Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia-Estado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Iglesia-Estado. Mostrar todas las entradas

lunes, 4 de noviembre de 2013

Si quiere pedir lo que pide, hagalo en terminos evangélicos, no politicos.


Monseñor Uriarte vuelve a arremeter contra las víctimas de ETA.

(Efe) En una entrevista publicada por el Diario de Noticias de Álava, el que fuera obispo de San Sebastián ha reconocido que los procesos de «paz y reconciliación suelen ser desesperadamente largos», aunque ha lamentado que en los dos años transcurridos desde el cese de actividad de ETA «se han malogrado ocasiones para dar pasos firmes».

Bloqueo del «proceso»

Por ello, ha considerado que existe una situación de «bloqueo», para cuya superación «ETA debería disolverse de manera pública y sin demora».
En relación a la postura que debería adoptar el Gobierno central, Mons. Uriarte ha subrayado que «a ningún Estado se le caen los anillos por hablar con una organización violenta», por lo que ha defendido que podría «contactar con ETA, situándola en su debido sitio, lo que para nada significa su legitimación o reconocerla como interlocutora de igual a igual».
En su opinión, la «cerrazón» del Gobierno de Mariano Rajoy está provocada por «la extrema derecha» del PP, por la actuación de algunos colectivos de víctimas que «intentan marcar la acción del Gobierno y de los jueces», y porque UPyD «está erosionando su nicho electoral».
También ha achacado el estancamiento del proceso al hecho de que la izquierda abertzale «necesita impregnarse de un espíritu democrático», apremiar a ETA para que deje las armas, y «motivar» a los presos para que pidan individualmente los beneficios penitenciarios.

Pide a las víctimas que no condicionen la política

En cuanto al papel de las víctimas de ETA, Uriarte ha dejado claro que han sufrido lo «indecible» y ha deseado que se involucren en el «proceso reconciliador», pero ha hecho hincapié en que «no deben condicionar indebidamente la política penitenciaria y las sentencias».
Por último, ha considerado que la anulación de la «doctrina Parot» por parte del Tribunal de Estrasburgo, que ha supuesto un daño moral de primer orden precisamente a las víctimas de ETA, debería servir para modificar la política penitenciaria.

lunes, 8 de abril de 2013

Nacional-catolicismo a la catalana.

(InfoCatólica) La vicepresidenta del gobierno catalán viaja a Roma para pedir que se nombren obispos catalanes y nacionalistas Según informa un medio independentista catalán, la vicepresidenta de la Generalidad de Cataluña, Joana Ortega, está en Roma para solicitar a la Santa Sede que se nombren obispos nativos de su comunidad autónoma. El viaje no consta en ninguna agencia oficial pero forma parte de la agenda soberanista del gobierno catalán. La vicepresidencia de dicho gobierno tiene las competencias sobre asuntos religiosos.El viaje se enmarca dentro de la próxima sucesión en el arzobispado de Barcelona, dado que el cardenal Martínez Sistach presentó la renuncia por edad el 29 de abril del año pasado. Según informa Nacio Digital, citando fuentes de la vicepresidencia, «La intención de la vicepresidenta, aunque de manera discreta y con una agenda aún poco definida, es intentar hacer llegar la idiosincrasia catalana a la nueva curia». El objetivo, sería según esas mismas fuentes, pedir que en el proceso de nombramiento del nuevo Arzobispo de Barcelona se tenga en cuenta la «sensibilidad catalana» así como un Nuncio que vea con comodidad el proceso soberanista marcha en Cataluña.

domingo, 3 de junio de 2012

Valor “magisterial” del Vaticano II.

 

Valor “magisterial” del Vaticano II.

jueves, 23 de septiembre de 2010

Los límites impuestos al Concilio Vaticano II por el Papa Juan XXIII en la apertura del mismo: no la condena de los errores o la formulación de nuevos dogmas, sino la adecuación de la expresión de la verdad revelada “para el mundo contemporáneo, su mentalidad y cultura”;
Por Brunero Gherardini

Se me ha preguntado si el Concilio Ecuménico Vaticano II posee valor magisterial. La pregunta está mal formulada.



Un Concilio —cualquiera sea su índole, finalidad o la necesidad contingente a la que procure responder— es siempre parte integrante del Supremo Magisterio de la Iglesia. El más solemne, del más alto nivel. Desde este punto de vista, y prescindiendo de la materia en examen, cada uno de sus pronunciamientos es siempre magisterial. Es magisterial en el sentido más propio y más noble del término.


Esto no quiere decir que sea vinculante de modo absoluto. Dogmáticamente, entiendo, y en el ámbito del obrar moral. Magisterial, en efecto, no necesariamente se refiere al dogma, o al ámbito de la doctrina moral, sino simplemente a cualificar una afirmación, o un documento, o una serie de documentos del Magisterio, supremo o no. He excluido que sea vinculante de modo absoluto, porque con esa fuerza no lo es siempre. El hecho mismo de que una simple exhortación provenga de una cátedra de tal y tanta autoridad, crea ciertamente un vínculo. Pero no el que exige el asentimiento incondicionado de todos (obispos, sacerdotes, pueblo de Dios), y exige una adhesión propia de la fe; sino el que a todos reclama un obsequio religioso, interior y exterior.


Para que surja la exigencia de un asentimiento incondicionado, y de su traducción en un comportamiento coherente, es preciso que se presenten algunas condiciones, faltando las cuales un pronunciamiento conciliar, indudablemente magisterial, está privado de la capacidad jurídica y moral de vincular la libertad de la Iglesia y de sus miembros singulares. En tal caso, obviamente, la necesidad de atención, de obsequio, de respeto, no sólo en público, sino también en privado, toca a la responsabilidad de cada cristiano-católico.

Cuales sean esas circunstancias [que exigen un asentimiento incondicionado] es algo sabido por todos, imagino que también por aquellos que no las tienen en cuenta. Porque no quisiera que alguno considerase que expongo ideas personales, las tomo de los labios de una personalidad que no es objetable, tanto por los méritos que universalmente se le han reconocido, cuanto por el oficio y la función que estaba desempeñando cuando las pronuncio de manera pública y oficial: el 16 de noviembre de 1964, en pleno desarrollo del Vaticano II y en orden a clarificar su valor. En respuesta a las reiteradas solicitudes, el Secretario del Concilio, S.E.R. Mons. Pericles Felici (NT:empleamos la traducción de la BAC, 1966) dijo: “el texto del Concilio debe ser interpretado siempre según las reglas generales de todos conocidas”. Según tales reglas, toda la Iglesia, sin excepción, está obligada a profesar “…como materias de fe o de moral solamente aquellas que como tales [el Concilio] declarare abiertamente”. Tratándose, sin embargo, de un Concilio pastoral, sin excluir que el mismo pudiera reproponer enunciados dogmáticos de otros Concilios, definidos en otras circunstancias, el Excmo. Mons. Felici precisó que también las directrices pastorales del Concilio Vaticano II son propuestas como “como doctrina del supremo Magisterio de la Iglesia” y en cuanto tales, todos y cada uno de los cristianos “deben recibirlo y abrazarlo de acuerdo con la mente del propio Santo Sínodo, la cual se conoce, ya por la materia concreta, ya por la forma de expresión”.

Como puede verse, para indicar cuál y de qué naturaleza era el valor magisterial vinculante del Vaticano II, el Secretario del Concilio, hizo una apelación a varios factores. Hablando de su pastoralidad, recordó:


- Los límites impuestos al Concilio por el Papa Juan XXIII en la apertura del mismo: no la condena de los errores o la formulación de nuevos dogmas, sino la adecuación de la expresión de la verdad revelada “para el mundo contemporáneo, su mentalidad y cultura”;


- La hermenéutica teológica, es decir, el análisis de los problemas emergentes, a la luz del dato revelado y de la Tradición de la Iglesia;


- El tenor de las expresiones empleadas.


Las dos primeras condiciones no necesitan de muchas explicaciones; la tercera se refiere a nociones de índole técnica [formas de expresión] de las cuales se deduce la intención o de dogmatizar o simplemente de exhortar. Hay que notar que un dogma surge no porque un Concilio (también el Vaticano hizo lo mismo) utilice formulaciones como las siguientes: “…nos haec sancta Synodus docet… docemus et declaramos… definimus”, o semejantes, sino porque el contenido doctrinal de un capítulo entero, o de sus artículos, se sintetiza en un “canon” que afirma el dogma y condena el error contrario. El tenor de la expresión verbal es por tanto formalmente decisivo. Se puede pacíficamente afirmar que un Concilio es o no dogmático, sobre todo, en base a su “voluntas definiendi”, claramente manifestada mediante la forma de expresión antes mencionada.

El Vaticano II nunca presentó tal “voluntas”, como se nota con facilidad del contenido de sus modos y de sus formulaciones: ningún “canon”, ninguna condena, ninguna nueva definición, sino, a lo sumo, la referencia a algunas definiciones del pasado. La conclusión que se extrae es obvia: se trata de un Concilio que, en principio, excluye la formulación de nuevas doctrinas dogmáticas; y éstas, aunque no son dogmáticas, podrían asumir valor dogmático sólo si el asunto hubiera sido definido en otros Concilios, y reasumido ahora. En cualquier otro caso, las eventuales novedades, no son más que intentos de responder a las demandas del momento y sería teológicamente incorrecto, incluso carente de efecto, dotarlas de valor dogmático sin el fundamento de la mencionada “voluntas definiendi”.


De ello se sigue que una dogmatización del Concilio Vaticano II sería una distorsión, pues las enseñanzas conciliares se pueden cualificar de infalibles e irreformables, sólo cuando reafirman definiciones precedentes.



En base a los principio hermenéuticos de Mons. Felici, no se sigue que nadie – sea obispo, sacerdote, teólogo, o pueblo de Dios- tenga el derecho de despreciar las enseñanzas del Vaticano II. Provenientes del Magisterio todas gozan de una dignidad y autoridad no comunes. Nadie podrá impedir al estudioso verificar los fundamentos del Concilio –lo exige la invocada hemenéutica teológica-, pero ninguno deberá negarle obsequio religioso interno y externo.



Sin embargo, hay un “pero” y un “sí”. Consideremos la hipótesis de que en alguno de los dieciséis documentos del Concilio Vaticano II, o incluso en la totalidad, se detectaran errores.



En abstracto, es posible: siempre se ha discutido si un Concilio podría no corresponder a las intenciones y finalidad declaradas, o incluso si podría caer en la herejía.



Mi sumiso parecer es que todo ello no se ha de excluir, atento la fragilidad o la malicia del corazón humano; pero creo que si ello se verificase, un Concilio dejaría de serlo.



En cuanto al Vaticano II, durante unos cincuenta años, la atención crítica ha estado como adormecida ante él, sofocada por los continuos himnos de alabanza que lo han rodeado. Sin embargo, los problemas no faltan, y son extremadamente serios. No hablo de herejía, por supuesto, pero sí de temas doctrinales que no están en línea con la Tradición de siempre, y por tanto no son fácilmente conciliables con el “quod semper, quod ubique, quod ab omnibus” de san Vicente de Lerins, faltando en tales casos la continuidad del “eodem sensu eademque sententia” de su “Commonitorium”.


Por ejemplo, una expresión como “subistit in” no puede aceptarse con ligereza, si no se prueba mediante la investigación y la discusión crítica -me refiero al alto nivel científico– que en última instancia se puede interpretar de manera ortodoxa: lo cual, en mi opinión, debería excluir la ampliación de la “catolicidad” y de la capacidad salvífica a las denominaciones cristianas no-católicas.



Si consideramos a la “Dignitatis humanae” como el anti-Syllabus, en comparación con el famoso documento del beato Pío IX (1864), la continuidad con la Tradición se ha roto incluso antes de que la cuestión llegue a plantearse. Y, por último, si se declara tradicional la doctrina de la suprema, plena y universal potestad de gobierno en la Iglesia -el Papa y el Colegio Episcopal, con el Papa y bajo el Papa, jamás sin él ni por encima de él- justificándola con “la relación real inadecuada”, se afirma un sinsentido, además de un error histórico y teológico.


Hay que tener en cuenta otra circunstancia, en base a la cual el valor de los documentos, aunque todos conciliares y por tanto magisteriales, no siempre es el mismo: una cosa es una Constitución, otra un Decreto y otra una Declaración. Hay un valor decreciente de documento a documento. Y también si resultase con toda evidencia un eventual error en el Vaticano II, su gravedad mutaría en función de su ubicación en cada uno de los tres tipos de documentos. En síntesis, por tanto, yo diría:


- el Concilio Vaticano II es, sin duda, magisterial;


- ciertamente, no es dogmático, sino pastoral, habiendo sido siempre presentado como tal;



- sus doctrinas son infalibles e irreformables, sólo cuando se derivan de definiciones dogmáticas;



- aquellas que no gozan de fundamentos tradicionales son, en su conjunto, una enseñanza conciliar auténtica, y por ende magisterial, pero no dogmática; generadoras de una obligación de asentir, que no es de fe, sino de una recepción cordial y respetuosa, en la línea de una adhesión leal y reverente;



- por último, aquellas novedades que parecen o inconciliables con la Tradición o contrarias a ella, podrán y deberán ser sometidas a examen crítico basado en la más rigurosa hermenéutica teológica.



Salvo, obviamente, “meliore judicio”.

sábado, 15 de octubre de 2011

"La Iglesia en América Latina está viva, a pesar de la difícil situación en diferentes países": entrevista con su excelencia monseñor Carlos Aguiar Retes, Presidente del CELAM.

Roma (Agencia Fides) - Del 6 al 12 de octubre los miembros de la Presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), encabezada por su presidente, su excelencia monseñor Carlos Aguiar Retes, Arzobispo de Tlalnepantla (México), se reunieron en Roma para encontrar al Santo Padre y a los diferentes dicasterios del Vaticano (ver Fides 28/9/2011), a los que presentaron el plan pastoral para los próximos 4 años y los principales aspectos de la vida de la Iglesia en América Latina. Al final de la visita, el Presidente del CELAM ha concedido la siguiente entrevista a la Agencia Fides.

El documento de Aparecida propone la Misión Continental como una guía para las comunidades de todo el continente, ¿cómo se considera este compromiso en el plano general de trabajo para los próximos 4 años?
Las pautas están dadas por las directrices establecidas en mayo pasado, algunos de los puntos principales han sido propuestas para el plan pastoral de nuestro mandato, es decir, hasta el año 2015. Para el Plan integral para los próximos cuatro años que hemos tomado como guía de trabajo la segunda parte del lema de Aparecida: (“Para que nuestros pueblos en EL, tengan vida”). Desde la implementación de la primera parte del slogan de "discípulos misioneros", se puede decir cómo hacer que los cristianos de nuestra comunidad sean verdaderos discípulos de Cristo, y alcanzado el objetivo, ahora hay que "dar testimonio", porque cuando damos testimonio de Cristo, podemos disfrutar de una vida decente y plena en Él y por Él.

Pensamos también en dos textos bíblicos de referencia: la parábola de la vid y los sarmientos que encontramos en el Evangelio de Juan, y la expresión de la primera carta de Juan, "todo lo que hemos visto, sentido, oído..., os lo anunciamos ..., para que nuestro gozo sea completo ". El discípulo misionero no puede quedar satisfecho con lo que ha encontrado, sino que debe trasmitirlo a otras personas, más aún en las circunstancias actuales. Este ha sido el espíritu de la Iglesia de todos los tiempos, la razón de la misión ad gentes, la tarea de transmitir la fe a otras culturas: pero con el deseo de no hacer proselitismo, sólo para presentar la verdad, y, con la verdad, el camino de la vida, la vida verdadera.

En la actualidad, hay situaciones en América Latina que hacen muy difícil predicar el Evangelio, como la violencia misma o el conflicto armado ... ¿Cómo reacciona la comunidad de la iglesia?
Sí, hay situaciones de muy alto riesgo, y los obispos lo saben bien. Pero la gente se tranquilizan al ver la actitud de sus pastores. A veces la gente va a las autoridades, al presidente de la región, al sindicato, para tratar de resolver las situaciones más difíciles, pero son los sacerdotes a responder: con su presencia se mantiene la presencia de la Iglesia. Así que la gente se quedara con ellos, no emigra, las ciudades no se quedan despobladas, debido a que el pastor se queda, porque hay quien celebra la Misa, administrar los sacramentos, predica y habla de la esperanza, a pesar de la violencia y otros problemas serios. Estas situaciones nos entristecen mucho humanamente, pero nos fortalecen espiritualmente. El martirio siempre ha enriquecido la vida de la Iglesia, no debe asustar, aunque nos entristece ver como matan a muchos que han pagado un generoso servicio a la Iglesia. No hay que olvidar que en esta Iglesia, estamos como peregrinos, y la forma en que terminará nuestra vida terrenal debe ser un último pensamiento, debemos pensar en el cielo, y con esta esperanza, tenemos que ver estas situaciones, de lo contrario estaríamos desesperados. Por supuesto, siempre aconsejamos cautela, e invitamos a los sacerdotes a ponerse el clergyman (alza cuello), porque incluso la delincuencia organizada lo respeta.

¿Cuál es la identidad de la Iglesia latina, y cómo contribuye a estas situaciones?
A partir de Aparecida se ha incrementado entre los pastores, sacerdotes, obispos e incluso los trabajadores pastorales, la conciencia de ser Iglesia en América Latina, hay una necesidad de fortalecer la identidad católica. La contribución de la Iglesia no puede ser para formar un ejército o grupos de seguridad organizados, no es parte de nuestro trabajo. No tenemos fuerzas armadas, pero tenemos una fuerza moral tan grande que cuando la semilla empezará a crecer, como deseamos vivamente, entonces llegará la paz social, que trae la paz con el Señor, con Cristo. Para nosotros este es el camino, por lo que estamos comprometidos con y para la familia, con y para la vida, porque es allí donde está el futuro de nuestra sociedad.
Quiero subrayar que aunque la Iglesia en América Latina está viva, y a pesar de las difíciles situaciones en los diferentes países, las comunidades cristianas son autónomas: tenemos nuestros sacerdotes, nuestras instalaciones, las vocaciones ... Es una iglesia que es capaz de vivir sola con la ayuda de sus fieles, y es capaz de responder con generosidad a iniciativas como la Jornada de las Misiones (Domund) para ayudar a la misión ad gentes. Ahora América Latina ya no es una zona de Misión Ad Gentes, se ha convertido en un área de plena vida eclesiástica. (CE) (Agencia Fides 14/10/2011)

martes, 12 de julio de 2011

La unidad cristiana no llega a Irlanda.

(Efe) La policía de Irlanda del Norte intentará evitar enfrentamientos entre la comunidad protestante y la católica
La Policía norirlandesa (PSNI) montará este martes un fuerte dispositivo de seguridad ante el temor de que se produzcan enfrentamientos entre católicos y protestantes durante las marchas orangistas que recorren la provincia británica para celebrar el «12 de Julio». Como cada año, se espera que miles de miembros de la Orden de Orange se echen a las calles para conmemorar la victoria del rey protestante Guillermo III de Orange sobre el católico Jaime II en la batalla del Boyne en 1690, desfiles que, a menudo, atraviesan zonas nacionalistas.

Entre las más controvertidas destaca la marcha que transcurre por el norte de Belfast y que, a su paso por el barrio católico de Ardoyne, concentrará al mayor número de efectivos policiales, después de que el pasado año los enfrentamientos en esta zona de la capital dejaron un balance de 48 agentes de la PSNI heridos.

Este pasado fin de semana, otros cinco policías resultaron heridos en zonas protestantes del este del condado de Antrim, al norte de la región, después de que decenas de jóvenes incendiasen varios coches y llegase, incluso, a estrellar un autobús contra un vehículo blindado de la PSNI.

Según fuentes policiales, aquellos disturbios comenzaron después de que las autoridades ordenasen retirar una bandera unionista izada en un lugar próximo a una iglesia católica en la localidad de Ballyclare.

La violencia no es inevitable
El “número dos” de la PSNI, Alistair Finlay, efectuó hoy un llamamiento a la calma, al tiempo que recordó que la “violencia no tiene por qué ser inevitable”.

“La gente tiene que asumir la responsabilidad para asegurarse de que todo el mundo estará seguro y a salvo durante este tenso periodo. Aquellos con influencia tienen que usarla para mantener sus zonas en calma y las cabezas frías”, afirmó el dirigente policial.

Sus peticiones han encontrado eco entre líderes religiosos, comunitarios y políticos, como el ministro principal norirlandés, el unionista Peter Robinson, y su adjunto en el Gobierno autónomo, el republicano Martin McGuinness.

Robinson reconoció hoy que los “ánimos” pueden estar caldeados, dado el recelo que despierta entre la comunidad nacionalista-católica los desfiles, pero insistió en que la “violencia no es la respuesta”.

El dirigente protestante aseguró que se ha “trabajado intensamente” con líderes de las respectivas comunidades en las últimas semanas para “identificar” los posibles focos de disturbios y “calmar” la situación.

McGuinness, por su parte, insistió en que la celebración de una temporada de marchas pacífica revierte “en el interés de toda” la ciudadanía de la región.

“El Gobierno está comprometido a crear un futuro mejor para todos. Algunos incidentes recientes no ayuda. Los problemas que afectan a un número reducido de controvertidas marchas tienen que solucionarse”, añadió el dirigente del Sinn Fein, antiguo brazo político del inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Sin incidentes en los últimos años
En los últimos años, la mayoría de los desfiles han transcurrido pacíficamente, incluso cuando han pasado por barrios católicos.

Ahora, las rutas que siguen los “orangemen” son pactadas por representantes de ambas comunidades con la Comisión de Desfiles, lo que propicia que el paso de los hombres del traje negro, bastón en mano, bombín a juego y orla naranja al cuello sea vista como una concesión y no como una imposición.

Aún así, un amplio sector nacionalista todavía considera que estas marchas celebran la supremacía de la comunidad protestante-unionista sobre la católica-nacionalista, origen de los más de cuatro siglos de conflicto en Irlanda del Norte.

lunes, 16 de mayo de 2011

Algunos obispos españoles ¿quieren pasar a la historia como Orsenigo?.


Cesare Orsenigo Vincenzo fue un gran hombre de Iglesia a La que sirvió desde múltiples cargos, con eficacia y fidelidad.

Su encargo más relevante fué como Nuncio Apostólico en Alemania desde 1930 a 1945, durante el auge del nacionalsocialismo.


En función de su cargo se reunió en varias ocasiones con Adolf Hitler directamente y frecuentemente con otros altos funcionarios y diplomáticos. Insistimos: siempre en función de las obligaciones de su cargo.

Alemania era una potencia emergente y el régimen Nazi era el que estaba logrando que la nación saliera de una situación revolucionaria, de revueltas sociales, paro, pobreza, hiperinflación y consiguiendo el pleno empleo, las grandes obras públicas, la motorización de la clase trabajadora, mejoras inimaginables antes en derechos sociales, la reintegración a la patria de territorios ocupados, el desarrollo científico...

La Alemania Nazí era bienvenida y festejada en todas las naciones.
Pero el regimen se hundió y se le relacionó con otros asuntos, convirtiéndolos en el símbolo de la Alemania Nazi.

Cesare Orsenigo, con evidente injusticia, obviando sus grandes servicios a la Iglesia y al pueblo alemán, ha pasado a la historia como colaboracionista con el régimen Nazi, y ya de paso, tirando por elevación corresponsable del Holocausto .


***
Ahora el regimen liberal relativista domina a España.

Y aunque nos ha llevado al paro, la crisis, la desigualdad entre las regiones, la pérdida de la fe, la destrucción de la familia, etc..., con la complicidad de los media del Sistema, cuenta con la aquiescencia, inducida pero real, de la mayoría de los españoles.

Las Jerarquías de la Iglesia tienen necesidad de entrar en relación con los dirigentes políticos actuales, para velar por los intereses de la Iglesia y de sus fieles, sea cual sea su calaña.

Pero muchas de esas jerarquias se extralimitan en esa necesaria relación. Y les parece insuficiente un trato y contacto formal.

Con un entusiasmo digno de mejor causa defienden a los miembros de la nomenklatura del régimen, desde sus puestos más altos y simbólicos hasta los aparatchis del mismo.

Sus palabras y sus juicios son laudatorios para ellos y en ocasiones tan encomiásticos que producen rubor y verguenza ajena.


Y por la posición institucional y jerárquica de quienes los emiten comprometen a la Iglesia, pues con ella se identifican.

Más temprano o más tarde este Sistema caerá y al perder el control sobre la sociedad los media que permanezcan cambiarán de chaqueta o aparecerán nuevos media.

Entonces, cuando la censura desaparezca, saldrán a la luz nuevas imágenes con las que relacionar este Sistema, que se mostrarán sistemáticamente en los medios de comunicación.

La televisión, los libros de estudio, etc... nos recordarán los millones de víctimas inocentes, que despedazados por la legra o quemados por el ácido, han sido asesinados en aplicación de la legislación del Sistema y la responsablidad de su clase política.

Y las fotos y declaraciones laudatorias de muchas obispos con respecto al sistema y los individuos que lo encarnan les avergonzarán, y les marcarán en el análisis de los historiadores.

Para muchas jerarquías, su forma de pasar a la historia, de forma análoga a Orsenigo, será injusta, pues su relación con la casta del Sistema habrá sido para defender los intereses de la Iglesia.

Pero otras se merecerán que su recuerdo se identifique con los responsables del este sistema abortista, homosexualista, relativista, etc... que padecen los españoles, puesto que su papel sirvió de coartada para dar "legitimidad" (lo que es peor, no en función de su persona sino de la institución que representaban) al Sistema y adormilar la reacción católica.

Por eso, por su interés, pero sobre todo por el de la Iglesia, a la que comprometen, es necesario pedir prudencia en el juicio y distancia en el trato de las jerarquías con los representantes y las instituciones de este Sistema.
(Tomado de Religion digital).

jueves, 8 de julio de 2010

Hugo Chávez, asegura “L'Osservatore Romano”, “en los días pasados ha echado gasolina al fuego de las relaciones Iglesia-Estado.

(Agencias) “La Iglesia católica en Venezuela rechaza con determinación la incalificable agresión verbal de la que ha sido objetivo el cardenal arzobispo de Caracas”, dice el artículo del diario vaticano al recoger las primeras reacciones emitidas por los representantes eclesiales”

Hugo Chávez, asegura “L'Osservatore Romano”, “en los días pasados ha echado gasolina al fuego de las relaciones Iglesia-Estado. Lo ha hecho en dos ocasiones, aprovechando las celebraciones del bicentenario de la indepencia nacional”. "Precisamente el 5 de julio, dirigiéndose a la Asamblea Nacional en una solemne sesión conmemorativa, Chávez dirigió insultos muy duros al purpurado, que recientemente había denunciado el cierre de muchos medios de comunicación de la oposición y había invitado al Gobierno a respetar los derechos democráticos reconocidos por la Constitución, Insultos repetidos también en una transmisión televisiva", informa el diario vaticano.


Respuesta del Cardenal Urosa
Tras afirmar que “el Presidente no tiene licencia para insultar, difamar ni injuriar a ningún venezolano”, el cardenal Urosa aseguró que “Sin presiones de ningún sector, y sin que nadie me mande a decir nada, sino obedeciendo sólo a la voz de mi conciencia como venezolano y como arzobispo de Caracas ante la realidad que estamos viviendo, he emitido algunas declaraciones recogidas en algunos medios de comunicación social”,

El cardenal lamentó que el mandatario no se guíe por esa máxima que aboga por no matar al mensajero, pues “en lugar de reflexionar y ponderar los argumentos expuestos, y rectificar su línea de conducta, se limita a descalificar y ofender”.