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jueves, 31 de octubre de 2013

CRISIS DE LA VIDA RELIGIOSA: LAS CAUSAS AL DESCUBIERTO.

CRISIS DE LA VIDA RELIGIOSA: LAS CAUSAS AL DESCUBIERTO. L` Osservatore Romano publica hoy artículo de Monseñor Rodríguez Carballo, Secretario de la Congregación para la Vida Consagrada (nombrado por el Papa Francisco), donde expone las causas de la crisis de la vida religiosa que hoy padece nuestra Iglesia. Aquí se publica la parte fundamental de dicho artículo, o sea, las CAUSAS expresadas de forma clara y concreta: Ausencia de la vida espiritual – oración personal, oración comunitaria, vida sacramental ­ -, que conduce, muchas veces, a apuntar exclusivamente a las actividades de apostolado, para así poder seguir adelante o para encontrar subterfugios. Muy a menudo esta falta de vida espiritual desemboca en una profunda crisis de fe, para muchos la más profunda crisis de la vida religiosa y consagrada y de la misma vida de la Iglesia. Esto hace que los votos ya no tengan sentido – en general, antes del abandono hay graves y continuas culpas contra ellos – y ni siquiera la misma vida consagrada. En estos casos, obviamente, el abandono y la salida “normal” es más lógica. Pérdida del sentido de pertenencia a la comunidad, al instituto y, en algunos casos, a la misma Iglesia. En el origen de muchos abandonos hay una desafección a la vida comunitaria que se manifiesta: en la crítica sistemática a los miembros de la propia comunidad o del instituto, particularmente a la autoridad, que produce una gran insatisfacción; en la escasa participación en los momentos comunitarios o en las iniciativas de la comunidad, a causa de una falta de equilibrio entre las exigencias de la vida comunitaria y las exigencias del individuo y del apostolado que lleva a cabo; en buscar fuera lo que no se encuentra en casa… Los problemas más comunes en la vida fraterna en comunidad, según la documentación a nuestra disposición, son: problemas de relación interpersonal, incomprensiones, falta de diálogo y de auténtica comunicación, incapacidad psíquica de vivir las exigencias de vida fraterna en comunidad, incapacidad de resolver los conflictos… En lo que respecta a la pérdida de sentido de pertenencia a la Iglesia, a veces es dada por la falta de verdadera comunión con ella y se manifiesta, entre otras cosas, en el no compartir la enseñanza de la Iglesia sobre temas específicos como el sacerdocio a las mujeres y la moral sexual. Todo esto termina con la pérdida del sentido de pertenencia a la institución, llámese comunidad local, instituto religiosa o Iglesia, que es considerada sólo en cuanto puede servir los propios intereses: por ejemplo, la casa religiosa, muchas veces, es considerada como “hotel” o una simple “residencia”. La falta de sentido de pertenencia lleva, a menudo, también a abandonar físicamente la comunidad, sin ningún permiso. Siempre me ha impresionado ver religiosos que abandonan la vida religiosa o consagrada con toda naturalidad, incluso después de muchos años, sin que esto suponga ningún drama. Es claro que no dejan nada, porque su corazón estaba en otra parte. Problemas afectivos. Aquí la problemática es muy amplia: va desde el enamoramiento, que se concluye con el matrimonio, a la violación del voto de castidad, sea con repetidos actos de homosexualidad – más en los hombres, pero igualmente presente, más de lo que se piensa, entre las mujeres -, sea con relaciones heterosexuales, más o menos frecuentes. Otras veces los problemas afectivos tienen una clara repercusión en la vida fraterna en comunidad, porque conciernen al mundo de las relaciones, provocando continuos conflictos que terminan por hacer invivible la comunidad. Finalmente, los problemas afectivos pueden ser tales que se llegue a la convicción de no poder vivir la castidad y se decide, también por motivos de coherencia, abandonar la vida consagrada. Fuente: L’Osservatore Romano

martes, 8 de octubre de 2013

¿Para que casos es la Misericordia divina?.

Leída la siguiente noticia y algunos comentarios uno se pregunta

¿El cristiano puede equivocarse?. ¿Para que casos es la Misericordia divina?.

La archidiócesis de Friburgo abre la puerta a dar la comunión a los divorciados vueltos a casar

La archidiócesis de Friburgo, en el sur de Alemania, quiere abrir por su propia cuenta la posibilidad de que los casados en segundas nupcias puedan acceder de nuevo a todos los sacramentos. La archidiócesis enviará esta semana un nuevo manual de orientación para los directores espirituales para abordar el tratamiento que la Iglesia da a las personas divorciadas y que podría tender validez para todo el territorio alemán, informa la agencia alemana DPA.

 (Agencias) «Queremos estar abiertos a los afectados por el fracaso en su matrimonio, queremos escucharlos y encontrarnos con ellos» La motivación de está iniciativa es la de mejorar la situación y los derechos en el seno de la Iglesia de las personas que, una vez divorciadas, han decidido volver a contraer matrimonio.

teniendo en cuenta el cada vez más alto porcentaje de divorcios, la Iglesia no puede continuar excluyendo a estas personas y negarles algunos sacramentos.

Así, los divorciados podrán en el futuro acceder a charlas con los pastores donde podrán discutir sobre su matrimonio y su fe, lo cual podría ser la base para que pudiesen acceder de nuevo a la vida de la Iglesia.

consideramos verdad que los afectados se sienten a menudo arrinconados y sufren por ello; por otro lado, conocemos las normas de la Iglesia y el derecho canónico» dijo Möhrle.

se posibilitará un nuevo trato a los separados vueltos a casar.

 

COMENTARIOS. 

Mucha gente sufre, por muchos motivos; entre otros por la terrible inestabilidad de la institución familiar, cuyas primeras victimas son los más débiles, primero los niños y luego, casi siempre, las mujeres, que suelen quedar embarazadas de por vida como consecuencia de un si quiero, allí donde les prometieron un amor para siempre. La cuestión no es si todos los que sufren, no pocas veces como consecuencia de sus propios pecados, encontrarán el misericordioso consuelo del Altísimo. Es seguro que lo encontrarán si lo buscan, por muchos caminos que siempre están abiertos a la misericordia de Dios. La cuestión es si ese consuelo ha de tener carácter sacramental, y sí la Iglesia debe con ello sumarse a la corriente de los que así pretenden sancionar la separación de lo que Dios ha unido. Acoger a los divorciados a esa comunión sacramental es aceptar el divorcio, de hecho, y de derecho. Mala cosa cuando los pastores se empeñan en enredar, confundiendo la misericordia con las instituciones.

 

Jesucristo:
Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, adultera, y el que se casa con la repudiada por el marido, comete adulterio.

Ya le pueden dar mil vueltas, que las palabras de Cristo no las puede cambiar ni la Iglesia. Los que se divorcian y se vuelven a casar son adúlteros. Y si no se arrepienten y dejan de ser adúlteros, difícilmente pueden salvarse.

08/10/13 11:07 AM

Comentario  de

Me parece un grave error. Es una bomba mas en la línea de flotación de la Iglesia.
Es dar vía libre al adulterio y al concubinato. Si se da la Comunión, se está dando por hecho que no existe pecado.

¡¡¡Terribles tiempos!!!

08/10/13 11:07 AM

Comentario de

Permitir que personas que viven en adulterio accedan a la Sagrada Comunión sería gravísimo. Yo creo que inadmimsible.

08/10/13 11:13 AM

Comentario deI

De seguir en esta línea de confusión y de permisividad, llegando las cosas a enfrentar a los mismos Mandamientos de la Ley de Dios, me plantearía la opción de dejar la Iglesia oficial y buscar refugio en una Iglesia fiel a Dios y a sus Mandamientos.

08/10/13 11:13 AM

Comentario de.

¿Es decir que el Adulterio deja de ser pecado mortal? O van a permitir a personas en pecado mortal comulgar? Esto es un atentado contra la Iglesia y contra el Evangelio, y de ninguna manera un catolico puede plegarse a semejante disparate.

08/10/13 11:26 AM

Comentario de

La práctica de esta novedad no surge por parte de la Archidiócesis, sino de un grupo de sacerdotes "directores espirituales" (a saber lo que es eso), que van en esa línea, pero nada dice de su obispo, que debe regular esto. La Santa Sede intervendrá, obviamente, por mucho que Benedicto dijera. Nuestro querido Papa nunca tomó una decisión, ni orientó en linea alguna. Sólo dejo abierta la puerta a la revisión. Probablemente para agilizar y revisar más en profundidad los procesos de declaración de nulidad, que son ásperos y lentos.
Si un divorciado recibe la comunión después de haberse vuelto a casar lo que está realizando es un acto contrario al matrimonio. Aceptando esta práctica friburguesa, estaríamos declarando que el amor de Dios puede sernos retirado y que no es fiel.
Lo importante ahora no es ponernos a ver qué hacemos con estos, sino con los que vienen. Educar a los futuros matrimonios, para que quieran y busquen la gloria de Dios con lo que hacen... y no al revés.

08/10/13 11:29 AM

Comentario de

Isabel, no queda más remedio que estar en la católica... no existe una Iglesia oficial y una fiel, la fiel es la católica, la fiel es la Iglesia de Pedro. Y tú, siendo parte de la Iglesia debes opinar, porque el sensus fidelium es lo que define la fe de la Iglesia, que queda recogido en el Magisterio. La Inmaculada no se le ocurrió a un Papa, sólo recogió y discernió el verdadero sentir de los fieles. Por eso debemos alzar nuestras voces, y vivir en deseo de santidad, por encima de los que buscan estas cosas. Para que el Magisterio no se sienta solo y pueda ver que sigue en lo cierto. Que se puede vivir de otra manera.

martes, 14 de septiembre de 2010

La normalidad de la vida exige del cristiano la fidelidad a su elección y no venderla para ir hacia una uniformidad mundana.

Alejarse de la uniformidad mundana

«La normalidad de la vida exige del cristiano la fidelidad a su elección y no venderla para ir hacia una uniformidad mundana. Esta es la tentación del pueblo, y también la nuestra. Muchas veces, olvidamos la Palabra de Dios, lo que el Señor nos dice, y tomamos la palabra de moda ¿no? También la de la telenovela está de moda, tomemos esa ¡es más divertida! La apostasía es el pecado de la ruptura con el Señor, pero es clara: la apostasía se ve claramente. Esto es más peligroso: la mundanidad, porque es más sutil».
«Es verdad que el cristiano debe ser normal, como normales son las personas», reconoce Papa Francisco, «pero, insiste, hay valores que el cristiano no puede tomar para sí. El cristiano debe retener sobre sí la Palabra de Dios que le dice: ‘Tú eres mi hijo, tú eres elegido, yo estoy contigo, yo camino contigo'». Resistiendo por tanto la tentación, como en el episodio de la Biblia, de considerarse víctimas de «un cierto complejo de inferioridad», de no sentirse «un pueblo normal».

Corazón endurecido

«La tentación llega y endurece el corazón y cuando el corazón es duro, cuando el corazón no está abierto, la Palabra de Dios no puede entrar. Jesús decía a los de Emaús: ‘Necios y lentos de corazón'. Tenían el corazón duro, no podían entender la Palabra de Dios. Y la mundanidad reblandece el corazón, pero mal: ¡nunca es bueno tener el corazón blando! Lo bueno es el corazón abierto a la Palabra de Dios que la recibe. Como la Virgen, que meditaba todas estas cosas en su corazón, dice el Evangelio. Recibir la Palabra de Dios para no alejarse de la elección». Pidamos entonces, concluye el Papa Francisco, «la gracia de superar nuestros egoísmos: el egoísmo de querer hacer mi voluntad, como yo quiero».
«Pidamos la gracia de superarlos y pidamos la gracia de la docilidad espiritual, es decir abrir el corazón a la Palabra de Dios y no hacer como hicieron nuestros hermanos, que han cerrado el corazón porque se habían alejado de Dios y desde hace tiempo no escuchaban y no entendían la Palabra de Dios. Que el Señor nos dé la gracia de un corazón abierto para recibir la Palabra de Dios y para meditarla siempre. Y desde allí tomar el verdadero camino».