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domingo, 25 de enero de 2015

A todos nos preocupa la santidad de los sacerdotes y tambien de los Obispos. Obispos que actuen desde la santidad y no desde opciones muy parecidas a las de los politicos.

Mons. Juan José Asenjo (Sigüenza, Guadalajara, 1945) cinco años al frente de la Archidiócesis de Sevilla.  El prelado ha concedido una entrevista a Ana Capote que reproduce la agencia SIC, de la Conferencia Episcopal Española.

(SIC) Don Juan José no escatima elogios a la labor social de la Iglesia, sobre todo de cara a los más afectados por la crisis económica, y reitera su gratitud a las hermandades y cofradías por su papel de contrapeso a la secularización de la sociedad.

¿Cuál es su mejor recuerdo de estos cinco años al frente de la Archidiócesis de Sevilla?

Recuerdo con mucho cariño y doy gracias a Dios por las cosas que hemos ido haciendo a lo largo de estos años. Me refiero a las renovaciones de los equipos de la Curia, del Seminario, del Centro de Estudios Teológicos o la instauración del Instituto Superior de Ciencias Religiosas.
Esta institución está dando un juego extraordinario en la formación de nuestros laicos, que son en estos momentos y siempre una verdadera prioridad. Además, están las Misiones Populares, la Visita Pastoral que está llevando a cabo el señor obispo auxiliar, y la respuesta que nuestra Iglesia diocesana está dando al drama de la pobreza como consecuencia de la crisis económica. Yo creo que estos son los logros, y luego la vida ordinaria, lo que podríamos llamar la pastoral ordinaria.

¿Qué temas ocupan o preocupan ahora al arzobispo?

Me ocupa y preocupa, en primer lugar, la santidad de los sacerdotes. Dios quiere que cada día sean más generosos, más fervorosos, más santos, más entregados, con un corazón cada día más apostólico. Me preocupan también las vocaciones, y necesitamos tanto chicos como chicas. No solamente chicos en el seminario, sino también chicas para las congregaciones religiosas femeninas. Gracias a Dios nuestra diócesis va teniendo los sacerdotes necesarios, pero sería bueno también que compartiéramos los dones que el Señor nos está regalando con otras iglesias lejanas o cercanas mucho más necesitadas que nosotros. Por eso necesitamos vocaciones, necesitamos que nuestro Señor toque el corazón de nuestros jóvenes para que sean muchos los que estén dispuestos a ofrendarles la vida en el servicio a la Iglesia, en el servicio a la evangelización, en el anuncio del Evangelio y en el servicio a los hermanos. Y necesitamos también pedir al Señor la perseverancia de nuestros seminaristas.

Parece evidente que esta ha sido una de sus prioridades desde que llegó a Sevilla.

Necesitamos sacerdotes fervorosos, centrados, alegres, apóstoles de la renovación espiritual y apostólica de nuestra diócesis. Por eso para mí en estos momentos, los sacerdotes y el seminario son una verdadera prioridad.

¿Qué valor destacaría de la vida espiritual y religiosa de los sevillanos?

He encontrado en Sevilla laicos de una calidad cristiana extraordinaria, como seguramente no los había conocido antes. Aquí hay unas minorías laicales de mucho compromiso, muy buena formación, mucho vigor espiritual y apostólico. Y es importante tener presente el mundo de las hermandades y cofradías, que sin duda están siendo un freno, un antídoto contra la secularización de la sociedad, que en esta tierra es mucho menos intensa que en la tierra de la que yo procedo. Ha tomado posesión el nuevo obispo de Segovia, y se ha encontrado con un seminarista… Un seminarista hay en mi diócesis de origen de SigüenzaGuadalajara. Aquí tenemos este año 63 seminaristas, un dato para dar gracias a Dios y seguir cultivando este sector importante en la pastoral vocacional.

Este es uno de los argumentos que más le hemos escuchado desde que llegó a Sevilla.

Un obispo responsable y en sus cabales no puede situarse ni de frente ni de espalda a las hermandades. Tiene que acompañarlas y también corregirlas, porque hay cosas que purificar. Pero tiene que estar agradecido a las hermandades, que son un don de Dios para nuestra diócesis.

No queda más remedio que hablar de la crisis económica ¿Cómo responde la Archidiócesis a toda la problemática que se deriva de ella?

Creo que estamos respondiendo de una forma ejemplar. Yo me siento satisfecho y orgulloso de la respuesta que nuestra Iglesia está dando a tanta pobreza, tanto dolor, a tanto sufrimiento de tantas personas en nuestros barrios y en nuestros pueblos. Cáritas Diocesana está haciendo un esfuerzo gigantesco, como las caritas parroquiales, las parroquias, religiosas y religiosos que tienen múltiples obras sociales sobre todo en varios periféricos, y las hermandades y cofradías, están gastando cantidades ingentes en socorrer a los pobres y a los que sufren. Estoy seguro de que si no fuera por la Iglesia, toda esta realidad, las situaciones de nuestros barrios, de tantos hermanos y hermanas nuestros, sería mucho peor, muchos de ellos no podrían comer.

Una de las novedades de este curso ha sido el Directorio de Iniciación Cristiana ¿Era necesario?

Sí, era necesario. La vida de la Iglesia a veces avanza con una velocidad de vértigo, y el anterior tenía ya veinticinco años. Era necesario renovarlo para adaptarnos a situaciones concretas que han ido surgiendo a lo largo de estos años. Lo importante es que la diócesis tome conciencia de la importancia que tiene la iniciación cristiana -que abarca tres sacramentos: bautismo, eucaristía y confirmación- para que aprovechemos la recepción o administración de estos sacramentos para iniciar en la fe a niños y jóvenes. Yo estoy contento con el resultado y quisiera que, poco a poco sobre todo el espíritu del directorio y también los aspectos normativos, tomaran cuerpo en la vida de nuestra diócesis.

Volviendo sobre las vocaciones, ¿cómo valora el trabajo de la pastoral vocacional, en general, y en particular la andadura del Seminario Menor?

Estoy contento con el Seminario Menor, donde tenemos a dos sacerdotes muy buenos muy generosos, y muy entregados. Y tenemos un grupito de niños que apuntan señales inequívocas de vocación, gérmenes de vocación. Este año hay solamente nueve niños, pero el año anterior pasamos nada más y nada menos que cinco alumnos del Menor al Mayor. Solo eso ya justificaría la creación del Seminario Menor. El hecho es que en otras diócesis que tienen seminarios menores no pasa ni uno al Seminario Mayor, y se admiran de que en Sevilla pasen seminaristas del Menor al Mayor, cosa que me alegra mucho y por lo que agradezco el esfuerzo de los formadores. En cuanto a la pastoral vocacional quiero decir que no es compromiso, obligación del arzobispo ni del obispo auxiliar, o de los sacerdotes que tenemos designados para estas funciones pastorales. Esto es obra de la comunidad cristiana, de los padres y madres de familia que tendrían que considerar como un privilegio, como un honor, que el Señor lleve a alguno de sus hijos. También de los educadores, especialmente los profesores de Religión, los catequistas y todos los que hacen de mediadores entre Dios nuestro Señor y nuestros niños y jóvenes. Dios quiera que en nuestra diócesis la pastoral vocacional vaya adquiriendo fuerza y consistencia. Tengo la impresión de que el año que viene va a ser un año bueno desde el punto de vista de los ingresos en los Seminarios Mayor y Menor, gracias a la acción y al compromiso de tanta gente buena.

Ha mencionado a los profesores de Religión ¿Qué solución atisba para la problemática que afecta a este colectivo?

-Pues me gustaría que encontráramos una solución para la asignatura de Religión en Andalucía con lo que respecta al horario. Evidentemente, cuarenta y cinco minutos es muy poca cosa, casi es cumplir y mentir… ¡Qué menos que hora y media a la semana! Lo exige el sentido común, lo exige también la voluntad de tantos padres -el ochenta y siete por ciento de los padres piden Religión para sus hijos en Primaria-, lo exigen también los acuerdos Iglesia-Estado que son de obligado cumplimiento también para las comunidades autónomas. Estos acuerdos tienen rango de ley orgánica, es un pacto internacional entre la Santa Sede y el Estado Español, y ahí se dice que la asignatura de Religión se tratará y considerará en condiciones de igualdad con las demás asignaturas fundamentales. Dios quiera que se encuentre una fórmula por parte de la Consejería de Cultura de nuestra Junta de Andalucía, para homologar la asignatura de Religión con la impartición que tiene lugar en otras comunidades autónomas: la hora y media. Hay otro aspecto que además es importante, al reducir a la mitad el tiempo dedicado a la asignatura de Religión. Esto va a conllevar el paro en una cantidad enorme de profesores, aspecto urgente que a las autoridades educativas de Andalucía tendrían que considerar.

¿Qué expectativa tiene de lo que pueda suceder en el próximo sínodo general sobre la familia?

He seguido con interés el sínodo extraordinario celebrado el pasado octubre donde se han puesto sobre la mesa toda la problemática de este flanco de la vida de la Iglesia que es la familia y el matrimonio. Yo espero que en el próximo Sínodo la Iglesia ratifique la doctrina de siempre sobre el matrimonio y la familia, si bien puede haber indicaciones nuevas a la hora de afrontar los desafíos que las familias sufren en estos momentos, pero estoy seguro de que no se va a hacer tabla rasa de la gran tradición de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia.

¿Un deseo del arzobispo para el año 2015?

Que lo comencemos de la mano de la Virgen. El uno de enero es la fiesta de Santa María Madre de Dios y no hay mejor compañía que la de la Virgen. Deseo a todos los diocesanos que inicien el año nuevo de la mano de Nuestra Señora y que traten de edificar su vida sobre la roca viva, sobre la roca firme, que no se contenten simplemente con sucedáneos, que busquen la roca fundamental que es Cristo, la piedra de la Iglesia, el que da consistencia, firmeza, y estabilidad a nuestra vida.

martes, 11 de noviembre de 2014

El sacerdote madrileño Pablo D’Ors, recientemente nombrado consejero del Pontificio Consejo de la Cultura (PCC) ha mostrado su apoyo a la ordenación de mujeres como presbíteras en el diario italiano La Reppublica

(The Irish Times) El sacerdote trata el asunto en La Reppublica: «¿Que si estoy a favor (de la ordenación de mujeres? Absolutamente, y no soy el único. El argumento de que las mujeres no pueden convertirse en sacerdotes poruqe Jesús era un hombre y porque solo eligió hombres (como apóstoles) es muy débil. Eso es una cuestión cultural, no metafísica»
Don Pablo asegura que «ha llegado el momento de recorrer otros caminos... es necesario un cambio», porque negar a las mujeres el acceso al sacerdocio representa «una discriminación inaceptable».
El presbítero explica que para preparar su informe para el PCC, ha hablado con muchas mujeres, cristianos y no cristianos por igual, de diferentes estratos sociales, y «todos, salvo uno» estaban a favor de la ordenación de mujeres.
Al mismo tiempo reconoce que hay muchos en la iglesia, sacerdotes y laicos, que se oponen a esta medida, porque, según su opinión, las «cosas nuevas» siempre asustan a la gente. Sin embargo, argumentó que sería un «pecado» resistirse a este cambio porque «la vida es una continua evolución».
Preguntado por las declaraciones del P. Pablo d`Ors, el portavoz de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, sj, ha declarado a The Irish Times que no tiene nada que comentar.
D. Pablo d`Ors ha sido «profesor y crítico de teatro y de estética y, desde hace años, dirige el proyecto de `Buscadores de la Montaña´, para profundizar en la dimensión contemplativa de la vida cristiana e iniciar y acompañar a otros en la aventura de la interioridad. Es sacerdote católico, discípulo zen y escritor».

Magisterio de la Iglesia

La Iglesia Católica ha zanjado definitivamente cualquier posibilidad de ordenar mujeres como presbíteras. Así lo hizo San Juan Pablo II, Papa, en su Carta Apostólica Ordinatio Sacerdotalis, que concluyó de la siguiente manera:
Por tanto, con el fin de alejar toda duda sobre una cuestión de gran importancia, que atañe a la misma constitución divina de la Iglesia, en virtud de mi ministerio de confirmar en la fe a los hermanos (cf. Lc 22,32), declaro que la Iglesia no tiene en modo alguno la facultad de conferir la ordenación sacerdotal a las mujeres, y que este dictamen debe ser considerado como definitivo por todos los fieles de la Iglesia.
El papa Francisco se ha manifestado en algunas ocasiones en el mismo sentido, asegurando que la cuestión está cerrada.

(Información de Infocatolica).

domingo, 13 de febrero de 2011

Benedicto XVI: Las vocaciones sacerdotales son un signo de la vitalidad de una comunidad cristiana.

¿Cuál es el lugar del sacerdocio ordenado en la vida de la iglesia?, ¿Cuál es el lugar de la vida común en la experiencia sacerdotal? Con estas dos preguntas, el Papa Benedicto XVI ha comenzado su discurso a los sacerdotes y seminaristas de la Fraternidad San Carlos, nacida del Movimiento de Comunión y Liberación, a quienes ha recibido con motivo del vigésimo quinto aniversario de su fundación.
Al iniciar su discurso el Santo Padre ha saludado al fundador y superior general Mons. Massimo Camisasca, el arzobispo de la Madre de Dios de Moscú, Mons. Paolo Pezzi, y a Don Julián Carrón, presidente de la Fraternidad de Comunión y Liberación y ha puesto de relieve los frutos y las raíces de la obra de la Fraternidad de San Carlos, pero en particular, la memoria de su larga amistad con Mons. Luigi Giussani quien testimonia la fecundidad de su carisma.
Haciendo referencia al Concilio Vaticano II, el Santo Padre ha recordado que el “sacerdocio cristiano no es un fin en sí mismo” sino que es querido por Jesús en función del nacimiento y de la vida de la Iglesia. La gloria y la alegría del sacerdocio es servir a Cristo y su Cuerpo místico, y eso “representa una vocación bellísima y singular dentro de la Iglesia”.




"La presencia de las vocaciones sacerdotales es un signo seguro de la verdad y de la vitalidad de una comunidad cristiana. De hecho, Dios llama siempre, también al sacerdocio; no hay crecimiento verdadero y fecundo en la Iglesia sin una verdadera presencia sacerdotal que la sostenga y alimente".
Benedicto XVI ha agradecido la gran energía de aquellos que se dedican a la formación de los sacerdotes y a la reforma de la vida sacerdotal, sin embargo, ha advertido sobre la necesidad de renovación del sacerdocio encontrando en la vida de Jesús las formas más esenciales de su propio ser.
"Los distintos caminos posibles de esta renovación no pueden olvidar algunos elementos fundamentales. Ante todo, una educación profunda en la meditación y la oración, vividas como un diálogo con el Señor resucitado en su Iglesia. En segundo lugar, un estudio de la teología que permita encontrar las verdades cristianas en la forma de una síntesis relacionada con la vida de la persona y la comunidad: sólo una mirada sapiente puede, en efecto, valorizar la fuerza que posee la fe de iluminar la vida y el mundo, conduciendo continuamente a Cristo, Creador y Salvador".

“La Fraternidad San Carlos subrayó durante su breve pero intensa historia el valor de la vida común” -ha dicho el Papa- añadiendo que él también en más de una oportunidad, antes y después de su llamada a la sede de Pedro, había hablado de la importancia de que los sacerdotes no vivan aislados en cualquier parte, sino que estén juntos en pequeñas comunidades, se sostengan mutuamente, y realicen así su experiencia de estar juntos en su servicio a Cristo.

"Están bajo nuestra mirada las urgencias de este momento. Pienso por ejemplo a la carencia de sacerdotes. Ante todo, la vida común no es una estrategia para responder a estas necesidades. Ésta no es ni siquiera, de por sí, sólo una forma de ayuda frente a la soledad y la debilidad del hombre. Todo esto ciertamente puede ser, pero sólo si la vida fraterna es concebida y vivida como camino para sumergirse en la realidad de la comunión".

El Papa ha agregado que la vida común de los sacerdotes, es en efecto, expresión del don de Cristo que es la Iglesia, por lo tanto ésta expresa una ayuda que Cristo da a su existencia llamándolos a través de los hermanos, a una configuración cada vez más profunda en su persona. “Vivir con otros -ha afirmado el Santo Padre- significa aceptar la necesidad de la propia y continua conversión, y sobre todo, descubrir la belleza de tal camino, la alegría de la humildad, de la penitencia, pero también de la conversación, del perdón y del sostén mutuos”

Al subrayar que nadie puede asumir la fuerza regeneradora de la vida común sin la oración, sin mirar a la experiencia y a la enseñanza de los santos, en particular de los Padres de la Iglesia, sin una vida sacramental vivida con fidelidad y sin entrar en diálogo con Dios, el Papa les ha dicho que es necesario estar con Jesús para poder estar con los demás.

"Es este el corazón de la misión. En compañía de Cristo y de los hermanos cada sacerdote puede encontrar las energías necesarias para hacerse cargo de los hombres, para hacerse cargo de las necesidades espirituales y materiales que encuentra, para enseñar con palabras cada vez más nuevas, dictadas por el amor, las verdades eternas de la fe de la cual tienen tanta sed también nuestros contemporáneos".

sábado, 12 de febrero de 2011

Aumenta el clero diocesano y desciende el religioso.

(Efe) El número de sacerdotes católicos en el mundo aumentó un 1,4 por ciento en 2009 hasta alcanzar los 410.593, según datos del Anuario Estadístico de la Iglesia conocidos hoy. La mayor parte de esos sacerdotes son europeos (46,5 por ciento), seguidos de los americanos (29,9 por ciento), asiáticos (13,5 por ciento), africanos (8,9 por ciento) y de Oceanía (1,2 por ciento).
El Anuario Estadístico de la Iglesia recoge los datos de todos los segmentos de la Iglesia Católica dedicados al apostolado y la evangelización en los diferentes países del mundo. También existe el “Anuario Pontificio”, que recoge los datos de todas las diócesis del mundo, y privilegia nombres y biografías.

lunes, 14 de junio de 2010

RESPUESTAS DEL PAPA A LOS SACERDOTES EN LA VIGILIA DE ORACION

CIUDAD DEL VATICANO, 12 JUN 2010 (VIS).-Benedicto XVI respondió a las preguntas de cinco sacerdotes de cada uno de los continentes durante la vigilia de oración celebrada en la Plaza de San Pedro el pasado jueves por la noche. Ofrecemos una amplia síntesis de ellas.



Un sacerdote brasileño preguntó cómo afrontar las dificultades que encuentran los párrocos en su ministerio. El Papa reconoció que "hoy en día es muy difícil ser párroco, sobre todo en los países de la antigua cristiandad. Las parroquias son cada vez más extensas: es imposible conocer a todos, es imposible cumplir todos los deberes que se esperan de un párroco". A este respecto, el Papa subrayó la importancia de que "los fieles vean en el sacerdote no solo a uno que trabaja y después es libre y vive solo para sí mismo, sino que es un hombre apasionado de Cristo. (...) Llenarse de la alegría del Evangelio con todo nuestro ser es la primera condición", a la que se añaden "tres prioridades fundamentales: la Eucaristía y los sacramentos, (...) el anuncio de la Palabra, y (...) la cáritas, el amor de Cristo". Además "una prioridad muy importante es la relación personal con Cristo. (...) La oración no es algo marginal: rezar es algo propio del sacerdote, también como representante del pueblo que no sabe orar o no encuentra tiempo para orar. La oración personal, sobre todo la Oración de las Horas, es alimento esencial para nuestra alma, para toda nuestra acción".



Un presbítero de Costa de Marfl preguntó cómo evitar la fractura entre teología y doctrina y tratar de que el "estudio no sea todo académico, sino que alimente la espiritualidad". Benedicto XVI reconoció la existencia de "un abuso de la teología que es arrogancia de la razón y no alimenta la fe, sino que oculta la presencia de Dios en el mundo. Pero, existe una teología que quiere conocer más por amor de la persona amada. (...) Esta es la verdadera teología, que viene del amor de Dios, de Cristo, y quiere entrar más profundamente en comunión con Cristo". El Papa exhortó a los teólogos a "ser valientes, (...) a no temer al fantasma de la ciencia, (...) a no someterse a todas las hipótesis del momento, sino a pensar realmente a partir de la gran fe de la Iglesia, que está presente en todos los tiempos y nos abre el acceso a la verdad. (...) La formación es muy importante. Pero debemos ser también críticos: el criterio de la fe es el criterio con el que hay que ver también a los teólogos y las teologías. (...) El Catecismo de la Iglesia Católica es la síntesis de nuestra fe y es realmente el criterio desde el que se puede determinar si una teología es aceptable o no".



Otro sacerdote pidió al Papa que hablara sobre "la profundidad y el sentido auténtico del celibato eclesiástico, también frente a las críticas mundanas a este don". El Santo Padre dijo que "un gran problema del cristianismo en el mundo de hoy es que ya no se piensa en el futuro de Dios: parece suficiente solo el presente de este mundo. (...) Así se cierran las puertas a la verdadera grandeza de nuestra existencia. El sentido del celibato como anticipación del futuro es precisamente abrir estas puertas, (...) mostrar la realidad del futuro que tenemos que vivir como presente. Dar, por tanto, así testimonio de la fe: creemos realmente que Dios existe, que podemos fundar nuestra vida en Cristo, en la vida futura". En cuanto a las críticas del mundo, el pontífice dijo que "para el mundo agnóstico, (...) el celibato es un gran escándalo, porque muestra precisamente que Dios es considerado y vivido como realidad. (...) El celibato es un "sí" definitivo, un dejarse agarrar por la mano de Dios, entregarse en las manos del Señor, en su "yo", y por tanto se trata de un acto de fidelidad y confianza, un acto que supone también la fidelidad del matrimonio, (...) que es la forma bíblica, natural de ser hombre y mujer, fundamento de la gran cultura cristiana y de las grandes culturas del mundo. Si desaparece se destruye la raíz de nuestra cultura. Por eso, el celibato confirma el "sí" del matrimonio con su "sí" al mundo futuro. Y de esta manera queremos hacer presente este escándalo de una fe que pone toda su existencia en Dios. (...) Pidamos al Señor que nos ayude a liberarnos de los escándalos secundarios, para que haga presente el gran escándalo de nuestra fe: la confianza, la fuerza de nuestra vida, que se funda en Dios y en Jesucristo".



La cuarta pregunta fue cómo vivir la centralidad de la Eucaristía y el culto con dignidad, sin caer en el clericalismo y alejarse de la realidad. Recordando a San Agustín, Benedicto XVI señaló que "el sacrificio de los cristianos es estar unidos por el amor de Cristo en la unidad del único cuerpo de Cristo: salir de nosotros mismos, dejarse atraer por la comunión del único pan y del único Cuerpo para entrar en la gran aventura del amor de Dios. Así debemos celebrar, vivir, meditar siempre la Eucaristía, como escuela de la liberación de mi "yo". (...) La Eucaristía es lo contrario del clericalismo, del cerrarse en sí mismos. (...) Vivir la Eucaristía en su sentido original, en su verdadera profundidad, es una escuela de vida y la protección más segura contra toda tentación de clericalismo".



Por último, otro sacerdote preguntó al Papa qué se puede hacer para contrarrestar la escasez de vocaciones. "Existe la gran tentación -respondió el Santo Padre- de transformar el sacerdocio, el sacramento de Cristo, en una profesión normal que tiene su horario; como cualquier otra vocación, haciéndolo accesible y fácil. Pero esta es una tentación que no resuelve el problema. (...) Como nos enseña el Señor, debemos rezar a Dios, llamar a la puerta, al corazón de Dios para que nos dé las vocaciones; rezar con gran insistencia, con gran determinación, con gran convicción, porque Dios no se cierra a una oración insistente, permanente, confiada, a pesar de que deja hacer, espera (...) más allá de los tiempos que habíamos previsto". Además, "cada uno debería hacer lo posible para vivir el sacerdocio de manera convincente. (...) Después, invitar a la oración, a tener esta humildad, esta confianza de hablar con Dios con fuerza, con decisión. Y tener la valentía de hablar con los jóvenes si pueden pensar que Dios los llama, (...) y, sobre todo, ayudarles a encontrar un contexto vital en el que puedan vivir su vocación".

AC/ VIS 20100614 (1100)

miércoles, 9 de junio de 2010

Concluye el Año sacerdotal.

En Roma y hasta el 11 de junio como conclusión del Año Sacerdotal

Nueve mil presbíteros participan desde hoy en el mayor encuentro sacerdotal de la historia
Alrededor de nueve mil sacerdotes participan en el Encuentro Internacional que comienza hoy en Roma mañana y que durará hasta el 11 de junio como conclusión del Año Sacerdotal, convocado por el Papa Benedicto XVI por el 150° aniversario del dies natalis de Juan María Vianney, el santo patrón de todos los párrocos del mundo, que en esta ocasión será proclamado por el Papa «patrono de todos los sacerdotes del mundo». Será, de largo, la mayor reunión de sacerdotes de la historia y se ha escogido como lema «Fidelidad de Cristo, Fidelidad del Sacerdote».

09/06/10 8:16 AM | Imprimir | Enviar

(Zenit) El acontecimiento, promovido por la Congregación para el Clero y confiado en su organización técnico-logística a la Opera Romana Pellegrinaggi, se pone en continuidad con los encuentros internacionales del clero precedentes que, entre 1996 y 2004, han tenido lugar en Fátima (Portugal), Yamoussoukro (Costa de Marfil), Guadalupe (México), Nazaret, Belén y Jerusalén (Tierra Santa), Roma (con ocasión del gran jubileo del 2000) y, finalmente, Malta.

El Encuentro Internacional de los Sacerdotes vuelve de nuevo a Roma, corazón de la cristiandad, con el tema “Fidelidad de Cristo, Fidelidad del Sacerdote” que promete convertirse en la reunión de sacerdotes más numerosa que se haya realizado nunca, además del acontecimiento eclesial más numeroso del año actual.

La capital se prepara para acoger a nueve mil sacerdotes procedentes de 19 países, empezando por el Alcalde de Roma, Gianni Alemanno, que acogerá una delegación mañana viernes a las 15,30 h. en la Sala Pietro da Cortona de los Museos Capitolinos.

Los lugares de celebración de estos “tres días sacerdotales” son las basílicas de San Pablo Extramuros, la de San Juan de Letrán y la de San Pedro.

Mañana y pasado, las basílicas de San Pablo Extramuros y la de San Juan de Letrán, unidas por videoconferencia, acogerán la meditación de la mañana, a la que seguirán la adoración eucarística y la Santa Misa.

La tarde del 10 a las 20,30 h tendrá lugar una vigilia en la Plaza de San Pedro con la presencia del Santo Padre, que el día después, a las 9,30, de nuevo en la Plaza, presidirá la Misa conclusiva del Encuentro, concelebrada con los sacerdotes.

Inmediatamente después de la Misa, la Opera Romana Pellegrinaggi cerrará el encuentro sacerdotal con un momento de encuentro en el Castel Sant'Angelo.

También seminaristas
El encuentro está abierto no sólo a los religiosos, sino también a los seminaristas, a los diáconos permanentes, a las religiosas y a los laicos que trabajan en sostener a los sacerdotes en sus comunidades parroquiales, así como la ciudadanía en general, que podrá participar en los encuentros de la Plaza de San Pedro.

En estos días están previstas algunas iniciativas promovidas por movimientos y otros organismos eclesiales, coordinados por la Congregación para el Clero. Entre ellas, hoy tuvo lugar un retiro, en la Basílica de San Juan de Letrán, de la Renovación Carismática Católica (ICCRS), así como un congreso en el Ateneo Pontificio Regina Apostolorum, propuesto por el Instituto Sacerdos.

El miércoles está prevista una manifestación en el Aula Pablo VI, por parte de los movimientos de los Focolares y de Schönstatt.

Finalmente, en estas jornadas la Opera Romana Pellegrinaggi propone también algunas experiencias de peregrinación en Roma y en el extranjero, como las propuestas de Roma Cristiana, o la continuación de la peregrinación a Tierra Santa, a Lourdes, o a Asís y a San Giovanni Rotondo, en Italia.