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miércoles, 18 de enero de 2017

El arzobispo greco-católico melquita de Homs, Monseñor Jean Abdo Arbachasegura que en Siria los cristianos no tienen miedo de ir a la iglesia, sino que tienen miedo a las bombas.

El arzobispo greco-católico melquita de Homs, Monseñor Jean Abdo Arbach, niega que el conflicto en Siria sea una guerra civil sino una guerra internacional en la tierra de Siria y un conflicto alimentado para sembrar el caos.
Monseñor Arbach también señala que existe un gran miedo ante el éxodo cristiano y que esa es la primera herida de la guerra. “La segunda es que los cristianos que ya viven en Europa pierden su identidad porque pierden sus rituales antiguos”, subraya.
El arzobispo de Homs asegura que en Siria los cristianos no tienen miedo de ir a la iglesia, sino que tienen miedo a las bombas. Cuenta cómo, a pesar de que hace un mes en Homs recibieron cinco cohetes cerca de la parroquia, la Iglesia sigue abierta y se sigue celebrando misa. “Nadie sabe cuando va a ocurrir, pero eso no significa que cerremos nuestras iglesias”,
Haz clik en el siguiente enlace para leer la noticia:
 
El cristianismo es la religión más perseguida del mundo. Uno de cada seis cristianos vive en un país con persecución religiosa y en la mayoría de los casos el Islam extremista es la principal causa de la violencia. Así lo recoge el informe sobre Libertad Religiosa en el Mundo 2016, presentado recientemente por la fundación pontificia Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN).
Esa es la realidad que viven a diario los cristianos sirios. En los últimos cinco años han pasado de ser el 10% al 2% de la población. Solo en la diócesis de Homs han muerto 420 cristianos a causa de la guerra. Su arzobispo, monseñor Jean Abdo Arbach, arzobispo greco-católico melquita ha pasado recientemente por Madrid para contar el sufrimiento de este pueblo que ya cuenta con 12 millones de desplazados. Monseñor Arbach está convencido de que detrás de los conflictos que azotan a Oriente Próximo hay «un plan para hacer desaparecer la presencia cristiana en la región».
 

sábado, 20 de diciembre de 2014

¿Es pecado hablar de los cristianos perseguidos?

¿Es pecado hablar de los cristianos perseguidos?
Los cristianos están siendo discriminados y/o masacrados en Tierra Santa. La situación en Siria es apocalíptica. En Irak y Egipto quedan menos de la mitad de cristiano que hace una década, y los atentados de fundamentalistas musulmanes a iglesias nos retrotrae a la época de la persecución romana.  En este ambiente calamitoso, la comisión Justicia y Paz de los obispos católicos de Tierra Santa publicó el 2 de abril un documento sobre esta persecución. Se me ocurren muchos calificativos, pero elijo este: impresentable.
cristianos perseguidos–          ¿Qué está pasando en Oriente Medio? “Se dice que hoy los cristianos están siendo perseguidos en Oriente Medio. Pero, ¿qué está pasando en realidad? ¿Cómo debemos hablar con verdad y sin censura, como cristianos y como Iglesia, del sufrimiento y la violencia que continúan en la región? ”. ¿Que qué está pasando? ¿Qué cómo debemos hablar? Llamando las cosas por su nombre y diciendo que están siendo perseguidos los cristianos. ¿Tan difícil es?
–          Según estos obispos, los cristianos “a veces son perseguidos por ser cristianos”. Bien, reconocen la obviedad. No vamos mal.
–          Estos obispos ponen dos “peros” a esta persecución: “pero” los cristianos son también víctimas de la violencia que sufren los demás por la precariedad en la ley y el orden; “pero” los musulmanes moderados también son perseguidos. ¿Con estas perogrulladas quieren quitarle hierro a la persecución de los cristianos?
–          Los cristianos de Oriente Medio no se comportaron bien, según estos obispos, porque tenían el deber de “hablar antes” para denunciar a los dictadores de Irak, Egipto y Siria. Esto es de juzgado de guardia. O sea que la persecución a los cristianos puede tener una justificación en que no criticaron fuertemente las dictaduras anteriores a la primavera árabe. ¿Insinúan que por el hecho de no “hablar antes” con la suficiente firmeza contra los dictadores que les permitían una cierta libertad religiosa, no tienen los cristianos suficiente derecho a hablar ahora contra los musulmanes radicales que los están masacrando? ¿No es abominable que estos obispos pretendan dar una apariencia, por mínima que sea, de justificación a la persecución contra los cristianos? Creo estar leyendo a Al-Zawahirí en lugar de a unos obispos.
–          Para estos obispos, debe evitarse la palabra “persecución”, y más aún la expresión “cristianos perseguidos”. “La repetición de la palabra ‘persecución’ en diferentes círculos – por lo general se refiere sólo a lo que sufren los cristianos por parte de delincuentes definidos como ‘musulmanes’ – sigue el juego de los extremistas, en la patria y fuera de ella, con el propósito de sembrar el odio y el prejuicio y la contraposición entre sus pueblos y religiones”. Inaudito. Así que quien denuncia la persecución de los cristianos en Tierra Santa ¡¡¡está “siguiendo el juego a los extremistas” con el “propósito de sembrar el odio y el prejuicio” entre “pueblos y regiones”!!! Estos obispos deberían ser destituidos inmediatamente de su función. ¿No saben estos obispos que la persecución de musulmanes radicales a cristianos no sólo no es denunciada, sino que es ignorada por casi todos los grandes medios de comunicación y organismos gubernamentales? Así que el odio a los cristianos no lo generan los islamistas, sino los que informan sobre este odio, y no sólo odio, sino verdaderas masacres. ¿Es injusto que la opinión pública deplore los crímenes islamistas y se solidarice con los cristianos de Oriente Medio?
–          “Parece que el único consuelo que queda es el repetir las palabras de Cristo: Bienaventurados los que padecen persecución por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos”. Claro que esta es la actitud del cristiano. Sin embargo, muchas más cosas se pueden y se deben hacer en ámbito eclesial, social, político y mediático. Los apologistas hicieron esta labor ante la persecución del Imperio Romano. Para aquellos cristianos fue un “consuelo”.
Con obispos así, entendemos esos testimonios de conversos que lamentan que muchos obispos de países donde existe la sharia no quieran bautizar musulmanes. Estos príncipes de la Iglesia suponen el mayor obstáculo para la conversión al catolicismo de los musulmanes, y actúan de modo diametralmente opuesto al mandato que Cristo y su Iglesia les ha encomendado (Mt 28, 19). Parecen funcionarios queriendo salvaguardar sus prebendas. Prudencia de la carne.
Por mucho que busquen, estos obispos no encontrarán en Orígenes ni en San Cipriano ninguna cita en la que aparenten justificar la persecución de los romanos a los cristianos, ni que digan que la denuncia de esa persecución sigue el juego del Emperador porque genera más odio, ni que intenten aminorar la importancia de la persecución por el motivo de que también otros sufren persecuciones y delitos.
Noticia sobre este documento aquí.

(Tomado de  criterio /Infovaticana ).

domingo, 20 de julio de 2014

Una guerra inutil y absurda.¿quién puede parar la sangría? ¿Quién está en condiciones de convencer a Hamás de que no puede ganar esta guerra? ¿Quién se halla en situación de ofrecer a Israel una tregua realista, de larga duración y no manipulable?

Como ha explicado Alain Frachon en las páginas del periódico francés Le Monde, los problemas de Oriente Próximo pillan muy lejos a las potencias emergentes –las BRIC– reunidas en Brasilia esta semana, cuyo objetivo primordial es engrasar la máquina de hacer negocios. Quedan lejos los días en los que la resolución del agravio palestino figuraba entre los asuntos de cabecera de los países no alineados y, en general, del Sur. En cambio, gana adeptos la idea de que es posible tener ventajosos tratos económicos con Israel sin formular enojosas preguntas y, aún menos, comprometerse en misiones de mediación de suerte incierta. Nadie quiere hipotecar su futuro a causa de un problema que forma parte del relato cotidiano, moviliza de vez en cuando a una opinión pública horrorizada, pero carece de la repercusión estratégica y de seguridad que tuvo en el pasado.
Ese deseo manifiesto de no comprometerse alcanza a Estados Unidos, donde cada vez son más los convencidos de que nada se puede ganar con una mediación y sí se puede perder bastante si se fuerza la mano para mediatizar el enfoque israelí de la crisis. Frente a los fundamentos teóricos de la tradición idealista estadounidense se alza la realidad de un problema enquistado en el alma de Oriente Próximo que cada día afecta menos a las relaciones internacionales a gran escala. En un sistema basado en el multilateralismo, la economía global y la diversificación de los suministros de energía, la reclamación palestina cuenta cada día menos. Richard Haas, presidente del Council on Foreign Relations, lo ha resumido con el mayor de los realismos en la revista The American Interest: el nacimiento de un Estado palestino, aun siendo un acontecimiento positivo para los dos bandos enfrentados, no tendría ninguna repercusión en la suerte futura de Siria, Irak y Egipto. Haas, como tantos otros, sostiene que es en el Pacífico donde está en juego el futuro de Estados Unidos y donde sí debe comprometerse.
Ese deseo compartido por casi todo el mundo de distanciarse del conflicto explica el desparpajo con el que Israel ha instaurado de facto, sin coste político alguno, un régimen de apartheid en los territorios ocupados, convertidos en inmensos campos de concentración sometidos a la arbitrariedad de los responsables de la seguridad israelí. Es esa desgana en nombre del realismo la que ha permitido a Israel perder la batalla de la opinión pública sin mayores perjuicios prácticos, incluso cuando se registran sucesos del tenor de la muerte de cuatro niños en una playa de Gaza, alcanzados por fuego israelí abierto desde el mar. Las disculpas dadas por el presidente Simón Peres no valen nada ante la inmoralidad del ataque, pero es más que improbable que se alcen voces con capacidad para presionar al Gobierno de Binyamin Netanyahu a fin de que lleve ante el juez a los responsables de la fechoría.
Así las cosas, ¿quién puede parar la sangría? ¿Quién está en condiciones de convencer a Hamás de que no puede ganar esta guerra? ¿Quién se halla en situación de ofrecer a Israel una tregua realista, de larga duración y no manipulable? Cuando las miradas se dirigen a Egipto, asoma la desconfianza de Hamás, que acusa al presidente Abdel Fatá al Sisi de buscar el acuerdo con Israel sin escuchar a las facciones palestinas. Si la iniciativa es de la Unión Europa –improbable, habida cuenta de las discrepancias entre socios–, surge la desconfianza israelí por la presunta tendencia de los europeos a favorecer la causa palestina. En el caso hipotético de que Estados Unidos se hiciera cargo del problema, el presidente Barack Obama debería afrontar los recelos hacia su persona de una parte muy influyente de la comunidad judía estadounidense, por no hablar del disgusto que expresarían muchos candidatos de su propio partido que participarán en las elecciones de noviembre.
Hay tantas razones para concluir que nadie hará nada para lograr que la degollina en curso sea la última como motivos para pensar que el derecho a defenderse que asiste a todo Estado seguirá siendo la monserga con la que Israel seguirá justificando el ardor combativo de sus generales, fuera de toda medida o proporcionalidad. Cuanto sucede estos días va mucho más lejos de la vieja ley del talión –“ojo por ojo, diente por diente”, se dice en el Éxodo–, que por vieja nadie debiera invocar, y del moderno derecho a repeler una agresión, y más parece todo una forma de venganza a gran escala. La estrategia de Hamás y de los partidarios de la acción directa en nombre del islam no legitima la política de tierra quemada llevada a la práctica por un Gobierno donde son mayoría los adversarios
del principio paz por territorios. Si, además, sigue vigente la sospecha de que los gobernantes israelís decidieron provocar una situación límite en cuanto Al Fatá y Hamás formaron un Gobierno de unidad, no hay forma de analizar cuanto sucede sin percibir que todo desprende un intenso, profundo e insoportable olor a podrido.
El artículo de Alain Frachon termina con un vaticinio descorazonador: las  bombas seguirán cayendo. Aunque ahora se logre una tregua, aunque el presidente Mahmud Abás halle un resquicio para mencionar una vez más el proceso de paz, a pesar de todo lo imaginable para evitar el reino de la muerte, más temprano que tarde, volverá a caldearse el ambiente, volverán los profetas del pasado que recordarán la frase del sionista británico Israel Zangwill –“una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”–, volverá la autorización de nuevos asentamientos, volverá la xenofobia de Avigdor Leiberman, volverá la propaganda desabrida de Hamás y los generales dispondrán de nuevo de un pretexto para atacar. Porque lo cierto es que Israel considera vencido el compromiso de Oslo y no deja pasar ocasión para que el nacimiento de un Estado palestino sea cada día menos viable. Por eso las bombas seguirán cayendo sin que la comunidad internacional haga gran cosa para evitarlo.

(Tomado de BlogglobalElPeriodico).

jueves, 17 de julio de 2014

Mons. Shomali analiza la actual escalada de enfrentamientos y pide un estado viable para Palestina y reconocimiento y seguridad para Israel en el mundo islámico.


La agencia Zenit ha entrevistado a Mons. William Shomali, obispo auxiliar de Jerusalén y vicario patriarcal para Palestina, acerca del nuevo enfrentamiento entre el estado de Israel y el grupo terrorista de Hamas, en el que se están produciendo muchas víctimas entre la población palestina. El prelado explica que en la raíz del conflicto figura el hecho de que «el odio ha sido nutrido por una larga historia de violencia donde cada uno culpa al otro». En relación a los cristianos palestinos, asegura que «es rarísimo verles salir a las plazas y recurrir a la violencia. Son también los más frágiles y débiles frente a la tentación de emigrar»

(Zenit) Entrevista a Mons. William Shomali
- Excelencia, ¿qué sucede en Tierra Santa?
- Monseñor Shomali: Lo que está sucediendo es una reacción al secuestro y asesinato de los tres jóvenes judíos en Hebrón. El gobierno de Netanyahu ha atribuido este homicidio al partido Hamas y ha reaccionado con una frenética búsqueda de los criminales, con numerosos arrestos también de ex detenidos. Mientras tanto, un joven palestino de Shufat, barrio de Jerusalén, fue secuestrado y quemado vivo por algunos extremistas israelíes. Estos hechos han dado inicio a un círculo vicioso de violencia. El ejército israelí ha golpeado en Gaza las bases de Hamas de la Yihad Islámica. Estas últimas han respondido con el lanzamiento de misiles, llegando a golpear los asentamiento cercanos, así como las ciudades de Haifa, Tel Aviv y Jerusalén. Estos misiles, conocidos por su imprecisión, hacen más ruido y miedo que destrucción. Para los palestinos, sin embargo, el balance es duro: 170 muertos, 1000 heridos y muchas casas destruidas en Gaza y en los territorios palestinos.
- ¿Cuál es el origen del conflicto en curso?
- La razón principal es el fracaso de paz del pasado mes de abril. El ministro americano Kerry, después de nueve meses de trabajo intenso no ha conseguido elaborar un cuadro político para los futuros negociadores. Tal derrota ha creado en los corazones de los palestinos desesperación, aumentada después por la continua construcción de nuevos asentamientos israelíes. Estas construcciones son vistas como uncasus belli continuo. A esto se añade la tensión entre dos pueblos que tienen que ver como el Monte del Templo-Al Aksa. Aquí la religión forma parte del problema y es una causa agravante.
- ¿Cómo explica este progresivo aumento de violencia en Gaza, a pocas semanas de la visita del papa Francisco y sus llamamientos a la paz y la reconciliación?
- Monseñor Shomali: La visita del Papa ha suscitado muchas esperanzas, sin embargo ha estado seguida de mucha desilusión. Algo parecido sucedió con la peregrinación de san Juan Pablo II en marzo del 2000: apenas seis meses después de su visita inició la segunda Intifada. En ambos casos, la violencia se ha desencadenado a causa del fracaso de las negociaciones, precedido de las visitas papales; en el primero, después de la caída del Camp David y en el segundo, después de la mediación americana.
Sobre el encuentro de oración en los Jardines Vaticanos, reitero lo que dijo el Santo Padre en el llamamiento del Ángelus: la oración lleva siempre frutos aunque sea a largo plazo. Como en el caso del olivo, plantado al final del encuentro, cuyo florecer se hace esperar muchos años. Es necesario también reiterar que las palabras del Pontífice durante la «Invocación para la Paz» permanecen válidas en cuanto único camino justo hacia la paz.
El Papa ha hecho entender que las negociaciones por sí solas no bastan, como nos enseña la historia, y que es necesario moverse hacia otro horizonte que es la oración.
- En estos conflictos las primer víctimas son sobre todo los jóvenes. En su opinión, ¿en el origen se trata de un problema de educación?
- Monseñor Shomali: Es verdad que los jóvenes son víctimas de este conflicto, sin olvidar los niños, frágiles y traumatizados, por los bombardeos y el miedo. Las consecuencias se verán en el futuro, ahora cultivan el odio y el deseo de venganza. El odio ha sido nutrido por una larga historia de violencia donde cada uno culpa al otro. Esta falsa retórica no ayuda. El odio puede ser eliminado solamente a través de la educación en valores de justicia, paz y reconciliación. Pero la educación debe coincidir con pasos concretos, dando a cada parte los propios derechos: a los palestinos dignidad con un estado viable, y a los israelíes una seguridad y un reconocimiento del mundo árabe e islámico.
- Los adultos, frente a estos horrores que afectan a las nuevas generaciones, ¿cómo reaccionan? A menudo son ellos mismos quienes empujan a los jóvenes a combatir...
- Monseñor Shomali: Es una paradoja decir que son los jóvenes que salen a la calle espontáneamente y van a los check-point para desafiar a los soldados israelíes, mientras el gobierno palestino no desea tal enfrentamiento con el ejército israelí. Los jóvenes se encuentran inmersos en un círculo vicioso. Es urgente que la comunidad internacional encuentre una solución y la imponga a ambas partes. Todos viven en un círculo infernal, en el cual tanto los adultos como los jóvenes se encuentran atrapados y no saben como salir.
- El resto de la población, sobre todo la cristiana, ¿cómo está reaccionando a todo esto?
- Los cristianos, tanto palestinos como israelíes, sufren como todos los otros habitantes de esta tierra. Temen que la situación empeore y las consecuencias sociales y económicas. Rezan por la paz y en la gran mayoría rechaza la violencia. Es rarísimo verles salir a las plazas y recurrir a la violencia. Son también los más frágiles y débiles frente a la tentación de emigrar. Durante la última Intifada muchos jóvenes y familias cristianas dejaron Tierra Santa para buscar en otro lugar una vida más segura y digna. Para ellos es difícil resistir a esta tentación. Para nosotros es difícil convencerles para que no abandonen estos lugares y hacerles entender que vivir aquí es un privilegio y una vocación.
- Ustedes, como Patriarcado latino de Jerusalén, ¿de qué forma tratan de mostrarse cercanos a esta gente que vive en el miedo y bajo bombardeos?
- Estamos cerca con la oración y la ayuda humanitaria que organizamos según nuestras posibilidades. De momento no podemos hacer nada por la gente de Gaza. Cuando terminen las hostilidades iremos a visitarles para estar cerca de ellos y ver cómo ayudarles. De momento nos limitamos a llamar por teléfono cada día a nuestro párroco de Gaza para pedir las últimas noticias.
- En su opinión, ¿hay esperanza de que esta tempestad de violencia y muerte pueda parar, o como muchos temen, es inminente la explosión de una tercera Intifada?
– Es cierto que ni el gobierno palestino ni el gobierno israelí quieren una tercera Intifada. Ninguno saldría victorioso. Las consecuencias son duras para todos. Un ejemplo: los peregrinos han comenzado a cancelar reservas. Sabemos por experiencia lo difícil que es retomar el flujo del turismo después de un conflicto. Rezamos al Señor para que estos enfrentamiento cesen rápidamente.

domingo, 8 de septiembre de 2013

Pros y contras de una posible intervención de Estados Unidos a Siria..

Pros y contras de una posible intervención de Estados Unidos a Siria

Pros y contras de una posible intervención de Estados Unidos a Siria.

Cuatro internacionalistas ven desde su perspectiva la ‘intervención limitada’ que el presidente Obama ha planteado en aquel país
Estados Unidos está listo para una incursión militar en Siria. (Foto referencial: AP)

DANIEL MEZA @daniel_mz
Redacción Online
Han pasado más de dos años de guerra civil en Siria. El saldo es de 100.000 muertos, entre ellos inocentes niños y mujeres. Dos millones de personas están en calidad de refugiados, según la ONU. Hace ya mucho tiempo se requería que la comunidad internacional haga algo para frenar la catástrofe humanitaria. Pero las potencias no se han puesto de acuerdo en el Consejo de Seguridad. Cada una por su lado, fueron tolerando y en algunos casos fomentando la masacre en aquel país en el que combaten -sin cuartel- gobierno y rebeldes. Hoy, Estados Unidos ha dicho que planea intervenir en Siria a raíz de un presunto ataque con armas químicas del ejército de Bashar Al Assad. Washington lo acusa de haber cruzado ‘la línea roja’ que en el 2012 trazó como pretexto para justificar una acción militar. Para darle fuerza a esta decisión, el presidente Barack Obama pidió el respaldo del Congreso estadounidense y anunció que atacará a Assad en cualquier momento. Elcomercio.pe consultó a 4 analistas si será positiva o negativa la ‘intervención limitada’ que anunció EE.UU.
Ernesto Velit Granda
Internacionalista. Catedrático UNFV
La intervención es necesaria. El objetivo principal, lo dice el gobierno norteamericano, es detener la matanza que el presidente Al Assad lleva su propio pueblo. Dice EE.UU. que no tiene interés en destituir del cargo al presidente sirio, sino detener la violencia represiva, que lleva ya 100 mil muertos. Las Naciones Unidas tienen la libertad de hacerlo. Una de sus cartas señala que debe intervenir cuando los gobiernos reprimen a sus pueblos. El veto de Rusia y China en el Consejo de Seguridad obligan a Estados Unidos a actuar por fuera.
No se puede ocultar que el principal temor de EE.UU. es que el gas químico usado por Siria afecte a Israel, su principal aliado. Washington ha dicho que su intervención se va a dirigir exclusivamente a los depósitos de armas, aviones estacionados en aeropuertos, a destruir misiles que están listos para ser disparados. En suma, contra la reserva militar siria.
Hablando de riesgos, pese a sus protestas, Rusia no ha amenazado con una respuesta militar tras un ataque a su aliado. No creo que Irán esté en condiciones de actuar militarmente y ganarse una situación a corto o largo plazo perjudicial. Hará su declaración de solidaridad con Siria, una solidaridad religiosa, pero que pretenda defenderlo militarmente es a todas luces muy difícil.
Julián Schvindlerman
Internacionalista. Escritor. Conferencista
La acción militar ayudará, dependiendo de cómo se haga. EE.UU. y el mundo libre no pueden tolerar una masacre con armas químicas como la que ha llevado en Siria y no reaccionar de modo efectivo. No se usan (estas armas) desde tiempos de Saddam Hussein, y antes, en la II Guerra Mundial. Esto es muy grave y debe haber una reacción. La mera condena, la retórica, no son efectivas. Por eso se piensa en un castigo militar, que apunta a evitar una vez más el uso de estas armas y de un carácter punitorio por una conducta aberrante.
No obstante, si hay un ataque militar debería buscarse el derrocamiento del régimen. Lo que no debe suceder es que haya una acción militar que sea muy limitada o simbólica que no tenga la utilidad buscada. Barack Obama debe cumplir con su advertencia, cuando dijo que el uso de armas químicas es cruzar la línea roja y esto ameritaba intervenir Siria. Ya la cantidad de muertos, 100 mil, antes de las armas químicas, ameritaban una intervención. La misma ONU dijo que esto era peor que la masacre de Ruanda. En momentos en que el Consejo de Seguridad está bloqueado por Rusia y China, necesariamente se debe actuar fuera de este marco: pero es crucial que no solo EE.UU., sino Europa, la Liga Árabe, Turquía están de acuerdo. Precedentes como el de Kosovo, Iraq, Libia, demuestran que se puede hacer.
En cuanto a los riesgos: no creo que Rusia ni China vayan a confrontar una coalición anti-Siria. Podremos ver protestas, embargo a la zona pero nada militar. Con Irán sí hay un riesgo de ataque contra Israel a pesar de que esta nación no está involucrada en el conflicto. Sin embargo, Irán también tiene que pensarlo seriamente al defender a Siria. Puede dar una excusa a Israel para que lo ataque. Israel podría responder y aprovechar para liquidar el programa nuclear iraní, por ejemplo. Hay precedentes: hace años Israel incursionó en territorio sirio para romper un reactor atómico, atacó un convoy de armas que iba a cruzar Siria para llegar a Hezbolá en el Líbano. Siria no respondió nunca estos ataques. ¿Por qué? Por que atacar a Israel trae sus riesgos.
Oscar Vidarte
Internacionalista. Catedrático PUCP
En los términos que se plantea, no es positivo. No sabemos hasta dónde puede llegar una “guerra limitada” o “ataque quirúrgico” de Estados Unidos. No sabemos cómo va a reaccionar Al Assad. Se busca castigar al gobierno sirio –dicen- por el uso de armas químicas. En primer lugar, no ha sido demostrado que esas armas químicas han sido usadas por Al Assad. Ellos dicen que tienen sus razones, citan a la Mosad (inteligencia israelí). Pero recordemos que en el 2003, la CIA y los servicios de inteligencia británicos decían que Saddam Hussein tenía armas de destrucción masiva y no era cierto. ¿Realmente es verdad que Al Assad es el culpable del uso de armas químicas?
En el conflicto sirio hay terroristas de ambos lados. Violan derechos humanos en ambos bandos. Para los rebeldes, está el frente Al Nusra, el brazo de Al Qaeda en Siria. A ellos los apoya Occidente. Estamos en un caso muy complejo donde no hay buenos ni malos. Por eso hablamos de crisis humanitaria. Entonces, un ataque al régimen de Assad sería como lo que vimos en Libia: la resolución de la ONU en Libia favoreció a los rebeldes, quienes no tenían fuerza aérea. Se eliminó ese elemento y se ayudó a la caída del régimen de Muamar Gadafi.
En el caso de Siria, es igual: el gobierno de Assad tiene ventaja, misiles, aviones, etc. El objetivo de Occidente sería golpear estas ventajas y ayudar a los rebeldes. Pero no sabemos en qué y cómo acabaría el ataque: si dura unos días, o se le va de las manos al presidente Obama. Lo más sano habría sido que el Consejo de Seguridad decida, pero está el veto de Rusia y China. Ante la ausencia del marco legal, obviamente, la intervención no es ilegítima por ser una catástrofe humanitaria. Pero no se puede dar en favor de solo una de las dos partes.
Ramiro Escobar
Internacionalista. Periodista. Catedrático UPC
La acción militar no conviene. Debemos esperar una comprobación contundente de parte de la ONU de que se ha usado este tipo de armas. Se deben agotar todos los recursos legales, diplomáticos y geopolíticos para evitar una catástrofe aun mayor. Si se salta nuevamente la legalidad internacional, como se hizo en Irán, Kosovo e Iraq, la palidez del Consejo de Seguridad y de la ONU será cada vez más grande y preocupante. Ignorarlos es perjudicial para la comunidad internacional.
Las intervenciones armadas casi nunca son una solución. Aumentan el odio, las tragedias humanitarias y hacen más vulnerable a la población. Sin embargo, hay casos en los que se torna inevitables por la fuerza de las circunstancias: recordemos a Ruanda, que no se intervino y se produjo un genocidio.
Una incursión armada de EE.UU. tiene muchos riesgos: causaría una reacción desesperada y agresiva del gobierno que podría desbordar sus fronteras. Siria está al lado de Turquía y tiene fronteras con Israel (dos países aliados de Occidente), está el Líbano, un país casi ingobernable y muy influido por Siria. Está Irán, quien se mostró resuelto a apoyar a Siria con su poderío militar. La Liga Árabe apoyaría la intervención. Por ello dudan países como el Reino Unido. El de Assad es un régimen tiránico que podría no tener escrúpulos para responder como lo hizo Saddam Hussein, que lanzó misiles a Israel en la I Guerra del Golfo.
La salida más decorosa es que el Consejo de Seguridad embargue a Siria, lo sancione, lo presione de tal manera que se vea acorralado. No ocurre porque Rusia y China vetan la decisión. Ellos también son responsables de la catástrofe humanitaria. Si las instancias mundiales no sirven para canalizar los conflictos, estamos en un enredo cada vez peor.
(Periodico ElComercio).

7 de septiembre. Vigilia por la paz.


El Papa ve una solución pacífica al conflicto en Siria

El papa Francisco dijo que era posible una solución pacífica a la guerra e instó a que de cada lugar de la Tierra se grite «sí, es posible para todos», al hablar sobre el conflicto de Siria para el que pidió que «se pare el sonido de las armas», durante su homilía en la Vigilia por la paz. El papa, que ha sido interrumpido varias veces con aplausos, presidió la vigilia de oración para pedir la paz en Siria y Oriente Medio, convocada junto a una jornada de ayuno a la que fueron invitados todos los católicos, los cristianos, los fieles de cada religión y los hombres de buena voluntad.
 
(EFE/InfoCatólica) Ante unas 100.000 personas, según cifras oficiales, que abarrotaban la plaza de San Pedro y los aledaños donde fueron colocadas pantallas gigantes para seguir el acto, el papa hizo un llamamiento al fin de la guerra: «!Que termine el sonido de las armas!», exclamó.
«El perdón, el diálogo, la reconciliación, son las palabras de la paz: en la amada nación Siria, en Oriente Medio, en todo el mundo», aseveró el papa en su meditación en la que instó a la reconstrucción de la fraternidad fundada en el amor y la bondad del uno al otro. «En cada guerra hacemos renacer a Caín», advirtió el papa argentino.
El papa Francisco llegó a pie a las 19:00 hora local al exterior de la Basílica de San Pedro acompañado por el cardenal Angelo Comastri, arcipreste de San Pedro y vicario de la Ciudad del Vaticano, mientras aguardaban religiosos de todas las órdenes, miembros de la Curia y autoridades religiosas cristianas orientales.
En un altar situado en el exterior de la Basílica, el papa rezó el rosario tras la entronización de la imagen de la Virgen «Salus Populi Romani», muy querida por los romanos, que fue trasladada al altar a hombros de cuatro guardias suizos al son del Ave María. Finalizado el rosario, el papa se dirigió a los presentes en una alocución en la que pidió sin ambages el fin de la guerra en Siria. «La guerra siempre marca el fracaso de la paz y ello es siempre una derrota para la humanidad», sostuvo el papa argentino. «Hemos perfeccionado nuestras armas -dijo-, nuestra conciencia está dormida, hemos hecho más sutil la razón para justificarnos como si fuera una cosa normal y así seguir causando estragos, dolor y muerte».
Durante su homilía a los fieles, entre los que se encontraba una delegación islámica de la comunidad del Mundo Árabe en Italia, con su presidente Foad Aodi al frente, Bergoglio instó «a reconstruir la armonía mediante la unión no con la confrontación» porque «la violencia, la guerra tienen el lenguaje de la muerte». Se preguntó el papa si era posible ir por otro camino, que no sea el de la guerra. «¿Podemos salir de esta espiral de dolor y de muerte?», inquirió. Para el pontífice argentino, «invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna de la ‘Salus Populi Romani’, Reina de la paz, quiero responder: Sí, es posible para todos. Esta noche quisiera que de cada parte de la tierra gritásemos: sí, es posible para todos».
Las palabras del pontífice fueron largamente aplaudidas por los participantes en la Vigilia en la que además de religiosos, había políticos, miembros del cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede y representantes de diversas instituciones italianas, además de miles de peregrinos y fieles, sobre todo, romanos.
Al término de la homilía, se celebró la Adoración Eucarística a cuyo término cinco parejas procedentes de Siria, Egipto, Tierra Santa, Estados Unidos y Rusia hicieron la oferta del incienso en un brasero colocado en el estrado a la derecha del altar. Hubo lecturas bíblicas y de oraciones por la paz compuestas por papas, como la de Pío XII que leyó una niña, además de bellísima música sacra.
También en la plaza de San Pedro se dispusieron 50 confesores, según expreso deseo del papa, para quien quisiera recibir el sacramento de la reconciliación y se vivieron momentos de imponente silencio.
La ceremonia, que duró cuatro horas, terminó con la bendición eucarística durante la que el papa se envolvió en una capa pluvial y después se entonó el canto del Tantum Ergo.
El pontífice convocó este acto el pasado 1 de septiembre durante el tradicional rezo del Ángelus, en el que lanzó un enérgico llamamiento para que «no haya más guerras» y expresó su preocupación por el «dramático desarrollo que se presenta en Siria».

Homilía del Santo Padre Francisco en la Vigilia de oración por la paz

Sábado 7 de septiembre de 2013
«Y vio Dios que era bueno» (Gn 1,12.18.21.25). El relato bíblico de los orígenes del mundo y de la humanidad nos dice que Dios mira la creación, casi como contemplándola, y dice una y otra vez: Es buena. Queridos hermanos y hermanas, esto nos introduce en el corazón de Dios y, desde su interior, recibimos este mensaje.
Podemos preguntarnos: ¿Qué significado tienen estas palabras? ¿Qué nos dicen a ti, a mí, a todos nosotros?
1. Nos dicen simplemente que nuestro mundo, en el corazón y en la mente de Dios, es «casa de armonía y de paz» y un lugar en el que todos pueden encontrar su puesto y sentirse «en casa», porque «es bueno». Toda la creación forma un conjunto armonioso, bueno, pero sobre todo los seres humanos, hechos a imagen y semejanza de Dios, forman una sola familia, en la que las relaciones están marcadas por una fraternidad real y no sólo de palabra: el otro y la otra son el hermano y la hermana que hemos de amar, y la relación con Dios, que es amor, fidelidad, bondad, se refleja en todas las relaciones humanas y confiere armonía a toda la creación. El mundo de Dios es un mundo en el que todos se sienten responsables de todos, del bien de todos. Esta noche, en la reflexión, con el ayuno, en la oración, cada uno de nosotros, todos, pensemos en lo más profundo de nosotros mismos: ¿No es ése el mundo que yo deseo? ¿No es ése el mundo que todos llevamos dentro del corazón? El mundo que queremos ¿no es un mundo de armonía y de paz, dentro de nosotros mismos, en la relación con los demás, en las familias, en las ciudades, en y entre las naciones? Y la verdadera libertad para elegir el camino a seguir en este mundo ¿no es precisamente aquella que está orientada al bien de todos y guiada por el amor?
2. Pero preguntémonos ahora: ¿Es ése el mundo en el que vivimos? La creación conserva su belleza que nos llena de estupor, sigue siendo una obra buena. Pero también hay «violencia, división, rivalidad, guerra». Esto se produce cuando el hombre, vértice de la creación, pierde de vista el horizonte de belleza y de bondad, y se cierra en su propio egoísmo.
Cuando el hombre piensa sólo en sí mismo, en sus propios intereses y se pone en el centro, cuando se deja fascinarpor los ídolos del dominio y del poder, cuando se pone en el lugar de Dios, entonces altera todas las relaciones, arruina todo; y abre la puerta a la violencia, a la indiferencia, al enfrentamiento. Eso es exactamente lo que quiere hacernos comprender el pasaje del Génesis en el que se narra el pecado del ser humano: El hombre entra en conflicto consigo mismo, se da cuenta de que está desnudo y se esconde porque tiene miedo (Gn 3,10), tiene miedo de la mirada de Dios; acusa a la mujer, que es carne de su carne (v. 12); rompe la armonía con la creación, llega incluso a levantar la mano contra el hermano para matarlo. ¿Podemos decir que de la «armonía» se pasa a la «desarmonía»? ¿Podemos decir eso: que de la armonía se pasa a la «desarmonía»? No, no existe la «desarmonía»: o hay armonía o se cae en el caos, donde hay violencia, rivalidad, enfrentamiento, miedo…
Precisamente en medio de este caos, Dios pregunta a la conciencia del hombre: «¿Dónde está Abel, tu hermano?». Y Caín responde: «No sé, ¿soy yo el guardián de mi hermano?» (Gn 4,9). Esta pregunta se dirige también a nosotros, y también a nosotros nos hará bien preguntarnos: ¿Soy yo el guardián de mi hermano? Sí, tú eres el guardián de tu hermano. Ser persona humana significa ser guardianes los unos de los otros. Sin embargo, cuando se rompe la armonía, se produce una metamorfosis: el hermano que deberíamos proteger y amar se convierte en el adversario a combatir, suprimir. ¡Cuánta violencia se genera en ese momento, cuántos conflictos, cuántas guerras han jalonado nuestra historia! Basta ver el sufrimiento de tantos hermanos y hermanas. No se trata de algo coyuntural, sino que es verdad: en cada agresión y en cada guerra hacemos renacer a Caín. ¡Todos nosotros! Y también hoy prolongamos esta historia de enfrentamiento entre hermanos, también hoy levantamos la mano contra quien es nuestro hermano. También hoy nos dejamos llevar por los ídolos, por el egoísmo, por nuestros intereses; y esta actitud va a más: hemos perfeccionado nuestras armas, nuestra conciencia se ha adormecido, hemos hecho más sutiles nuestras razones para justificarnos. Como si fuese algo normal, seguimos sembrando destrucción, dolor, muerte. La violencia, la guerra traen sólo muerte, hablan de muerte. La violencia y la guerra utilizan el lenguaje de la muerte.
Tras el caos del Diluvio, dejó de llover, apareció el arco iris y la paloma trajo un ramo de olivo. Pienso también hoy en aquel olivo que los representantes de las diferentes religiones plantamos en Buenos Aires, en la Plaza de Mayo, el año 2000, pidiendo que no haya más caos, pidiendo que no haya más guerra, pidiendo paz.
3. Y en estas circunstancias, me pregunto: ¿Es posible seguir el camino de la paz? ¿Podemos salir de esta espiral de dolor y de muerte? ¿Podemos aprender de nuevo a caminar por las sendas de la paz? Invocando la ayuda de Dios, bajo la mirada materna de la Salus populi romani, Reina de la paz, quiero responder: Sí, es posible para todos. Esta noche me gustaría que desde todas las partes de la tierra gritásemos: Sí, es posible para todos. Más aún, quisiera que cada uno de nosotros, desde el más pequeño hasta el más grande, incluidos aquellos que están llamados a gobernar las naciones, dijese: Sí, queremos. Mi fe cristiana me lleva a mirar a la Cruz. ¡Cómo quisiera que por un momento todos los hombres y las mujeres de buena voluntad mirasen la Cruz! Allí se puede leer la respuesta de Dios: allí, a la violencia no se ha respondido con violencia, a la muerte no se ha respondido con el lenguaje de la muerte. En el silencio de la Cruz calla el fragor de las armas y habla el lenguaje de la reconciliación, del perdón, del diálogo, de la paz. Quisiera pedir al Señor, esta noche, que nosotros cristianos y los hermanos de las otras religiones, todos los hombres y mujeres de buena voluntad gritasen con fuerza: ¡La violencia y la guerra nunca son el camino para la paz! Que cada uno mire dentro de su propia conciencia y escuche la palabra que dice: Sal de tus intereses que atrofian tu corazón, supera la indiferencia hacia el otro que hace insensible tu corazón, vence tus razones de muerte y ábrete al diálogo, a la reconciliación; mira el dolor de tu hermano -pienso en los niños, solamente en ellos…-, mira el dolor de tu hermano, y no añadas más dolor, detén tu mano, reconstruye la armonía que se ha roto; y esto no con la confrontación, sino con el encuentro. ¡Que se acabe el sonido de las armas! La guerra significa siempre el fracaso de la paz, es siempre una derrota para la humanidad. Resuenen una vez más las palabras de Pablo VI: «Nunca más los unos contra los otros; jamás, nunca más… ¡Nunca más la guerra! ¡Nunca más la guerra!» (Discurso a las Naciones Unidas, 4 octubre 1965: AAS 57 [1965], 881). «La Paz se afianza solamente con la paz; la paz no separada de los deberes de la justicia, sino alimentada por el propio sacrificio, por la clemencia, por la misericordia, por la caridad» (Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 1976: AAS 67 [1975], 671). Hermanos y hermanas, perdón, diálogo, reconciliación son las palabras de la paz: en la amada nación siria, en Oriente Medio, en todo el mundo. Recemos esta noche por la reconciliación y por la paz, contribuyamos a la reconciliación y a la paz, y convirtámonos todos, en cualquier lugar donde nos encontremos, en hombres y mujeres de reconciliación y de paz. Así sea.

viernes, 6 de septiembre de 2013

La guerra de Siria.

La guerra civil en Siria: claves para entender este conflicto enrevesadoHora 16.05.13 |
 No se trata de una lucha entre el bien y el mal, sino una pugna de fuerzas económicas, políticas, sociales y hasta religiosas que dejó ya 94.000 muertos.
 DANIEL MEZA @daniel_mz Redacción online.
No hay conflicto en estos momentos más complejo que la Guerra Civil en Siria . Encerrar a uno u otro participante del mismo en el ‘eje del mal’ mediante el lente ideológico es sin duda, un yerro de gran proporción fomentado por los políticos, como lo fue en la guerra de Iraq . En el acertijo sirio –que en dos años consiguió un primordial lugar en la agenda internacional- más que malos o buenos existen pugnas principalmente sociales, políticas y económicas, secundadas por las fricciones religiosas y étnicas entre los 22 millones de habitantes que allí conviven. Antes de iniciar con el listado, es preciso mencionar lo que tienen en común este y otros conflictos. No será difícil adivinarlo: petróleo. El potencial energético  de Siria, para los interesados en el tema, es indiscutible: además de contar con 2.500 millones de reservas de crudo  comprobadas (más que todos sus vecinos menos Iraq), preocupa especialmente a EE.UU. y otras potencias europeas la ubicación de este territorio como punto de confluencia de los oleoductos alternativos de petróleo. Esto sería muy peligroso  para los intereses de compañías estadounidenses y europeas que cuentan con sus propias rutas (mire aquí las rutas del petróleo en Medio Oriente ), según el politólogo y periodista Manlio Dinucci. En el negocio también están muy interesados Ankara, Teherán y Bagdad. Más adelante se verá porqué.  Nada menos que 94.000 muertes se han producido  y los avances hacia una pacificación llegan a cuentagotas. A continuación, un listado de ellos para entender a esta guerra civil:  LAS FUERZAS PRO GOBIERNO Y SUS ALIADOS FORÁNEOS Partido Baath Árabe Socialista.  Bashar al Assad  es el rostro de un partido que rige desde 1963. Los Assad, padre e hijo, atornillados en el poder por 40 años como una élite autocrática y enriquecida gracias a la corrupción, de ‘socialistas’ solo tienen el nombre. La propia izquierda de aquel país le criticó al gobierno las duras políticas neoliberales  del gobierno en los últimos años dando como resultado cifras alarmantes de pobreza, desempleo y desigualdad. Es ante este modo dictatorial y desfavorable para los pobres Siria protestar en el marco de la Primavera Árabe (como en Túnez o Egipto). Los Assad han castigado a sus opositores desde antes de la guerra, con desapariciones de decenas de miles de personas, según Amnistía Internacional . Desde el conflicto armado en marzo del 2011 hacia adelante, sus tropas cometieron diversos crímenes contra su propia población: uso de bombas de racimo, bombardeos de hospitales, bombardeos aéreos sobre civiles, torturas y ejecuciones al margen de la ley, asesinatos y secuestros de periodistas, lanzamiento de misiles contra ciudades como Alepo o Homs. Los indignados sirios, entonces, decidieron armarse.  Irán.  La República Islámica es el aliado más fuerte de Siria, le da tropas y sustento económico. ¿Por qué lo hace? Siria es un elemento estratégico muy interesante para Teherán. Ya mencionamos los corredores energéticos alternativos. El tema político-religioso también es clave: “La Siria de Assad es una vía abierta a la influencia iraní en el mundo árabe y en Oriente Próximo”, dice Alireza Nader , analista del think thank Rand Corporation. La caída de este régimen sería un golpe enorme para los intereses iraníes. Perder al gobierno sirio significaría para el Irán chiita la llegada de un régimen sunita hostil, que cortaría su única vía hacia sus aliados de Hezbolá (Líbano) y Hamas .  Rusia.  Moscú ha estado en contra de las sanciones al gobierno de Assad. ¿Por qué? [1] No le conviene perderla como aliada desde la Guerra Fría. La ex URSS tiene en su única base naval fuera de su territorio en el puerto de Tartus. [2] EL negocio militar: un 10% de las exportaciones de armamento ruso se dirigen a Damasco, según un informe de Amnistía Internacional  (entre el 2005 y 2010), lo que equivaldría a unos US$ 4.000 millones que se perderían con las sanciones. Y [3] la defensa del derecho de Siria a la “no injerencia”. Beijing ha secundado Moscú en la oposición a las sanciones de la ONU a Damasco ya Teherán.  ‘LOS REBELDES’: DESDE POTENCIAS DE OCCIDENTE HASTA MUYAHIDINES Consejo Nacional por el Cambio Democrático Sirio.  Es una alianza de 13 partidos de izquierda que, si bien exigen la caída dictadura siria y la eliminación de al Assad como presidente, rechazan firmemente toda intervención foránea sobre Siria . Dentro de este actúa el PYD, el partido que controla territorios kurdos al noroeste de Siria, primo del partido insurgente kurdo en Turquía, el PKK.  CNFORS.  La Coalición Nacional para las Fuerzas de la Oposición y la Revolución Siria es la principal aglomeración opositora al régimen sirio. Se creó el 2012 y ha sido reconocida como el gobierno legítimo de Siria por parte de las 6 petromonarquías del Golfo Pérsico y países como Estados Unidos, Reino Unido, Alemania, Francia, Australia, etc. El doble rasero de un desnaturalizado CNFORS está en “existir al amparo de tiranías como Qatar y Bahrein que oprimen brutalmente a sus oposiciones”, sostiene en un análisis publicado hace algunas semanas el internacionalista Isaac Bigio.  Ejército Libre Sirio (ELS).
 Es el brazo militar de la CNFORS y el principal grupo armado entre los ‘rebeldes’. Al inicio se integró por opositores al gobierno y desertores militares del mismo (como el hoy olvidado coronel Riad Al Assad), pero poco a poco se ha ido confundiendo entre fundamentalistas (sunitas salafistas, yihadistas). El ELS –al igual que Al Assad- no ha dejado de cometer atrocidades:fusilamientos de soldados y paramilitares capturados  (Human Rights Watch), el uso de menores como escudos humanos  y su prematuro adiestramiento en armas (así lo denunciaron organizaciones de derechos humanos). Estados Unidos reconoce que brinda decenas de millones de dólares a estos ‘rebeldes’ en lo que llama “ayuda no letal” (Obama y Hillary Clinton dixit), mientras que por ahora la Liga Árabe es la proveedora de armas  del ELS.  Frente Al Nusra:  Estosfundamentalistas  que se mezclan con la oposición siria juraron lealtad a Al-Qaeda . Entre 5 y 10 mil soldados, dicen ser “yihadistas que regresan de otras guerras”. Llaman a EE.UU. e Israel “enemigos del Islam”. Junto otros grupos fundamentalistas como Ahar al-Sham, las brigadas de Al-Haqq, Liwa al-Tawhid, Fajr al-Islam perpetran asesinatos y torturas a soldados capturados, explosiones suicidas de fanáticos que no temen morir. Estados Unidos.  Solo han intervenido políticamente y con apoyo económico  ‘no letal’. Temen ingresar a un juego que antes no supieron manejar (como Iraq y Libia) perdiendo credibilidad. Si la “no injerencia” es el estandarte ruso, “la defensa de los DD.HH.” es el argumento de Washington para fustigar a Assad y aliados. Fuera de la retórica, a la primera potencia mundial le interesa dominar estratégicamente la zona rica en recursos energéticos y el no tener a Siria podría perjudicar a sus empresas y socios. Los vecinos Damasco, Bagdad y Teherán ya están avanzando en proyectos conjuntos . La US Army  solo irrumpiría, según han dicho, si se comprueba el uso de armas químicas por parte de Damasco. Francia y Reino Unido son sus principales garantes.  Turquía.  Dos motivos hacen que el ex Imperio Otomano sea uno de los más entusiastas en el conflicto. [1] el negocio del petróleo ya explicado, y [2] el combate a las milicias kurdas  que se refugian al norte de Siria y que apoyan a la insurgencia (PKK) en su propio territorio.
Esto le ‘evita la fatiga’ de intervenir a EE.UU. dentro del pleito regional.  Israel.  Es el más confundido en la disputa. [1] Si bien su gobierno se oponía a Asaad por su apoyo a Hezbolá y Hamas, teme también que los extremistas de Al Qaeda  en Siria actuen.