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viernes, 20 de mayo de 2016

Los obispos de Kenia piden que no se cierre el mayor campo de refugiados del mundo «Cerrar el campo de refugiados de Dadaab, sin duda, tendrá consecuencias no sólo para los cientos de miles de refugiados, sino para toda la región».

(Fides) Tras señalar que «desde hace años Kenia ha estado a la vanguardia en el noble esfuerzo humanitario de acoger a los refugiados de los países vecinos y lejanos», los obispos recuerdan los principios de la Constitución de Kenya (Art. 27, que establece que el Estado no puede realizar ningún tipo de discriminación) y las obligaciones internacionales derivadas de la Convención ONU sobre los refugiados de 1951 y la de la Organización de la Unidad Africana (que en el ínterin se ha convertido en Unión Africana) de 1968, que «obliga al gobierno a proteger a los refugiados durante su permanecer en Kenia, prohíbe toda forma de retorno forzado, y mantiene el carácter civil y humanitario de los campamentos de acogida».


«En consonancia con las obligaciones nacionales e internacionales, así como con las enseñanzas católicas, solicitamos al gobierno que demuestre un compromiso sincero con las necesidades de todos, sin distinción, especialmente de los refugiados» subrayan los prelados.
Si el gobierno de Kenia ha justificado la decisión de cerrar los campamentos por razones de seguridad nacional, los obispos reconocen «las preocupaciones genuinas del gobierno y aprecian la determinación de reforzar la seguridad, pero esto debe hacerse para el cuidado y protección de todos aquellos que viven dentro de las fronteras de Kenia». Además recuerdan otro artículo de la Constitución, el 228, que dice: «hay que perseguir la seguridad nacional, de conformidad con la ley y con pleno respeto de las normas legislativas, democráticas, de los derechos humanos y de las libertades fundamentales».
Después de haber reafirmado su compromiso de cooperar con las autoridades para encontrar «soluciones sostenibles a largo plazo para los refugiados», el episcopado keniata concluye pidiendo al gobierno que reconsidere su decisión y siga el camino del diálogo para «garantizar una repatriación pacífica y voluntaria de los refugiados» que así lo deseen. Mientras tanto se recomienda la re-activación del Departamento de Asuntos de Refugiados

Nota: 
En los últimos veinte años, el bueno de Yariisow prácticamente no ha salido de su ciudad. Aunque tampoco le ha hecho falta. En la actualidad, este somalí que roza la cincuentena reside en una de las metrópolis más pobladas de África. En ella, es posible encontrar de casi todo para aliviar las ansias de comunicación con el exterior de sus habitantes: desde teléfonos móviles de última generación a servicios bancarios, que, aunque alternativos, son eficientes.
Pero que nadie se llame a engaño. Yariisow reside en Dadaab, en el este de Kenia, el mayor campo de refugiados del mundo. Un espacio acotado por la tragedia. Un espacio que, cuando la hambruna azotaba el Cuerno de África, ocupó las portadas de medio mundo pero que, actualmente, tan solo los eventuales secuestros de ciudadanos occidentales vuelven a incluirlo en el horizonte mediático. Aquí fueron apresadas las cooperantes españolas Blanca Thiebaut y Montserrat Serra, liberadas  tras 21 meses de secuestro en Somalia.
Las calamidades de Dadaab son una larga historia que se remonta en el tiempo. En octubre de 1991, tan solo nueve meses después de la caída del dictador somalí Siad Barre, la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados comenzó a instalar los primeros campamentos. La intención original de Naciones Unidas era la creación de tres campamentos con capacidad para 90.000 personas –Ifo, Dagahaley y Hagadera–, pero a día de hoy el centro acoge a cerca de 450.000 almas (630.000 según fuentes extraoficiales), algunas de ellas, refugiados de tercera generación. Es decir, hijos y nietos de refugiados que no han conocido más realidad que estos inmensos campamentos.

Refugio de apátridas y de hostigados por el hambre

«Mi hijo nació en Dadaab y yo llevo casi dos décadas residiendo aquí» –reconoce a ABC Bashir «Fartag»– «¿Volver a Somalia? ¿Marchar hacia Kenia? Éste es el único hogar que conocemos y aquí seremos enterrados».
En los meses más duros de la hambruna de 2011, las tasas de llegada de refugiados superaron las 1.000 personas al día (30.000 en junio, 40.000 en julio y 38.000 en agosto). Así se construyó esta megalópolis de refugiados hostigados por el hambre, la guerra civil y el terrorismo de Somalia.
Los gobiernos somalí y keniano anunciaron el pasado junio el retorno voluntario de 80.000 refugiados, al considerar que la situación política y humanitaria de la región comenzaba a mejorar.
Animaban a otros a seguir el ejemplo. La mayoría de estos refugiados, sin embargo, aseguran no sentirse preparados para volver a su país, tras residir durante decenios en esta «burbuja humanitaria», donde viven familias enteras totalmente desconectadas de su lugar de origen.
Ante la sobrepoblación de Dadaab, el gobierno keniano centra sus esfuerzos en impedir el «efecto llamada» hacia sus fronteras. Es la otra cara de la crisis somalí. La de una población keniana que no entiende por qué su gobierno debe acoger a nuevos refugiados, mientras se muestra incapaz de hacer frente a sus propias catástrofes y tragedias. En la región de Turkana, al norte de Kenia, por ejemplo, el índice de malnutrición era en 2011 del 37%.
Esta metrópolis de campamentos levantada sobre la nada es la tercera «ciudad» keniana más poblada tras Nairobi y Mombasa. Sus inquilinos viven en un claustróbico limbo social, del que no pueden salir si no es por motivos médicos o educativos.
Los refugiados son vistos con animadversión por la población keniana de los pueblos de alrededor, que no ve con buenos ojos la ayuda humanitaria que se les entrega mientras a ellos no se les hace ni caso. Durante la hambruna, los refugiados somalíes (95% de los habitantes de Dadaab) recibían cada quince días 10 kilos de alimentos, pero ellos ni un gramo.

viernes, 18 de septiembre de 2015

El papa Francisco advirtió ayer que nadie puede ignorar las «atrocidades y violaciones de los derechos humanos en Siria e Irak¨

Encuentro sobre la crisis humanitaria en Siria e Irak

Papa Francisco: «¡No abandonen a las víctimas de esta crisis, aun cuando la atención del mundo decaiga!»

El papa Francisco advirtió ayer que nadie puede ignorar las «atrocidades y violaciones de los derechos humanos en Siria e Irak¨, y pidió una solución «no violenta» para los conflictos en esos países. El pontífice destacó la labor que realizan el Líbano, Jordania y Turquía al recibir a los refugiados de esos países. «Por favor: ¡no abandonen a las víctimas de esta crisis, aun cuando la atención del mundo decaiga!», clamó.

(Aica) Al recibir a los participantes del encuentro sobre la crisis humanitaria en Siria e Irak promovido por el Pontificio Consejo Cor Unum, el pontífice también destacó la labor que realizan el Líbano, Jordania y Turquía al recibir a los refugiados de esos países..
«Una de las más grandes tragedias humanitarias de las últimas décadas se debe a las terribles consecuencias que los conflictos en Siria e Irak tienen sobre las poblaciones civiles y el patrimonio cultural. Millones de personas son un Estado de urgente necesidad, obligadas a abandonar sus países de origen», alertó e insistió en destacar: «Líbano, Jordania y Turquía cargan hoy con el peso de millones de refugiados, a los que han acogido con generosidad».

La comunidad internacional, sin respuestas

«Frente a este escenario y a los conflictos que se expanden y perturban de forma inquietante los equilibrios internos y los regionales, la comunidad internacional parece incapaz de encontrar respuestas adecuadas, mientras que los traficantes de armas continúan haciendo sus intereses», agregó.
El papa Francisco dijo que «hoy, a diferencia del pasado, las atrocidades y las inauditas violaciones de los derechos humanos que caracterizan estos conflictos son difundidas por los medios en tiempo real, así capturan la atención del mundo entero», por lo que aseguró: «Nadie puede pretender que no está enterado».
«Todo el mundo está advertido de que esta guerra cae siempre sobre los hombros de los más pobres. Necesitamos encontrar una solución, que nunca debe ser violenta, porque la violencia sólo causa más heridos», sostuvo.
El Papa consideró que, en Siria e Irak, el mal destruye los edificios e infraestructuras, pero sobre todo destruye la conciencia del ser humano. En el nombre de Jesús, que vino al mundo para curar las heridas de la humanidad, la Iglesia se siente llamada a responder al mal con el bien mediante la promoción de un desarrollo humano integral, ocupándose de cada hombre y de todos los hombres».
«Para responder a esta llamada difícil, los católicos deben fortalecer la colaboración intraeclesial y los vínculos de comunión que los unen con las otras comunidades cristianas, buscando también la cooperación con las instituciones internacionales humanitarias y con todos los hombres de buena voluntad», precisó y los animó «a continuar en el camino de la colaboración y el intercambio, trabajando juntos y en sinergia».
«Por favor: ¡no abandonen a las víctimas de esta crisis, aun cuando la atención del mundo decaiga!», clamó.
Por último, Francisco pidió que lleven su mensaje de «profunda solidaridad y cercanía a los que atraviesan por estas pruebas y sufren las trágicas consecuencias de esta crisis. En comunión con ustedes y sus comunidades, rezo incesantemente por la paz y el final de los tormentos y de las injusticias en sus amadas tierras»

miércoles, 3 de diciembre de 2014

La Iglesia protesta contra las devoluciones de inmigrantes en caliente.


El Secretariado de la Comisión Episcopal de Migraciones, Cáritas Española, Justicia y Paz y la Conferencia de Religiosos Españoles (CONFER) han exigido este martes la “retirada inmediata” de la reforma de la Ley de Extranjería que legalizará las llamadas ‘devoluciones en caliente’ de los inmigrantes interceptados en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla.
En un comunicado conjunto, las citadas entidades eclesiales expresan su “enérgico rechazo” a esta iniciativa introducida “a última hora” en el proyecto de Ley de Seguridad Ciudadana mediante una enmienda del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, que, tal y como explican, “pretende legitimar las expulsiones sumarias” en la frontera sur y “criminaliza la pobreza y la movilización social”.
La Comisión de Interior del Congreso de los Diputados aprobó el pasado 25 de noviembre el Dictamen sobre el Proyecto de Ley de Protección de la Seguridad Ciudadana, en el que se recoge una
modificación a la Ley Orgánica de Extranjería que pretende legitimar la devolución sobre la marcha de los inmigrantes a Marruecos.
Para estas organizaciones, “la aceptación de las expulsiones sumarias que representa la aprobación de este Dictamen supondría consolidar legalmente un concepto de ‘frontera’ sinónimo de un territorio donde los derechos humanos están ausentes”, preocupación que, recuerdan, comparten la Comisión Europea y el Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.
“Entendemos que viola derechos humanos, da cobertura legal a una práctica ilegal que se viene constatando desde hace tiempo y no va a aportar soluciones a ninguna de las causas por las que las personas migrantes abandonan sus países de origen para, tras un arduo camino, llegar ante las fronteras de Ceuta y Melilla. En definitiva, sólo se logrará incrementar el sufrimiento de las personas y no se reducirán las llegadas”, dice la Iglesia.
Según detallan, las expulsiones sumarias vulneran además de la Carta Europea de Derechos
Fundamentales, la Convención de Ginebra y el Convenio Europeo de Derechos Humanos; normativas como la directiva de Retorno o el Código de Fronteras Schengen, que establecen la obligatoriedad de una resolución motivada para la denegación de entrada en la que se indiquen los motivos exactos de la misma, así como el derecho a recurrir dicha resolución de forma informada y asesorada.
Por otra parte, recuerdan que la Ley Orgánica de Extranjería “ya cuenta con procedimientos legales para abordar los casos de entradas irregulares en España por puestos no habilitados y que conllevan una serie de garantías para las personas migrantes, como son la asistencia letrada, el derecho a intérprete” y, “aunque insuficiente, la posibilidad de solicitar asilo y refugio e identificar potenciales víctimas de trata”.
“Como ha señalado la Comisión Episcopal de Migraciones en el VII Congreso de Migraciones en el Vaticano, y ha afirmado recientemente el Papa Francisco ante el Parlamento Europeo, ‘Europa será capaz de hacer frente a las problemáticas asociadas a la inmigración si es capaz de proponer con claridad su propia identidad cultural y poner en práctica legislaciones adecuadas que permitan tutelar los derechos de los ciudadanos europeos y de garantizar al mismo tiempo la acogida a los inmigrantes'”, destacan las entidades.
Por todo ello, solicitan que se retire la disposición adicional “y se busque un consenso político en materia de inmigración”. “España debe liderar ese proceso y hacer ver a la Unión Europea que las vallas de Ceuta y Melilla son sólo la consecuencia de una política migratoria europea desenfocada”, afirman.
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Asimismo, piden “diálogo para buscar vías de acceso regulares para quienes no las encuentran nunca y no se vean empujados a dar un salto desesperado” y “solidaridad con quienes buscan la protección del asilo y el refugio huyendo de conflictos, persecuciones y los efectos de una política de cooperación internacional centrada exclusivamente en un modelo económico de crecimiento que propicia el descarte y la expulsión de los ciudadanos de sus países de origen”.
También el informe “Expulsiones en caliente: cuando el Estado actúa al margen de la Ley”, firmado por 16 catedráticos y profesores de Derecho de varias universidades españolas, reitera que las devoluciones en caliente “vulneran frontalmente el ordenamiento jurídico, sin que resulte posible dotarlas de cobertura legal por resultar contrarias a la normativa comunitaria y al derecho internacional”.

miércoles, 19 de febrero de 2014

"La última palabra de la historia no la tienen ni Antíoco, ni Herodes, ni Boleslao, ni Hitler, ni Stalin, ni Mao, ni los grupos de presión que dominan no pocos ámbitos de nuestros estados.

"La última palabra de la historia no la tienen ni Antíoco, ni Herodes, ni Boleslao, ni Hitler, ni Stalin, ni Mao, ni los grupos de presión que dominan no pocos ámbitos de nuestros estados.
La última palabra la tienen el Amor, la Justicia y la Verdad". Fernando Pascual ConoZe.com
Es hermoso, es de almas grandes, vivir con honestidad. Quien asume principios de justicia, quien vive según una ética verdadera, enriquece su existencia, promueve el bien entre los hombres, ofrece al mundo el tesoro de su ejemplo y de su amor. Pero muchos se sienten incómodos ante la honestidad. Por eso, defender los principios éticos lle de su Dios: prefirieron la muerte bajo el tirano Antíoco que la vida en la injusticia (2Mac 7,1-42). El caso de Juan el Bautista nos impresiona profundamente.
No tuvo miedo en decirle al rey Herodes que estaba en pecado grave de adulterio. Por eso sufrió el martirio, y con su sangre testimonió que hay normas que valen para todos, incluso para los tiranos. ... o guardar silencio
El obispo san Estanislao (1058-1079) fue asesinado a los 31 años por haber recriminado al rey Boleslao II de Polonia sus injusticias y pecados. Estanislao tuvo valor, porque sabía que es noble la vida de quien advierte por amor al hermano para que se corrija de sus faltas, mientras que es miserable la vida de quien calla por miedo, para conservar algo de riquezas, para «sobrevivir» un poco más de tiempo en esta tierra pasajera...
En tiempos recientes, millones de bautizados sufrieron el martirio, la cárcel, la pérdida de sus bienes y derechos, por oponerse a gobiernos dictatoriales, como los que nacieron del comunismo, del fascismo y del nacismo. Prefirieron denunciar la injusticia y la inmoralidad de ideologías y gobiernos opresores a vivir cómodamente sometidos a los dictadores de turno.
Todavía hoy son perseguidos miles de católicos. Creer en Cristo y vivir la ética del Evangelio no será nunca fácil. Defender los principios de la justicia social, de la ética matrimonial, del respeto a la vida contra los defensores del aborto o del infanticidio, de la dignidad de los pobres y de los enfermos, será el «motivo» que les hará sufrir la persecución. Tal vez será una persecución sutil (como la que se realiza a través de calumnias y mentiras con la ayuda de algunos medios de comunicación social). En otros casos se tratará de persecuciones descaradas: denuncias ante tribunales, agresiones físicas, arrestos arbitrarios, leyes que impiden a los cristianos manifestar sus propias convicciones en la vida pública. No tienen la última palabra Cristo nos advirtió que seríamos odiados por el mundo. Pero también nos consoló con palabras que sólo pueden venir de Dios: «En el mundo tendréis tribulación. Pero ¡ánimo!: yo he vencido al mundo» (Jn 16,33).
A pesar de la fuerza de quienes quieren ahogar la voz de la Iglesia, de quienes buscan imponer como algo normal comportamientos sexuales, económicos, políticos o individuales que no respetan la verdad sobre el hombre y sobre sus deberes y derechos, la fuerza de nuestros principios prevalecerá. La última palabra de la historia no la tienen ni Antíoco, ni Herodes, ni Boleslao, ni Hitler, ni Stalin, ni Mao, ni los grupos de presión que dominan no pocos ámbitos de nuestros estados. La última palabra la tienen el Amor, la Justicia y la Verdad. Un Amor que, entre nosotros, bautizados, también nos llevará a perdonar a los enemigos y a tender la mano a quienes tanto daño hicieron; y que necesitan, por lo mismo, mucha más misericordia para abrirse a la vida verdadera, al conocimiento de un Dios que es Padre de todos, del santo y del pecador. Que quiere, por lo mismo, que todos los hombres se salven a través del conocimiento de la verdad (1Tm 2,4). Una verdad que tiene nombre e historia, que nació y vivió entre nosotros, que continúa en su Iglesia y, especialmente, en la Eucaristía. Una verdad que se llama Jesucristo, y que sostiene y da fuerzas a los millones de mártires que saben dar, con su vida, testimonio de los auténticos valores del espíritu.

martes, 18 de febrero de 2014

Esta es la pregunta que tertulianos y politicos deben contestar claramente : ¿Debe España abrir sus fronteras a todos los inmigrantes africanos que quieran pasar a nuestro país, sea para quedarse aquí o para ir al resto de Europa?




El arzobispo de Tánger, monseñor Santiago Agrelo, que el pasado mes de diciembre (ABC  18/12/2013 ),  denunciaba que las alambradas equipadas con cuchillas que coronan la valla fronteriza en Ceuta y que se están reinstalando en el mismo área de la valla de Melilla «son síntoma de algo mucho más profundo y más terrible que las cuchillas mismas, la ideología que las sustentan».

En una entrevista (ABC  18/12/2013 ), en la víspera del Día Internacional del Migrante, monseñor Agrelo criticaba el discurso político de España respecto a la inmigración, un «lenguaje que señala al emigrante, al pobre, como un asaltante, un ladrón, un peligro del que hay que defenderse». «De esas palabras está lleno el lenguaje de los políticos y los periodistas; es un lenguaje del ejército, de asalto, como si estuviéramos en una trinchera defendiéndonos de alguien que viene a conquistarnos, pero al otro lado sólo hay gente enferma, pobre y malnutrida», señala.

Este franciscano, natural de la parroquia de Asados, en Rianxo (La Coruña), que rige a los católicos de Tánger desde 2007, reconoce que aunque se retirasen las cuchillas, «el problema de fondo continuaría intacto», porque la situación «humana de desprotección de la vida, de la salud y de su seguridad» de los migrantes y la vulneración así de sus derechos fundamentales, «continuaría tal cual». Por eso, dice que los ciudadanos tienen que «ampliar la visión».

«No se trata sólo de las concertinas, sino de que no se puede supeditar la vida y los derechos de las personas a la seguridad de otras: ellos no son inmigrantes irregulares, son simplemente emigrantes, quienes les hacen irregulares somos nosotros y privar de derechos a hombres mujeres y niños sólo porque nosotros administramos un predicado es profundamente injusto», denuncia. El arzobispo está convencido de que esta situación «sólo se puede resolver desde Europa» puesto que es la UE quien paga a Marruecos para que ejerza «de policía» y controle su frontera sur.

Ahora el mismo Arzobispo de Tanger,  en un texto que ha escrito  en su muro de Facebook  dice :
" Tenemos un problema: con razón o sin ella, 13 TV es una televisión considerada de la Iglesia española. Y es inaceptable que en esa televisión el tema de la inmigración sea tratado sin que alguien autorizado deje meridianamente claro a todo el mundo cuál es la posición de la Iglesia en esa materia.
La línea 'del canal' es antievangélica, por no calificarla simplemente de deshumanizada, y la CEE no puede permitirse que alguien piense que ésa es su manera de ver a los emigrantes y de hacer frente a sus problemas.
Unos 30.000 inmigrantes subsaharianos esperan en territorio marroquí su oportunidad para entrar en Europa, en la mayoría de los casos a través de Ceuta y Melilla.
Hace once días fallecieron al menos 15 inmigrantes al intentar entrar a nado en territorio español. En los días siguientes se ha producido una considerable polémica en España por el comportamiento de la Guardia Civil durante los incidentes".

Vídeos relacionados

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