países, están intentando sembrar confusión en la mente de la gente. En muchos países, las relaciones están destruidas, y esto también se aplica al modelo cristiano de matrimonio y familia. La verdad sobre el matrimonio y la familia es relativizada. Estas tendencias, por desgracia , han entrado, de alguna manera, dentro de la Iglesia y los obispos, a los cuales los medios de comunicación intentan presionar... Nosotros tenemos a Cristo y al Evangelio. Este es nuestro punto de referencia, el fundamento de la única y adecuada enseñanza de la Iglesia...

Sobre el matrimonio

Hay un montón de medios pero sólo hay un mediador, que es Jesucristo y su Evangelio. Por lo tanto, la palabra de Dios no puede ser ignorada de ninguna manera y no se puede ceder en ninguna parte. Se debe aceptar totalmente. La Iglesia, ni antes, ni durante, ni después del Sínodo puede cambiar lo que viene de la enseñanza de Cristo. Respecto al matrimonio, éste está definido, ante todo, por las palabras: «lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre».

Sobre la homosexualidad

Hay algunas voces que después del Sínodo de la Iglesia introdujeron el «camino para una nueva apertura a los homosexuales». ¿Suena esto como si la Iglesia fuera a dejar de calificar los actos homosexuales como pecado y de condenarlos?
Por supuesto, para la Iglesia, el punto de partida de las relaciones siempre es el amor, de un hombre para con una mujer y de una mujer para con un hombre. La Iglesia se centra en esta relación y en ella construye su doctrina social, incluyendo la doctrina moral, lo cual abarca toda la ciencia de la sexualidad humana. Hay situaciones en las que una persona orienta su sexualidad hacia una persona del mismo sexo. Y esta tendencia en sí misma no es un asunto primordial para la Iglesia.
El catecismo de la Iglesia católica enseña que «las personas homosexuales están llamadas a la castidad». El papa Francisco dice que él no intenta crear una nueva doctrina de la Iglesia, pero está intentando mostrar que nadie que se ha equivocado y tenga una tendencia homosexual es juzgado por la Iglesia. Nadie está intentando aislar a estas personas; aún son totalmente personas. Pero hay que decir con claridad que la Iglesia ha juzgado negativamente los actos homosexuales. ¡Tomar parte de un acto homosexual no es aceptable! Y la Iglesia nunca abandonará esa valoración. Son contrarios a la ley natural y es un pecado.

Sobre los obispos

Desafortunadamente, hay representantes de la Iglesia, e incluso obispos, que se han permitido ser cegados, de alguna manera, por una sociedad secularizada, la cual les ha influenciado tanto que les ha hecho perderse el meollo de la cuestión o los ha sacado de las enseñanzas de la Iglesia basadas en la Revelación.
Ellos empiezan a pensar a cerca de las diferentes posibilidades, si es o sería posible, olvidando el fundamento... quizás sugiriendo algunas soluciones cuestionables en algún asunto comprometido, en situaciones difíciles en las que la gente se puede encontrar, quizás guiados por el deseo de ayudar a otro ser humano...
Todo está bien pero siempre se debe recordar que hay una agenda para nosotros, la agenda de la Iglesia, la cual está basada en la Revelación de Dios comunicada por Jesucristo. Y esto es realmente lo que es más importante para nosotros, si esto se pierde, se pierde todo.

domingo, 10 de noviembre de 2013

La acción caritativa de la iglesia española no está siendo acompañada por un trabajo de concienciación social y de denuncia seria de las situaciones de injusticia social .

La crisis social desborda a la Iglesia española.  

                      
  

(José Ignacio Calleja).- De pronto me he dado cuenta de que iba a titular este pequeño apunte moral de un modo que suena a disculpa personal, "yo soy un teórico, pero...". Al pensar en por qué instintivamente quería comenzar mis palabras así, me doy cuenta que en el mundo cristiano se ha extendido la idea de que importa la caridad concreta, y que todo lo demás es demasiado teórico. Se ha extendido demasiado. Me atrevo a decir que es un tópico bien simple eso de que importa actuar masivamente ante los casos más sangrantes, y que hablar no conduce a ninguna parte.
Desde luego, no estoy de acuerdo en esa idea. En primer lugar, hay que ver cómo se verifica el compromiso concreto en cada uno de nosotros. De antemano, nadie es más que nadie en la caridad, y el supuesto de que los teóricos no practican o se comprometen en realidades concretas, es otro tópico y un simplismo. Como es lógico nadie va a salir a dar cuenta por internet qué hace y qué deja de hacer. Hay que tener cuidado con estos prejuicios hacia las ideas que nos descolocan. Todos tenemos que estar atentos a los tópicos. La idea de que no tenemos tiempo para las ideas, es inaceptable.
Pero es que en este caso quiero dar un paso más. Estoy convencido de que la acción caritativa de la iglesia española no está siendo acompañada por un trabajo de concienciación social y de denuncia seria de las situaciones de injusticia social. Entiendo por acción caritativa de la Iglesia tanto la organizada y representándola, como la particular o de grupos cristianos de libre iniciativa. Tiene razón la gente que se queja de que la Iglesia española no está reflexivamente a la altura de las circunstancias sociales que vivimos. Sí está comportándose dignamente en cuanto a la caridad activa, no está concienciando a fondo, ni activando una reflexión crítica de fe (teología) en tal sentido, ni denunciando con la radicalidad del dolor propio y ajeno lo que pasa. Seguramente no nos está llegando tan de cerca como pensamos lo peor de nuestro tiempo. (No soy masoquista, ¡cuidado!, pero la verdad es la es).
La jerarquía de la Iglesia española no se está haciendo notar, probablemente porque su cúpula más reconocida y mediática está viviendo a contrapié el papel de la Iglesia en una crisis social como ésta. Creían que todo se jugaba en la secularización de la cultura y se encuentran con que las buenas familias no tienen trabajo decente del que vivir; creían que el catolicismo se iba a jugar todas las cartas en la enseñanza y la bioética, y se encuentran con que la miseria amenaza la vida de mucha gente de bien. Creían que todo consistía en recomponer la identidad espiritual de la Iglesia española y sucede que la gente les reclama la fe de Jesús con el pan compartido y la justicia de los derechos. Ya sé que las cosas en la fe tienen varias caras, - no sólo la social -, pero nos entendemos. En esta situación la Iglesia española más reconocida ha intentado comprender la crisis, - y casi lo consigue -, como crisis cultural, religiosa y ética, pero una y otra vez las injusticias sociales más crudas le llegan a la puerta y la gente pregunta por la fe en la Encarnación y el Reino de Justicia y Amor. Y de ahí, surge un rotundo, - sí, la crisis es ética, pero no sólo -; es política, y es social, y es material y de justicia. No vale escaparse a la ética evitando la justicia social. No es vuestro cometido inmediato crear trabajo, pero sí es vuestra responsabilidad reflexionar, concienciar, denunciar y actuar desde la fe en términos de justicia social. Y si no lo hacéis, la misma caridad se tambalea.
Tampoco la teología española está comportándose a la altura de las exigencias de la crisis en reflexión, concienciación y denuncia. Sí hay voces y voces, - cómo no reconocerlo -, pero no logramos componer una gran corriente de opinión teológica que haga a la Jerarquía sentirse especialmente exigida y ayudada, y - a la gran comunidad-, arropada para dar un giro social a su presencia caritativa. La teología está siguiendo su camino, - como si fuera cosa de algunos moralistas o pastoralistas decir algo público con sentido teológico de la crisis y la inhumanidad que la acompaña -, mientras los demás teólogos se ocupan de lo suyo. Hay una dificultad grande por incorporar la extraordinaria dimensión de injusticia social a la fe pensada y refleja. Seguimos prisioneros del supuesto de que la justicia y el amor social son consecuencias de la fe, pero no sustantivos en su alma; puedo decirlo así, o puedo decir "los más pobres y vulnerables de la vida". La teología sigue sin acogerlos como experiencia personal y social fundadora para decir qué Dios, qué Reino, qué Iglesia, que Mesías, que Salvación, qué Fe.
Propongo, por tanto, que construyamos una gran corriente de opinión teológica que sume más claramente reflexión, concienciación y denuncia social a la acción caritativa de los cristianos ante la crisis, - todos somos cristianos -, y exija con más claridad la responsabilidad que en términos de justicia social toca hoy a los Pastores.
O, ¿es que tenemos miedo de que si hablamos de justicia social, - y no sólo de caridad -, la comunidad se rompa por arriba y por abajo? Pues, sabido es, no podemos servir a Dios y al Dinero.

( Religión Digital José Ignacio Calleja, 29 de abril de 2013).   

lunes, 4 de noviembre de 2013

Si quiere pedir lo que pide, hagalo en terminos evangélicos, no politicos.


Monseñor Uriarte vuelve a arremeter contra las víctimas de ETA.

(Efe) En una entrevista publicada por el Diario de Noticias de Álava, el que fuera obispo de San Sebastián ha reconocido que los procesos de «paz y reconciliación suelen ser desesperadamente largos», aunque ha lamentado que en los dos años transcurridos desde el cese de actividad de ETA «se han malogrado ocasiones para dar pasos firmes».

Bloqueo del «proceso»

Por ello, ha considerado que existe una situación de «bloqueo», para cuya superación «ETA debería disolverse de manera pública y sin demora».
En relación a la postura que debería adoptar el Gobierno central, Mons. Uriarte ha subrayado que «a ningún Estado se le caen los anillos por hablar con una organización violenta», por lo que ha defendido que podría «contactar con ETA, situándola en su debido sitio, lo que para nada significa su legitimación o reconocerla como interlocutora de igual a igual».
En su opinión, la «cerrazón» del Gobierno de Mariano Rajoy está provocada por «la extrema derecha» del PP, por la actuación de algunos colectivos de víctimas que «intentan marcar la acción del Gobierno y de los jueces», y porque UPyD «está erosionando su nicho electoral».
También ha achacado el estancamiento del proceso al hecho de que la izquierda abertzale «necesita impregnarse de un espíritu democrático», apremiar a ETA para que deje las armas, y «motivar» a los presos para que pidan individualmente los beneficios penitenciarios.

Pide a las víctimas que no condicionen la política

En cuanto al papel de las víctimas de ETA, Uriarte ha dejado claro que han sufrido lo «indecible» y ha deseado que se involucren en el «proceso reconciliador», pero ha hecho hincapié en que «no deben condicionar indebidamente la política penitenciaria y las sentencias».
Por último, ha considerado que la anulación de la «doctrina Parot» por parte del Tribunal de Estrasburgo, que ha supuesto un daño moral de primer orden precisamente a las víctimas de ETA, debería servir para modificar la política penitenciaria.