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martes, 24 de diciembre de 2013

Entrevista en el Corriere della Sera al Arzobispo Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.

Presentamos nuestra traducción de la entrevista publicada en el Corriere della Sera al Arzobispo Gerhard Ludwig Müller, Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, de 66 años de edad, elegido el año pasado para ese oficio por el Papa Benedicto XVI y confirmado en el mismo por el Papa Francisco.

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Hijo de un obrero, por dieciséis años docente en la Universidad Ludwig-Maximilian de Munich de Baviera, Müller es el teólogo elegido por Ratzinger como encargado de la propia Opera Omnia y, al mismo tiempo, el amigo y “discípulo” de Gustavo Gutiérrez, padre de la Teología de la Liberación. Así lo pintan como conservador o progresista, según el caso, “¡pero la esquizofrenia no es mía!”. Ciertamente tiene en claro su tarea: “El primer fin de la Congregación es promover la fe para la salvación del hombre, pero el segundo es defenderla”. Y no escapa a ninguna pregunta: desde los sacramentos a los divorciados en nueva unión hasta las nuevas “herejías”, incluyendo el “riesgo de particularismo” en la Iglesia: “Algunos interpretan la Evangelii Gaudium como si el Santo Padre quisiera favorecer una cierta autonomía de las iglesias locales, la tendencia a distanciarse de Roma. Pero esto no es posible. El particularismo, como el centralismo, es una herejía. Sería el primer paso hacia la autocefalía”.

¿En qué sentido, Excelencia?

La Iglesia Católica está compuesta por iglesias locales pero es una. No existen iglesias “nacionales”, somos todos hijos de Dios. El Concilio Vaticano II explica en concreto la relación entre el Papa y los obispos, entre el primado de Pedro y la colegialidad. El Romano Pontífice y los obispos en forma individual son de derecho divino, instituidos por Jesucristo. También la colegialidad y la colaboración entre los obispos, cum Petro et sub Petro, tienen aquí su fundamento. Pero los patriarcados y las conferencias episcopales, históricamente y hoy, pertenecen sólo al derecho eclesiástico, humano. Los presidentes de las conferencias episcopales, aunque importantes, son coordinadores, nada más, ¡no son vice-papas! Cada obispo tiene una relación directa e inmediata con el Papa. No podemos tener una descentralización en las conferencias, existiría el peligro de un nuevo centralismo: con la presidencia que tiene todas las informaciones y los obispos inundados por documentos sin el tiempo de prepararse.
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¿Y qué quería decir Francisco cuando hablaba de “conversión del papado” y escribía que las conferencias deberían tener “alguna auténtica autoridad doctrinal”?




El Papa partía de la reflexión sobre el ejercicio del primado que Wojtyla hizo en el `95 con la Ut unum sint. El sentido es claro en la dimensión ecuménica y también respecto a la colegialidad. En cuanto a las conferencias, con ciertas condiciones, tienen una autoridad también magisterial: cuando, por ejemplo, preparan un catecismo local, se ocupan del misal, gobiernan universidades y facultades teológicas. Trabajan en la dimensión concreta, el Papa no puede saber todo lo que ocurre en cada país. Se trata de encontrar un equilibrio práctico. No podemos aceptar antiguos errores, como el conciliarismo, el galicanismo o lo opuesto a un cierto curialismo…

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El 2013 ha visto la renuncia de un Papa. ¿Ha cambiado algo en el papado?


Ciertamente la renuncia de Benedicto XVI ha sido sorprendente, un caso absolutamente nuevo: ha dicho que le faltaban las fuerzas para llevar a cabo esta gran tarea, tanto más pesada en el tiempo de la globalización de las informaciones. Ha decidido para que se pudiera elegir al nuevo Papa, y ahora Francisco es “el” Papa. Ratzinger es como un Padre de la Iglesia y su pensamiento permanecerá; Francisco se refiere a menudo también para subrayar la continuidad teológica. Pero solo una persona puede ser el Papa, no un colectivo. No hay dos. Es el fundamento y principio permanente de la unidad de la Iglesia. Elegido por los cardenales pero instituido por el Espíritu Santo.


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¿Y su rol ha cambiado? Francisco dice que la Iglesia “no es una aduana”…

Es cierto, ¡tampoco la Congregación lo es! El Papa tiene el carisma de expresarse no sólo con conceptos teológicos sino también a través de imágenes cercanas al corazón de la gente, que expresan la cercanía de Jesús a todos nosotros. Nosotros, los teólogos, corremos siempre el riesgo de cerrarnos en el mundo de la reflexión académica. Pero Francisco no va por otro lado: combina la ternura del pastor y la ortodoxia, que no es una teoría cualquiera, sino la recta doctrina expresada en la plenitud de la Revelación. El primer guardián de la fe es Pedro y su sucesor como Obispo de Roma. Y nosotros, en la Congregación, estamos en esto a su directo servicio.


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Sobre los divorciados y los vueltos a casar excluidos de los sacramentos, Hans Küng ha escrito: “El Papa quiere avanzar, el Prefecto de la Fe frena”.

Mire, en Maguncia tenemos una gran tradición del Carnaval… Yo estoy y estaré siempre con el Papa. La verdad es que no podemos aclarar estas situaciones con una declaración general. Sobre los divorciados y vueltos a casar civilmente, muchos piensan que el Papa o un Sínodo pueden decir: recibirán sin más la Comunión. Pero no es posible así. También la praxis ortodoxa de la “segunda unión” no es uniforme y los mismos ortodoxos la toleran sin favorecerla. Un matrimonio sacramental válido es indisoluble: esta es la praxis católica reafirmada por Papas y Concilios, en fidelidad a la Palabra de Jesús. Y la Iglesia no tiene la autoridad de relativizar la Palabra y los Mandamientos de Dios.


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Francisco ha dicho que los sacramentos no son para los “perfectos” y pueden ser una “ayuda”…


Ciertamente que el sacramento es una gracia, ¡no somos pelagianos! El Papa ha hecho referencia justamente a este aspecto medicinal. Pero hay condiciones objetivas. Una situación irregular en el matrimonio es un obstáculo objetivo para recibir la Eucaristía. No debe ser visto como un castigo: no lo es. Y no impide participar en la Misa.


¿Y entonces no hay nada por hacer?


Las cosas no son así. Debemos buscar una combinación entre los principios generales y la situación particular, personal. Encontrar soluciones a los problemas individuales, pero siempre sobre el fundamento de la doctrina católica. No se puede adecuar la doctrina a las circunstancias: la Iglesia no es un partido político que hace encuestas para buscar consenso. Es necesario un diálogo concreto, pastoral. Hay situaciones diferentes que deben valorarse de manera diferente.


¿La solución es la anulación del matrimonio?


Si se dan las condiciones para declararlo nulo, sí. Para esto tenemos los tribunales eclesiásticos…


¿Pero es posible si tienen hijos?

Sí, no son los hijos los que hacen la validez sino el consenso entre cónyuges conscientes del sacramento. En muchos países hay sólo restos de la tradición cristiana, se ha perdido el sentido, hay una confusión total.


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¿Cuáles son hoy las nuevas herejías?

Los problemas se concentran en la antropología. Falta una conciencia de la dimensión trascedente del hombre, de su vocación divina. El sentido de la dignidad humana. Pienso en las nuevas esclavitudes, en los pobres, en el aprovechamiento de las mujeres, en los abusos no sólo sexuales sobre menores, en los enfermos vistos como un costo a eliminar, en la vida reducida a la funcionalidad productiva, en las condiciones de trabajo: una organización económica que tiende a destruir la vida de la familia con grave daño para la vida misma, los hijos…


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Habiendo fracasado las tratativas, ¿cuál es la posición de los lefebvristas?

A los obispos se les ha revocado la excomunión canónica por las ordenaciones ilícitas, pero permanece la sacramental, de facto, por el cisma: se han alejado de la comunión de la Iglesia. No cerramos la puerta, nunca, y los invitamos a reconciliarse. Pero también ellos deben cambiar de actitud, aceptar las condiciones de la Iglesia católica y el Sumo Pontífice como criterio definitivo de pertenencia.


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¿Qué puede decir del encuentro entre Francisco y Gutiérrez, el 11 de septiembre?

En las corrientes teológicas se dan momentos difíciles, se discute y se aclara. Pero Gutiérrez siempre ha sido ortodoxo. Nosotros, europeos, debemos superar la idea de ser el centro, sin tampoco subestimarnos. Ampliar los horizontes, encontrar un equilibrio: esto lo he aprendido de él. Para abrirme a una experiencia concreta: ver la pobreza y también la alegría de la gente. Un Papa latinoamericano ha sido un signo del Cielo. Gustavo estaba emocionado. También yo. Y también Francisco.


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domingo, 13 de octubre de 2013

La pornografía esclaviza. Es urgente la prevención y erradicarla de Internet

< Los seres humanos se convierten en objetos de consumo

La pornografía esclaviza. Es urgente la prevención y erradicarla de Internet

Decenas de estudios de profesionales de las ciencias sociales, reproducidos por cientos de sitios web muestran cómo el mapa mundial de la pornografía –su producción y consumo- ha ido en ascenso desde la creación de Internet hasta hoy. Sus causas, millonarios beneficios económicos y consecuencias sobre la vida de personas y sociedades señalan –en opinión de los especialistas- la urgencia de abordar en forma multisectorial esta realidad.
(Portaluz/InfoCatólica) Es precisamente lo que se concluye en el más reciente estudio sobre el tema («Los adolescentes y jóvenes que consumen pornografía son más proclives a cometer violencia sexual»), publicado el pasado 7 de octubre por la Revista Jama Pediatrics.
Las profesionales Michele Ybarra, del Centro para Investigación Innovadora de Salud Pública en San Clemente (California), y Kimberly Mitchell, psicóloga de la Universidad de New Hampshire, en Durham, señalan en dicho informe que un 10% de los jóvenes menores de 21 años encuestados reconocieron haber violentado sexualmente a otro al menos una vez en su vida. Agregan que dicha conducta está directamente relacionada con el consumo habitual de pornografía. «La violencia sexual potenciada por la pornografía y su consumo deja más de un millón de víctimas cada año y costos de 127.000 millones de dólares. Por ello, es urgente controlar el consumo de pornografía mediante políticas públicas y mediante programas educativos de prevención», señalan las investigadoras.

El alma esclavizada

«Ustedes son esclavos de la pornografía tanto como cualquier estrella del porno. Si ustedes están viendo pornografía o son adictos a ella, ustedes están tratando de llenar un vacío dentro de ustedes que sólo Dios puede llenar. Siempre que ustedes miran pornografía, están haciendo el vacío más grande, y destruirán sus vidas». Estas fueron las categóricas palabras de la ex actriz porno Jennifer Case, publicadas en la revista The porn effect en 2011 y que afirman una causa espiritual en la raíz de la adicción.
Al respecto y acorde al sexto mandamiento (No cometerás adulterio) que previene de las ofensas a la castidad, el N° 2354 el Catecismo de la Iglesia Católica señala: «La pornografía… Atenta gravemente a la dignidad de quienes se dedican a ella (actores, comerciantes, público), pues cada uno viene a ser para otro objeto de un placer rudimentario y de una ganancia ilícita. Introduce a unos y a otros en la ilusión de un mundo ficticio. Es una falta grave. Las autoridades civiles deben impedir la producción y la distribución de material pornográfico».
Coincidente con la anterior sentencia, el Departamento de Psiquiatría de la Pontificia Universidad Católica de Chile identifica al consumo de pornografía como un «comportamiento» en directa relación con la adicción al sexo... «Las personas con este trastorno –señalan los expertos referidos- tienen problemas laborales, familiares, económicos y sociales por su adicción ya que su comportamiento sexual les obliga a acudir frecuentemente a prostíbulos, comprar artículos pornográficos, llamadas frecuentes a líneas eróticas o a mantener relaciones sexuales con desconocidos incluso sin protección, haciendo que su vida gire en torno al sexo, sin sentir en la mayoría de las veces ningún tipo de placer sino sentimientos de culpa y sufrimiento».
Asimismo el médico psiquiatra Enrique Rojas, denuncia en el N° 10 de Revista Humanitas, que las estadísticas reflejan un hoy donde existe «una verdadera idolatría del sexo. Se ha instalado en el corazón de nuestra sociedad el sexo a todas horas, a impulsos de la pornografía y sus derivados. Cosificación degradante del sexo. Con una nota sui generis: trivializa el sexo y a la vez, lo convierte en religión».

El cerebro esclavizado

Para el investigador William M. Struthers, especialista en neurología y biopsicología por la Universidad de Illinois «conocer cómo opera la red de conexiones y reacciones a estímulos del cerebro» permite entender por qué la exposición a la pornografía «genera adicción y permanencia en el tiempo… con un daño no sólo sociológico y psicológico, sino también espiritual».
En su libro «Wired for Intimacy: How Pornography Hijacks the Male Brain» el profesional identifica siete aspectos para mostrar lo que ocurre en el cerebro de quien ve pornografía:
El material sexualmente explícito desencadena la activación de un efecto espejo en algunas neuronas del cerebro masculino. Estas neuronas -que participan del proceso de imitación de un comportamiento-, poseen también la capacidad de orientar el comportamiento. En el caso de la pornografía, este sistema de ‘neuronas espejo’ desencadena la excitación, lo que conduce a la tensión sexual y a la necesidad de satisfacerla. «La triste realidad es que cuando el espectador de pornografía actúa (a menudo masturbándose), esto genera un condicionamiento hormonal y neurológico, que por su diseño lo atan al objeto en que se centra», dice Struthers, y agrega... «En el plan de Dios, éste sería su esposa, pero para muchos hombres el objeto es la imagen en una pantalla. La pornografía lo esclaviza como espectador de una imagen, secuestrando la respuesta biológica destinada a unir un hombre con su esposa, por lo que, inevitablemente, se daña ese vínculo.»
En los hombres, prosigue el experto, hay cinco químicos esenciales involucrados en la excitación sexual y su respuesta. El que probablemente juega el papel más importante en la adicción a la pornografía es la dopamina. La Dopamina juega un rol vital en el sistema responsable del aprendizaje ‘orientado a la recompensa’ que ocurre en el cerebro. Cada tipo de recompensa que ha sido estudiada incrementa el nivel de transmisión de dopamina en el cerebro; y también una variedad de drogas adictivas, incluyendo estimulantes tales como la cocaína, la anfetamina y la metanfetamina actúan directamente sobre la dopamina en el sistema. La dopamina surge cuando una persona está expuesta a estímulos nuevos, sobre todo si son de índole sexual, o cuando un estímulo es más excitante de lo previsto. Debido a que las imágenes eróticas estimulan la dopamina a un nivel más elevado que el sexo con la pareja habitual, la exposición a la pornografía provoca una «adicción a la excitación», porque (el incremento de dopamina) condiciona al cerebro a preferir la imagen y a estar menos satisfechos con sus parejas sexuales de la vida real.
¿Por qué los hombres buscan una variedad de nuevas imágenes sexuales explícitas, en lugar de estar satisfecho con las ya vistas? La razón se atribuye al efecto Coolidge, un fenómeno que se observa en las especies de mamíferos mediante el cual los hombres (y en menor medida las mujeres) pueden mostrar interés sexual renovado ante una potencialmente receptiva (aunque sea en imagen) nueva pareja sexual; incluso después de rechazar el sexo con su pareja sexual anterior que aún estuviere disponible. Este mecanismo neurológico es una de las principales razones de la abundancia y adicción a la pornografía en Internet.
La sobre estimulación en el cerebro de los circuitos neuronales de recompensa, señala el científico, como ocurre con las alzas repetitivas de dopamina provocadas por la visualización de pornografía crea desensibilización. Gary Wilson explica: «Cuando los receptores de dopamina caen, por demasiada estimulación, el cerebro no responde tanto, y nos sentimos menos recompensados con el placer. Esto nos impulsa a buscar, incluso sin medir consecuencias, esa sensación de satisfacción…, por ejemplo, accediendo a estímulos sexuales más extremos, aumentando la duración o cantidad de sesiones de porno que veo hasta adormecer el cerebro».
El perfil psicológico de nuestra conducta y hábitos emocionales que consolidan nuestro carácter sexual, se construye en base a las decisiones que hagamos», dice Struthers. «Cada vez que la secuencia de excitación y respuesta es activada, se forma una memoria neurológica que influenciará nuestro procesamiento y respuesta futuros a las señales sexuales. El cómo esta vía sea activada y recorrida, se constituirá en el camino (mental) preferido que regularmente seguiremos. Las consecuencias de esto son de largo alcance».
¿Qué hace que la pornografía por Internet sea única?, se pregunta Wilson e identifica un número de razones que incluyen:
(1) La pornografía de Internet ofrece novedad extrema;
(2) A diferencia de lo que ocurre con la comida y las drogas, casi no hay limitaciones físicas para el consumo de pornografía por Internet;
(3) La pornografía por Internet permite mantener en alza el estímulo en dos sentidos: nuevos ‘compañeros’ (actrices-actores porno) y viendo géneros de esta actividad nuevos e inusuales;
(4) A diferencia de lo que ocurre con las drogas y alimentos, la pornografía por Internet no activa eventualmente el sistema de aversión natural del cerebro;
(5) El impacto sobre el usuario… El cerebro de un adolescente está en su cima de posibilidades de producción de dopamina y neuroplasticidad, haciéndolos altamente vulnerables a la adicción y condicionamiento.
En los hombres que se exponen a material sexualmente explícito existe una correlación con la ansiedad social, depresión, baja motivación, disfunción eréctil, problemas de concentración y auto-percepciones negativas en cuanto a la apariencia física y el funcionamiento sexual.
El profesional Struthers concluye que la pornografía altera la esencia trascendente del ser humano… «Lleva a la sexualidad humana de su pretendido propósito de participar en la creación profundizando la sana intimidad entre dos seres humanos, a degradarla en un producto a ser consumido. Los seres humanos se convierten en objetos de consumo en lugar de individuos que requieren la dignidad, y, en este proceso, las personas involucradas en su producción y su consumo se ven perjudicados. Este es un daño no sólo sociológico y psicológico, sino también espiritual.

viernes, 12 de julio de 2013

La Cruz y la imagen de la virgen María, símbolos de la JMJ, llegan a Rio,llegaron el pasado 7 de julio .

Los símbolos de las Jornadas Mundiales de la Juventud (JMJ), una cruz de madera y una imagen de la virgen María, llegaron el sábado 8 de julio a Rio de Janeiro, donde se celebrará del 23 al 28 de julio este masivo encuentro de católicos con el papa Francisco. Entre gritos y cantos religiosos, la «cruz peregrina», de 3,8 metros y entregada por primera vez a los jóvenes por el papa Juan Pablo II en 1984, fue erguida en la Catedral de Rio de Janeiro después de recorrer varias ciudades de Brasil desde septiembre de 2011. (AFP) El símbolo llegó en un pequeño auto y mientras entraba al templo, cargada por un grupo de jóvenes, cientos de fieles trataban de tocarla. Al ser colocada en el altar, antes de la misa, una anciana llorando se acercó y le dio un beso. Lo mismo pasó con la imagen de la virgen, una copia contemporánea de la imagen bizantina Salus Populi Romani (Protectora del Pueblo Romano), que llegó en otro auto poco después y tuvo una recepción emocionada. La virgen fue donada por Juan Pablo II en 2003 para acompañar la cruz. «Es una señal que demuestra la belleza de la fe cristiana, la certeza de Cristo resucitado en la cruz dando la vida por todos nosotros, y al mismo tiempo alegría de la juventud que durante todos estos años vio en esos símbolos un poco su vida, sus sueños, su búsqueda, su alegría», dijo a periodistas el obispo de Rio de Janeiro, Orani Joao Tempesta, que ofició una misa. Los símbolos entraron a Rio de Janeiro cerca de las 07h00 (10h00 GMT) por el barrio Santa Cruz (zona oeste), donde una procesión de 1.500 personas recorrió algunos puntos de la zona, informó la prensa local brasileña. Un concierto en el popular barrio de Lapa, cercano del centro de la ciudad, se celebraba este sábado de noche. Los símbolos serán llevados a varios puntos de Rio de Janeiro hasta el inicio de las JMJ, que esperan reunir unos 2,5 millones de personas. «Mi corazón está todo emocionado, lleno de esperanza, de expectativa de recibir estas jornadas mundiales. Es muy gratificante estar trabajando aquí en este movimiento y poder recibir a los jóvenes que vendrán, compartir nuestra fe con ellos, eso no tiene precio», dijo a la AFP Nogueira Dos Reis, una joven que trabaja en la organización del evento. La ciudad registró hasta la semana pasada, durante la Copa FIFA Confederaciones, masivas protestas por mejores servicios públicos y contra la corrupción del país y los millonarios gastos para la organización del Mundial de 2014. Sin embargo, están descartados cambios radicales en la apretada agenda del papa Francisco, que viajará a Rio del 23 al 28 de julio próximos para presidir el evento. «Los jóvenes han respondido muy bien al papa, a ese amor al papa, a ese amor a Dios, damos gracias», expresó Gabriela Maria, una religiosa presente en la Catedral de Rio. Francisco, primer papa latinoamericano y jesuita, tiene previsto, además de los actos multitudinarios de la JMJ, visitar una favela, reunirse con líderes empresariales, consolar a enfermos de sida, orar ante la virgen de Aparecida, patrona de Brasil, y realizar una visita de cortesía a la presidenta Dilma Rousseff. «Es la primera vez que tenemos un papa latino y nos sentimos contentos, felices. Es un papa bien carismático y nos gusta mucho», expresó Kenny Alexander, un joven peruano que llegó a Brasil por la JMJ.

sábado, 9 de marzo de 2013

Desafios pastorales de la Iglesia en la actualidad.

La Iglesia, el catolicismo se está enfrentando a desafíos cruciales en el mundo moderno. No puedo referirme a todos, pero sí me gustaría adelantar varios grandes ámbitos que pueden indicarnos el horizonte en el que se plantean cuestiones cruciales para la pastoral. Los tres primeros grandes ámbitos corresponden a espacios a los que la Iglesia debe enfrentarse. El siguiente es un ámbito del cual la Iglesia debe confesarse, y el último un reto que debe afrontar.
1. Un nuevo lenguaje, desafío en la transmisión de la fe
El primero es el problema del lenguaje entendido en el sentido más amplio de la comunicación. Generalmente, la preparación de sacerdotes y religiosos, hombres y mujeres, está dominada por categorías filosóficas y teológicas. Esto, normalmente, resulta en una peculiar forma de pensamiento y en un más específico lenguaje, queconfigura una comunicación inadecuada o limitada.
Toda la transmisión de la fe está atravesando una crisis profunda. Hay expresiones, contenidos y conceptos fundamentales como encarnación, resurrección, pecado original, purgatorio, etc. que suscitan una considerable perplejidad. El hombre moderno se pregunta si no equivalen a una poesía ideológica o a una serie de mitos indemostrables
Estos interrogantes afectan no sólo a los profanos sino también s los creyentes. Por todas partes podemos comprobar que el uso del lenguaje catequético-teológico resulta cada vez menos comprendido por quienes escuchan e incluso por quienes hablan.
Un desafío serio se está planteando en torno a dos polos: el polo kerigmático: cómo entender el mensaje cristiano y cómo traducirlo de forma inteligible para los hombres y mujeres de nuestra época. ¿Cuál es la forma más apropiada para hablar actualmente de Dios y de la historia de la salvación? ¿Es la forma teológica, la existencial, la bíblica, la forma metafísica, la forma personalista, la vía veritatis o la vía amoris. El segundo polo es el ontológico-semántico: y aquí nos encontramos con que el lenguaje no responde al sistema expresivo tradicional, porque no es la consecuencia de los sistemas cognitivo y valorativo. Por tanto, ¿cómo puede ser expresión de unos símbolos y conceptos, de unos valores y normas, si los desconoce? Y si los desconoce, para qué sirve?

2. La dimensión del yo, desafío a la comunidad eclesial
Es otra de las características de la modernidad: la nueva conciencia del activo rol que juega la persona en el mundo, tanto a nivel social como individual. Esta concientización ha afectado profundamente el sistema de valores individuales y sociales, iniciando al mismo tiempo un proceso de cambios. Amplias zonas de la vida humana, que antes se percibían fijadas, ahora se aprecian como ocasiones de elección. El orden social ya no es tan evidente ni inatacable. Ya no existen funciones o rangos establecidos. Ahora, tanto el individuo como la sociedad, deben enfrentarse a alternativas y son obligados a realizar elecciones.
Es el motivo por el que la historia ha desembocado en una imposibilidad de hacer predicciones, aunque se intente por muchos medios. Es un hecho embarazoso: cuanto más se esfuerzan en realizar exaustivos análisis, más incapaces somos de precisar el futuro. El futuro, incluso con los límites impuestos por la misma historia, es materia de elección.
a) La crisis religiosa se inscribe en el marco de una crisis más amplia: Podemos decir que es un caso particular de un fenómeno más amplio que se ha difundido entre la gente en la segunda mitad del siglo XX. En este contexto se halla la crisis de comunicación y diálogo entre las generaciones en esas mismas sociedades (abuelos y padres que no logran transmitir). En una perspectiva más amplia encontramos que las instituciones no encuentran el modo de constituirse en modelos de códigos globales de sentido, capaces de conferir una coherencia a toda la vida. Esta incapacidad institucional se suma al predominio de la “innovación”, convirtiendo a la sociedad moderna en sociedades “amnésicas”, en una dislocación pura y simple de toda memoria que no sea inmediata y funcional.
b) Disociación entre socialización cultural y religiosa: La socialización se ha realizado eliminando la conexión estrecha de interdependencia entre sociedad-cultura y religión-Iglesia, de modo que el proceso de socialización sucede al margen de la religión y de la influencia de la Iglesia, con lo que las generaciones jóvenes realizan el proceso de incorporarse a la sociedad y la apropiación de la cultura sin contacto alguno con la religión o que ésta no forme parte de los contenidos en los que se socializan ni intervenga en el mismo proceso de socialización.
Esta autonomización lleva consigo que desaparezca la religión del ámbito de lo social y de la cultura, que elimina la presencia y el influjo de la religión de los medios de comunicación y los cauces de la transmisión de la cultura..
c) Crisis de la autoridad tradicional: La memoria colectiva ha quedado en desuso, y con ella su carácter normativo para el presente. Esa memoria era la base para la transmisión y celebración de la fe. Frente a la autoridad de la Institución se ha levantado la autoridad de la Ilustración, que invita al individuo a pensar por sí. La ruptura de la cultura tradición, fuertemente impregnada dereligiosidad, ha llevado a la desaparición de la “evidencia de continuidad” y a la desplausibilidad de la autoridad de la tradición y la memoria. La pérdida de la autoridad de la memoria, habrá de ser sustituida por otra “autoridad”
d) Configuración sin reglas de la propia creencia. El cuarto factor direccional ha sido la “modernidad psicológica” o movimiento hacia el predominio de la autonomía del individuo, importancia a la propia realización y desarrollo personal, frente a las pretensiones de las autoridades, principios e instituciones. Este principio desregula las creencias y prácticas y configura al individuo como principio gestor de sus creencias, de modo que su vida religiosa pasa a caracterizarse como algo nacido de la libre elección del sujeto que toma de distintas tradiciones pero no pertenece a ninguna.
3. La secularización, desafío a la iniciación cristiana
Mucho se ha dicho de la secularización y su implicación en una nueva ética secularizada, que refuerza la idea de progreso, desde donde habrá de partir el camino que conducirá a la realización de una humanidad mejor. El desafío de la secularización se encuentra en la
a) La antropología secularizada: Este es uno de los mayores cambios y retos para la pastoral. No se trata de que el hombre viva y trabaje en contextos o ambientes ampliamente secularizados, sino que “piensa y acepta su existencia en términos intramundanos”, puramente históricos o ateos. Desde que comenzara la época moderna, se iniciaba una antropología que nada tiene que ver con la antropología medieval precedente. Aquella se caracterizaba por: a) una visión verticalista del hombre, siempre orientado hacia el más allá; b) la idea de una gracia que proyectaba la existencia terrena hacia la vida eterna; c) la verdad de la fe era la regla suprema de vida.
Hoy, estas evidencias antropológicas del hombre medieval han desaparecido. A nivel de la gente con elementales elaboraciones teóricas, muchos tienden a ver al hombre como un ser encerrado en los confines cósmicos e históricos, y que encuentra su explicación a partir de las ciencias modernas.
Son pocos quienes ven al hombre como criatura singularmente querida por Dios; situado en un universo regulado por un orden querido y garantizado por Dios; llamado a un destino eterno... Mientras que son muchos los que creen en un hombre fruto de la evolución cósmica y biológica, aparecido por accidente y destinado a desaparecer en un universo que se transforma infinitamente. Por tanto, más que un hombre-criatura se trata de un hombre-suceso histórico, con problemas de tipo histórico y con una solución final de “realización”. De ahí que, muchos crean hoy más adecuados los preceptos de la ciencia que las afirmaciones de la Biblia. De ahí, también, que la terminología haya cambiado: nadie admite ni entiende palabras como “alma inmortal”, “criatura”... Y junto a esas palabras han desaparecido también los grandes interrogantes existenciales, que antes expresaban el problema del sentido último de la vida.
b) La religión en este mundo secularizado: Ha variado la situación de la religión. Parece que definitivamente ha terminado la época de “la religión del Estado”. Desde ahora, la religión pertenece jurídicamente al terreno de lo privado. Esta privacidad se refiere particularmente a tres aspectos:
1) Caída del poder político de las Iglesias
2) Lo privado como espacio de libertad religiosa. Por primera vez en la historia de la humanidad, lo privado se ha sustraído a la invasión del poder político. Es más, el Estado lo considera como un gran valor a defender. No debe extrañar, pues, que muchos cristianos hayan transferido esta apreciación y valoración de lo privado, incluso en su relación con la Iglesia institucional y sus enseñanzas en el campo dogmático, moral o social.
3) La religión ya no es el vínculo social. Este es el tercer aspecto del cambio relacional entre Estado e Iglesia: la religión ya no constituye el vínculo social. La religión y los símbolos religiosos ya no son el cemento de la sociedad, ni la inspiración principal de la cultura occidental contemporánea. Hoy, el vínculo social se encuentra en el “consenso”.
c) Permanencia de la religión en la cultura secularizada: Durante algún tiempo, la idea de la secularización parecía estar asociada a la tesis de la progresiva desaparición de la religión en la sociedad y la vida de las personas. Es la tesis del positivismo, marxismo y hasta de la teología “de la muerte de Dios”. Pero...
1) Ocaso de lo sagrado - permanencia de lo sagrado. Al momento presente resulta innegable que un amplio espacio de sacro y sacralidad ha desaparecido definitivamente. Pero esto no quiere decir que la cultura moderna tienda hacia una sociedad sin religión, como si ésta hubiera de desaparecer totalmente. El fenómeno de la secularización no conduce necesariamente a la desaparición de la religión en las personas.
2) El sacro como contracultura: Las actuales formas del sacro que emergen en el ámbito de lo privado asumen generalmente la forma de una contracultura, expresión de un profundo disgusto frente a la exagerada racionalización de la cultura moderna. Precisamente por este motivo, lo sagrado se presenta en el contexto de lo irracional. También por ello, muchas personas buscan formas de sacralidad que pertenecen al mundo de lo oculto y esotérico. Así, encontramos personas que aborrecen todo tipo enseñanza religiosa dogmática y al mismo tiempo acogen sin ninguna reacción crítica desvariadas doctrinas esotéricas. En algunos países reemergen formas de religiosidad precristiana (esoterismo, druidismo…
Hervieu-Léger distingue cuatro direcciones en que se expresan los nuevos movimientos religiosos: a) Evangelismo, fundamentalismo y pentecostalismo en el cristianismo; b) creciente atracción de las religiones orientales; c) una miríada de grupos y movimientos que persiguen la expansión del “potencial humano” (mixtura de psicología y elementos de misticismo oriental, pero interpretados de modo arbitrario) d) las sectas autoritarias en torno a un leader carismático con un poder casi ilimitado sobre sus seguidores
3) Diversificación entre sacro, religión, fe cristiana. El problema no es teórico ni se encierra sólo en el significado de estos términos, sino que tiene directa relación con la pastoral y la catequesis. Así, por ejemplo, las personas que abandonan el culto o la pertenencia a la fe eclesial, no por ello dejan de ser religiosas. Hay que distinguir que pueden darse dos fracturas: una, entre religión y pertenencia a una iglesia o agrupación religiosa; otra, entre religión y fe cristiana.
d) Relación de los cristianos con el cristianismo oficial: Siempre ha existido un cierto pluralismo en el cristianismo (cf. NT). Hoy, sin embargo, existe un pluralismo dentro del mundo cristiano que es totalmente diferente al pluralismo tradicional de acentuaciones entre fe y vida cristiana o de espiritualidad.
1) Un cristianismo selectivo: muchos cristianos seleccionan partes de la doctrina o de la moral, aceptando sólo algunos aspectos y distanciándose de otros. Es una especie de supermercado cristiano, donde cada uno escoge el menú.
2) La distancia frente a la moral oficial. En general se acepta, y hasta se desea, que la Iglesia intervenga en el mundo de la moral social e internacional. El problema se plantea cuando toca la moral individual, y más concretamente la moral sexual.
3) Abandono de la Misa y los sacramentos. Hasta hace no muchos años se consideraba la frecuente asistencia a la Misa y el acercarse a la confesión y a la comunión y la sustancial observancia de la moral, como el criterio primario de la pertenencia a la Iglesia. Pues bien, hoy no es así; y las personas, aunque “no practiquen” siguen considerándose y profesan ser cristianos. No puede decirse que ya no sean cristianos. El problema es hasta cuando podrán conservar la fe. Quizá para muchos de ellos es ya el primer paso decisivo sobre el camino de la descristianización.
4. Una religión vieja en un mundo nuevo, desafío a la vitalidad pastoral de la fe.
La aparición del cristianismo supuso en la vida religiosa de su tiempo la irrupción de un brote pequeño pero extraordinariamente virulento de novedad. La conciencia de novedad que comparten les lleva a vivir una “vida nueva”. Esta impresión de novedad que irradiaba influyó decisivamente en la prodigiosa expansión de los cristianos, una minoría oprimida y perseguida, sin resortes de poder ni medios del prestigio humano. Por eso su mensaje era “buena nueva” frente a una sociedad y unas religiones incapaces de responder a las preguntas radicales de los humanos.
Pero aquel cristianismo “cambiador” parece haber llegado fatigado a estas últimas etapas de su camino. De hecho la Iglesia, al menos en los países occidentales, aparece como una institución avejentada. Las encuestas de la Fundación Santa María lo dicen: “la Iglesia suena a viejo, a pasado, a otra época para la gran mayoría de jóvenes”.
Avejentada, sobre todo en sus personas, como muestra la edad media de sus representantes y de quienes frecuentan la práctica.
a) Incapacidad de renovación: La raíz de esta situación tan contraria a la naturaleza del cristianismo está en el hecho de que la Iglesia no se renueva. Y no lo hace,
a) Porque parece faltarle el Espíritu, única fuente de renovación. Cambian los métodos y las estructuras, pero en ambos casos esos métodos y estructuras en lugar de presencializar ocultan a Jesucristo y su Espíritu, porque del conjunto de la Iglesia (de nuestra Iglesia) puede decirse que es terriblemente pobre en espiritualidad.
La Iglesia vive para dar testimonio del Dios vivo, pero parece como si fuésemos incapaces de transparentar a Dios, nos dedicamos a escenificar acontecimientos para mayor gloria de la Iglesia. Muchos de nosotros, que nos decimos consagrados a las tareas del Reino, estamos más dedicados a asegurar la supervivencia de las estructuras de la Iglesia
b) No se renueva, como consecuencia de lo anterior, porque está fallando en ella el relevo generacional que origina la crisis de la transmisión de la fe, y le falta la renovación que procura el contacto con otros, con los diferentes, que le procuraría una buena entendida evangelización. Esta incapacidad nos está llevando a otra incapacidad: somos incapaces de transmitir el cristianismo a los mismos bautizados que se alejan de la fe y la práctica de la vida cristiana.
b) Coartada para ocultar nuestra responsabilidad: Durante algún tiempo hemos intentado disimular el hecho acudiendo a una serie de excusas y coartadas de corto alcance:
a) La transmisión fracasa porque la situación la hace imposible. Y nos referimos a la secularización, la cultura, el impacto de los medio de comunicación, el influjo de determinadas políticas.
b) Nos consolamos con “el cristianismo es una vocación extremadamente exigente, y las generaciones posmodernas, incapaces de tomar opciones radicales y adoptar compromisos estables, son incapaces de asumir sus exigencias”. Pues ya comienzan a oírse voces que acusan de que muchos jóvenes no desean dedicar un tiempo y unos esfuerzos para la aceptación del cristianismo más bien blando que les presentamos, y que posiblemente una de las causas del fracaso de la transmisión está en el cristianismo desvirtuado, light, al que les pedimos adherirse.
c) Para justificar nuestra incapacidad para convocar al cristianismo, decimos que nuestra época es, desde el punto de vista espiritual, un desierto; que vivimos en una cultura materialista, centrada en el interés y el disfrute de lo inmediato, que hace imposible el acercamiento al cristianismo y a la percepción de sus valores.
d) La última coartada para explicarnos nuestra sequedad transmisora es la pretendida carencia en sus destinatarios de la mínima sensibilidad para lo religioso que sirva de punto de contacto para el anuncio del Evangelio. La indiferencia religiosa de los jóvenes es tal, que carecende oído para lo religioso, por lo que ningún mensaje que proceda de ese mundo puede producir en ellos el menor eco. Tampoco esto es cierto.
c) La dificultad está al interior de la misma Iglesia: La situación nos invita también a mirar hacia nuestro interior.
a) Tal vez tengamos que reconocer que nuestras comunidades no transmiten porque no tienen qué transmitir, o, mejor, porque no somos de verdad cristianos. Es decir, que tal vez la falta de renovación generacional que padece el cristianismo (y nuestra Provincia) se deba en buena medida a la falta de renovación interior, espiritual: la renovación de las generaciones encargadas de la transmisión.
b) Una segunda dificultad quizá pueda proceder de la forma que entendemos la misma transmisión. Es posible que a veces queramos transmitir nuestro cristianismo, tal como nosotros lo vivimos y pensamos que lo vivieron las generaciones que nos precedieron. Más que transmitir el cristianismo, parece que queremos clonar nuestro propio cristianismo. No nos damos cuenta que esta forma de transmisión no “funciona”, porque no se presta a ello ni el contenido ni el hecho mismo. Lo primero, porque no es un depósito de verdades, normas y costumbres, sino una vida, una persona que sólo se dejan transmitir adaptándose a las nuevas condiciones y produciendo continuamente nuevas formas de vida. Lo segundo, porque los destinatarios son también sujetos activos, por lo que es necesario que el mensaje se refleje de modo nuevo en la personalidad, sensibilidad de estos destinatarios, condicionados por su nueva situación histórica.
c) Por último, es importante que nos preguntemos si la crisis de la transmisión no se deberá a que intentamos transmitir un cristianismo, el nuestro, que además está falto de vida, tal vez sea anacrónico y hasta insignificante.¿No es verdad que la pastoral de la que nosotros fuimos objeto y la que nosotros hemos realizado ha sido siempre una pastoral de “conservación”, que reproducía la actitud del siervo que guarda su denario para no perderlo? Un cristianismo así ha perdido su vigorosidad.
5. La renovación de la pastoral
El dinamismo de la renovación pastoral se refleja necesariamente en el campo de la acción pastoral. Veamos algunas aplicaciones que parecen imponerse en el actual momento de reflexión pastoral:
1) La adecuación a los tiempos sitúa hoy la pastoral en estado de problema generalizado y abierto. Es una exigencia de la situación actual. No debe pues maravillamos que la práctica pastoral se vea, a todos los niveles, contestada y cuestionada. No se trata de romper arbitrariamente con el pasado, sino de delinear de modo lúcido las exigencias de la renovación con vistas al futuro, con la urgencia y dinamicidad que los tiempos exigen. Tomar en cuenta esta necesidad es el primer paso para un discurso real, como hicieron los obispos en Medellín.
En este orden de ideas se justifica el esfuerzo general que hoy se realiza al revisar los catecismos, preparar nuevos instrumentos pastorales, repensar las formas y las estructuras de la enseñanza religiosa. Pero no sólo: hay que prever necesariamente que los nuevos instrumentos de la pastoral serán a su vez sustituidos por otros, en un ritmo continuo de renovación que no permite paradas demasiado prolongadas. El más avanzado método de pastoral y el más ultramoderno texto de religión deben resignarse a una vida breve, teniendo en cuenta que nuevas exigencias pedirán nuevos instrumentos y directivas. Más que nunca se debe decir que hoy la renovación es ley de vida
2) La pastoral debe asumir las ventajas del método sociológico Como los otros sectores, también la pastoral debe partir del conocimiento -a ser posible científico- de la situación socio-cultural de toda región y momento histórico. Esta exigencia es tan importante, que sin ella se corre el riesgo de hacer ineficaz cualquier intento de actualización pastoral que incorporase las más modernas reflexiones teológicas o las conquistas de la ciencia psicológica o pedagógica. Sólo un atento análisis de la situación puede garantizar una recta impostación de la obra pastoral, puesto que sólo así podremos estar seguros de ir al encuentro de las verdaderas exigencias de los hombres concretos.
A la exigencia del método sociológico corresponde lógicamente la conclusión práctica que la organización pastoral no puede prescindir hoy de la colaboración de expertos en sociología religiosa
3) La pastoral debe asumir las exigencias del pluralismo y de la descentralización. El pluralismo pastoral es la respuesta a la variedad infinita de situaciones diversas -de cultura, geografía, condiciones socioeconómicas, etc.- de los lugares en los que la pastoral debe ser desarrollada. No es posible adoptar los mismos métodos e instrumentos pastorales en las más diversas regiones de la geografía cristiana.
Quizá la aplicación más clara del pluralismo pastoral se halla en la relación de catecismos y textos oficiales para la enseñanza religiosa. Parecía haberse superado para siempre el proyecto de un Catecismo para la Iglesia universal incluso el concepto de un Catecismo nacional parecía en fase de superación pero la práctica eclesial más moderna indica lo contrario. No parece haberse tenido en cuenta la experiencia de los catecismos de Francia e Italia, por citar dos ejemplos recientes, en los que aparece claro que cualquier texto oficial de catecismo debe ser diversificado en modelos diversos, para responder a las exigencias de regiones o sujetos diversos. Aún más, el mismo concepto de catecismo como documento oficial sobre el contenido de la fe en relación a su enseñanza, puede ser objeto de discusión, precisamente para poder respetar el pluralismo de formas y expresiones pastorales, sin que por ello se olvide una sustancial fidelidad a la esencia inmutable del mensaje.
El pluralismo pastoral exige la movilización de todas las fuerzas locales para la organización de una pastoral autónoma y verdaderamente adaptada a las características de cualquier pueblo o cultura. En este sentido estamos asistiendo a una descolonización pastoral.
Paralela a la exigencia de pluralismo es la de descentralización pastoral Es evidente que ya no es posible establecer desde lo alto, sea a nivel mundial, nacional o regional, directivas precisas de pastoral. No quiere decir que sea inútil el trabajo de los organismos propuestos para la programación pastoral, precisamente porque la descentralización no significa atomización y pérdida de la unidad sustancial, especialmente en un mundo en el que se tiende cada vez más a la unificación. Por ello, la actividad de los institutos pastorales debe servir a impostar rectamente el trabajo de adaptación de las exigencias generales de la pastoral a las condiciones propias.
4) La pastoral debe proceder además con la prudencia de la audacia. Es imperativa la renovación o experimentación de nuevas fórmulas, reforma de estructuras, búsqueda de soluciones para los nuevos problemas. Ciertamente, toda experimentación comporta un cierto margen de riesgo, y por ello se exige que se aseguren las mejores garantías de éxito y adecuados métodos de valoración, pero sin miedo a rehacer el camino equivocado cuando sea necesario.
( Tomado de P. Miguel Angel Medina Escudero, O.P. Principales desafíos pastorales hoy en la Iglesia).

domingo, 6 de enero de 2013

Recordando la enseñanza de Benedicto XVI sobre las Redes Sociales.

Queridos hermanos y hermanas Con ocasión de la XLV Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales, deseo compartir algunas reflexiones, motivadas por un fenómeno característico de nuestro tiempo: la propagación de la comunicación a través de internet. Se extiende cada vez más la opinión de que, así como la revolución industrial produjo un cambio profundo en la sociedad, por las novedades introducidas en el ciclo productivo y en la vida de los trabajadores, la amplia transformación en el campo de las comunicaciones dirige las grandes mutaciones culturales y sociales de hoy. Las nuevas tecnologías no modifican sólo el modo de comunicar, sino la comunicación en sí misma, por lo que se puede afirmar que nos encontramos ante una vasta transformación cultural. Junto a ese modo de difundir información y conocimientos, nace un nuevo modo de aprender y de pensar, así como nuevas oportunidades para establecer relaciones y construir lazos de comunión.
Se presentan a nuestro alcance objetivos hasta ahora impensables, que asombran por las posibilidades de los nuevos medios, y que a la vez exigen con creciente urgencia una seria reflexión sobre el sentido de la comunicación en la era digital. Esto se ve más claramente aún cuando nos confrontamos con las extraordinarias potencialidades de internet y la complejidad de sus aplicaciones. Como todo fruto del ingenio humano, las nuevas tecnologías de comunicación deben ponerse al servicio del bien integral de la persona y de la humanidad entera. Si se usan con sabiduría, pueden contribuir a satisfacer el deseo de sentido, de verdad y de unidad que sigue siendo la aspiración más profunda del ser humano. Transmitir información en el mundo digital significa cada vez más introducirla en una red social, en la que el conocimiento se comparte en el ámbito de intercambios personales. Se relativiza la distinción entre el productor y el consumidor de información, y la comunicación ya no se reduce a un intercambio de datos, sino que se desea compartir. Esta dinámica ha contribuido a una renovada valoración del acto de comunicar, considerado sobre todo como diálogo, intercambio, solidaridad y creación de relaciones positivas. Por otro lado, todo ello tropieza con algunos límites típicos de la comunicación digital: una interacción parcial, la tendencia a comunicar sólo algunas partes del propio mundo interior, el riesgo de construir una cierta imagen de sí mismos que suele llevar a la autocomplacencia. De modo especial, los jóvenes están viviendo este cambio en la comunicación con todas las aspiraciones, las contradicciones y la creatividad propias de quienes se abren con entusiasmo y curiosidad a las nuevas experiencias de la vida. Cuanto más se participa en el espacio público digital, creado por las llamadas redes sociales, se establecen nuevas formas de relación interpersonal que inciden en la imagen que se tiene de uno mismo. Es inevitable que ello haga plantearse no sólo la pregunta sobre la calidad del propio actuar, sino también sobre la autenticidad del propio ser. La presencia en estos espacios virtuales puede ser expresión de una búsqueda sincera de un encuentro personal con el otro, si se evitan ciertos riesgos, como buscar refugio en una especie de mundo paralelo, o una excesiva exposición al mundo virtual. El anhelo de compartir, de establecer “amistades”, implica el desafío de ser auténticos, fieles a sí mismos, sin ceder a la ilusión de construir artificialmente el propio “perfil” público. Las nuevas tecnologías permiten a las personas encontrarse más allá de las fronteras del espacio y de las propias culturas, inaugurando así un mundo nuevo de amistades potenciales. Ésta es una gran oportunidad, pero supone también prestar una mayor atención y una toma de conciencia sobre los posibles riesgos. ¿Quién es mi “prójimo” en este nuevo mundo? ¿Existe el peligro de estar menos presentes con quien encontramos en nuestra vida cotidiana ordinaria? ¿Tenemos el peligro de caer en la dispersión, dado que nuestra atención está fragmentada y absorta en un mundo “diferente” al que vivimos? ¿Dedicamos tiempo a reflexionar críticamente sobre nuestras decisiones y a alimentar relaciones humanas que sean realmente profundas y duraderas? Es importante recordar siempre que el contacto virtual no puede y no debe sustituir el contacto humano directo, en todos los aspectos de nuestra vida. También en la era digital, cada uno siente la necesidad de ser una persona auténtica y reflexiva. Además, las redes sociales muestran que uno está siempre implicado en aquello que comunica. Cuando se intercambian informaciones, las personas se comparten a sí mismas, su visión del mundo, sus esperanzas, sus ideales. Por eso, puede decirse que existe un estilo cristiano de presencia también en el mundo digital, caracterizado por una comunicación franca y abierta, responsable y respetuosa del otro. Comunicar el Evangelio a través de los nuevos medios significa no sólo poner contenidos abiertamente religiosos en las plataformas de los diversos medios, sino también dar testimonio coherente en el propio perfil digital y en el modo de comunicar preferencias, opciones y juicios que sean profundamente concordes con el Evangelio, incluso cuando no se hable explícitamente de él. Asimismo, tampoco se puede anunciar un mensaje en el mundo digital sin el testimonio coherente de quien lo anuncia. En los nuevos contextos y con las nuevas formas de expresión, el cristiano está llamado de nuevo a responder a quien le pida razón de su esperanza (cf. 1 P 3,15). El compromiso de ser testigos del Evangelio en la era digital exige a todos el estar muy atentos con respecto a los aspectos de ese mensaje que puedan contrastar con algunas lógicas típicas de la red. Hemos de tomar conciencia sobre todo de que el valor de la verdad que deseamos compartir no se basa en la “popularidad” o la cantidad de atención que provoca. Debemos darla a conocer en su integridad, más que intentar hacerla aceptable, quizá desvirtuándola. Debe transformarse en alimento cotidiano y no en atracción de un momento. La verdad del Evangelio no puede ser objeto de consumo ni de disfrute superficial, sino un don que pide una respuesta libre. Esa verdad, incluso cuando se proclama en el espacio virtual de la red, está llamada siempre a encarnarse en el mundo real y en relación con los rostros concretos de los hermanos y hermanas con quienes compartimos la vida cotidiana. Por eso, siguen siendo fundamentales las relaciones humanas directas en la transmisión de la fe. Con todo, deseo invitar a los cristianos a unirse con confianza y creatividad responsable a la red de relaciones que la era digital ha hecho posible, no simplemente para satisfacer el deseo de estar presentes, sino porque esta red es parte integrante de la vida humana. La red está contribuyendo al desarrollo de nuevas y más complejas formas de conciencia intelectual y espiritual, de comprensión común. También en este campo estamos llamados a anunciar nuestra fe en Cristo, que es Dios, el Salvador del hombre y de la historia, Aquél en quien todas las cosas alcanzan su plenitud (cf. Ef 1, 10). La proclamación del Evangelio supone una forma de comunicación respetuosa y discreta, que incita el corazón y mueve la conciencia; una forma que evoca el estilo de Jesús resucitado cuando se hizo compañero de camino de los discípulos de Emaús (cf. Lc 24, 13-35), a quienes mediante su cercanía condujo gradualmente a la comprensión del misterio, dialogando con ellos, tratando con delicadeza que manifestaran lo que tenían en el corazón. La Verdad, que es Cristo, es en definitiva la respuesta plena y auténtica a ese deseo humano de relación, de comunión y de sentido, que se manifiesta también en la participación masiva en las diversas redes sociales. Los creyentes, dando testimonio de sus más profundas convicciones, ofrecen una valiosa aportación, para que la red no sea un instrumento que reduce las personas a categorías, que intenta manipularlas emotivamente o que permite a los poderosos monopolizar las opiniones de los demás. Por el contrario, los creyentes animan a todos a mantener vivas las cuestiones eternas sobre el hombre, que atestiguan su deseo de trascendencia y la nostalgia por formas de vida auténticas, dignas de ser vividas. Esta tensión espiritual típicamente humana es precisamente la que fundamenta nuestra sed de verdad y de comunión, que nos empuja a comunicarnos con integridad y honradez. Invito sobre todo a los jóvenes a hacer buen uso de su presencia en el espacio digital. Les reitero nuestra cita en la próxima Jornada Mundial de la Juventud, en Madrid, cuya preparación debe mucho a las ventajas de las nuevas tecnologías. Para quienes trabajan en la comunicación, pido a Dios, por intercesión de su Patrón, san Francisco de Sales, la capacidad de ejercer su labor conscientemente y con escrupulosa profesionalidad, a la vez que imparto a todos la Bendición Apostólica. Vaticano, 24 de enero 2011, fiesta de san Francisco de Sales.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Mensaje del Papa para la XCIX Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado (13 de enero de 2013),

El Mensaje del Papa para la XCIX Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado (13 de enero de 2013) cuyo tema este año es "Migraciones: peregrinación de fe y esperanza". En su Mensaje para la XCIX Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado, el papa Benedicto XVI recuerda a la Iglesia "evitar el riesgo del mero asistencialismo, para favorecer la auténtica integración, en una sociedad donde todos y cada uno sean miembros activos y responsables del bienestar del otro, asegurando con generosidad aportaciones originales, con pleno derecho de ciudadanía y de participación en los mismos derechos y deberes".
El Mensaje del Papa para la XCIX Jornada Mundial del Emigrante y el Refugiado (13 de enero de 2013) cuyo tema este año es "Migraciones: peregrinación de fe y esperanza", fue presentado esta mañana en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, por el cardenal Antonio Maria Vegliò, Presidente del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Emigrantes e Itinerantes y el arzobispo Joseph Kalathiparambil, secretario del mismo dicasterio. El cardenal recordó que el Mensaje para esta Jornada Mundial se presenta a breve distancia del viaje del Papa a Líbano, "de forma muy concreta, nuestra mirada puede dirigirse particularmente a los países de Oriente Medio, donde la presencia de emigrantes cristianos, entre creyentes de otras religiones, tiene un papel significativo en la creación de la identidad tan especial de esa región. Pero este hecho no se limita a Oriente Medio, atañe al mundo entero. El fenómeno migratorio obliga a la confrontación con diferentes estilos de vida y culturas diversas, estimulando la construcción de nuevas relaciones". La Iglesia -concluyó- juega un papel importante en el proceso de integración, al que responde haciendo énfasis en la dignidad de la persona y la recomendación de tutelar a las minorías valorizando su cultura; en la aportación de las migraciones a la pacificación universal; en la dimensión eclesial y misionera del fenómeno migratorio; en la importancia del diálogo y de la confrontación dentro de la sociedad civil, de la comunidad eclesial y entre las diversas confesiones y religiones. Sobre los refugiados el arzobispo Kalathiparambil subrayó la dificultad cada vez más grande que encuentran a la hora de pedir asilo, citando en particular, las medidas restrictivas impuestas en algunos países para "obstaculizar el acceso al territorio", como los "requisitos para los visados, las sanciones aplicables a los que los transportan, la lista de 'safe countries of origen' (países seguros de origen). "Estas limitaciones -dijo- han incentivado las actividades de los contrabandistas y de los traficantes, además de peligrosas travesías por mar que han visto desaparecer entre las olas demasiadas vidas humanas". El Presidente del Pontificio Consejo de la Pastoral para los Emigrantes e Itinerantes, recordó que el Informe Mundial de 2011 sobre las Migraciones de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), estima los emigrantes internacionales en 214 millones (un 3% de la población mundial). A ellos hay que añadir los desplazados internos que en 2010 eran unos 740 millones. Sumando unos y otros se llega a casi mil millones de seres humanos, es decir, "un séptimo de la población mundial que experimenta hoy las suertes de la migración", afirmó el cardenal. Mensaje del Papa sobre la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2013 Con información de la Red ETC y VIS

lunes, 4 de junio de 2012

La situación creada tras la filtración y publicación de documentos reservados del Vaticano no asusta al papa Benedicto XVI,



El P. Lombardi afirma que al Papa no le asusta la filtración de documentos reservados.

La situación creada tras la filtración y publicación de documentos reservados del Vaticano no asusta al papa Benedicto XVI, afirmó ayer el portavoz vaticano, Federico Lombardi. «El Papa conoce los problemas de la Iglesia, que son muchos. No se asusta por la situación creada con la filtración y la publicación de documentos reservados», dijo Lombardi en Milán al comentar la publicación por «La Repubblica» de nuevos documentos privados de la Santa Sede.
(Efe/InfoCatólica) El portavoz agregó que no le sorprendía la publicación de esos nuevos documentos, como tampoco le sorprendería si en los próximos días se publican otros. "Está claro que quien ha recibido esos cantidad de documentos pone en marcha su estrategia para lograr sus objetivos", señaló Lombardi.
"La Repubblica" publicó ayer tres nuevos documentos reservados del Vaticano, dos de ellos sobre el secretario de Estado, el cardenal Tarcisio Bertone, y el secretario privado del papa, Georg Gaenswein, y un tercero referente al Camino Neocatecumenal, el movimiento iniciado por los españoles Kiko Argüello y Carmen Hernández.
El diario aseguró que los documentos se los ha filtrado "Il Corvo", como se conoce ya a la persona o personas que están filtrando a la prensa desde hace meses documentos reservados enviados a Benedicto XVI y a su secretario particular, que han puesto en la picota a la Curia vaticana. Según "Il Corvo", la "verdad" hay que buscarla en el poder central, "o sea, en el archivo privado de monseñor Georg Gaenswein, del que salen continuamente documentos reservados en favor del cardenal Bertone".

Paolo Gabriele

Junto a los documentos, el diario publica una carta escrita en un ordenador, titulada "Expulsar a los responsables del Vaticano", en la que "Il Corvo" califica de "chivo expiatorio" al mayordomo del papa, Paolo Gabriele, detenido desde el pasado 24 de mayo acusado de haber robado documentos reservados de Benedicto XVI y filtrarlos a la prensa.
Gabriele, de momento sigue preso en una sala de máxima seguridad del Vaticano y se espera que hoy, lunes, o el martes, sea interrogado por el juez instructor, Piero Bonet. Según sus abogados, está dispuesto a colaborar con la justicia vaticana para que se sepa la verdad.
Ayer, un grupo de amigos de Gabriele se reunió en la plaza de San Pedro del Vaticano en una plegaria para pedir por él, a la vez que insistieron en que es inocente y que si ha podido hacer daño fue "pensando en el bien de la Iglesia"

domingo, 26 de diciembre de 2010

América Latina 2010: afanes de una Iglesia samaritana y en misión.

Publicado en Vida Nueva el 23.12.2010



(José Luis Celada) Dos terremotos (Haití y Chile), varios relevos presidenciales (Sebastián Piñera por Michelle Bachelet en Chile, Laura Chinchilla por Óscar Arias en Costa Rica, Juan Manuel Santos por Álvaro Uribe en Colombia, y Dilma Rousseff por Luiz Inácio Lula da Silva en Brasil) y un puñado de países (Argentina, Colombia, Chile, Ecuador, México y Venezuela) inmersos en las celebraciones del Bicentenario de su independencia han marcado la actualidad de 2010 en un continente que, pese al impacto de la crisis mundial, ha experimentado un incremento de las inversiones extranjeras y el crecimiento de algunas de sus economías (Perú, Colombia, Brasil, Argentina, Chile y Uruguay). Sin embargo, según datos recientes de la Comisión Económica para América Latina y El Caribe (CEPAL), sus más de 189 millones de pobres (un 34% sobre la población total de unos 550 millones) siguen delatando a la región con mayores desigualdades del mundo.



Realidades políticas, sociales y económicas que han puesto de manifiesto la verdadera dimensión profética de la Iglesia en estas tierras y su capacidad de respuesta ante desafíos y situaciones que requerían mucho más que un juicio sereno o una palabra de aliento.



No pocos hermanos latinoamericanos han encontrado también en ella una mano maternal a la que asirse para continuar el camino.



Bien lo saben en Haití, donde, tras el devastador terremoto del 12 de enero (más de 200.000 muertos y un millón y medio de damnificados, especialmente en Puerto Príncipe), episcopados, diócesis, Cáritas y Pastoral Social de todo el continente se movilizaron para ayudar a uno de los pueblos más pobres del mundo, hasta convertir la solidaridad en el “nuevo nombre” del país caribeño.

Haití, un país aún en ruinas

No puede decirse lo mismo de los políticos, enfrascados a nivel interno en disputas electorales; o, lejos de allí, organizando bienintencionadas pero inútiles conferencias de donantes, mientras esgrimían eternas promesas incumplidas como la condonación de la deuda.

Tampoco el brote de cólera que, desde finales de octubre, se ha cobrado unas 2.500 vidas está facilitanto las cosas para la necesaria reconstrucción.



Otro seísmo en Chile
Mejor le ha ido a Chile, víctima de otro fuerte seísmo el 27 de febrero (su balance: un millar de muertos y dos millones de damnificados en la céntricas regiones de Maule y Bío Bío).



Aunque sumido todavía en el dolor y la incertidumbre cuando Piñera llegó a la presidencia (11 de marzo), el país asumió “con solidaridad y esperanza” –mensaje inequívoco de su Iglesia– la ingente labor que tenía por delante.



Y a respaldar este esfuerzo acudió el secretario de Estado vaticano, pero unas polémicas declaraciones del cardenal Bertone en torno a la pederastia, asociando homosexualidad y pedofilia, desdibujaron una visita (6-12 de abril) destinada también a compartir la alegría por el Bicentenario.



Si algo llenó de alegría a Chile en 2010 fue el feliz rescate en octubre de 33 trabajadores de la mina San José tras permanecer 69 días bajo tierra. Las eucaristías semanales en el campamento ‘Esperanza’ y la cercanía a las familias se convirtieron en signos reales de esa presencia silenciosa de la Iglesia chilena junto a sus gentes.



Paz para México



Acompañar a su pueblo en el complejo y peligroso contexto que sufre México es lo que ha tratado de hacer su Iglesia todos estos meses. Con documentos episcopales y proyectos sobre el terreno. Fruto de su última Asamblea Plenaria, los obispos dieron a conocer en febrero una valiente exhortación pastoral (Que en Cristo nuestra paz, México tenga vida digna) en la que reivindican las exigencias irrenunciables de la vida cristiana ante la situación de guerra encubierta que se vive en el país.



Sin cejar en su denuncia de las situaciones de pobreza, inseguridad, violencia, narcotráfico y crimen organizado que se suceden día a día en el país, con un reguero incesante de víctimas, la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) fijó a menudo su atención en las duras condiciones de vida de los migrantes, sometidos a secuestros y extorsiones que, en ciertos casos, concluyen con la muerte, como ocurrió en la masacre cometida por un comando de los Zetas, que el 26 de agosto acabó con las vida de 72 personas camino de la frontera con los Estados Unidos.



Precisamente, diversas instituciones de este país y de México –entre ellas, la Iglesia católica– denunciaron la polémica Ley del Estado de Arizona, dando “vía a la caza del inmigrante”. Y así lo harían saber en una declaración conjunta de la CEM y la Conferencia de Obispos Católicos de EE.UU . En ella, los pastores de ambos lados de la frontera pedían una “reforma migratoria integral”, que no sacrifique la dignidad humana básica y los derechos de los migrantes.



Democracia en peligro



Donde la democracia sí corrió verdadero peligro durante unas horas fue el 30 de septiembre en Ecuador, cuando un grupo de policías retuvo en un hospital al presidente, Rafael Correa. Un intento golpista que encontró la rápida y contundente respuesta de los obispos en forma de Llamado a la serenidad y al diálogo.



Un mensaje que también han venido reiterando en 2010 dos episcopados hermanos: el de Bolivia y el de Venezuela.

En el país presidido por Evo Morales, la Iglesia ha abogado siempre por la conciliación. , si bien el Gobierno y el Episcopado liderado por el cardenal Terrazas han enfrentado sus puntos de vista en varios asuntos. El último, en noviembre, cuando unas declaraciones del arzobispo de Cochabamba, Tito Solari, denunciando el empleo de menores para el tráfico de drogas en la región, soliviantaron al Ejecutivo y desataron una nueva polémica. Felizmente, quedó zanjada poco después.

Cuba y sus presos.
Protagonismo, pero en positivo, ha alcanzado durante 2010 la Iglesia católica en Cuba.
El 19 de mayo, un encuentro de cuatro horas entre el presidente, Raúl Castro, y los arzobispos de La Habana, cardenal Jaime Ortega Alamino, y de Santiago de Cuba, Dionisio García Ibáñez, dio para mucho.

Allí se habló del presente y el futuro del país, del papel de la Iglesia católica y de la situación de los presos políticos. La muerte el 27 de febrero del disidente Orlando Zapata, tras 83 días en huelga de hambre, calificada por la propia Iglesia como “una tragedia para todos”, fue la gota que colmó el vaso y el inicio de una histórica mediación eclesial que se materializaría el 13 de julio con la llegada a España de los primeros excarcelados.
Testigo privilegiado de este clima de entendimiento fue el secretario vaticano para las Relaciones con los Estados, Dominique Mamberti, de visita en la Isla con ocasión del 75º aniversario del establecimiento de relaciones entre Cuba y la Santa Sede, y encargado de inaugurar la X Semana Social organizada por la propia Iglesia.