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La segunda jornada del III
Foro Internacional Familia y Mujer, organizada por la Fraternidad de Agrupaciones de Santo Tomás de
Aquino (FASTA), insistió en sus ponentes en subrayar la naturaleza humana
dada, creada a imagen de Dios, como fundante de su dignidad, que distintas
corrientes como el culto al cuerpo, el antinatalismo, el transhumanismo y la
ideología de género quieren pulverizar. Este evento se desarrolla en el pueblo
madrileño de El Escorial (Madrid) hasta mañana, domingo y cuenta con la
presencia de más de 120 personas de distintos países (Ecuador, Colombia, Perú,
Congo) y también de varias ciudades españolas.“La antropología adecuada es la que entiende quién es el hombre y su significado perenne”, afirmó María Teresa Russo, filósofa y catedrática de bioética de la Universidad de Tre (Roma). Para la docente “decir cuerpo es tener una materia -eso lo tienen también los animales-, pero el hombre tiene que vivir su significado, esto es, percibir el valor del propio cuerpo”. En este planteamiento, Russo aclaró el paso importante “del significado al valor, de la antropología a la ética, ya que el cuerpo no es algo que se lleve encima, es precisamente el yo corpóreo, como nos expresamos cada uno de nosotros, que se traduce, por ejemplo, hasta en el corte de pelo”, enfatizó. Russo recordó que el cuerpo es tan inseparable de nosotros que sufre y se utiliza muchas veces como “arma de guerra, de protesta, como realizan las Femen, o como incubadora de un nuevo ser”. La esquizofrenia de la cultura actual La profesora romana argumentó que “la filosofía acentúa la ambivalencia del cuerpo (la empatía se ve en la cara); el cuerpo refleja a la persona, pero por otro lado, hay que descifrarlo y no siempre nos expresa claramente. De ahí su carácter epifánico y enigmático”. Consideró también lo que a su juicio es una manifestación de la esquizofrenia de la cultura moderna, como es la desconsideración hacia el cuerpo-naturaleza que propone la ideología de género y, por otro lado, su exaltación frívola por el culto al cuerpo “que se oficia en los nuevos templos (gimnasios) y con los nuevos sacerdotes (dietistas, entrenadores personales…). Se preguntó sobre la belleza y, sin dejar de reconocer la belleza armónica, recordó el gesto del Papa Francisco cuando abrazó a una persona con una enfermedad rara, aspecto por el cual nunca había sido abrazada por su familia por esta razón, y que manifestó cuando lo hizo el Pontífice que fue “como haber tocado el cielo”. Las políticas antinatalistas de la ONU dictadas por la masonería Tras las conferencias sobre la interioridad del varón y de la mujer, esta última basada en las consideraciones de la filósofa judía convertida al cristianismo Edit Stein concluyó la jornada matinal, para dar paso a primera hora de la tarde, con la intervención del profesor del CEU Alberto Bárcena. Acusó a la masonería de estar detrás de todas las políticas abortivas y antinatalistas que ha propiciado la ONU en los últimos años, organismo, dijo, “que ha supeditado las ayudas económicas a los países subdesarrollados a que las pusieran en práctica”. No en vano la intervención de Bárcena se llamó “Crisis demográfica o espiral de la muerte”. El profesor de Historia del CEU denunció la existencia de “una ingeniería social que va en contra de los derechos fundamentales del hombre” y acusó a la ONU “de tratar de eliminar la fertilidad en el planeta”. Puntualizó, por ejemplo, que “en España, la natalidad se encuentra por debajo de la tasa de reposición, por lo que –subrayó- vamos a la extinción”. Abundó en esta línea, indicando que “el porcentaje de la población joven en España se ha desplomado, mientras que tenemos un cien por cien más de jubilados que en 1970”. Las políticas económicas y laborales no ayudan a revertir la situación y muchas “mujeres tienen que renunciar a ser madres, porque se encuentran toda clase de trabas para llevar a cabo la maternidad”. En esta vorágine antinatalista está también nuestro país, con las políticas desfavorecedoras de la maternidad realizadas desde los gobiernos central y autonómicos. Esto sucede, denunció porque “no hay ningún partido en España que no tenga infiltración masónica”, organización plurinacional que es la que comanda estos planteamientos en todo el mundo. Transhumanismo e ideología de género: naturaleza y humanidad Para concluir la jornada, Elena Postigo, doctora en bioética y profesora de la Universidad Francisco de Vitoria, abordó el paradigma transhumanista, del que aseguró que es “un intento de “reducir únicamente al ser humano a su componente biológico, de igual modo que persigue la ideología de género; ambos intentan eliminar la naturaleza humana, como dada”. Denunció que está corriente propuesta por intelectuales transhumanistas en universidades de élite de Estados Unidos e Inglaterra persigue “el deber moral de mejorar y alterar al ser humano, para hacerlo más perfecto, desechando en el camino a los imperfectos, en principio en el laboratorio, pero luego quién sabe hasta dónde quieren llegar”. Recordó que manipulan a óvulos de laboratorio y dijo que su “objetivo es llegar al posthumanismo sin poner cortapisas a que pueda ser un ser mitad hombre, mitad máquina”. Sus aplicaciones llegan al terreno de la moral, creando, dijo, “fármacos y sustancias que alteran y potencias nuestras facultades intelectuales”, o aplicaciones para modular el carácter “que controlan mediante fármacos”. Recordó que el propio Fukuyama ha alertado sobre los efectos que podrían tener estas prácticas, lo que le llevó a calificar “el transhumanismo como la ciencia más peligrosa de nuestros días”.
(
https://www.religionenlibertad.com/hay-ningun-partido-espana-que-tenga-infiltracion-masonica-56491.htm)
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miércoles, 4 de abril de 2018
"No hay ningún partido en España que no tenga infiltración masónica"
lunes, 19 de marzo de 2018
Un juzgado abre diligencias a Willy Toledo por delito contra los sentimientos religiosos
Un juzgado abre diligencias a Willy Toledo por delito contra los sentimientos religiosos
Un juzgado de Madrid abre diligencias por delito contra los sentimientos religiosos al actor Willy Toledo, quien escribió en Facebook una serie de comentarios repugnantes contra Dios y la Virgen María.
(Agencias) El Juzgado de Instrucción número 11 de Madrid ha abierto diligencias previas contra el actor Willy Toledo por «insultar a Dios y a la Virgen María» en unos comentarios escritos en Facebook, en los que criticaba la apertura de juicio oral contra tres mujeres por la procesión de una gran vagina en Sevilla.
La Fiscalía informa de que ha presentado una denuncia por un delito contra los sentimientos religiosos, en un proceso que se inició a partir de una denuncia formulada el pasado julio por la Asociación de Abogados Cristianos, que ya ha solicitado su personación en la causa.
La presidenta de la Asociación, Polonia Castellanos, ha celebrado la decisión de la Fiscalía. Ha asegurado que los comentarios realizados por Toledo fueron muy graves y atentan directamente contra los sentimientos religiosos.
También ha recordado que no es la primera vez que el actor arremete contra los católicos. Afirma que ya es hora de que tenga una sanción por estos comportamientos que son reiterados. En años anteriores ya insultó a la Virgen del Pilar con motivo de la Hispanidad.
Por su carácter obsceno y ofensivo para los cristianos, InfoCatólica se abstiene de reproducir los insultos del señor Toledo a Dios y su Madre.
Toledo ha reaccionado a la decisión del juzgado asegurando que no tiene la menor intención de acudir a las citaciones que reciba y ha añadod que si quieren que acuda tendrán que ordenar su detención.
La Fiscalía informa de que ha presentado una denuncia por un delito contra los sentimientos religiosos, en un proceso que se inició a partir de una denuncia formulada el pasado julio por la Asociación de Abogados Cristianos, que ya ha solicitado su personación en la causa.
La presidenta de la Asociación, Polonia Castellanos, ha celebrado la decisión de la Fiscalía. Ha asegurado que los comentarios realizados por Toledo fueron muy graves y atentan directamente contra los sentimientos religiosos.
También ha recordado que no es la primera vez que el actor arremete contra los católicos. Afirma que ya es hora de que tenga una sanción por estos comportamientos que son reiterados. En años anteriores ya insultó a la Virgen del Pilar con motivo de la Hispanidad.
Por su carácter obsceno y ofensivo para los cristianos, InfoCatólica se abstiene de reproducir los insultos del señor Toledo a Dios y su Madre.
Toledo ha reaccionado a la decisión del juzgado asegurando que no tiene la menor intención de acudir a las citaciones que reciba y ha añadod que si quieren que acuda tendrán que ordenar su detención.
lunes, 27 de noviembre de 2017
Descubren la infiltración de la Meditación Trascendental en la Comisión Europea
Descubren la infiltración de la Meditación Trascendental en la Comisión Europea
Un centenar de funcionarios europeos participaron en octubre en cursos de formación sobre el manejo del estrés a través de la meditación. Pero el “método científico” presentado pronto se relacionó con una secta considerada como tal en Francia y Bélgica e identificada en Luxemburgo: Meditación Trascendental, fundada por Maharishi Mahesh Yogi. Lo cuenta Virginie Orlandi en Luxemburger Wort.
Los días 12, 19 y 26 de octubre, una empresa de formación profesional se instaló en las oficinas de la Comisión Europea en Kirchberg, Gasperich y la Gàre (Luxemburgo) para presentar su método de gestión del estrés a un centenar de funcionarios europeos curiosos por encontrar formas de aligerar su carga mental a través de la Meditación Trascendental.
“La conferencia comenzó en un buen ambiente” –dice Vera, funcionaria de la Comisión Europea–, “el capacitador nos explicó los beneficios de la meditación para la salud y cómo su método podría ayudarnos a desarrollar mejores habilidades en nuestro trabajo”.
John, también presente en esta conferencia pero trabajando en otro departamento, está de acuerdo y continúa: “El capacitador nos dio explicaciones vagas y generales a través de gráficos que se basaban en muchos estudios científicos. Nos dijo que podíamos evitar el agotamiento o el accidente cerebrovascular mediante el uso del método de Maharishi Mahesh Yogi, un indio que estaba representado en la placa de presentación”.
Estos dos funcionarios, de habla francesa una y de habla inglesa el otro, pertenecen a departamentos separados y asistieron a esta conferencia en diferentes fechas y en diferentes edificios. Sin embargo, su asombro es el mismo.“Fue una presentación comercial destinada a lograr que siguiéramos nuestro proceso de formación profesional fuera de la Comisión”, dice Vera. “Sin embargo, esta conferencia se nos presentó como una capacitación profesional en el contexto de nuestro sistema de formación interna: EU Learn”.
Desmienten que fuera formación oficial
La administración de recursos humanos de la Comisión Europea, preguntada por esta cuestión, ha señalado que “el uso de una herramienta informática como EU Learn para gestionar a los participantes de la conferencia no tiene el efecto de conferir a la conferencia el carácter de “formación profesional” y aún menos el de “formación profesional organizada por la Comisión”.Sin embargo, para estos dos funcionarios, el mero hecho de que la conferencia aparezca en la base de datos de la capacitación profesional lo sitúa de hecho en esta categoría. “Fui a esta conferencia sólo por eso”, comentó John, sorprendido por la respuesta de la Comisión, “porque para aparecer en nuestro sistema, tenía que ser validado por la Comisión”.
¿Cómo puede la base de datos contener capacitación profesional que no está organizada por la Comisión Europea? Durante algún tiempo, la administración de la Comisión Europea ha ofrecido a las organizaciones sindicales profesionales una serie de medios que les permiten organizar, a petición suya, conferencias relacionadas con el desarrollo personal y profesional de los empleados europeos. La serie de conferencias de octubre sobre la meditación fue propuesta por el sindicato “Solidarité européenne” (Solidaridad Europea).
Estos medios incluyen la provisión de una sala y el uso de una herramienta informática de gestión de participantes: la base de datos EU Learn. “La administración no interfiere con las actividades sindicales y no decide a quién se puede invitar a hablar en este contexto”, dijo el portavoz de la Comisión. “Confiamos en un principio de cooperación leal con los sindicatos y en ningún momento ‘Solidarité européenne’ mencionó vínculos con una secta, y la administración de la Comisión no tiene conexión alguna con la Meditación Trascendental de Maharishi Mahesh Yogi”.
Luxemburgo, en alerta por la secta
La Meditación Trascendental de Maharishi Mahesh Yogi, sin embargo, está considerada como una secta en Bélgica y Francia e identificada en Luxemburgo desde 1993. En 2013, el Centro de información y asesoramiento sobre las organizaciones sectarias nocivas dependiente del Gobierno belga (CIAOSN) concluyó que “las afirmaciones del movimiento de Maharishi sobre la superioridad científica de su forma de meditación son totalmente falsas y caen en la charlatanería”. En Francia, el informe parlamentario número 2468 clasificó a Maharishi como un movimiento sectario con entre 2.000 y 10.000 seguidores en el país.Y en Luxemburgo, la comisión diocesana “Nuevas religiosidades y evangelización” de la Archidiócesis, que se ocupa del censo y estudia las nuevas creencias y los nuevos movimientos religiosos en el país, ha identificado la Meditación Trascendental desde 1993, aunque esta está presente en Luxemburgo desde los años 70.
El padre Paul Goerens, responsable del servicio, dice “no estar al tanto de la presencia de la Meditación Trascendental en los entrenamientos profesionales de la Comisión Europea”. Dicho esto, agrega, “no me sorprende. La Meditación Trascendental tiene la pretensión de ser una ‘ciencia’, que hoy es probable que sea bien recibida, incluso aunque las ideas puedan ser exageradas”.
Es individual… y cuesta 900 euros
Pero entre los funcionarios públicos europeos aumenta el enfado, y muchas personas que asistieron a estas sesiones de capacitación se sorprendieron de que una organización de este tipo pueda funcionar dentro de las instituciones europeas.“El capacitador explicó su itinerario personal y se nos presentaron testimonios en vídeo de personas que meditan diariamente”, dice John. “Los participantes comenzaron a encontrar todo esto extraño y las cosas empeoraron cuando quisieron ampliar las explicaciones sobre cómo practicar la meditación en la vida cotidiana”.
Respuesta del capacitador: “Si quiere saber, inscríbase mediante el formulario que le brindo, debe acudir a nuestras oficinas en Bertrange y le ofrecerán una segunda sesión, luego le entregaré su mantra personal y un seguimiento. La meditación no se hace en un grupo, sino de forma individual”, informa Vera. Importe de esta segunda cita dentro de la empresa de formación profesional: 900 euros. “La sala se ofendió y la gente se fue”, concluyen los dos funcionarios.
Después, Vera y John fueron a verificar la base de datos y la capacitación desapareció del sistema. Para la administración de la Comisión Europea, “éstos son eventos únicos que tuvieron lugar en octubre y no hay otros eventos de este tipo programados. Por eso no había razón para mantenerlos en la herramienta informática, EU Learn”.
Sin embargo, la administración asegura que “recordará a las organizaciones sindicales que, respetando plenamente la libertad de asociación, sus iniciativas de conferencias deben respetar el principio de neutralidad del servicio público y ser coherentes con los valores establecidos en la Carta de los Derechos Fundamentales”.
Reacción del gobierno
Según informa el mismo medio luxemburgués, la Comisión Europea, los sindicatos y el gobierno de Luxemburgo se están “pasando el balón” sobre la presencia reciente de la Meditación Trascendental en la formación de los funcionarios europeos. ¿Quién supervisa las derivas sectarias en Luxemburgo? ¿Cómo es posible que la atención de la Comisión haya sido burlada por la Meditación Trascendental de Maharishi Mahesh Yogi?Según el gobierno del país, “el Ministerio de Justicia no tiene una base de datos de sectas y no tiene información actualizada sobre derivas sectarias. Tampoco ha habido denuncias o reclamaciones de los ciudadanos con respecto a las sectas”, asegura Marie-Anne Ketter, la primera consejera del gobierno.
Y la empresa… ¿está vinculada con la secta?
¿La empresa que proporcionó la formación a la Comisión Europea está directamente relacionada con la secta? La opacidad en torno a las actividades de la Meditación Trascendental permanece, y el sindicato Solidaridad Europea cree haber sido engañado. “También somos víctimas en esta historia”, asegura el presidente del sindicato, Emilio Di Meglio. “Hemos propuesto este ciclo de conferencias de buena fe y en ningún momento hemos establecido la conexión con ninguna secta. En el futuro, redoblaremos nuestra elección de temas”.Desde hace varios años, esta unión organiza conferencias a la hora del almuerzo para promover el bienestar en el trabajo y selecciona temas basados en las necesidades de los miembros. “En este contexto organizamos una conferencia sobre la meditación como una técnica de gestión del estrés”, explica.
“La sesión fue moderada por un orador de una empresa legalmente reconocida en Luxemburgo y registrada en el portal de aprendizaje permanente del Instituto Nacional para el Desarrollo de la Formación Profesional Continua. No tenemos información de que esta sociedad o portal público nacional sea una secta”. Además, Di Meglio desconocía que durante la serie de conferencias se distribuyeron artículos que promovían a Maharishi Mahesh Yogi y su “método científico”.
Por parte del Instituto Nacional para el Desarrollo de la Formación Profesional Continua, la formación que se ha propuesto a la Comisión Europea no figura en el catálogo de aprendizaje permanente. “De nuestros 9.300 cursos, 34 son ofrecidos por la compañía que intervino en la Comisión Europea, pero el contenido que se presentó allí sobre la Meditación Trascendental no aparece en nuestro portal”, señala el director del Instituto, Dominique Matera. “Sin embargo, analizaremos más detenidamente la formación ofrecida por esta empresa para que lo que sucedió en la Comisión Europea no suceda en nuestro portal de formación”.
La voz de la Iglesia
En 1993, monseñor Franck creó una comisión diocesana en el seno de la Iglesia Católica para identificar y estudiar las nuevas creencias y los nuevos movimientos religiosos. “Nuevas religiosidades y evangelización”, un organismo que, aunque no sea un “cazador de sectas”, es el único que monitorea y estudia los posibles excesos sectarios en el país.Este organismo también ha detectado la presencia en el país de la Meditación Trascendental de Maharishi Mahesh Yogi durante mucho tiempo. “En 1993, el tema de las sectas estaba más en la agenda”, dice Paul Goerens, responsable de la comisión diocesana. “Algunos grupos llegaron a Luxemburgo en los años 60 y 70 fueron más prominentes que hoy. Las asociaciones asociadas a la Meditación Trascendental se disolvieron más tarde, pero hace unos años fue formado un nuevo grupo por otras personas, y no tengo ninguna información sobre sus actividades. Sin embargo, sé que la Meditación Trascendental, Moon, la Cienciología y los testigos de Jehová siguen siendo importantes en el país”, añade el clérigo.
Para este departamento eclesial, hacer una lista de nuevos movimientos religiosos es complicado porque no siempre es fácil detectarlos. “El caso más fácil es el de los grupos que se constituyen en asociaciones”, dice el padre Goerens. “Además, hay grupos que se crean y otros que desaparecen. En cuanto a grupos cristianos organizados, hay alrededor de 40. Pero las nuevas creencias son mucho más difíciles, si no imposibles, de cuantificar. El límite entre una oferta de bienestar y una cara propiamente religiosa a menudo no está claro. Para nosotros, no es fácil informar al público sobre las derivas sectarias. Debe recordarse que ésta no es nuestra misión principal”, recuerda Paul Goerens.
viernes, 30 de junio de 2017
El Congreso pide al gobierno de España cambiar la ley de libertad religiosa
El Congreso ha aprobado por un voto de diferencia (167 a favor, 166 en contra y seis abstenciones) la iniciativa de ERC para pedir al Gobierno que presente una nueva ley que regule la libertad ideológica, religiosa y de culto antes de que finalice este año.
(Efe) «Ya toca renovar la ley de libertad ideológica, religiosa y de culto porque nuestra sociedad se asemeja poco a la de 1980», ha defendido el portavoz del grupo parlamentario, Joan Tardà, según ha señalado en una nota ERC, formación que ha explicado que PP y Ciudadanos han votado en contra.
La moción consecuencia de interpelación urgente de Esquerra Republicana pide que el Congreso inste al Ejecutivo a presentar un Proyecto de Ley Orgánica de libertad ideológica, religiosa y de culto antes de que acabe el próximo periodo de sesiones. Considera necesario avanzar hacia una sociedad más laica, donde «la ciudadanía pueda ejercer sus derechos en libertad e igualdad».
Según Tardà, una vez llegado el momento, se tendrá que debatir «de todo», desde las exenciones fiscales por parte de las confesiones religiosas hasta el escenario de un sistema educativo laico.
Entre las medidas que esta formación nacionalista cree necesario aplicar se encuentra la retirada de los crucifijos de los centros escolares y de los cargos públicos en las celebraciones religiosas.
El pasado día 21, durante el debate de la moción, y ante la ausencia del ministro de Justicia, Rafael Catalá, que se encontraba en Valencia por motivos de agenda, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, aseguró que la ley de libertad religiosa de 1980 no está obsoleta y que se trata de un «modelo de referencia» para muchos países europeos.
En cuanto a la diferenciación entre libertad ideológica y religiosa, De la Serna dijo que son otras leyes las que regulan toda libertad de pensamiento, por lo que agnósticos y ateos «en ningún caso quedan desamparados» en el ordenamiento jurídico.
La moción consecuencia de interpelación urgente de Esquerra Republicana pide que el Congreso inste al Ejecutivo a presentar un Proyecto de Ley Orgánica de libertad ideológica, religiosa y de culto antes de que acabe el próximo periodo de sesiones. Considera necesario avanzar hacia una sociedad más laica, donde «la ciudadanía pueda ejercer sus derechos en libertad e igualdad».
Según Tardà, una vez llegado el momento, se tendrá que debatir «de todo», desde las exenciones fiscales por parte de las confesiones religiosas hasta el escenario de un sistema educativo laico.
Entre las medidas que esta formación nacionalista cree necesario aplicar se encuentra la retirada de los crucifijos de los centros escolares y de los cargos públicos en las celebraciones religiosas.
El pasado día 21, durante el debate de la moción, y ante la ausencia del ministro de Justicia, Rafael Catalá, que se encontraba en Valencia por motivos de agenda, el ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, aseguró que la ley de libertad religiosa de 1980 no está obsoleta y que se trata de un «modelo de referencia» para muchos países europeos.
En cuanto a la diferenciación entre libertad ideológica y religiosa, De la Serna dijo que son otras leyes las que regulan toda libertad de pensamiento, por lo que agnósticos y ateos «en ningún caso quedan desamparados» en el ordenamiento jurídico.
domingo, 25 de junio de 2017
Intentan quemar la capilla de la Universidad Autónoma de Madrid. Ni el Arzobispado ni el Cardenal condenan esta actitud- Se alegran de que otros condenen.
Fuentes de la Jefatura Superior de Policía de Madrid informaron que los vigilantes de la universidad alertaron del ataque sobre las 7 horas de este viernes, avisando de que había cristales
rotos y que se habían lanzado a través de las ventanas unos artefactos incendiarios. Estos artefactos no consiguieron quemar la capilla de la Autónoma, pero sí ha dañado una de las tallas que se encontraban en la estancia.
La archidiócesis de Madrid ha publicado el siguiente comunicado: Parece mas bien una simple noticia. Le quita importancia al tema. Es la linea de buenismo que impera. El Arzobispado ni el Cardenal no condenan, se alegran de que otros condenen. Pura hipocresia y falsedad.
rotos y que se habían lanzado a través de las ventanas unos artefactos incendiarios. Estos artefactos no consiguieron quemar la capilla de la Autónoma, pero sí ha dañado una de las tallas que se encontraban en la estancia.
La archidiócesis de Madrid ha publicado el siguiente comunicado: Parece mas bien una simple noticia. Le quita importancia al tema. Es la linea de buenismo que impera. El Arzobispado ni el Cardenal no condenan, se alegran de que otros condenen. Pura hipocresia y falsedad.
Este viernes, 23 de junio, de madrugada, la capilla de la Universidad Autónoma de Madrid ha sufrido un nuevo ataque: en esta ocasión ha habido un intento de incendiarla arrojando un objeto prendido por una de las ventanas.La reacción del arzobispado es una reacción meramente protocolaria que no prepara a los católicos para el combate ni para lo que se viene encima. Pero no sólo eso, el propio tono de la declaración recuerda aquello del "condenamos la violencia venga de donde venga" que también procede de medios eclesiales. El problema de la "violencia venga de donde venga" es que la violencia sólo venía de un sitio. Y es ese tipo de discurso traidor el propio del clero juramentado de la Revolución Francesa denunciado por Pío VI en su Breve Caritas de 13 de abril de 1.789 "A todos vosotros católicos... os exhortamos, en la efusión de Nuestro Señor Jesucristo, a que recordéis el culto y la fe de vuestros padres, a que seáis fieles puesto que la religión es el mayor de los bienes, porque esta religión, que nos proporciona una eterna felicidad en el cielo, todavía es el único medio de asegurar la salvación de los imperios y la felicidad de la sociedad civil. Guardaos de prestar oídos a los engañosos discursos de los filósofos del siglo que os conducirán a la muerte; alejad de vosotros a todos los usurpadores, bajo cualquier título que se presenten, arzobispos, obispos, párrocos; no tengáis nada en común con ellos, sobre todo en el ejercicio de la religión."
Además de una pintada en el exterior y la ventana rota, hay daños en las paredes, el suelo, una imagen de san José y una puerta . La Policía está investigando los hechos.
El Arzobispado de Madrid reza por los responsables y manifiesta su dolor por este tipo de actos que quiebran la verdadera convivencia en sociedad. La universidad debería ser el lugar por excelencia de búsqueda de la verdad y confrontación racional de ideas; un lugar donde siempre se defienda la verdadera libertad, cuya expresión más auténtica se manifiesta en la libertad religiosa como subraya la Iglesia y se reconoce en los Derechos Humanos.
El Arzobispado de Madrid agradece asimismo la condena del ataque por parte de las autoridades académicas de la Universidad Autónoma y su interés por esclarecer lo ocurrido.
domingo, 23 de abril de 2017
El gran inquisidor, de Dostoyevski: ¿Más actual que nunca?
El gran inquisidor, de
Dostoyevski: ¿Más actual que nunca?
" Han
pasado ya quince siglos desde que Cristo dijo: “No tardaré en volver. El día y
la hora, nadie, ni el propio Hijo, las sabe”. Tales fueron sus palabras al
desparecer, y la Humanidad le espera siempre con la misma fe, o acaso con fe
más ardiente aún que hace quince siglos. Pero el Diablo no duerme; la duda
comienza a corromper a la Humanidad, a deslizarse en la tradición de los
milagros. En el Norte de Germania ha nacido una herejía terrible que,
precisamente, niega los milagros. Los fieles, sin embargo, creen con más fe en
ellos. Se espera a Cristo, se quiere sufrir y morir como Él… Y he aquí que la
Humanidad ha rogado tanto por espacio de tantos siglos, ha gritado tanto
“¡Señor, dignáos, aparecérosnos!”, que Él ha querido, en su misericordia
inagotable, bajar a la tierra.
Y he
aquí que ha querido mostrarse, al menos un instante, a la multitud desgraciada,
al pueblo sumido en el pecado, pero que le ama con amor de niño. El lugar de la
acción es Sevilla; la época, la de la Inquisición, la de los cotidianos soberbios
autos de fe, de terribles heresiarcas, ad majorem Dei gloriam.
No se
trata de la venida prometida para la consumación de los siglos, de la aparición
súbita de Cristo en todo el brillo de su gloria y su divinidad, “como un
relámpago que brilla del Ocaso al Oriente”. No, hoy sólo ha querido hacerles a
sus hijos una visita, y ha escogido el lugar y la hora en que llamean las
hogueras. Ha vuelto a tomar la forma humana que revistió, hace quince siglos,
por espacio de treinta años.
Aparece
entre las cenizas de las hogueras, donde la víspera, el cardenal gran
inquisidor, en presencia del rey, los magnates, los caballeros, los altos
dignatarios de la Iglesia, las más encantadoras damas de la corte, el pueblo en
masa, quemó a cien herejes. Cristo avanza hacia la multitud, callado, modesto,
sin tratar de llamar la atención, pero todos le reconocen.
El
pueblo, impelido por un irresistible impulso, se agolpa a su paso y le sigue.
Él, lento, una sonrisa de piedad en los labios, continúa avanzando. El amor
abrasa su alma; de sus ojos fluyen la Luz, la Ciencia, la Fuerza, en rayos
ardientes, que inflaman de amor a los hombres. Él les tiende los brazos, les
bendice. De Él, de sus ropas, emana una virtud curativa. Un viejo, ciego de
nacimiento, sale a su encuentro y grita: “¡Señor, cúrame para que pueda verte!”
Una escama se desprende de sus ojos, y ve. El pueblo derrama lágrimas de
alegría y besa la tierra que Él pisa. Los niños tiran flores a sus pies y
cantan Hosanna, y el pueblo exclama: “¡Es Él! ¡Tiene que ser Él! ¡No puede ser
otro que Él!”
Cristo
se detiene en el atrio de la catedral. Se oyen lamentos; unos jóvenes llevan en
hombros a un pequeño ataúd blanco, abierto, en el que reposa, sobre flores, el
cuerpo de una niña de diecisiete años, hija de un personaje de la ciudad.
-¡Él
resucitará a tu hija! -le grita el pueblo a la desconsolada madre.
El
sacerdote que ha salido a recibir el ataúd mira, con asombro, al desconocido y
frunce el ceño.
Pero la
madre profiere:
-¡Si
eres Tú, resucita a mi hija!
Y se
posterna ante Él. Se detiene el cortejo, los jóvenes dejan el ataúd sobre las
losas. Él lo contempla, compasivo, y de nuevo pronuncia el Talipha kumi
(Levántate, muchacha).
La
muerta se incorpora, abre los ojos, se sonríe, mira sorprendida en torno suyo,
sin soltar el ramo de rosas blancas que su madre había colocado entre sus
manos. El pueblo, lleno de estupor, clama, llora.
En el
mismo momento en que se detiene el cortejo, aparece en la plaza el cardenal
gran inquisidor. Es un viejo de noventa años, alto, erguido, de una ascética
delgadez. En sus ojos hundidos fulgura una llama que los años no han apagado.
Ahora no luce los aparatosos ropajes de la víspera; el magnífico traje con que
asistió a la cremación de los enemigos de la Iglesia ha sido reemplazado por un
tosco hábito de fraile.
Sus
siniestros colaboradores y los esbirros del Santo Oficio le siguen a respetuosa
distancia. El cortejo fúnebre detenido, la muchedumbre agolpada ante la
catedral le inquietan, y espía desde lejos. Lo ve todo: el ataúd a los pies del
desconocido, la resurrección de la muerta… Sus espesas cejas blancas se
fruncen, se aviva, fatídico, el brillo de sus ojos.
-¡Prendedle!
-les ordena a sus esbirros, señalando a Cristo.
Y es tal
su poder, tal la medrosa sumisión del pueblo ante él, que la multitud se
aparta, al punto, silenciosa, y los esbirros prenden a Cristo y se lo llevan.
Como un solo hombre, el pueblo se inclina al paso del anciano y recibe su
bendición.
Los
esbirros conducen al preso a la cárcel del Santo Oficio y le encierran en una
angosta y oscura celda.
Muere el
día, y una noche de luna, una noche española, cálida y olorosa a limoneros y
laureles, le sucede.
De
pronto, en las tinieblas, se abre la férrea puerta del calabozo y penetra el
gran inquisidor en persona solo, alumbrándose con una linterna. La puerta se
cierra tras él. El anciano se detiene a pocos pasos de umbral y, sin hablar
palabra, contempla, durante cerca de dos minutos, al preso. Luego, avanza
lentamente, deja la linterna sobre la mesa y pregunta:
-¿Eres
Tú, en efecto?
Pero,
sin esperar la respuesta, prosigue:
-No
hables, calla. ¿Qué podrías decirme? Demasiado lo sé. No tienes derecho a
añadir ni una sola palabra a lo que ya dijiste. ¿Por qué has venido a
molestarnos?… Bien sabes que tu venida es inoportuna. Mas yo te aseguro que
mañana mismo… No quiero saber si eres Él o sólo su apariencia; sea quien seas,
mañana te condenaré; perecerás en la hoguera como el peor de los herejes. Verás
cómo ese mismo pueblo que esta tarde te besaba los pies, se apresura, a una
señal mía, a echar leña al fuego. Quizá nada de esto te sorprenda…
Y el
anciano, mudo y pensativo, sigue mirando al preso, acechando la expresión de su
rostro, serena y suave.
-El
Espíritu terrible e inteligente -añade, tras una larga pausa-, el Espíritu de
la negación y de la nada, te habló en el desierto, y la Escrituras atestiguan
que te “tentó”. No puede concebirse nada más profundo que lo que se te dijo e
aquellas tres preguntas o, para emplear el lenguaje de la Escritura, en
aquellas tres “tentaciones”. ¡Si ha habido algún milagro auténtico, evidente,
ha sido el de las tres tentaciones! ¡El hecho de que tales preguntas hayan
podido brotar de unos labios, es ya, por sí solo, un milagro! Supongamos que
hubieran sido borradas del libro, que hubiera que inventarlas, que forjárselas
de nuevo. Supongamos que, con ese objeto, se reuniesen todos los sabios de la
tierra, los hombres de Estado, los príncipes de la Iglesia, los filósofos, los
poetas, y que se les dijese: “Inventad tres preguntas que no sólo correspondan
a la grandeza del momento, sino que contengan, en su triple interrogación, toda
la historia de la Humanidad futura”, ¿crees que esa asamblea de todas las
grandes inteligencias terrestres podría forjarse algo tan alto, tan formidable
como las tres preguntas del inteligente y poderoso Espíritu? Esas tres
preguntas, por sí solas, demuestran que quien te habló aquel día no era un
espíritu humano, contingente, sino el Espíritu Eterno, Absoluto. Toda la
historia ulterior de la Humanidad está predicha y condensada en ellas; son las
tres formas en que se concretan todas las contradicciones de la historia de
nuestra especie. Esto, entonces, aún no era evidente, el porvenir era aún desconocido;
pero han pasado quince siglos y vemos que todo estaba previsto en la Triple
Interrogación, que es nuestra historia.¿Quién tenía razón, di? ¿Tú o quien te
interrogó?…
Si no el
texto, el sentido de la primera pregunta es el siguiente: “Quieres presentarte
al mundo con las manos vacías, anunciándoles a los hombres una libertad que su
tontería y su maldad naturales no les permiten comprender, una liberad
espantosa, ¡pues para el hombre y para la sociedad no ha habido nunca nada tan
espantoso como la libertad!, cuando, si convirtieses en panes todas esas
piedras peladas esparcidas ante tu vista, verías a la Humanidad correr, en pos
de ti, como un rebaño, agradecida, sumisa, temerosa tan sólo de que tu mano
depusiera su ademán taumatúrgico y los panes se tornasen piedras.” Pero tú no
quisiste privar al hombre de su libertad y repeliste la tentación; te
horrorizaba la idea de comprar con panes la obediencia de la Humanidad, y
contestaste que “no sólo de pan vive el hombre”, sin saber que el espíritu de la
tierra, reclamando el pan de la tierra, había de alzarse contra ti, combatirte
y vencerte, y que todos le seguirían, gritando: “¡Nos ha dado el fuego del
cielo!” Pasarán siglos y la Humanidad proclamará, por boca de sus sabios, que
no hay crímenes y, por consiguiente, no hay pecado; que sólo hay hambrientos.
“Dales pan si quieres que sean virtuosos.” Esa será la divisa de los que se
alzarán contra ti, el lema que inscribirán en su bandera; y tu templo será
derribado y, en su lugar, se erigirá una nueva Torre de Babel, no más firme que
la primera, el esfuerzo de cuya erección y mil años de sufrimientos podías
haberles ahorrado a los hombres. Pues volverán a nosotros, al cabo de mil años
de trabajo y dolor, y nos buscarán en los subterráneos, en las catacumbas donde
estaremos escondidos -huyendo aún de la persecución, del martirio-, para
gritarnos: “¡Pan! ¡Los que nos habían prometido el fuego del cielo no nos lo
han dado!” Y nosotros acabaremos su Babel, dándoles pan, lo único de que
tendrán necesidad. Y se lo daremos en tu nombre. Sabemos mentir. Sin nosotros,
se morirían de hambre. Su ciencia no les mantendría. Mientras gocen de libertad
les faltará el pan; pero acabarán por poner su libertad a nuestros pies,
clamando: “¡Cadenas y pan!” Comprenderán que la libertad no es compatible con
una justa repartición del pan terrestre entre todos los hombres, dado que nunca
-¡nunca!- sabrán repartírselo. Se convencerán también de que son indignos de la
libertad; débiles, viciosos, necios, indómitos. Tú les prometiste el pan del
cielo. ¿Crees que puede ofrecerse ese pan, en vez del de la tierra, siendo la
raza humana lo vil, lo incorregiblemente vil que es? Con tu pan del cielo
podrás atraer y seducir a miles de almas, a docenas de miles, pero ¿y los
millones y las decenas de millones no bastante fuertes para preferir el pan del
cielo al pan de la tierra? ¿Acaso eres tan sólo el Dios de los grandes? Los
demás, esos granos de arena del mar; los demás, que son débiles, pero que te
aman, ¿no son a tus ojos sino viles instrumentos en manos de los grandes?…
Nosotros amamos a esos pobres seres, que acabarán, a pesar de su condición
viciosa y rebelde, por dejarse dominar. Nos admirarán, seremos sus dioses, una
vez sobre nuestros hombros la carga de su libertad, una vez que hayamos
aceptado el cetro que -¡tanto será el miedo que la libertad acabará por
inspirarles!- nos ofrecerán. Y reinaremos en tu nombre, sin dejarte acercar a
nosotros. Esta impostura, esta necesaria mentira, constituirá nuestra cruz.
Como
ves, la primera de la tres preguntas encerraba el secreto del mundo. ¡Y tú la
desdeñaste! Ponías la libertad por encima de todo, cuando, si hubieras
consentido en tornar panes las piedras del desierto, hubieras satisfecho el
eterno y unánime deseo de la Humanidad; le hubieras dado un amo. El más vivo
afán del hombre libre es encontrar un ser ante quien inclinarse. Pero quiere
inclinarse ante una fuerza incontestable, que pueda reunir a todos los hombres
en una comunión de respeto; quiere que el objeto de su culto lo sea de un culto
universal; quiere una religión común. Y esa necesidad de la comunidad en la
adoración es, desde el principio de los siglos, el mayor tormento individual y
colectivo del género humano. Por realizar esa quimera, los hombres se
exterminan. Cada pueblo se ha creado un dios y le ha dicho a su vecino: “¡Adora
a mi dios o te mato!” Y así ocurrirá hasta el fin del mundo; los dioses podrán
desaparecer de la tierra, mas la Humanidad hará de nuevo por los ídolos lo que
ha hecho por los dioses. Tú no ignorabas ese secreto fundamental de la
naturaleza humana y, no obstante, rechazaste la única bandera que te hubiera
asegurado la sumisión de todos los hombres: la bandera del pan terrestre; la
rechazaste en nombre del pan celestial y de la libertad, y en nombre de la libertad
seguiste obrando hasta tu muerte. No hay, te repito, un afán más vivo en el
hombre que encontrar en quien delegar la libertad de que nace dotada tan
miserable criatura. Sin embargo, para obtener la ofrenda de la libertad de los
hombres, hay que darles la paz de la conciencia. El hombre se hubiera inclinado
ante ti si le hubieras dado pan, porque el pan es una cosa incontestable; pero
si, al mismo tiempo, otro se hubiera adueñado de la conciencia humana, el
hombre hubiera dejado tu pan para seguirle. En eso, tenías razón; el secreto de
la existencia humana consiste en la razón, en el motivo de la vida. Si el
hombre no acierta a explicarse por qué debe vivir preferirá morir a continuar
esta existencia sin objeto conocido, aunque disponga de una inmensa provisión
de pan. Pero ¿de qué te sirvió el conocer esa verdad? En vez de coartar la
libertad humana, le quitaste diques, olvidando, sin duda, que a la libertad de
elegir entre el bien y el mal el hombre prefiere la paz, aunque sea la de la
muerte. Nada tan caro para el hombre como el libre albedrío, y nada, también,
que le haga sufrir tanto. Y, en vez de formar tu doctrina de principios sólidos
que pudieran pacificar definitivamente la conciencia humana, la formaste de
cuanto hay de extraordinario, vago, conjetural, de cuanto traspasa los límites
de las fuerzas del hombre, a quien, ¡tú que diste la vida por él!, diríase que
no amabas. Al quitarle diques a su libertad, introdujiste en el alma humana
nuevos elementos de dolor. Querías ser amado con un libre amor, libremente
seguido. Abolida la dura ley antigua, el hombre debía, sin trabas, sin más guía
que tu ejemplo, elegir entre el bien y el mal. ¿No se te alcanzaba que
acabarías por desacatar incluso tu ejemplo y tu verdad, abrumado bajo la
terrible carga de la libre elección, y que gritaría: “Si Él hubiera poseído la
verdad, no hubiera dejado a sus hijos sumidos en una perplejidad tan horrible,
envueltos en tales tinieblas?” Tú mismo preparaste tu ruina: no culpes a nadie.
Si hubieras escuchado lo que se te proponía… Hay sobre la tierra tres únicas
fuerzas capaces de someter para siempre la conciencia de esos seres débiles e
indómitos -haciéndoles felices-: el milagro, el misterio y la autoridad. Y tú
no quisiste valerte de ninguna. El Espíritu terrible te llevó a la almena del
templo y te dijo: “¿Quieres saber si eres el Hijo de Dios? Déjate caer abajo,
porque escrito está que los ángeles tomarte han en las manos.” Tú rechazaste la
proposición, no te dejaste caer. Demostraste con ello el sublime orgullo de un
dios; ¡pero los hombres, esos seres débiles, impotentes, no son dioses! Sabías
que, sólo con intentar precipitarte, hubieras perdido la fe en tu Padre, y el
gran Tentador hubiera visto, regocijadísimo, estrellarse tu cuerpo en la tierra
que habías venido a salvar. Mas, dime, ¿hay muchos seres semejantes a ti?
¿Pudiste pensar un solo instante que los hombres serían capaces de comprender
tu resistencia a aquella tentación? La naturaleza humana no es bastante fuerte
para prescindir del milagro y contentarse con la libre elección del corazón, en
esos instantes terribles en que las preguntas vitales exigen una respuesta.
Sabías que tu heroico silencio sería perpetuado en los libros y resonaría en lo
más remoto de los tiempos, en los más apartados rincones del mundo. Y esperabas
que el hombre te imitaría y prescindiría de los milagros, como un dios, siendo
así que, en su necesidad de milagros, los inventa y se inclina ante los
prodigios de los magos y los encantamientos de los hechiceros, aunque sea
hereje o ateo.
Cuando
te dijeron, por mofa: “¡Baja de la cruz y creeremos en ti!”, no bajaste.
Entonces, tampoco quisiste someter al hombre con el milagro, porque lo que
deseabas de él era una creencia libre, no violentada por el prestigio de lo
maravilloso; un amor espontáneo, no los transportes serviles de un esclavo
aterrorizado. En esta ocasión, como en todas, obraste inspirándote en una idea
del hombre demasiado elevada: ¡es esclavo, aunque haya sido creado rebelde! Han
pasado quince siglos: ve y juzga. ¿A quién has elevado hasta ti? El hombre,
créeme, es más débil y más vil de lo que tú pensabas. ¿Puede, acaso, hacer lo
que tú hiciste? Le estimas demasiado y sientes por él demasiado poca piedad; le
has exigido demasiado, tú que le amas más que a ti mismo. Debías estimarle
menos y exigirle menos. Es débil y cobarde. El que hoy se subleve en todas
partes contra nuestra autoridad y se enorgullezca de ello, no significa nada.
Sus bravatas son hijas de una vanidad de escolar. Los hombres son siempre unos
chiquillos: se sublevan contra el profesor y le echan del aula; pero la
revuelta tendrá un término y les costará cara a los revoltosos. No importa que
derriben templos y ensangrienten la tierra: tarde o temprano, comprenderán la
inutilidad de una rebelión que no son capaces de sostener. Verterán estúpidas
lágrimas; pero, al cabo, comprenderán que el que les ha creado rebeldes les ha
hecho objeto de una burla y lo gritarán, desesperados. Y esta blasfemia
acrecerá su miseria, pues la naturaleza humana, demasiado mezquina para
soportar la blasfemia, se encarga ella misma de castigarla.
La
inquietud, la duda, la desgracia: he aquí el lote de los hombres por quienes
diste tu sangre. Tu profeta dice que, en su visión simbólica, vio a todos los
partícipes de la primera resurrección y que eran doce mil por cada generación.
Su número no es corto, si se considera que supone una naturaleza más que humana
el llevar tu cruz, el vivir largos años en el desierto, alimentándose de raíces
y langostas; y puedes, en verdad, enorgullecerte de esos hijos de la libertad,
del libre amor, estar satisfecho del voluntario y magnífico sacrificio de sí
mismos, hecho en tu nombre. Pero no olvides que se trata sólo de algunos miles
y, más que de hombres, de dioses. ¿Y el resto de la Humanidad? ¿Qué culpa
tienen los demás, los débiles humanos, de no poseer la fuerza sobrenatural de
los fuertes? ¿Qué culpa tiene el alma feble de no poder soportar el peso de
algunos dones terribles? ¿Acaso viniste tan sólo por los elegidos? Si es así,
lo importante no es la libertad ni el amor, sino el misterio, el impenetrable
misterio. Y nosotros tenemos derecho a predicarles a los hombres que deben
someterse a él sin razonar, aun contra los dictados de su conciencia. Y eso es
lo que hemos hecho. Hemos corregido tu obra; la hemos basado en el
“milagro”, el “misterio” y la “autoridad”. Y los hombres se han congratulado de
verse de nuevo conducidos como un rebaño y libres, por fin, del don funesto que
tantos sufrimientos les ha causado. Di, ¿hemos hecho bien? ¿Se nos puede acusar
de no amar a la Humanidad? ¿No somos nosotros los únicos que tenemos conciencia
de su flaqueza; nosotros que, en atención a su fragilidad, la hemos autorizado
hasta para pecar, con tal de que nos pida permiso? ¿Por qué callas? ¿Por qué te
limitas a mirarme con tus dulces y penetrantes ojos? ¡No te amo y no quiero tu
amor; prefiero tu cólera! ¿Y para qué ocultarte nada? Sé a quién le hablo.
Conoces lo que voy a decirte, lo leo en tus ojos… Quizá quieras oír
precisamente de mi boca nuestro secreto. Oye, pues: no estamos contigo, estamos
con Él…; nuestro secreto es ése. Hace mucho tiempo -¡ocho siglos!- que no
estamos contigo, sino con Él. Hace ocho siglos que recibimos de Él el don que
tú, cuando te tentó por tercera vez mostrándote todos los reinos de la tierra,
rechazaste indignado; nosotros aceptamos y, dueños de Roma y la espada de
César, nos declaramos los amos del mundo. Sin embargo, nuestra conquista no ha
acabado aún, está todavía en su etapa inicial, falta mucho para verla
concluida; la tierra ha de sufrir aún durante mucho tiempo; pero nosotros
conseguiremos nuestro objeto, seremos el César y, entonces, nos preocuparemos
de la felicidad universal. Tú también pudiste haber tomado la espada de César;
¿por qué rechazaste tal don? Aceptándole, hubieras satisfecho todos los anhelos
de los hombres sobre la tierra, les hubieras dado un amo, un depositario de su
conciencia y, a la vez, un ser en torno a quien unirse, formando un inmenso
hormiguero, ya que la necesidad de la unión universal es otro de los tres
supremos tormentos de la Humanidad. La Humanidad siempre ha tendido a la unidad
mundial. Cuanto más grandes y gloriosos, más sienten los pueblos ese anhelo.
Los grandes conquistadores, los Tamerlán, los Gengis Kan que recorren la tierra
como un huracán devastador, obedecen, de un modo inconsciente, a esa necesidad.
Tomando la púrpura de César, hubieras fundado el imperio universal, que hubiera
sido la paz del mundo. Pues, ¿quién debe reinar sobre los hombres sino el que
es dueño de sus conciencias y tiene su pan en las manos?
Tomamos
la espada de César y, al hacerlo, rompimos contigo y nos unimos a Él. Aún habrá
siglos de libertinaje intelectual, de pedantería y de antropofagia -los
hombres, luego de erigir, sin nosotros, su Torre de Babel, se entregarán a la
antropofagia-; pero la bestia acabará por arrastrarse hasta nuestros pies, los
lamerá y los regará con lágrimas de sangre. Y nosotros nos sentaremos sobre la
bestia y levantaremos una copa en la que se leerá la palabra “Misterio”. Y
entonces, sólo entonces, empezará para los hombres el reinado de la paz y de la
dicha. Tú te enorgullecerás de tus elegidos, pero son una minoria: nosotros les
daremos el reposo y la calma a todos. Y aun de esa minoría, aun de entre esos
“fuertes” llamados a ser de los elegidos, ¡cuántos han acabado y acabarán por
cansarse de esperar, cuántos han empleado y emplearán contra ti las fuerzas de
su espíritu y el ardor de su corazón en uso de la libertad de que te son
deudores! Nosotros les daremos a todos la felicidad, concluiremos con las
revueltas y matanzas originadas por la libertad. Les convenceremos de que no
serán verdaderamente libres, sino cuando nos hayan confiado su libertad.
¿Mentiremos? ¡No! Y bien sabrán ellos que no les engañamos, cansados de las
dudas y de los terrores que la libertad lleva consigo. La independencia, el
libre pensamiento y la ciencia llegarán a sumirles en tales tinieblas, a
espantarlos con tales prodigios y exigencias, que los menos suaves y dóciles se
suicidarán; otros, también indóciles, pero débiles y violentos, se asesinarán,
y otros -los más-, rebaño de cobardes y de miserables, gritarán a nuestros
pies: “¡Sí, tenéis razón! Sólo vosotros poseéis su secreto y volvemos a
vosotros! ¡Salvadnos de nosotros mismos!”
No se
les ocultará que el pan -obtenido con su propio trabajo, sin milagro alguno-
que reciben de nosotros se lo tomamos antes nosotros a ellos para repartírselo,
y que no convertimos las piedras en panes. Pero, en verdad, más que el pan en
sí, lo que les satisfará es que nosotros se lo demos. Pues verán que, si no
convertimos las piedras en panes, tampoco los panes se convierten, vuelto el
hombre a nosotros, en piedras. ¡Comprenderán, al cabo, el valor de la sumisión!
Y mientras no lo comprendan, padecerán. ¿Quién, dime, quién ha puesto más de su
parte para que dejen de padecer? ¿Quién ha dividido el rebaño y le ha
dispersado por extraviados andurriales? Las ovejas se reunirán de nuevo, el
rebaño volverá a la obediencia y ya nada le dividirá ni lo dispersará.
Nosotros, entonces, les daremos a los hombres una felicidad en armonía con su
débil naturaleza, una felicidad compuesta de pan y humildad. Sí, les
predicaremos la humildad -no, como Tú, el orgullo. Les probaremos que son
débiles niños, pero que la felicidad de los niños tiene particulares encantos.
Se tornarán tímidos, no nos perderán nunca de vista y se estrecharán contra
nosotros como polluelos que buscan el abrigo del ala materna. Nos temerán y nos
admirarán. Les enorgullecerá el pensar la energía y el genio que habremos
necesitado para domar a tanto rebelde. Les asustará nuestra cólera, y sus ojos,
como los de los niños y los de las mujeres, serán fuentes de lágrimas. ¡Pero
con qué facilidad, a un gesto nuestro, pasarán del llanto a la risa, a la suave
alegría de los niños! Les obligaremos, ¿qué duda cabe?, a trabajar; pero los
organizaremos, para sus horas de ocio, una vida semejante a los juegos de los
niños, mezcla de canciones, coros inocentes y danzas. Hasta les permitiremos
pecar -¡su naturaleza es tan flaca! Y, como les permitiremos pecar, nos amarán
con un amor sencillo, infantil. Les diremos que todo pecado cometido con
nuestro permiso será perdonado, y lo haremos por amor, pues, de sus pecados, el
castigo será para nosotros y el placer para ellos. Y nos adorarán como a bienhechores.
Nos lo dirán todo y, según su grado de obediencia, les permitiremos o les
prohibiremos vivir con sus mujeres o sus amantes y les consentiremos o no les
consentiremos tener hijos. Y nos obedecerán, muy contentos. Nos someterán los
más penosos secretos de su conciencia, y nosotros decidiremos en todo y por
todo; y ellos acatarán, alegres, nuestras sentencias, pues les ahorrarán el
cruel trabajo de elegir y de determinarse libremente.
Todos
los millones de seres humanos serán así felices, salvo unos cien mil, salvo
nosotros, los depositarios del secreto. Porque nosotros seremos desgraciados.
Los felices se contarán por miles de millones, y habrá cien mil mártires del
conocimiento, exclusivo y maldito, del bien y del mal. Morirán en paz.
pronunciando tu nombre, y, más allá de la tumba, sólo verán la oscuridad de la
muerte. Sin embargo, nos lo callaremos; embaucaremos a los hombres, por su
bien, con la promesa de una eterna recompensa en el cielo, a sabiendas de que,
si hay otro mundo, no ha sido, de seguro, creado para ellos. Se vaticina que
volverás, rodeado de tus elegidos, y que vencerás; tus héroes sólo podrán
envanecerse de haberse salvado a sí mismos, mientras que nosotros habremos
salvado al mundo entero. Se dice que la fornicadora, sentada sobre la bestia y
con la “copa del misterio” en las manos, será afrentada y que los débiles se
sublevarán por vez postrera, desgarrarán su púrpura y desnudarán su cuerpo
impuro. Pero yo me levantaré entonces y te mostraré los miles de millones de
seres felices que no han conocido el pecado. Y nosotros que, por su bien,
habremos asumido el peso de sus culpas, nos alzaremos ante ti, diciendo:
“¡Júzganos, si puedes y te atreves!” No te temo. Yo también he estado en el
desierto; yo también me he alimentado de langostas y raíces; yo también he
bendecido la libertad que les diste a los hombres y he soñado con ser del
número de los fuertes. Pero he renunciado a ese sueño, he renunciado a tu
locura para sumarme al grupo de los que corrigen tu obra. He dejado a
los orgullosos para acudir en socorro de los humildes. Lo que te digo se
realizará; nuestro imperio será un hecho. Y te repito que mañana, a una señal
mía, verás a un rebaño sumiso echar leña a la hoguera donde te haré morir, por
haber venido a perturbarnos. ¿Quién más digno que Tú de la hoguera? Mañana te
quemaré. Dixi.
El
inquisidor calla. Espera unos instantes la respuesta del preso. Aquel silencio
le turba. El preso le ha oído, sin dejar de mirarle a los ojos, con una mirada
fija y dulce, decidido evidentemente a no contestar nada. El anciano hubiera
querido oír de sus labios una palabra, aunque hubiera sido la más amarga, la
más terrible. Y he aquí que el preso se le acerca en silencio y da un beso en
sus labios exangües de nonagenario. ¡A eso se reduce su respuesta! El anciano
se estremece, sus labios tiemblan; se dirige a la puerta, la abre y dice:
-¡Vete y
no vuelvas nunca…, nunca!
Y le
deja salir a las tinieblas de la ciudad. El preso se aleja." ( “El Gran Inquisidor” es el texto de un
fragmento de la novela Los hermanos Karamazov.)
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