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viernes, 8 de noviembre de 2013
Cardenal Sarah: «Aun entre los bautizados hay actualmente una especie de apostasía silenciosa»
(Aica)«Aun entre los bautizados y los discípulos de Cristo hay actualmente una especie de apostasía silenciosa, un rechazo de Dios y de la fe cristiana en la política, en la economía, en la dimensión ética y moral y en la cultura post-moderna occidental». Así lo ha denunciado el cardenal Robert Sarah, presidente del Pontificio Consejo Cor Unum, durante su participación en el encuentro sobre la actividad caritativa de la Iglesia promovido por las Conferencias Episcopales Europeas.
La reunión, que tuvo lugar del 4 al 6 de noviembre en Trieste, Italia. contó con la presencia de cincuenta obispos y responsables de las acciones de caridad de las Conferencias Episcopales de Europa, que abordaron la actividad caritativa de la Iglesia y el papel del obispo, a la luz del Motu proprio del papa Benedicto XVI sobre la naturaleza íntima de la Iglesia.
El purpurado aseguró que «no es posible entender la caridad cristiana, sin tomar en cuenta su estrecho vínculo con la fe en Cristo y entender que fluye de Él, dicen los obispos en un comunicado. El presidente del Consejo Cor Unum, cardenal Sarah, prosiguió su exposición advirtiendo que «involuntariamente respiran con todos sus pulmones doctrinas que van en contra del hombre y que generan nuevas políticas que tienen un efecto de erosión, destrucción, demolición y grave agresión, lentas pero constantes, sobre todo en la persona humana, su vida, su familia, su trabajo y sus relaciones interpersonales. No tenemos ni siquiera el tiempo para vivir, amar, adorar. Este es un desafío excepcional para la Iglesia y para la pastoral de la caridad. La Iglesia, de hecho subrayó el cardenal denuncia también las diferentes formas de las que es víctima la persona humana».
Humanismo sin Dios
«Un humanismo sin Dios», dijo el cardenal Sarah, «al lado de un subjetivismo exacerbado, ideologías que son difundidas por los medios de comunicación y por los grupos extremadamente influyentes y financieramente potentes, se esconden detrás de las apariencias del servicio internacional y actúan incluso en el ambiente eclesial y en nuestras agencias de caridad».
Para la Iglesia, «los valores cristianos que la guían y la identidad eclesial de la actividad caritativa no son negociables, se debe rechazar cualquier ideología que vaya en contra de la enseñanza divina y rechazar categóricamente cualquier apoyo económico o cultural que imponga condiciones ideológicas opuestas a la visión cristiana del hombre».
Que la pastoral no sea mera filantropía
Finalmente el cardenal Sarah pidió a los obispos y delegados responsables de la actividad caritativa de las Conferencias Episcopales Europeas que esta pastoral no se reduzca «a una expresión puramente filantrópica o solidaria».
Nuestra primera tarea, explicó, consiste en «definir correctamente la naturaleza de la actividad caritativa, para no transformarla en una intervención de tipo político, puramente social o humanitaria». A continuación, «nos tenemos que preguntar: ‘¿Qué visión del hombre queremos promover con nuestra acción caritativa?’». «Cuántos practiquen la caridad deben ser testigos creíbles de Cristo», concluyó.
domingo, 4 de septiembre de 2011
Amor desmesurado del padre Ángel por un foco, una cámara televisiva y un micro delante de él.
El Padre Ángel asegura que no hay razón alguna para excluir a las mujeres del órden sacerdotal
El P. Ángel García Rodríguez, conocido como el Padre Ángel, ha concedido una entrevista al diario El País en la que, como es su norma desde hace muchos años sin que ninguna autoridad eclesial le haya sancionado por ello, se ha manifestado en contra del magisterio de la Iglesia Católica. En esta ocasión se ha referido al sacerdocio ordenado de la mujer, del cual cree que no hay razón alguna para impedirlo. El sacerdote asegura además que se cartea con Benedicto XVI, aunque éste nunca le responde.
(El País) El periodista Juan G. Bedoya, especializado en información religiosa, ha entrevistado para el País al P. Ángel. Tras responder a una serie de preguntas sobre la Fundacion Mensajeros de la Paz y la situación política nacional e internacional, el sacerdote asturiano entra en materia eclesial:
- En 2006 apostó usted por que Benedicto XVI admitiría antes de cinco años el sacerdocio femenino, y ya ve.
Estoy a punto de ganar.
- Hombre, no. Este Papa va en la dirección contraria. En la última reforma del llamémoslo código penal del Estado vaticano se han endurecido las penas por ordenar mujeres, casi a la par que el delito de pederastia.
Sí, pero ahí está un cardenal Martini y otros prelados y teólogos que piden lo mismo que yo.
- Son personas marginales, a los que Roma no hace caso. En el episcopado español no hay ni un solo obispo partidario de ordenar mujeres.
Lo que los obispos digan... Viven mirando a Roma, como decía el cardenal Tarancón.
- Decía que los obispos tenían tortícolis de tanto hacerlo. Pero Roma es quien manda
Roma ha cambiado. El Papa también cambió cuando ha llegado al cargo. Pero, sobre todo, sigo creyendo en el Espíritu Santo. En cualquier momento le puede influir. Sé que lo que digo va a molestar como si estuviera cometiendo un sacrilegio, pero no hay ni una sola razón para dejar fuera del sacerdocio a la mujer.
- Lo cierto es que el Papa le va a hacer perder la apuesta.
No crea. Está poniendo los pies en la tierra. No está diciendo ahora lo que afirmó cuando era cardenal. Por ejemplo, lo del sida y los preservativos. Después lo quisieron corregir, pero él zanjó la disputa afirmando que dijo lo que quiso decir. Ha sido valiente.
- Usted acaba de regresar de Bolivia, ya ha ido a Somalia, ha estado varias veces en Haití. Algunos indignados han gritado este agosto que el Papa debería ir a esos lugares, en lugar de pasearse entre ricos y poderosos por Madrid. ¿También lo pide usted?
Ya se lo he pedido. Yo me carteo con el Papa, pero no me contesta. Lo último que le he suplicado es que vaya a Somalia. No creo que pudiera resolver nada, pero el testimonio sería impresionante.
- ¿No le parece injusto decir, como afirman muchos obispos e incluso el Papa, que el Gobierno Zapatero es anticlerical y furibundamente laicista, o que aquí se produjo el siglo pasado la mayor persecución de la historia contra los cristianos?
Sí. Es injusto. Lo he dicho siempre. Este Gobierno nos ha dado todas las facilidades y nos ayuda igual que los anteriores. Acudo a las jornadas de la familia en la plaza de Colón y muchas veces sufro. No estoy afiliado ni al PSOE ni al PP, solo estoy afiliado a mi Iglesia. Pero me siento lleno de turbación porque muchas de las cosas que escucho no se perciben después en la calle.
El P. Ángel García Rodríguez, conocido como el Padre Ángel, ha concedido una entrevista al diario El País en la que, como es su norma desde hace muchos años sin que ninguna autoridad eclesial le haya sancionado por ello, se ha manifestado en contra del magisterio de la Iglesia Católica. En esta ocasión se ha referido al sacerdocio ordenado de la mujer, del cual cree que no hay razón alguna para impedirlo. El sacerdote asegura además que se cartea con Benedicto XVI, aunque éste nunca le responde.
(El País) El periodista Juan G. Bedoya, especializado en información religiosa, ha entrevistado para el País al P. Ángel. Tras responder a una serie de preguntas sobre la Fundacion Mensajeros de la Paz y la situación política nacional e internacional, el sacerdote asturiano entra en materia eclesial:
- En 2006 apostó usted por que Benedicto XVI admitiría antes de cinco años el sacerdocio femenino, y ya ve.
Estoy a punto de ganar.
- Hombre, no. Este Papa va en la dirección contraria. En la última reforma del llamémoslo código penal del Estado vaticano se han endurecido las penas por ordenar mujeres, casi a la par que el delito de pederastia.
Sí, pero ahí está un cardenal Martini y otros prelados y teólogos que piden lo mismo que yo.
- Son personas marginales, a los que Roma no hace caso. En el episcopado español no hay ni un solo obispo partidario de ordenar mujeres.
Lo que los obispos digan... Viven mirando a Roma, como decía el cardenal Tarancón.
- Decía que los obispos tenían tortícolis de tanto hacerlo. Pero Roma es quien manda
Roma ha cambiado. El Papa también cambió cuando ha llegado al cargo. Pero, sobre todo, sigo creyendo en el Espíritu Santo. En cualquier momento le puede influir. Sé que lo que digo va a molestar como si estuviera cometiendo un sacrilegio, pero no hay ni una sola razón para dejar fuera del sacerdocio a la mujer.
- Lo cierto es que el Papa le va a hacer perder la apuesta.
No crea. Está poniendo los pies en la tierra. No está diciendo ahora lo que afirmó cuando era cardenal. Por ejemplo, lo del sida y los preservativos. Después lo quisieron corregir, pero él zanjó la disputa afirmando que dijo lo que quiso decir. Ha sido valiente.
- Usted acaba de regresar de Bolivia, ya ha ido a Somalia, ha estado varias veces en Haití. Algunos indignados han gritado este agosto que el Papa debería ir a esos lugares, en lugar de pasearse entre ricos y poderosos por Madrid. ¿También lo pide usted?
Ya se lo he pedido. Yo me carteo con el Papa, pero no me contesta. Lo último que le he suplicado es que vaya a Somalia. No creo que pudiera resolver nada, pero el testimonio sería impresionante.
- ¿No le parece injusto decir, como afirman muchos obispos e incluso el Papa, que el Gobierno Zapatero es anticlerical y furibundamente laicista, o que aquí se produjo el siglo pasado la mayor persecución de la historia contra los cristianos?
Sí. Es injusto. Lo he dicho siempre. Este Gobierno nos ha dado todas las facilidades y nos ayuda igual que los anteriores. Acudo a las jornadas de la familia en la plaza de Colón y muchas veces sufro. No estoy afiliado ni al PSOE ni al PP, solo estoy afiliado a mi Iglesia. Pero me siento lleno de turbación porque muchas de las cosas que escucho no se perciben después en la calle.
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