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viernes, 18 de septiembre de 2015

Parte de la Iglesia catalana apoya a los politicos independetistas catalanes. Se muestra más politica que eclesial.

Germinans germinabit denuncia el hecho

Multitud de templos católicos catalanes exhiben la bandera independentista

Germinans germinabit ha publicado en su web un puzzle de fotos de templos catalanes que exhiben la bandera estelada independentista. Ya en el año 2012 la web publicó la web de cinco iglesias que colgaron la enseña secesionista. En esta ocasión, el número de templos que han tomado esa medida se ha multiplicado.

(Germinans Germinabit) Hace tres años por estas fechas, Germinans Germinabit publicaba un puzzle formado por cinco iglesias catalanas que lucían la bandera independentista, la estelada, en sus campanarios. Esa imagen dio la vuelta al mundo y apareció en cientos de webs y blogs, como una muestra de la politización de la Iglesia catalana, que en una buena parte no oculta sus simpatías con el actual proceso de secesión, una opción que nada tiene que ver con la religión y que divide a los catalanes en dos mitades, algo que parece no importar al clero que cuelga esas banderas o que permite que lo hagan en su nombre.
Es por ello que en este 2015, el año que muchos ven como clave en este proceso, la web ha publicado un nuevo montaje fotográfico, pero en esta ocasión hay bastantes más campanarios, para que todo el mundo pueda ver que son muchas las iglesias catalanas que toman parte en esta batalla política e ignoran esa parte de su feligresía que no está de acuerdo con este proceso.
Es cierto que hay muchas excepciones, párrocos valientes que se han negado a que se colgara esa bandera en sus campanarios y que han sufrido todo tipo de humillaciones y amenazas. También consta a Germinans germinabit que algún buen obispo como Mons. Romà Casanova ha tomado partido personalmente en algunos casos, como por ejemplo en Ripoll, evitando que en su histórica iglesia se pusiera la estelada.

Las fotos de la vergüenza 

viernes, 7 de noviembre de 2014

Mons. Xavier Novell, obispo de Solsona, ha vuelto a ignorar la postura conciliadora y contraria a crear conflicto tomada por consenso por el resto de los obispos catalanes, y se ha manifestado de nuevo crítico con la suspensión del referéndum secesionista en Cataluña y a favor de su insistente derecho a la independencia:

 «Lamenté la primera suspensión y, en su caso, lo volvería a lamentar… estoy convencido de que, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, Cataluña tiene derecho a la autodeterminación».
(InfoCatólica) Según escribe el obispo en su carta semanal, «una parte de Cataluña mira el 9- N con esperanza, la otra con enojo, pero todos con incertidumbre. Una vez más, considero que no puedo hablar hoy de otra cosa».
Y añade:
Lo hago teniendo presente lo que recientemente publicábamos los obispos de Cataluña: « Exhortamos a los católicos y todos aquellos que quieran escucharnos, a examinar cuidadosamente, a la luz de la enseñanza social de la Iglesia, y a decidir con responsabilidad cómo cumplir, si se nos requiere, con nuestros deberes cívicos y democráticos».
Precisamente entre los deberes cívicos y democráticos está el respeto a la legislación y el régimen constitucional que se dieron todos los españoles, catalanes incluidos, en 1978.
Tras recordar la suspensión del referéndum por el Tribunal Constitucional añade que «como ya os conté, estoy convencido de que, a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, Cataluña tiene derecho a la autodeterminación», ignorando el hecho de que Cataluña jamás ha sido una nación independiente y pretendiendo quitar al resto de los españoles su soberanía en relación a la unidad de España.

Ignora lo decidido por el resto de obispos catalanes

Mons. Novell asegura que «lo que pedíamos los obispos -«diálogo y entendimiento entre todas las partes interesadas a fin de lograr soluciones justas y estables, que fomenten la solidaridad y la fraternidad»- , me parece que solo es posible después de una consulta a la ciudadanía. Respeto a los que piensan que se ha de impedir, pero me temo que esta posición no aporta ninguna solución sino que agrava el problema».
Lo cierto es que, tal y como informó InfoCatólica, los obispos catalanes decidieron en su día mantener un perfil prudente, ajeno al enfrentamiento, sin apoyar ni condenar las diferentes tesis sobre el secesionismo y el posible referéndum. El obispo de Solsona ha ignorado en repetidas ocasiones dicho acuerdo para situarse al lado de los secesionistas, ignorando a los fieles católicos catalanes que creen, como dijeron los obispos españoles en un documento de la Conferencia Episcopal Española, que la unidad de España es un bien común y ponerla en peligro unilateralmente es inadmisible:
Poner en peligro la convivencia de los españoles, negando unilateralmente la soberanía de España, sin valorar las graves consecuencias que esta negación podría acarrear no sería prudente ni moralmente aceptable. Pretender unilateralmente alterar este ordenamiento jurídico en función de una determinada voluntad de poder local o de cualquier otro tipo, es inadmisible. Es necesario respetar y tutelar el bien común de una sociedad pluricentenaria”:
(LXXIX Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Española, Instrucción pastoral Valoración moral del terrorismo en España, de sus causas y de sus consecuencias., 31. XII. 2002 91-101, número 35).

viernes, 24 de enero de 2014

Un buen abanderado de la causa nacionalista catalana y las posturas eclesiales ambiguas.

Critica a los obispos españoles por no comprender a Cataluña.

Abad de Montserrat: «no podemos pretender que la moral cristiana se convierta en ley de Estado»

El Abad de Montserrat ha participado este jueves en el ciclo de coloquios Moment Zero, organizado el diario Punt-Avui, que se ha celebrado en El Born Centre Cultura de Barcelona. Durante su intervención ha asegurado que la Conferencia Episcopal Española nunca ha comprendido la realidad nacional de Cataluña, que asegura que es anterior a la formación del actual Estado español. También ha afirmado que los cristianos no deben imponer su visión antropológica a la sociedad: «no podemos pretender que la moral cristiana se convierta en ley de Estado».

    
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(Agencias/InfoCatólica) Sin mencionar explícitamente ninguna ley en concreto, Soler ha defendido que «a la hora de legislar, el Estado lo tiene que hacer siempre de acuerdo con el bien común, sin privilegiar ni discriminar ninguna opción ideológica, ni filosófica, ni religiosa».

Aunque ha defendido la laicidad del Estado, el abad de Montserrat ha dicho que ello «no quiere decir ignorancia entre él (el Estado) y las comunidades creyentes».
Aceptar el hecho religioso

«El Estado y la sociedad en general tienen que aceptar el hecho religioso como una realidad positiva, que puede hacer una buena aportación a la convivencia social y a la maduración de las personas y por tanto tiene que acoger con respeto, sin prejuicios y con mente abierta las propuestas éticas que provienen de las instituciones religiosas y valorarlas según las competencias de cada uno», ha explicado el religioso.

«Se tienen que respetar la presencia pública del hecho religioso y de sus símbolos, siempre que no vulneren o pongan en peligro el bien común», ha puntualizado el abad.

Josep María Soler ha señalado que «creyentes y no creyentes pueden buscar juntos caminos de paz, de justicia, de calidad de la convivencia, de respeto de cada persona y a sus derechos legítimos, de atención a las personas que sufren».

El monje ha pedido a la Iglesia que no tenga miedo a «una laicidad positiva e incluso la tenemos que defender», aunque ha reconocido que «la cultura dominante está alejada en buena parte del cristianismo» y ha propuesto que se «proponga y no se imponga».

El abad ha dicho que aunque «los cristianos tenemos unas convicciones concretas por razones antropológicas, hay que respetar el juego democrático».

«Esto pide que los cristianos -ha comentado- hagamos la propia aportación al debate social sobre los diversos temas para contribuir al diálogo y a la reflexión con vista a una mejor toma de decisiones».

«A veces, sin embargo, las convicciones de los cristianos pueden entrar en contradicción con las leyes de Estado; leyes que, en democracia, algunas veces sólo pueden establecer el mal menor. Evidentemente, en estos casos, los cristianos no podemos pretender imponer nuestra visión antropológica; en una sociedad plural, no podemos pretender que la moral cristiana se convierta en ley de Estado», ha sentenciado.

Objeción de conciencia


A renglón seguido, el abad ha puntualizado que «en el caso de que haya una contradicción flagrante, se podría hacer objeción de conciencia, como ya ocurrió en los primeros siglos del cristianismo, pero se tiene que hacer sin menospreciar a los individuos que en conciencia asumen comportamientos que contradicen la ética cristiana».

Por eso, el religioso benedictino ha pedido a los miembros de la Iglesia «una gran dosis de comprensión hacia las personas concretas, sus ideas y sus problemas» y a los medios de comunicación de titularidad o inspiración cristiana «que se priven de todo clima de agresividad y no manipulen los contenidos informativos de acuerdo con prejuicios o con posiciones ideológicas determinadas».

Cataluña


El abad de Montserrat ha hecho también una reflexión sobre el debate soberanista en Cataluña y ha reprochado a la Conferencia Episcopal Española que «nunca haya comprendido» la realidad catalana y que, «sin entrar nunca a valorar el fondo de las reivindicaciones de la sociedad catalana», haya «ido repitiendo, sin matices, la defensa de la unidad de España como un bien moral que se debe cuidar y mantener».

Josep María Soler se ha mostrado favorable al reconocimiento de «la realidad nacional de Cataluña» que, ha dicho, «es previa a la formación del actual Estado español», y ha pedido abordar la cuestión «con mentalidad abierta y democráticamente dialogante».

lunes, 16 de diciembre de 2013

Església Plural pide a los obispos catalanes que rompan relaciones con la Conferencia Episcopal Española.



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La entidad de católicos de base «Església Plural» ha pedido hoy a los obispos catalanes que «rompan las relaciones institucionales» con la Conferencia Episcopal Española (CEE), después de que el portavoz de esta última haya calificado la consulta soberanista como «inadmisible» e «inmoral». La entidad de católicos de base Església Plural ha considerado en un comunicado que estas declaraciones «implican un punto de no retorno en la relación institucional entre la iglesia española y la catalana».

(Efe/infoCatólica) Según indicó el secretario general de la Conferencia Episcopal Española, José María Gil Tamayo, en unas declaraciones a Servimedia, el acuerdo de partidos catalanes sobre la pregunta y la fecha de la consulta es «moralmente inaceptable» porque pone en peligro la unidad de España, y además resulta «inadmisible que se pretenda alterar unilateralmente el ordenamiento jurídico».
Según Església Plural, «si los obispos de Cataluña no responden con firmeza, claridad y contundencia a esta enésima declaración de los órganos dirigentes del episcopado español, no tendrán ninguna excusa para no ser calificados de cómplices del ataque sistemático que recibe Cataluña desde una parte importante del episcopado español y de sus máximos dirigentes».

La única respuesta posible es la ruptura

Esta misma entidad subraya que, ante las declaraciones de Gil Tamayo, «sólo hay una respuesta posible: la ruptura de relaciones institucionales entre los obispos de Cataluña y la CEE, hasta que no haya una retracción clara, oficial y pública por parte de esta última».
«Hasta entonces -añade Església Plural- nuestros obispos tienen que abandonar todos los organismos de dirección y de trabajo de la CEE y no asistir más a las reuniones de esta institución, además de presentar una queja formal ante la Nunciatura».
Según esta entidad de católicos de base, a sus asociados «no se nos pasa por alto que, después del Gobierno y los partidos políticos españoles, la primera reacción contra el pacto por la consulta ha sido de la Iglesia. ¡Que vergüenza! ¡Qué pena!», indica.
«Los representantes jerárquicos e institucionales de la Conferencia Episcopal Española -añade el comunicado- siempre se han posicionado al lado de la oligarquía dominante en el Estado español en aquellos aspectos que hacen referencia a la identidad de Cataluña, de la Iglesia catalana y también de los derechos sociales y políticos de la ciudadanía de todo el Estado Español».

Falsedades en el nacionalismo catalán.

1- Existe un sustrato étnico catalán
Catalanistas como Prat de la Riba o el historiador Ferran Soldevila, insistían en un sustrato ibérico que compondría el fundamento étnico del pueblo catalán. Pero el historiador Vicens Vives afirma en su «Noticia de Catalunya», publicado en catalán durante el franquismo: «Somos fruto de diversas levaduras y una buena parte del país pertenece a una biología y a una cultura de mestizaje. No remontándonos más allá de la época carolingia sabemos que el núcleo de nuestra población campesina la formaban los «homines undenque vinientes», es decir, «los hombres que venían de cualquier parte».
2-El mal de Cataluña es el centralismo madrileño
Barcelona fue una de las sedes de la Corte de los Reyes Católicos o la ciudad de España donde más cómodo se sintió Carlos I. En ella recibió el título de Emperador. El Arzobispado de Tarragona obtuvo el título de Primado de las Españas y aún lo mantiene compartido con el Primado de Toledo. La construcción de un Estado jacobino en el siglo XIX impidió que el Estado español se forjara al estilo francés. La ausencia de una administración fuerte permitió que Cataluña dedicara sus esfuerzos a enriquecerse e intentar liderar el Gobierno español.

3- Cataluña fue una «nación» gracias a la negativa de Borrell II de rendir pleitesía al rey franco Hugo Capeto
El imperio Carolingio se desmoronaba y le costaba mantener su influencia sobre los Condes de Barcelona. Sin embargo, el Conde Borrell II no proclamó la independencia sino que se sometió en vasallaje al Califato de Córdoba, regido por Alhaquem. Su sucesor, Almanzor, arrasó media Península y de paso Barcelona. Borrell II, atemorizado, pidió ayuda a Hugo Capeto. Debían encontrarse ambos personajes para que Borrell II le rindiera vasallaje, pero ese encuentro nunca se produjo. Los nacionalistas interpretan que aquello fue un acto de independencia. Pero nadie sabe lo que pasó. Los Condes catalanes no tuvieron reparo en casar su descendencia con la aristocracia y la realeza castellana.
4- La Generalitat es originalmente catalana
La Generalitat fue una institución provisional de la Corona de Aragón, instituida en las Cortes de Monzón en 1289. En el Palacio de la Generalitat se puede ver una placa que anuncia que se fundó en Cervera en 1359. Este desfase en el tiempo se refiere a unos acuerdos sobre la composición (provisional) de la Generalitat, concebida como mero órgano recaudador de impuestos. La constitución política de la Generalitat se debe al primer Trastámara que ocupó la Corona de Aragón: Fernando I. Los Trastámara llegaron a ser algo en el Reino de Castilla gracias a los apoyos de Pedro IV de Aragón.
5- Cataluña ha tenido una espiritualidad diferente
El centro espiritual de Cataluña rara vez fue independiente. Gracias a los Reyes Católicos, Montserrat pasó a depender del Monasterio de San Benito el Real de Valladolid, llegando a florecer como nunca. Durante cuatro siglos, hasta las persecuciones del siglo XIX, Montserrat estuvo llevada por mayoritariamente por monjes castellanos. El más famoso fue García Ximénez de Cisneros (hermano del famoso Cardenal) que ahí redactó «El exercitatorio de la vida espiritual».
6- Los catalanes no participaron en la Conquista y el «genocidio» americano
Algunos nacionalistas se empeñan en que sólo gracias a los catalanes se pudo iniciar la conquista de América; otros se quejan de que no se dejó participar a los catalanes. Cataluña participó, a su ritmo, en la conquista de América. Desde el batallón de voluntarios catalanes que participaron en el descubrimiento de California, al Tercio de Miñones catalanes que defendió Buenos Aires del intento de invasión inglesa, hay miles de ejemplos.
7- «Nación» catalana nada tiene que ver con «nación» española
En los dietarios de la ciudad de Barcelona, se recogía en 1492 las celebraciones «más grandes jamás vistas» con motivo de la toma de Granada, en la que participaron numerosos catalanes. En la sublevación de las Alpujarras miles de catalanes participaron en su sofoco. De ellos Don Juan de Austria dijo que eran «los súbditos más leales del Rey de España». La participación catalana fue clave en la Batalla de Lepanto o en el dominio hispano del Mediterráneo. De los 400 primeros legionarios de Millán Astray, 200 provenían de Barcelona; en 1909, Alfonso XIII pidió varias letras para el himno de España al catalán Eduardo Marquina; durante la Guerra de Melilla en 1893, en la que participaron muchos voluntarios catalanes, hubo en Cataluña fervor españolista.
8- Castilla oprimió la lengua catalana y el nacionalismo la salvó
La mayoría de disposiciones legales contra el catalán emanaron de miembros de la masonería. Para ellos el castellano debía ser la lengua modernizadora a imagen del francés que había liquidado buena parte las lenguas que se hablaban en Francia. La lista es inequívoca: el Conde de Aranda, el Conde de Floridablanca, Manuel Godoy, Manuel José Quintana, Mendizábal, Claudio Moyano, OŽDonell, Sagasta o Romanones. No fue Castilla, sino una elite ilustrada, liberal y de izquierdas la que fue generando leyes y decretos para minimizar las otras lenguas españolas. Por el contrario, el falso «renacimiento» del catalán, se logró con la práctica «invención» de una gramática a manos de Pompeyo Fabra.
9- Companys fue un modelo para todos los catalanistas
La memoria histórica de Companys se ha salvado por su trágica muerte que le convirtió en un mártir para los catalanistas. Sin embargo, fue uno de los personajes (en vida) más odiado por los catalanistas más radicales. Un diputado de ERC, durante la II República, Puig y Ferreter, lo define así: «Companys era pequeño, voluble, caprichoso, inseguro y fluctuante, sin ningún pensamiento político, intrigante y sobornador, con pequeños egoísmos de vanidoso y sin escrúpulos para ascender». Otro diputado de ERC, Joan Solé Pla, lo describía así: «Es un enfermo mental, un anormal excitable y con depresiones cíclicas; tiene fobias violentas de envidia y de grandeza violenta». En 1917, al ser elegido concejal por Barcelona, del Partido Radical, Companys obligó al catalanista Carrasco y Formiguera, también elegido concejal a gritar un «Viva España».
10- El fin del catalanismo radical ha sido siempre la independencia
En el primer número de «Alerta», órgano del grupo terrorista Terra Lliure, se dejaba claro que la independencia no era un fin en sí misma, sino un instrumento para construir un Estado socialista. La caída del muro de Berlín borró de un plumazo este hito socialista y la independencia dejó de ser un medio para convertirse en un fin.
( Diario ABC, maría jesús cañizares / barcelona
Día 11/11/2013 ).

Fundamentos del nacimiento y desarrollo del nacionalismo catalán.

Nacimiento y desarrollo del nacionalismo catalán

El siglo XX

 Es a  principios del siglo XX cuando el nacionalismo catalán empezó a tener importancia política con la victoria electoral en 1901 de la Lliga Regionalista, un partido nacionalista conservador. En 1906 el ejército asaltó la redacción de un periódico de tendencia catalanista, lo que desató las iras de todos los nacionalistas. Eso se tradujo en la formación política Solidaridad Catalana, fruto de la coalición de las dos partes del movimiento. En las elecciones de 1907 obtuvo 41 de los 44 escaños del congreso catalán. La Semana Trágica de Barcelona ocasionó la disolución de Solidaridad.

El gobierno conservador de Eduardo Dato aprobó, en 1913, la creación de la Mancomunidad de Cataluña, una especie de gobierno autónomo que englobaba las 4 diputaciones provinciales y que estaba dirigido por líderes de la Lliga. A partir de 1918 fue el partido más importante de Cataluña, aunque nunca consiguió la mayoría de los escaños catalanes en las cortes generales españolas. Su naturaleza conservadora hizo que participase en los últimos gobiernos de la Restauración, y que en 1923 no se opusiera a la dictadura de Primo de Rivera, que sin embargo disolvió la Mancomunidad. Por su parte, la mayoría del proletariado apoyaba el anarquismo, representado por la CNT.

Es poco antes de la dictadura de Primo de Rivera cuando, liderado por Francesc Macià aparece el primer partido independentista catalán, Estat Català. Pasada la dictadura, Estat Català se unió a partidos y organizaciones de izquierdas para constituir Esquerra Republicana de Catalunya, que se convirtió en hegemónico en Cataluña durante la Segunda República. Es este periodo, y tras la proclamación unilateral de una efímera República Catalana, el nacionalismo catalán consigue un Estatuto de autonomía de Cataluña (1932) (que restauró la Generalidad de Cataluña). La victoria franquista en la guerra civil inició una época de represión en contra de cualquier nacionalismo considerado traidor a España.

 A pesar de la falta de libertad empezaron a organizarse huelgas obreras, como las de 1951, 1956, 1971 o 1974, a partir de las cuales la acción fue mayor.

 Poco después, el 20 de noviembre de 1975, murió Francisco Franco, y con su muerte se inició la Transición a la democracia.

 En 1977, a principios de la Transición Española, se reinstituyó la Generalidad de Cataluña con Josep Tarradellas a la cabeza. Tras la redacción de la Constitución Española de 1978, que reconocía a España como un estado con diversas nacionalidades y regiones, y el establecimiento de un gobierno, el 11 de agosto de 1980 Cataluña se convirtió en una autonomía dentro de España. Ese mismo año, las elecciones en Cataluña dieron el poder a Convergència i Unió, liderada por Jordi Pujol, que se mantuvo en el poder hasta el año 2003.

 

Siglo XXI

CiU siguió en el poder hasta su derrota electoral el 16 de noviembre de 2003. La nueva Generalidad pasó a estar formada por el tripartito PSC – ERC – ICV-EUiA con Pasqual Maragall como presidente de la Generalidad.

 A nivel de diputados CiU consigue el mayor número, seguido del PSC, ERC, PP e ICV. El pacto de gobierno, primero de izquierdas desde hacia más de 20 años fue promovido por ERC que gracias a un aumento considerable en sus votos se erige como una de las principales fuerzas políticas de Cataluña, recuperando poco a poco la posición que tenía años atrás.

El día 30 de septiembre del 2005, después de más de dos años de negociaciones, el parlamento catalán aprueba un proyecto de nuevo estatuto de autonomía con una amplia mayoría parlamentaria, logrando así uno de los principales objetivos marcados en el programa del gobierno. Aprobado por el Congreso de los Diputados y el Senado, entró en vigor tras ser refrendado por los catalanes mediante consulta popular. El Partido Popular recurrió ante el Tribunal Constitucional español 187 artículos de dicho Estatuto[cita requerida]. Tras cuatro años de espera, el Tribunal emitió sentencia el 28 de junio de 2010 declarando 14 artículos inconstitucionales, desatando variable rechazo en todos los partidos catalanes con representación parlamentaria a excepción de Ciutadans y el Partido Popular, que se mostró satisfecho con la resolución. A consecuencia de la sentencia, se convocó una manifestación el 10 de julio del 2010 dónde quedó patente un auge del nacionalismo catalán, aun así en las últimas elecciones autonómicas y municipales ERC perdió una considerable cifra de votos que quedaron repartidos en otras alternativas al nacionalismo como pueden ser CiU, CUP o SI.

viernes, 13 de diciembre de 2013

El nacionalismo catalán contra España.

 El Gobierno catalán está actuando como si no existiera un Estado español; no es de extrañar el desprecio de Barack Obama, que ha tardado dos años en atender la petición de Mariano Rajoy de recibirle, o que nos mande un embajador que no sería aceptado jamás por Putin, Merkel, Hollande, ni ningún otro.
Los Gobiernos sucesivos han confundido la delegación de competencias estatales a las autonomías con la disolución del Estado y actúan como bandas de prebendarios, mafias dedicadas a colocar a los suyos a cientos de miles y al expolio a gran escala, lo que ha arruinado a la sociedad civil. La catástrofe económica, política y social provocada por la Transición no tiene precedentes en la Historia de España ni en la de Europa.
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, y los líderes de Esquerra, Iniciativa y la CUP han alcanzado un acuerdo sobre el referéndum, que se celebraría el próximo 9 de noviembre de 2014. '¿Quiere que Cataluña sea un Estado?', es la primera pregunta, con respuesta 'sí' o 'no'. En caso de que la respuesta sea afirmativa, habría una subpregunta:
'¿Quiere que Cataluña sea un Estado independiente?'. Ésta también tendría como respuesta 'sí' o 'no'
Así, se da la opción de que ese Estado sea considerado independiente o no, abriéndose la puerta a que ese Estado sea asociado tras una negociación. De esta forma, Mas satisface tanto al radicalismo de Esquerra, que exigía como condición para apoyar los Presupuestos que la pregunta incluyera la palabra independencia, como a sus socios de Unió, que, liderados por Josep Antoni Duran Lleida, abogan por una 'tercera vía', es decir, la de un ente semejante a Puerto Rico, asociado a un Estado paraguas como Estados Unidos, dejando siempre la puerta abierta para entrar o salir al albur de los aires que puedan correr en el futuro.
Cataluña se asociara a Arabia Saudi, convirtiéndose en la  nueva puerta de invasión musulmana del siglo XXI.
A modo de unos nuevos Teodomiros (1).
Tras el acuerdo con todos los líderes de las fuerzas políticas favorables a la consulta, Artur Mas ha comparecido en el Palacio de la Generalitat y ha presumido de que han acordado "todo lo que se podía acordar". Así, se ha pactado la pregunta, la fecha del referéndum "y el procedimiento que se va a desarrollar".
Aunque se trata de un principio de acuerdo que tienen que ser ratificado por los órganos de gobierno de las formaciones participantes del acuerdo, el jefe del Ejecutivo catalán ha asegurado que "permite cumplir los dos objetivos marcados: que sea un acuerdo muy mayoritario, y por tanto introdujese una pregunta "inclusiva, y al mismo tiempo clara y concreta".
La fecha también es "muy concreta": el 9 de noviembre, y según Mas se trata de la mejor posible para garantizar el éxito del proceso. "Es la que mejor convenía al éxito del proceso democrático", ha insistido, de manera que "habrá tiempo" por tanto para que el Estado español puedan avenirse a un acuerdo con respecto a los marcos legales adecuados para hacer posible el referéndum, "que son muchos", ha indicado Mas.
Chantaje a España.
De esta forma, "ahora hace falta un Estado español atento a la mayoría parlamentaria y política" de Cataluña, que también tiene que estar atento "a un pueblo que quiere votar con libertad de manera absolutamente pacífica y democrática", ha comentado el presidente catalán. En cualquier caso, Mas ha asegurado que "vamos con la mano tendida y esperamos que la respuesta del Estado facilite que el pueblo catalán pueda decidir su futuro". En declaraciones a TV3 recogidas por Europa Press, ha detallado que "aún no se ha empezado a elaborar el censo con nombres y apellidos pero hay un proceso preparado para empezarlo a elaborar".
Hay un equipo de personas que, por encargo de la Generalitat, están trabajando en la elaboración de la consulta, y también ya se trabaja en mecanismos que hagan posible la participación de los catalanes que viven dentro y fuera de Cataluña.
Este equipo está "formándose de manera muy directa" y que la acompañaron a Ortega en el viaje que meses atrás hizo a Quebec (Canadá) para conocer los mecanismos de participación que allí tienen implementados.
Ahora, se encuentran en Ginebra (Suiza), "viendo de qué manera trabajan allí los referéndums", ha concretado Ortega al día siguiente del acuerdo que CiU, ERC, ICV-EUiA y la CUP han alcanzado sobre la fecha y la pregunta de la consulta.

Nota 1.-
Teodomiro (en árabe تدمير Tūdmir) fue un noble visigodo del siglo VIII con un gran patrimonio territorial[1] en en el sureste de la península ibérica, en torno a la actual Región de Murcia,[2] donde probablemente tuvo funciones administrativas durante el final del reino visigodo español.[3] [4] [5]
Con la conquista árabe de España tras el año 711, Teodomiro acordó con Abd al-Aziz ibn Musa, hijo del valí de Ifriqiya, en el pacto de Teodomiro, el respeto de sus propiedades y el de la población cristiana en un territorio en torno a siete ciudades, a cambio de su sumisión a los nuevos gobernantes islámicos. La localización no se conoce con certeza pero estaban ubicadas en el sureste peninsular en un ámbito más amplio que las actuales provincias de Alicante y de Murcia
Después de la derrota visigoda en la batalla de Guadalete, la desaparición del rey Rodrigo y de la aristocracia cortesana, que era al fin y al cabo la responsable de la transmisión del poder regio, el sistema político visigodo se paralizó y la nobleza regional, alejada del núcleo de poder pero que controlaba zonas territoriales más reducidas, como en el caso de Teodomiro, se sometió a los invasores árabes a través de tratados que les garantizaran la posesión de sus propiedades y la continuidad de su autoridad en el ámbito local.[9]
El 5 de abril 713[10] Teodomiro pactó con Abd al-Aziz ibn Musa[11] El Pacto de Teodomiro reconocía a Teodomiro, a cambio de su sumisión,[12] la salvaguarda de sus propiedades y el gobierno en el territorio pactado al sureste de la península, y también procuraba a la población cristiana el respeto de sus vidas y sus familias, de sus propiedades y el culto religioso. Y se les exigía el pago anual de un impuesto personal en dinero (yizia) y otro territorial en especie (jaray), y no colaborar con los enemigos de los musulmanes.[13] [14] [15] [10] De esta forma el nuevo poder musulmán se garantizaba a través de Teodorico de la percepción de los impuestos[16] en una región denominada Tudmir que vendría a ocupar un área algo más amplia que las actuales provincias de Murcia y Alicante.[17] Posteriormente Teodomiro viajó a Bagdad para que su tratado fuera confirmado por el Califa.[18]
Después de la firma del pacto, existe un silencio documental sobre Teodomiro.[1] [19] Se desconoce la fecha de la muerte de Teodomiro y por conjeturas puede establecerse que en el año 743 ya había fallecido.[20] De este modo, no se conoce la duración del Pacto con Abdelaziz, si hasta su muerte, o después, o poco antes de su muerte.[21] El hecho que en 743, el nuevo valí andalusí Abu-l-Jattar al-Husam ibn Dirar al-Kalbi acantonara a las tropas califales egipcias en Tudmir.[22] [23] suponía que los recién establecidos eran los encargados de la recaudación de tributos, lo que parece indicar el cambio del estatuto jurídico de la región,[16] y por ello, que el pacto de Teodomiro ya había llegado a su fin.[24] [25] [26]
En cuanto a su descendencia, existen discrepancias si Atanagildo era hijo suyo. En este sentido, no existe documentalmente una relación de parentesco entre Teodomiro y Atanagildo, sino que lo que figura es el poder económico de Atanagildo. La referencia de Al-Udri al matrimonio de una hija de Teodomiro con un yundí árabe, Abd al-Yabbar ibn Jattab, permite deducir que Teodomiro carecía de descendencia masculina.[27] El patrimonio de la familia de Abd al-Yabbar se constituiría como uno de los más poderosos de la región.[1] [28