A cuenta del articulo que citamos a continuación de Roberto Esteban Duque titulado "El obispo Munilla y el clero vasco", nos surgen varias preguntas.
¿Toda la verdad la tiene el Obispo Munilla?. ¿Por qué los nombramientos en la Iglesia suponen muchas veces dar por malo todo lo hecho por los antecesores?.
Los obispoa anteriores tambien puestos por el Vaticano y según la doctrina de la Iglesia, elegidos bajo la voluntad del Espiritu Santo (vease liturgia de consagración de Obispos)¿Quien se equivocó al elegirlos?. Tambien podrian haberse equivocado ahora al elegir a Monseñor Munilla.
El tema da para mucho y no se puede solucionar con simplezas y caciquismos clericales, cosa bastante generalizada en la Iglesia, antes y ahora.
Texto del articulo. "La decisión del obispo de San Sebastián, José Ignacio Munilla, de trasladar a los tres seminaristas donostiarras a Pamplona ha vuelto a enconar las difíciles relaciones del clero nacionalista vasco con su obispo. Enésimo desencuentro de un obispo mal recibido -y peor querido- por un clero politizado, volcado sobre sí mismo, sin más reglas que las suyas. La inquietud provocada por su nombramiento como obispo de San Sebastián el 21 de noviembre de 2009, percibida por el clero nacionalista como una desautorización de la vida eclesial de la diócesis donostiarra con la única finalidad de reconvertir y desactivar cierta línea de la Iglesia vasca, continúa in crescendo y encontrando una férrea resistencia.
Pretende cierto sector del clero vasco (alrededor de cien sacerdotes) domesticar a su obispo, como quien debiera integrase en la aldea nacionalista, en sus costumbres y estructuras, de modo semejante a como lo hizo su antecesor Juan María Uriarte. Esta rebelión es rebelión agresiva contra la autoridad y el magisterio de la Iglesia desde la aparición de Munilla, acusado de “nacionalista español y antinacionalista vasco”, y cuya presencia episcopal significa la inadmisible aceptación de una metamorfosis hiriente, sobrevenida desde Roma, hacia todo aquello que les es propio y alberga, en un supuesto plano superior al resto.
Pero esta insubordinación contra Roma no tiene ninguna musculatura argumentativa, en la medida en que la raíz de los males del clero vasco nacionalista está en su falta de comunión con la doctrina de la Iglesia. Es impensable un mal mayor para una comunidad y un pueblo que el engendrado por la abdicación y deserción de la propia virtud en el cumplimiento de su cometido por gran parte del clero. ¿A quién debe escuchar el feligrés vasco: al clero nacionalista, en su necedad de vivir conforme a su estilo de vida, o a su obispo, que representa el estilo de vida de la Iglesia? ¿Quién tiene la facultad decisiva para determinar lo que haya que hacer en la diócesis vasca? ¿No es un escándalo mayúsculo para el pueblo cristiano la fractura abierta entre el clero y su obispo? ¿Qué nos invita la Iglesia vasca a hacer mañana con entusiasta colaboración y esperanza?.
Lo más patético de esta falta de comunión es comprobar cómo se airean ciertos asuntos sobre el modo de vida que lleva o no el clero vasco. El obispo Munilla está molesto por la secularización de un clero que reza y se confiesa poco, que no asiste a Ejercicios Espirituales y ha perdido ya la figura del padre espiritual. Parece obvio que el clero nacionalista vasco no está dispuesto a reconocer la verdad de la anemia moral y espiritual en que nos encontramos, tanto sacerdotes como laicos. Pero, sobre todo, se niega a admitir sus errores y fracasos, así como a perder su influencia y poder, en un permanente pulso y desafío a Roma.
Difícil toro el que tiene que lidiar Munilla, que ha pedido confianza al clero, pero éste sigue obstinado en que sea el obispo quien galope a su vera. ¿Cómo podrán entenderse dos almas de tempo melódico distinto? La Iglesia vasca es hipersensible para el propio desarreglo, para el alma sectaria y particularista, pero está absolutamente anestesiada para la comunión con la Iglesia. Tengo la sensación de que el obispo Munilla encarna el mito de Sísifo y no logrará asentar el peñasco de su perseverancia y esfuerzo, colisionando hasta rodar por la ladera, cada vez más empinada, de la desobediencia y el rechazo de un clero en permanente pie de guerra que no ceja en su pretensión de “un ajuste de cuentas” con Roma, en la confrontación inmediata con un obispo nunca deseado".
(Articulo publicado en http://www.religionenlibertad.com/).
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viernes, 15 de julio de 2011
sábado, 25 de diciembre de 2010
El cardenal Ravasi "bendice" a Pagola y a su libro.
Es el ministro de Cultura del Papa. Y uno de los mejores biblistas de la Iglesia católica. Se llama Gianfraco Ravasi y algunos lo colocan en la rosa de los papables con garantías. Pues bien, esta autoridad curial y de prestigio teológico resulta que acaba de publicar un artículo en el periódico italiano "Il Sole 24 Ore", en el que reivindica al "Jesús" de Pagola en términos muy elogiosos. Tanto es así que el purpurado asegura que "la mejor forma para guiar al lector no técnico en medio de esta selva (de interpretaciones cristológicas) me parece la narrativa realizada en España por dos teologos, Armand Puig i Tarrech (Jesús. Respuesta a los enigmas. San Pablo) y José Antonio Pagola (Jesús. Una aproximación histórica. PPC)". Se puede decir más alto, pero no más claro.
¿Qué va a hacer, ahora, el actual obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, que difundió en la página web de la diócesis de Tarazona, de la que entonces era titular, un informe, en el que desacreditaba por completo la obra y la teología de Pagola, a la que llegaba a acusar de herejías? ¿Qué va hacer, ahora, el secretario técnico de la comisión episopal para la Doctrina de la Fe y obispable, José Rico Pavés, que firmaba dicho estudio?
¿Qué va hacer, ahora, Martínez Camino, con las presiones que ejerció contra PPC y su matriz SM, obligándo a la editorial de los marianistas a no volver a imprimir el libro de Pagola?
¿Quién va a reivindicar, ahora, la figura del anterior obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte, que dio siempe la cara por su teólogo y, más aún, colocó su nihil obstat en el libro?
¿Qué van a hacer los "talibanes" que quemaron en la hoguera de sus insultos primero al libro, a Pagola, a la editorial PPC y a SM, Euskadi, teología y hasta a monseñor Setién por extensión? ¿Quién les va a resarcir por los daños causados? Daños y perjuicios económicos, pero sobre todo morales.
Demetrio Fernández, José Rico Pavés y Juan Antonio Martinez Camino deberían salir a la palestra pública y pedir perdón humildemente, reconocer su error, rehabilitar el honor pisoteado del teólogo y de monseñor Uriarte, resarcir a la editorial y...retirarse, los tres en comandita, a un monasterio a rezar. Con saco y sayal durante una larga temporada. O quedarse allí.
Nos alegramos por Pagola, nuestro colaborador, por SM, la empresa que tanto sufrió en este envite, por monseñor Uriarte, que siempre dio la cara por su teólogo, y, sobre todo, por tanta gente que encontró en el libro de Pagola, ahora refrendado por el Vaticano, una fuente de encuentro con el verdedero rostro de Jesús.
Este es el párrafo del artículo del cardenal Ravasi en "Il Sole 24 Ore" del pasado dia 5 de diciembre:
Siamo giunti, così, alla Third Quest, il terzo sentiero aperto nel 1985 e ancora in cantiere: è «il paradigma giudaico postmoderno», come lo definisce Segalla, inaugurato da Ed Parish col suo Gesù e il giudaismo, tradotto da Marietti nel 1992. Alla base c’era la fiducia di conoscere il Gesù storico collocandolo all’interno dell’alveo del giudaismo in cui egli era sorto e vissuto, ma col quale aveva anche segnato discontinuità e originalità. Questo nuovo modello storiografico e teologico, accuratamente presentato da Segalla, ha subito alcune ramificazioni interessanti attraverso il «Gesù ricordato» nella tradizione orale (James D. G. Dunn) e il «Gesù testimoniato» (Richard Bauckham). Ma fermiamoci qui per non disperdere i nostri lettori che comunque rimangono avvertiti della complessità attuale della ricerca, dell’alto livello degli studi storico-critici condotti dagli esegeti, della conseguente volgarità di chi pensa che “cristiano” sia sinonimo di “cretino”, ma anche dei rischi di offuscamento che una simile galassia di analisi può generare. Il modo più trasparente per guidare il lettore non “tecnico” in questa selva rimane forse quello narrativo adottato in Spagna da due studiosi, Armand Puig i Tàrrech (Gesù. Risposta agli enigmi, San Paolo) e José Antonio Pagola (Gesù. Un approccio storico, Borla). Certo è che rimane sempre viva quella domanda che Cristo aveva lasciato serpeggiare nel suo uditorio e che Mario Pomilio aveva posto al centro del suo Quinto Evangelio (1975): «Cristo ci ha collocati di fronte al mistero, ci ha posti definitivamente nella situazione dei suoi discepoli di fronte alla domanda: Ma voi, chi dite che io sia?».
José Manuel Vidal
¿Qué va a hacer, ahora, el actual obispo de Córdoba, Demetrio Fernández, que difundió en la página web de la diócesis de Tarazona, de la que entonces era titular, un informe, en el que desacreditaba por completo la obra y la teología de Pagola, a la que llegaba a acusar de herejías? ¿Qué va hacer, ahora, el secretario técnico de la comisión episopal para la Doctrina de la Fe y obispable, José Rico Pavés, que firmaba dicho estudio?
¿Qué va hacer, ahora, Martínez Camino, con las presiones que ejerció contra PPC y su matriz SM, obligándo a la editorial de los marianistas a no volver a imprimir el libro de Pagola?
¿Quién va a reivindicar, ahora, la figura del anterior obispo de San Sebastián, monseñor Uriarte, que dio siempe la cara por su teólogo y, más aún, colocó su nihil obstat en el libro?
¿Qué van a hacer los "talibanes" que quemaron en la hoguera de sus insultos primero al libro, a Pagola, a la editorial PPC y a SM, Euskadi, teología y hasta a monseñor Setién por extensión? ¿Quién les va a resarcir por los daños causados? Daños y perjuicios económicos, pero sobre todo morales.
Demetrio Fernández, José Rico Pavés y Juan Antonio Martinez Camino deberían salir a la palestra pública y pedir perdón humildemente, reconocer su error, rehabilitar el honor pisoteado del teólogo y de monseñor Uriarte, resarcir a la editorial y...retirarse, los tres en comandita, a un monasterio a rezar. Con saco y sayal durante una larga temporada. O quedarse allí.
Nos alegramos por Pagola, nuestro colaborador, por SM, la empresa que tanto sufrió en este envite, por monseñor Uriarte, que siempre dio la cara por su teólogo, y, sobre todo, por tanta gente que encontró en el libro de Pagola, ahora refrendado por el Vaticano, una fuente de encuentro con el verdedero rostro de Jesús.
Este es el párrafo del artículo del cardenal Ravasi en "Il Sole 24 Ore" del pasado dia 5 de diciembre:
Siamo giunti, così, alla Third Quest, il terzo sentiero aperto nel 1985 e ancora in cantiere: è «il paradigma giudaico postmoderno», come lo definisce Segalla, inaugurato da Ed Parish col suo Gesù e il giudaismo, tradotto da Marietti nel 1992. Alla base c’era la fiducia di conoscere il Gesù storico collocandolo all’interno dell’alveo del giudaismo in cui egli era sorto e vissuto, ma col quale aveva anche segnato discontinuità e originalità. Questo nuovo modello storiografico e teologico, accuratamente presentato da Segalla, ha subito alcune ramificazioni interessanti attraverso il «Gesù ricordato» nella tradizione orale (James D. G. Dunn) e il «Gesù testimoniato» (Richard Bauckham). Ma fermiamoci qui per non disperdere i nostri lettori che comunque rimangono avvertiti della complessità attuale della ricerca, dell’alto livello degli studi storico-critici condotti dagli esegeti, della conseguente volgarità di chi pensa che “cristiano” sia sinonimo di “cretino”, ma anche dei rischi di offuscamento che una simile galassia di analisi può generare. Il modo più trasparente per guidare il lettore non “tecnico” in questa selva rimane forse quello narrativo adottato in Spagna da due studiosi, Armand Puig i Tàrrech (Gesù. Risposta agli enigmi, San Paolo) e José Antonio Pagola (Gesù. Un approccio storico, Borla). Certo è che rimane sempre viva quella domanda che Cristo aveva lasciato serpeggiare nel suo uditorio e che Mario Pomilio aveva posto al centro del suo Quinto Evangelio (1975): «Cristo ci ha collocati di fronte al mistero, ci ha posti definitivamente nella situazione dei suoi discepoli di fronte alla domanda: Ma voi, chi dite che io sia?».
José Manuel Vidal
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