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sábado, 5 de diciembre de 2015

La apertura de la Puerta Santa de San Pedro y El inicio del Jubileo de la Misericordia se llevará a cabo en la Plaza san Pedro a partir de las 9.30 h. del 8 de diciembre. en recuerdo del Vaticano II.


(AsiaNews ) Serán leídos algunos fragmentos de las constituciones conciliares Dei Verbum, Lumen Gentium, Sacrosanctum Concilium y Gaudium et Spes, y dos fragmentos de la Unitatis Redintegratio sobre el ecumenismo y Dignitatis Humanae sobre la libertad religiosa, respectivamente.
El Evangeliario preparado para este Año Santo será depositado sobre el mismo atril que, durante todas las sesiones del Concilio, fue puesto sobre el altar de la basílica de san Pedro, a fin de hacer evidente a todos la importancia de la Palabra de Dios.
El Papa pedirá la apertura de la Puerta y la atravesará. Después de él, los cardenales, obispos y representantes de los sacerdotes, religiosos y laicos cruzarán la Puerta Santa, dirigiéndose en procesión hasta la tumba del apóstol Pedro, desde donde comenzarán los ritoa de la Santa Misa
El inicio, el desarrollo y los instrumentos puestos a disposición de los peregrinos para el Jubileo han sido explicados hoy en una conferencia de prensa en el Vaticano, en la cual participaron mons. Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización, mons. José Octavio Ruiz Arenas y mons. Graham Bell, secretario y subsecretario del mismo dicasterio, respectivamente.
A la apertura de la Puerta Santa seguirá, el domingo 13 de diciembre, por primera vez en la historia de los jubileos, la apertura de la Puerta santa en todas las catedrales del mundo. También el papa Francisco ese día abrirá la Puerta Santa de su catedral en Roma, San Juan de Letrán.
«Es digno de consideración –dijo a propósito de ello, Mons Fisichella– ver el entusiasmo con que en todo el mundo se está preparando para este evento. Hemos recibido cientos de comunicaciones, pero sin duda merecen ser recordadas las que anuncian la apertura de la Puerta Santa en la Catedral del Espíritu Santo en Estambul, de los Santos Pedro y Pablo en Ratnapura (Sri Lanka), de Cristo Rey de Mushasha en Gitega (Burundi), de San José en Dunedin (Nueva Zelanda), de Nuestra Señora de la Presentación en Natal (Brasil), de Myeongdong en Seúl (Corea del Sur), de San Jorge en la Archidiócesis maronita de Beirut».
Volviendo al 8 de diciembre, Mons. Fisichella informó que la noche se concluirá en la plaza de san Pedro con una sugestiva y única representación titulada «Fiat lux: Iluminando nuestra casa Común».
«Se trata –explicó– de una proyección de fotografías sobre la fachada y la cúpula de San Pedro, sacadas del repertorio de algunos de los grandes fotógrafos del mundo, que presentan imágenes inspiradas en la misericordia, la humanidad, el mundo natural y el cambio climático. El espectáculo será ofrecido por la Word Bank Group (Connect4Climate), de Paul G. Allen’s Vulcan Productions, de la Fundación Li Ka-shing y del Okeanos. Este evento, inspirado en la última encíclica del Papa Francisco, Laudato si, quiere proponer la belleza de la creación, también en ocasión de la XXI Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (Cop 21), que comenzó en París el pasado lunes 30 de noviembre y que finalizará el próximo 11 de diciembre. El espectáculo comenzará a las 19:00. Puedo asegurar que es un evento único en su género y realizado por primera vez en un escenario tan significativo. Estamos muy agradecidos por este regalo y esperamos que pueda seguirse por muchas personas en todo el mundo para poder disfrutar de la belleza de la creación a través de la fantasía, la profesionalidad y el arte de las grandes firmas mundiales de la fotografía».
En Roma, a partir del día de la apertura de la Puerta Santa, durante todo el Jubileo, en la Plaza de San Pedro será recitado el Rosario junto a la estatua de san Pedro. Será animado por algunas parroquias de Roma dedicadas a la Virgen María y por los institutos religiosos presentes en Roma con una particular consagración a la Madre de Dios, y por algunos institutos de formación. Asimismo, un sábado al mes habrá una audiencia general, aparte de la de los miércoles. En el sitio www.im.va, dijo Mons. Fisichella, ya están las fechas indicadas y «para algunos sábados la plaza San Pedro ya tiene a más de 70.000 personas inscritas».
Asimismo en Roma, el viernes 18 de diciembre, el papa Francisco llevará a cabo un gesto simbólico abriendo la Puerta de la Misericordia del albergue «Don Luigi Di Liegro», de Caritas de Roma, en Via Marsala,
«donde desde hace 25 años se acoge a todas las personas en graves necesidades que requieren de nuestra ayuda. Este gesto será el primero con el cual el Papa dará inicio a los signos que un viernes al mes pretende realizar como expresión de las obras de misericordia. Es bueno recordar que estos signos tendrán un carácter de visitas privadas por parte del Santo Padre, para mantener lo más posible una relación personal de cercanía y solidaridad con las personas o las instituciones visitadas. Serán un testimonio a través del cual el Papa Francisco quiere subrayar las grandes formas de malestar, de marginación y de pobreza que están presentes en la sociedad, unidas, por otro lado, a una fuerte solidaridad por parte de muchas personas que dedican su tiempo y sus esfuerzos a consolar y dar apoyo diario».
Pasando a los aspectos referidos a la organización, Mons. Fisichella informó que, «desde el 1 de diciembre, en la Via della Conciliazione Nro. 7, se ha abierto el Punto de información para peregrinos. Es un lugar donde poder obtener información sobre todo el programa del Jubileo, inscribirse para la peregrinación a la Puerta Santa, recoger las entradas para las diversas celebraciones que requieren la entrada gratuita y retirar el testimonium de la participación al Jubileo. Debo hacer hincapié en que el encargado de certificar la presencia en el Jubileo, así como del recorrido hecho a pie, es sólo el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización a través del Punto de Información. Cualquier otro certificado expedido por otras entidades no debe considerarse auténtico. El Centro estará abierto todos los días de 7:30 a 18:30 horas, incluyendo sábados y domingos».
«Un capítulo importante corresponde a los Voluntarios que prestan un servicio de acogida y asistencia a todos los peregrinos, especialmente en la Via della Conciliazione y en la Plaza de San Pedro, en las otras Basílicas y en Iglesias jubilares. Muchos han respondido a la invitación que hemos lanzado en los meses precedentes y, aun permaneciendo a la espera de nuevas inscripciones, podemos decir que cada día tendremos alrededor de 100 voluntarios al servicio del Año Santo. Un número que, obviamente, será entre 800 a 1000 voluntarios en las ocasiones de los grandes eventos».
Ha sido también dispuesta la asistencia sanitaria a los peregrinos, que consiste, entre otras cosas, en un servicio de urgencias para cada una de las basílicas papales. La atención médica y de enfermería ha sido encargada a la Orden de Malta que con su experiencia podrá garantizar la gestión del servicio de urgencias. Estarán asimismo activas las estructuras sanitarias regionales, que garantizan, entre otras cosas, un Puesto Médico Avanzado permanente (PMA), en la zona del Castillo Sant’Angelo.
«En este contexto, me complace recordar que disponemos de diversos servicios de comunicación para sordos y para ciegos, en particular, para los primeros, del video tutorial con el lenguaje de signos italiano e internacional (LIS), mientras que para los segundos del archivo-audio que se puede descargar de la página web y que ilustra los recorridos, peregrinaciones a la Puerta Santa y muchas otras cosas. Por otra parte, en la Basílica de San Pedro y en otras Iglesias, se han preparado confesionarios sin barreras arquitectónicas y otras atenciones para permitir a los sordos la confesión de una manera más sencilla. Además, se ha creado un libro táctil en A3, que consentirá a los ciegos de ser guiados durante la peregrinación a la Puerta Santa de San Pedro. Por último, la página web también ha sido diseñada para facilitar su navegación».
«El Año Santo de la Misericordia, en efecto, es el primero de la era de internet y de las redes sociales. En este sentido, me permito recordar la importancia de la página web oficial del Jubileo (http://www.im.va). Esta página, traducida en 7 idiomas, permitirá de poder seguir los Grandes Eventos que tendrán lugar en Roma también para los que no podrán estar presentes físicamente. Para atravesar la Puerta Santa, así como para hacerse voluntario, es necesario inscribirse en las secciones correspondientes de la página web. Una palabra, también, debo decir acerca del Portal «vatimecum», promovido por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, a través del cual los peregrinos podrán tener los servicios relacionados con la comida y el alojamiento en Roma, a precios controlados y mucha más información para vivir el Jubileo».
«Una última consideración merece la iniciativa de los «misioneros de la misericordia». Hemos finalizado la inscripción porque el número de sacerdotes ya ha llegado a más de 800 solicitudes. Los misioneros son sacerdotes que provienen de diferentes partes del mundo y han sido designados por sus obispos para realizar este servicio particular. El Miércoles de Ceniza recibirán el mandato del Santo Padre para ser predicadores de la misericordia y confesores llenos de misericordia. Recibirán del Santo Padre el poder de perdonar los pecados reservados a la Sede Apostólica y serán el signo de la cercanía de Dios y del perdón de Dios para todos. Me permito subrayar que los Misioneros de la Misericordia son nombrados exclusivamente por el Papa y que a cada uno de ellos personalmente se le dará la facultad de perdonar los pecados reservados. Ningún obispo en su diócesis podrá nombrar a estos misioneros ni conferir facultades que no poseen. Aquellos que deseen invitar a los misioneros para una celebración, un retiro o un evento particular, lo podrán hacer accediendo al elenco que se pondrá a disposición de los obispos».
«El Jubileo es ya inminente. Estamos seguros de que será vivido con intensidad por los peregrinos y por cuantos en las propias Iglesias particulares o en Roma cruzarán la Puerta Santa. Para esta ocasión, el Santo Padre ha concedido a todos los Obispos del mundo el poder dar la Bendición Papal en la Santa Misa de apertura de la Puerta Santa y en la de clausura al finalizar el Año Santo. Este Jubileo será una experiencia de misericordia para sentir más cerca de sí el amor de Dios que como un Padre acoge a todos y no excluye a ninguno. Será un momento importante para toda la Iglesia para recordar que la misericordia es la esencia de su mensaje al mundo y para hacer que cada creyente sea instrumento tangible de la ternura de Dios. Como ha escrito el Papa Francisco: «En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia» (n. 12)».
Respondiendo, finalmente, a la pregunta sobre la cuestión de la seguridad en Roma durante los eventos jubilares, Mons. Fisichella invitó a «no dramatizar en exceso la cuestión de la seguridad en Roma». «Tenemos todos los motivos para pensar que hay una total garantía en relación a los peregrinos que vendrán a Roma, pero, sin embargo, es precisa una vigilancia».

martes, 17 de febrero de 2015

“¡Promover la diversidad de la ‘orientación sexual’ por África, Asia, Oceanía, América del Sur significa llevar al mundo a una deriva total de decadencia antropológica y moral. Vamos hacia la destrucción de la humanidad!”


El Cardenal Robert Sarah* escribió el prólogo al libro de Marguerite A. Peeters, Il Gender, Una questione politica e culturale, publicado recientemente en Italia.
Si el libro es importante, también lo son las palabras del Cardenal Sarah, que con su claridad perforan el velo de ambigüedad y de hipocresía que rodea a la “perspectiva de género” incluso, por desgracia, en sectores del mundo católico. Por eso reproducimos algunos de sus párrafos.

Imponer el género es un crimen contra la humanidad

Il Gender, Una questione politica e culturaleDice el cardenal: “(…) De acuerdo con la ideología de género, no hay diferencia ontológica entre el hombre y la mujer. La identidad del hombre o mujer no es inherente a la naturaleza, sólo se atribuiría a la cultura: sería el resultado de una construcción social, un papel que los individuos interpretan a través de tareas y funciones sociales. Según su teoría, el género es performativo, y las diferencias entre los hombres y las mujeres son las regulaciones opresivas, los estereotipos culturales y las construcciones sociales, que se deben desconstruir para lograr la igualdad entre hombres y mujeres.
En nombre de la libertad y la igualdad, las batallas ideológicas de género obedecen a necesidades individualistas y subjetivistas que tienen como objetivo organizar la sociedad sin tener en cuenta la diferencia sexual. Los técnicos de esta teoría y el poderoso lobby que están luchando a favor de una falta de diferenciación de los sexos -que ellos llaman “la neutralidad sexual“-, forman un fluido magmático en el que se mezclan cosas confusamente abstractas y se pone en movimiento, como si se tratara de una nueva utopía “liberación del deseo“, portadora falsamente de una felicidad universal. Trabajan para desmantelar lo que ellos llaman el “sistema binario” hombre-mujer.
Como se puede ver, estamos ante una revolución que busca revocar el orden de la creación del hombre y la mujer, como Dios manda desde el principio en su designio de amor eterno. Llevada a cabo por parte de Occidente, esta revolución se desarrolla en una ausencia sutil, casi total de debate público. Las consecuencias son muy graves. No sólo se refieren a las ciencias médicas, las humanidades y sociales: las consecuencias destructivas podrían llegar a ser cada vez más evidentes en la vida concreta de la gente, de la persona y de la sociedad, dondequiera que vivamos.
El género consolida hoy sus cimientos y gana más terreno. Una forma diferente de considerar el matrimonio, la familia, el amor, la dignidad humana, los derechos y la sexualidad desde una perspectiva esencialmente subjetivista, están arraigados gradual y sólidamente en el Oeste, y tienden a expandirse en el resto del mundo. La teoría de género salta a un nivel superior, decisivo, convirtiéndose en la teoría queer.
Es decir, salta a un deseo generalizado de “desestabilización de la identidad y de lo institucional” porque la teoría queer, explica Marguerite A. Peeters, “no se detiene en la deconstrucción del sujeto: afecta principalmente a la deconstrucción del orden social. […] Se trata de sembrar la duda sobre las tendencias de orden sexual, para introducir la sospecha sobre las ‘restricciones de la heterosexualidad’, para cambiar la cultura“, para demoler las normas convencionales. (…)
Si los cambios subversivos promovidos por el género no dejan de expandirse, nuestra civilización podría perder el sentido de lo que la humanidad es, “no en beneficio de un mundo perfecto, sino en una caída hacia la barbarie” y el totalitarismo.
Lo que hace que la batalla aún sea más ardua y difícil es que la revolución cultural llega hoy, de manera significativa, para destruir el vínculo vital que debe existir entre el derecho y la verdad, lo correcto, lo bueno, lo justo, la centralidad de la persona humana en la sociedad. Los derechos humanos están ahora sujetos al procedimiento y las interpretaciones de los dictados del falso consenso. Una vez proclamadas, estas interpretaciones podrán ser citadas para adoptar convenciones internacionales, que se convierten en leyes, en los estados que son parte de esos tratados.
Son las reinterpretaciones decididas por presuntos consensos, por ejemplo, el acceso universal a la anticoncepción debe ser la prioridad del desarrollo; la maternidad es un estereotipo a desconstruir; cierta manipulación genética justifica el sacrificio de embriones; el aborto y la eutanasia debe ser liberalizados; las uniones homosexuales deben gozar de los mismos derechos de matrimonio. Este mismo gobierno global ejerce una fuerte presión sobre los estados para alinearlos con sus prioridades ideológicas, locuras flagrantes y escandalosas, que hacen caso omiso del bienestar de los países pobres y las culturas no occidentales.
“¿Los pobres no tienen derechos? ¡Son ellos y su desarrollo humano lo que debería ser el foco de la cooperación internacional! En contraste, la frase los “derechos de los homosexuales son derechos humanos y los derechos humanos son derechos de los homosexuales“, [Hillary Clinton], parece haberse convertido en el leitmotiv del discurso actual de la gobernabilidad global y, como consecuencia, se quiere cambiar la cultura de los pueblos a favor de la libre elección de la “orientación sexual“. Peor aún, en el mismo momento en que se utilizan los derechos humanos para imponer este tipo de proyecto ideológico, el secretario de la ONU, de una manera sorprendente, declara que “ninguna costumbre o tradición, ninguna creencia cultural o religiosa puede justificar el hecho de que un ser humano se le prive de sus derechos humanos“, [Ban Ki-moon].

¿Con qué derecho se sacrifican las culturas y la fe de los pobres en nombre de la homosexualidad, en nombre de los ídolos de la decadencia moral de Occidente? Se hace necesario, hoy, luchar con urgencia para conciliar el derecho con el matrimonio y la familia, que es un bien común de la humanidad. El matrimonio y la familia son anteriores al poder político, que éste tiene la obligación de respetarlos en su estructura humana universal.
En nombre de la ideología de género, reemplazan el matrimonio con las uniones civiles; redefinen las parejas, el matrimonio, la familia y la descendencia, para favorecer la homosexualidad y la transexualidad. Están perdiendo la humanidad, el sentido de la realidad y la razón de las cosas, y contribuyen a la creación de una cultura suicida. Es semánticamente incorrecto asignar a las parejas homosexuales la palabra “matrimonio” y “familia", que implican siempre el respeto de la diferencia sexual y la apertura a la procreación. La homosexualidad altera la vida conyugal y familiar. No puede ser una referencia educativa para los niños; les arruina profunda e irreversiblemente. Privar a un niño de un padre y una madre es una violencia inaceptable. (…) La homosexualidad, confrontándola con la vida conyugal y familiar, no tiene sentido. Recomendarla en nombre de los derechos del hombre es, cuando menos, nocivo. Imponerla es un crimen contra la humanidad.
Es inaceptable que los países occidentales y los organismos de las Naciones Unidas impongan a los países no occidentales la homosexualidad y toda su desviación moral, utilizando argumentos económicos para que revisen su legislación y que condicionen su asistencia al desarrollo a la aplicación de normas absurdas, subversivas, inhumanas y contrarias a la razón, al sentido de la realidad. ¡Promover la diversidad de la “orientación sexual” por África, Asia, Oceanía, América del Sur significa llevar al mundo a una deriva total de decadencia antropológica y moral. Vamos hacia la destrucción de la humanidad!
Los países occidentales se han acostumbrado a la inestabilidad de sus ideas y a la construcción de ideologías alienantes y fugaces como el marxismo y el nazismo. La exportación de sus ideologías a largo de la historia siempre ha causado un gran daño a la humanidad. El pensamiento africano no puede dejarse colonizar de nuevo. Después de la esclavitud y la colonización están tratando una vez más de humillar y destruir a África mediante la imposición de género. Es fundamental que los africanos no se priven de su sabiduría y de su perspectiva antropológica: el matrimonio y la familia, basados exclusivamente en la relación entre un hombre y una mujer. La filosofía africana proclama: el hombre no es nada sin la mujer, la mujer no es nada sin el hombre, y ambos son nada sin un tercer elemento que es un niño. Un niño es el regalo más grande y lo más precioso de Dios. Es la expresión más sublime del amor y la generosa fecundidad del don recíproco de los cónyuges.
Una gran batalla ha comenzado con poderosos medios subversivos (…). El efecto corrosivo del género, dice Marguerite A. Peeters, es tan eficaz en la consecución de sus objetivos que podría dar origen a un sentimiento de impotencia; incluso se sucumbe a la tentación de adoptar una actitud derrotista y a decir: en cualquier caso, la catástrofe está asegurada, dejemos que las cosas vayan como van. Pero Peeters nos dice: nosotros queremos participar en favor de la eterna vocación al amor del hombre y la mujer, a la comunión y a su complementariedad, no nos debemos dar por vencidos. (…)
El discernimiento es decisivo. Comienza con el realismo. Veamos las cosas a la distancia, pongamos la realidad actual en una perspectiva lo más amplia posible. Por un lado, hay que ser capaz de abrir los ojos a las realidades difíciles de nuestro tiempo y, por otro, mantengamos nuestros ojos fijos en el misterio de Dios. En lugar de encerrarnos en actitudes superficiales de la aceptación o el rechazo, despertemos y abrámonos a la luz trascendente de la gracia. Hay que “volver a la fuente, volver a la casa del Padre” y mantener la confianza en la presencia efectiva de Dios en la historia, una presencia que pasa por nuestra cooperación activa y el despertar de las conciencias (…)”. FIN, 16-02-15.
*El Cardenal Robert Sarah, es de Guinea, arzobispo emérito de Conakri, fue nombrado, el pasado 24 de noviembre, prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos

lunes, 20 de enero de 2014

COLEGIALIDAD Y EJERCICIO DE LA POTESTAD SUPREMA DE LA IGLESIA.

lunes 20 de enero de 2014 COLEGIALIDAD Y EJERCICIO DE LA POTESTAD SUPREMA DE LA IGLESIA Texto íntegro de la conferencia del prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, monseñor Müller

1. El nuevo impulso de la "Evangelii gaudium"

Al hablar de la Iglesia solo podemos hacerlo con motivo de la cuestión sobre Dios y el conocimiento de su presencia humana para el mundo en Jesucristo.

Las guerras civiles y el terrorismo, la pobreza y la explotación, la situación de los refugiados, las muertes de drogadictos, el incremento de los suicidios, la adición a la pornografía en un 20% de la juventud, la crisis de sentido y la desorientación espiritual y moral de millones de personas, etc., todas estas tragedias globales y cotidianas hacen que sobrevenga a la Iglesia de Dios la tarea trascendental de dar nuevamente esperanza a la humanidad.

Pero la Iglesia no es la Luz, ella solo puede dar testimonio de la Luz que ilumina a cada hombre, es decir, un testimonio de Jesús, el Hijo de Dios y Redentor de todos los hombres. En este conocimiento de Dios, se decide si el ser humano es consciente de su vocación divina y si tiene un futuro en este mundo y más allá de él.

Una Iglesia que solo girase en torno a los propios problemas estructurales, sería espantosamente anacrónica y ajena al mundo, pues en su ser y misión, no es otra cosa que la Iglesia del Dios trinitario, origen y destino de cada hombre y de todo el universo.

Un reajuste de independencia y colaboración de las Iglesias locales, de la colegialidad episcopal y del Primado del Papa nos permitirá no perder de vista la exigencia trascendental de la cuestión sobre Dios. El Papa Francisco, en su Exhortación Apostólica "Evangelii gaudium", habla de una saludable “descentralización”. La vida de la Iglesia no puede concentrarse de tal forma en el Papa y su Curia, como si en las parroquias, comunidades y diócesis tuviera lugar sólo algo secundario. Papa y Obispos se remiten más bien a Cristo, el único que da esperanza a los seres humanos.

El Papa no puede ni debe abarcar centralmente desde Roma las diversas condiciones de vida que se le presentan a la Iglesia en las distintas naciones y culturas, ni resolver por sí mismo los problemas de cada lugar. Una centralización exagerada de la administración no ayudaría a la Iglesia sino que más bien impediría su dinámica misional (EG 32). Por eso un ejercicio reformado del Primado también pertenece a la nueva evangelización, tema del último Sínodo de los Obispos (7-28/10/2012). Este ejercicio incumbe a las estructuras de la dirección universal de la Iglesia, concretamente, a los Dicasterios de la Curia Romana, de los que el Papa se sirve en el ejercicio de la Potestad suprema, plena e inmediata, sobre toda la Iglesia. Éstos, “en consecuencia, realizan su labor en su nombre y bajo su autoridad, para bien de las Iglesias y servicio de los sagrados pastores” (CD 9).

En este contexto de la nueva evangelización, también los Obispos, los Sínodos y las Conferencias Episcopales deben ejercer una mayor responsabilidad que incluya “una cierta competencia magisterial”, pues ésta les corresponde por la consagración y la misión canónica, y no sólo por una habilitación Papal especial: “Los Obispos, cuando enseñan en comunión con el Romano Pontífice, deben ser respetados por todos como testigos de la verdad divina y católica” (LG 25).

El magisterio Papal no sustituye al magisterio de los Obispos y su acción conjunta a nivel nacional o continental (por ejemplo, los documentos del CELAM: Puebla, Medellín, Santo Domingo, Aparecida), sino que lo presupone y exige por la responsabilidad de los Obispos para la Iglesia entera (EG 16).

Sobre este tema, el Papa se refiere expresamente al Motu Proprio "Apostolos suos" (1998), en el que Juan Pablo II, basándose en el Concilio Vaticano II, describió más de cerca las competencias de las Conferencias Episcopales. Con esto, no se ha dado la señal para un cambio de dirección o una “revolución en el Vaticano”, en contraposición con interpretaciones superficiales. La Iglesia solo podría permitirse luchas de poder y disputas de competencias so pena de la pérdida de su tarea misional.

Según la síntesis eclesiológica del Vaticano II, debemos excluir una interpretación antagónica o dialéctica de la relación entre la Iglesia Universal y las Iglesias locales. Los extremos históricos del Papismo/Curialismo por una parte, y por otra del Episcopalismo/(Conciliarismo/ Galicanismo/ Febronianismo/ Veterocatolicismo) solo nos demuestran, de que formas no funciona la Iglesia, y que la absolutización de un elemento constitutivo a expensas de otro contradice la confesión de Ecclesia una, sancta, catholica et apostolica. La unidad fraternal de los Obispos de la Iglesia Universal cum et sub Petro se fundamenta en la sacramentalidad de la Iglesia, y con ello, en el derecho divino. Solo a precio de una desacralización de la Iglesia podría realizarse una lucha de poder entre fuerzas centralistas y particularistas. Al final quedaría una Iglesia secularizada y politizada, que solo se diferenciaría en grado de una ONG, y esto sería un contraste completo respecto a la Exhortación Apostólica "Evangelii gaudium".

Según el género literario, este escrito no es dogmático sino un texto parenético. Se presupone como su base dogmática, se presupone la doctrina sobre la Iglesia expuesta en "Lumen gentium" con la más alta vinculación magisterial (EG 17). Al Papa le interesa con ello una superación tanto del letargo y de la resignación ante la secularización extrema, como un final de las disputas debilitantes dentro de la Iglesia entre ideologías tradicionalistas y progresistas

A pesar de todas las tormentas y vientos contrarios, la barquilla de Pedro debe volver a izar las velas de la alegría por Jesús, que está junto a nosotros. Y los discípulos deben asir sin miedo el timón para que la misión de la Iglesia avance llena de fuerza.

Cuando la Iglesia presenta hacia afuera una imagen de desgarramiento y hostilidad, no se puede esperar que alguien perciba la Iglesia como testigo creíble del amor de Dios ni que aprenda a amarla como su madre.

2. Origen de la unidad en Jesucristo

El Concilio Vaticano II, en la Constitución dogmática sobre la Iglesia "Lumen gentium", no se sitúa desde una determinación sociológico-inmanentista, como si la Iglesia fuese constituida desde una voluntad comunitarizante de miembros de una misma convicción religioso-moral.

La Iglesia tiene más bien su origen más profundo en la procedencia interno-divina del Hijo desde el Padre. En el Hijo todos los seres humanos ya están llamados desde la eternidad a participar en la vida divina. La comunidad de los hombres con Dios está ya prefigurada en Cristo desde el principio de la historia de la humanidad. Esta comunidad sería preparada historico-salvíficamente en el Pueblo de la Antigua Alianza, constituida finalmente en la venida del Señor y en la efusión del Espíritu Santo, y, después, revelada en la Iglesia de la nueva y definitiva Alianza (LG 2).

En tanto la Iglesia no es una organización puramente humana, la pregunta sobre su fundación socio-juridica, a través del Jesús “histórico”, es objetivamente inapropiada y resulta anacrónica desde una hermenéutica teológica de la revelación histórica. La Iglesia, más bien, se funda como comunidad de vida con Jesús, en su naturaleza divina y en su relación filial con el Padre; y se revela históricamente en su actuar como hombre, pues en su persona ha llegado el Reino de Dios. A esto pertenece la reunión de los discípulos, a quienes Él les da parte en su pleno poder y misión. Jesús, como el mediador escatológico del reinado de Dios (1.), a través de su anuncio, de sus obras salvíficas y, sobretodo, a través de su muerte en cruz y resurrección, ha fundado el Pueblo escatológico de la alianza como comunión de la humanidad con Dios, y ha dado (2.) parte en su misión a la comunidad que cree en él.

Son, por tanto, los dos elementos, la comunión y la misión, los que constituyen a la comunidad de los discípulos de Jesús como signo e instrumento de unidad de los hombres con Dios y de unidad entre ellos mismos. Por tanto, la Iglesia es esencialmente una sola, como servidora y mediadora de esa unión. La Iglesia no es la posterior suma de los individuos en su relación autónoma e inmediata con Dios, sino que está ya unida con Cristo orgánicamente como el cuerpo con la cabeza.

Cristo constituye como cabeza el principio de la unidad de todos los miembros del cuerpo. Solo así todos pueden alegrarse y sufrir con el otro, cuando el otro se alegra y sufre. La pluralidad de los miembros del cuerpo está en relación con la cabeza única (Gal 3,28): "totus Christus – caput et corpus". Cristo, como el sólo y único mediador, es el hombre escatológico, el nuevo Adán; y todos los miembros del cuerpo son introducidos en una relación filial con el Padre en el Espíritu Santo (Gal 4, 4-6).

Nos encontramos con la palabra “Iglesia”, que ya aparecía en los LXX como traducción griega para la asamblea del Pueblo de Dios, siempre en singular, y en relación con Dios –el Padre, Cristo, el Hijo, y el Espíritu Santo–: como el solo y único Pueblo de Dios, el sólo y único cuerpo de Cristo, que es la Iglesia, y el sólo y único Templo del Espíritu Santo. Esta Iglesia una, que subsiste en la Iglesia Católica (LG 8, respuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe a una cuestión acerca de algunos aspectos relacionados con la doctrina sobre la Iglesia, 2, 2007), se sitúa por completo en el servicio de la mediación salvífica de Cristo, una y universal/católica, y es por ello necesariamente universal en su esencia y en su misión, es decir, católica, pues la Iglesia anuncia la salvación a todos los hombres.

El evangelio de Cristo libera a los hombres de su dispersión babilónica, y los convoca de entre la multitud de pueblos y lenguas a entrar en la unidad pentecostal del Pueblo único de Dios. Esta Iglesia única está presente en la multitud de pueblos y culturas, configurándolos con la única humanidad en Cristo, cabeza de toda la creación.

3. La Iglesia única en su misión universal y su concretización local

La sacramentalidad de la Iglesia se funda en la Encarnación. En analogía con la unidad divino-humana de Cristo, la Iglesia una, santa, católica y apostólica se fundamenta como una comunidad de vida con Dios espiritualmente invisible, y en tanto visible, como una sociedad constituida jerárquicamente. La unidad visible se muestra en la doctrina apostólica común, en la vida sacramental y en la constitución jerárquica. De este modo, la Iglesia no puede ser meramente una idea trascendente que unifica a los pueblos, es decir una civitas platonica.

Como Iglesia para la humanidad, en su dimensión constitucional espiritual y corporal y en su forma existencial histórica y social, ella se concretiza en las coordenadas de espacio y tiempo según las condiciones de vida culturales de los hombres. La Iglesia de la Palabra de Dios, Palabra que ha entrado en el espacio y tiempo, se realiza simultáneamente universal y localmente.

La Iglesia única y universal, dirigida por el Papa y los Obispos en comunión con él, existe en y desde las Iglesias locales. Este es el sentido de la fórmula “in quibus et ex quibus una et unica Ecclesia catholica existit” (LG 23). La misión de Cristo concierne a todos los seres humanos, de todos los lugares y de todos los tiempos. Y, con todo, Él mismo vivió en uno de los muchos lugares de la tierra y, durante un minúsculo espacio de tiempo, en la historia de la humanidad.

Esta misión se realizó históricamente una vez en el hombre Jesús de Nazaret, que ha vivido y actuado durante un tiempo determinado en un determinado lugar del mundo. Ya en el tiempo prepascual nos encontramos con la tensión entre misión universal y presencia local. Jesús elige para si a los Apóstoles a fin de enviarlos a aquellos lugares a los que Él mismo no podía ir. Después de la Pascua, Él envía a los Apóstoles al mundo entero, y les promete su presencia a todos juntos y a cada uno; de modo que el Cristo único está presente en la mediación de la multitud de apóstoles, mediadores de salvación en cada lugar del mundo y unificadores de la humanidad.

En este sentido, el concepto de “Iglesia” puede ser utilizado también para las Iglesias locales. La sola y única Iglesia de Dios esta presente como Iglesia universal en las Iglesias de Dios en Corinto, Roma, Tesalónica, etc. Y en cada lugar, los fieles no tienen que ver con otra cosa que no sea la Iglesia única de Cristo, en la cual el Espíritu Santo une entre sí a todos los bautizados, y los inserta en la unidad del Cuerpo de Cristo, de modo que todos son uno en Cristo y como hijos e hijas de Dios forman en Cristo la única familia Dei.

No se trata, por tanto, de una potestad espiritual etérea que se administra para la Iglesia universal y las Iglesias locales según las consideraciones políticas y las conveniencias estratégicas entre el Papa y los Obispos. Más bien Cristo ha llamado a los apóstoles conjuntamente –como Colegio–. Él mismo ha antepuesto al Apóstol Pedro como fundamento y principio de la unidad de la potestad apostólica única y de la misión para la Iglesia entera. La consagración episcopal muestra la naturaleza colegial de la función episcopal en la inserción del Obispo singular en la totalidad del Colegio con el Papa como cabeza, sin el cual, el Colegio no puede ejercer ninguna potestad universal en la función magisterial y pastoral. “La unión colegial se manifiesta también en las mutuas relaciones de cada Obispo con las Iglesias particulares y con la Iglesia universal. El Romano Pontífice, como sucesor de Pedro, es el principio y fundamento perpetuo y visible de unidad así de los Obispos como de la multitud de los fieles. Por su parte, los Obispos son, individualmente, el principio y fundamento visible de unidad en sus Iglesias particulares, formadas a imagen de la Iglesia universal, en las cuales y a partir de las cuales existe la Iglesia católica, una y única. Por eso, cada Obispo representa a su Iglesia, y todos juntos con el Papa representan a toda la Iglesia en el vínculo de la paz, del amor y de la unidad” (LG 23).

La determinación de la relación entre universalidad y particularidad resulta exitosa sólo desde una perspectiva consecuentemente cristológica y eclesiológica. No hay ninguna analogía para esta relación en comparación con formas de organización, estatales y no estatales, de sociedades humanas y empresas. De hecho, la unidad de la Iglesia se realiza en la particularidad local-eclesial, por ello una comunidad personal nunca puede ser Iglesia local en sentido propio, del mismo modo que la naturaleza de cada Iglesia local no puede ser otra cosa que la Iglesia universal en un lugar determinado.

Este hacerse presente recíproco es la comunión católica de la Iglesia, que se constituye como communio ecclesiarum. En esto podemos observar que la totalidad de la Iglesia no se puede entender como la mera suma de las porciones eclesiales, sino que la precede ontológica y temporalmente. El documento "Communionis notio", que la Congregación para la Doctrina de la Fe publicó en 1992, lo explica de la siguiente manera: “En efecto, ontológicamente, la Iglesia-misterio, la Iglesia una y única según los Padres precede la creación, y da a luz a las Iglesias particulares como hijas, se expresa en ellas, es madre y no producto de las Iglesias particulares. De otra parte, temporalmente, la Iglesia se manifiesta el día de Pentecostés en la comunidad de los ciento veinte reunidos en torno a María y a los doce Apóstoles, representantes de la única Iglesia y futuros fundadores de las Iglesias locales, que tienen una misión orientada al mundo: ya entonces la Iglesia habla todas las lenguas. De ella, originada y manifestada universal, tomaron origen las diversas Iglesias locales, como realizaciones particulares de esa una y única Iglesia de Jesucristo. Naciendo en y a partir de la Iglesia universal, en ella y de ella tienen su propia eclesialidad. Así pues, la fórmula del Concilio Vaticano II: la Iglesia en y a partir de las Iglesias ("Ecclesia in et ex Ecclesiis"), es inseparable de esta otra: Las Iglesias en y a partir de la Iglesia ("Ecclesiae in et ex Ecclesia"). Es evidente la naturaleza mistérica de esta relación entre Iglesia universal e Iglesias particulares, que no es comparable a la del todo con las partes en cualquier grupo o sociedad meramente humana” (n. 9).

4. La unidad de Primado y Episcopado

En el tercer capítulo de "Lumen gentium" se describe la unidad de la universalidad y de la particularidad. Se presupone aquí la constitución apostólica de las Iglesias locales. Esto significa que las Iglesias locales, como la Iglesia de Cristo, no son constituidas en absoluto por la voluntad asociacional de cada uno de los cristianos. Más bien es Cristo mismo, quien, mediante sus Apóstoles y los sucesores de éstos (en el munus praedicandi, sanctificandi et gubernandi), funda la Iglesia universal en y desde las Iglesias locales como communio ecclesiarum. Solo se puede hablar de Iglesia local, cuando ésta realiza visiblemente en el Obispo, sucesor de los Apóstoles, la unidad con las otras Iglesias locales y la unidad con el origen de la Iglesia en Cristo y los Apóstoles.

Esto se muestra en la unidad de la confesión apostólica y de la actualización sacramental-litúrgica de la salvación en Cristo. La Doctrina de los Obispos como sucesores de los Apóstoles, de su unidad colegial entre ellos, y de su unidad con el sucesor de Pedro como cabeza visible de toda la Iglesia y del Colegio Episcopal, es, por tanto, constitutiva para el concepto católico de Iglesia.

Solo desde este presupuesto se puede apreciar correctamente la consiguiente descripción de universalidad y particularidad como descripción de la unidad y unicidad de la Iglesia de Cristo: “Así como, por disposición del Señor, San Pedro y los demás Apóstoles forman un solo Colegio apostólico, de igual manera se unen entre sí el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, y los Obispos, sucesores de los Apóstoles. (…) El Colegio o Cuerpo de los Obispos, por su parte, no tiene autoridad, a no ser que se considere en comunión con el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, como cabeza del mismo, quedando totalmente a salvo el poder primacial de éste sobre todos, tanto pastores como fieles. (…) Este Colegio, en cuanto compuesto de muchos, expresa la variedad y universalidad del Pueblo de Dios; y en cuanto agrupado bajo una sola Cabeza, la unidad de la grey de Cristo. Dentro de este Colegio los Obispos, respetando fielmente el primado y preeminencia de su Cabeza, gozan de potestad propia para bien de sus propios fieles, incluso para bien de toda la Iglesia porque el Espíritu Santo consolida sin cesar su estructura orgánica y su concordia. La potestad suprema sobre la Iglesia universal que posee este Colegio se ejercita de modo solemne en el concilio ecuménico. (…) Esta misma potestad colegial puede ser ejercida por los Obispos dispersos por el mundo a una con el Papa, con tal que la Cabeza del Colegio los llame a una acción colegial o, por lo menos, apruebe la acción unida de éstos o la acepte libremente, para que sea un verdadero acto colegial” (LG 22).

La Iglesia católica subsiste en y desde las distintas Iglesias locales. Cada Iglesia local participa de la totalidad de la Iglesia mediante la unidad con ella y con su origen apostólico, a través de la unidad de la confesión de la fe, a través de la mediación salvífica con sus formas litúrgico-sacramentales, y a través de la Autoridad Apostólica, que se encarna y garantiza en el Obispo por la sucesión que se remonta a los Apóstoles.

Esta totalidad no impide sino que exige su señorío, el cual aflora mediante la inculturación con los pueblos y épocas de la historia. La Iglesia local de Roma es una entre muchas Iglesias locales, con la peculiaridad de que su fundación apostólica mediante el testimonio –verbi et sanguinis– de los Apóstoles Pedro y Pablo le otorga un primado en el testimonio conjunto y en la unidad de vida de la catholica communio. Debido a esta potentior principalitas, cada Iglesia local debe coincidir con ella (cf. Ireneo, adv. haer III, 3, 2). Según la sustancia de la fe, incluso en ambos Concilios Vaticanos no se ha añadido nada más sobre la catolicidad y particularidad, ni sobre la colegialidad de los Obispos y la orientación hacia la Cátedra de Pedro en doctrina y disciplina.

Las advertencias de la Congregación para la Doctrina de la fe sobre el Primado del Sucesor del Pedro en el misterio de la Iglesia (1998) determinan, por ello, resumidamente: “Las características del ejercicio del Primado deben entenderse sobre todo a partir de dos premisas fundamentales: la unidad del Episcopado y el carácter episcopal del Primado mismo. Al ser el Episcopado una realidad ‘una e indivisa’, el Primado del Papa comporta la facultad de servir efectivamente a la unidad de todos los Obispos y de todos los fieles, y ‘se ejerce en varios niveles, que se refieren a la vigilancia sobre la transmisión de la Palabra, la celebración sacramental y litúrgica, la misión, la disciplina y la vida cristiana’; a estos niveles, por voluntad de Cristo, en la Iglesia todos – tanto los Obispos como los demás fieles – deben obediencia al Sucesor de Pedro, el cual también es garante de la legítima diversidad de ritos, disciplinas y estructuras eclesiásticas entre Oriente y Occidente” (n. 8).

5. Papa y Obispos al servicio de la Iglesia única

Es importante interpretar el ministerio episcopal como realidad sacramental en la Iglesia sacramental y no confundirlo con el servicio de un moderador de puras asociaciones humanas.

Pues el Episcopado es un Ministerio instituido para siempre (LG 18). Los “Obispos, puestos por el Espíritu Santo” (Hch 20, 28), se sitúan en el lugar de Dios ante el Rebaño de Cristo (LG 19). En la consagración sacramental actúa de tal modo el Espíritu, que, “los Obispos, de modo visible y eminente, hacen las veces del mismo Cristo, Maestro, Pastor y Pontífice, y actúan en lugar suyo” (LG 21). Ellos son “vicarios y legados de Cristo” (LG 27) en el ejercicio de su servicio.

Ya el hecho de que en la ordenación sacramental del sucesor se hace referencia a la consagración mediante “Obispos vecinos de otras Iglesias” indica la dimensión colegial y universal-eclesial del Episcopado. Ninguna comunidad se constituye sola ni a sí misma ni su ministerio. La consagración episcopal integra al Obispo emblemáticamente en el Colegio Episcopal y le confiere una responsabilidad para la única Iglesia Católica extendida por el mundo, que subsiste en la communio ecclesiarum.

El Obispo es en su Iglesia local “principio y fundamento visible de unidad” (LG 23). Esto se relaciona con la comunión de todos los fieles y el colegio de quienes ostentan un cargo: presbíteros, diáconos y demás oficios eclesiales. El único oficio episcopal no agota la pluralidad de misiones y servicios. A través del oficio episcopal, no solo se impide el desmoronamiento de los servicios individuales, sino que también se exige la pluralidad de servicios en cada uno de los miembros y se asegura la unidad de la misión de la Iglesia única en martirio, diaconía y liturgia.

En tanto que el colegio del Obispo sirve a la unidad de la Iglesia, éste debe portar en sí mismo el principio de esa unidad. Por ello el Obispo solo puede ser Obispo de una Iglesia local y no el presidente de una federación de alianzas eclesiales regionales y continentales. Y su colegio no puede ser sólo un principio objetivo puro (decisión mayoritaria, delegación de derechos a un gremio de dirección elegido, etc.). En tanto que en la esencia interior del oficio episcopal se trata de un testimonio personal, el principio de la unidad del episcopado mismo se encarna en una persona.

Según la concepción católica, el principio personal de la unidad, tanto en el origen como en su aplicación actual, se da en el Obispo de Roma. Como Obispo, él es el sucesor de Pedro, quien en persona encarna la unidad del Colegio Apostólico. Para una teología del Primado resulta decisiva la descripción del servicio de Pedro como una misión episcopal, como también el conocimiento de que este Oficio no es de derecho humano sino divino, en tanto en cuanto solo puede ser ejercido en la Potestad de Cristo, en virtud de un carisma entregado personalmente a su portador en el Espíritu Santo.

“Jesucristo, Pastor eterno (…) para que el mismo Episcopado fuese uno solo e indiviso, puso al frente de los demás Apóstoles al bienaventurado Pedro e instituyó en la persona del mismo el principio y fundamento, perpetuo y visible, de la unidad de fe y de comunión” (LG 18; DH3051).

El Papa sugiere en "Evangelii gaudium" una praxis corregida, correspondiente a la civilización global y digitalizada de hoy. Aunque Primado y Episcopado pertenecen a la esencia de la Iglesia, las formas de su realización en la historia son necesariamente diversas. La invitación del Papa a una renovada percepción de la Colegialidad de los Obispos es lo contrario a una relativización del servicio que Cristo le ha encomendado de forma inmediata, es decir: un servicio a la unidad de todos los Obispos y fieles en la fe revelada, un servicio a la vida común desde la gracia sacramental, y un servicio a la misión de mediar la unidad de los hombres en Dios (LG 1).

En tanto que el Episcopado tiene naturaleza colegial, al Obispo, en virtud de la Consagración y de la misión canónica, también se le confiere la co-preocupación y la co-responsabilidad para el bien de la Iglesia universal: “El cuidado de anunciar el Evangelio en todo el mundo pertenece al Cuerpo de los Pastores (…) por tanto, todos los Obispos, en cuanto se lo permite el desempeño de su propio oficio, están obligados a colaborar entre sí y con el sucesor de Pedro, a quien de modo especial le ha sido confiado el oficio excelso de propagar el nombre cristiano” (LG 23).

En el reconocimiento del fructuoso apostolado que habían ejercitado las Conferencias Episcopales ya entonces existentes, y con el deseo de que estos organismos fuesen erigidos en todas partes, el Concilio Vaticano II formuló, por así decir, una breve definición: “La conferencia episcopal es como una asamblea en que los Obispos de cada nación o territorio ejercen unidos su cargo pastoral para conseguir el mayor bien que la Iglesia proporciona a los hombres, sobre todo por las formas y métodos del apostolado, aptamente acomodado a las circunstancias del tiempo” (CD 38,1). La implementación teológica y práctica del servicio de las Conferencias Episcopales a la totalidad de la Iglesia y a las partes eclesiales comprendidas en ella, ha continuado siendo desarrollada y concretizada en el Motu Proprio "Apostolos suos".

A este servicio también le corresponde una competencia magisterial de los Obispos pertenecientes a una Conferencia considerados en su conjunto (cf. AS 21; CIC can. 753). Estas instituciones surgen al servicio de la unidad de la fe y de la implementación concreta en un espacio cultural. La referencia al sucesor de Pedro, principio visible de la unidad de la Iglesia, es constitutiva para cada Concilio ecuménico, para cada sínodo particular y para cada Conferencia Episcopal; y además, es de derecho divino, al cual se debe subordinar todo derecho de la Iglesia. Una Conferencia Episcopal no puede emitir nunca una declaración dogmática vinculante de forma separada, ni tampoco relativizar dogmas definidos o estructuras sacramentales constitutivas (por ejemplo, hacer depender el propio ministerio magisterial y pastoral de organismos de puro derecho eclesial).

Tendencias separatistas y comportamientos prepotentes solo dañarían a la Iglesia. La revelación ha sido encomendada a la Iglesia única y universal para su fiel custodia, Iglesia guiada por el Papa y los Obispos en comunión con él (LG 8; DV 10). La Iglesia Católica es communio ecclesiarum y no una federación de Iglesias estatales o una alianza mundial de comunidades eclesiales confesionalmente emparentadas, que respetan por tradición humana al Obispo de Roma como presidente honorífico. Pues nación, idioma, cultura, no son principios constitutivos para la Iglesia, que testifica y realiza la unidad de los pueblos en Cristo; pero son medios indispensables, en los cuales se despliega toda la riqueza y la plenitud de Cristo en los redimidos.

La "Evangelii gaudium" quiere reunificar interiormente a la Iglesia, para que el Pueblo de Dios, en su servicio misionero, no sea obstáculo a una humanidad necesitada de salvación y ayuda. El Papa Francisco propone en su escrito apostólico “algunas líneas que puedan alentar y orientar en toda la Iglesia una nueva etapa evangelizadora, llena de fervor y dinamismo” (EG 17).

Gerhard Ludwig Müller

viernes, 20 de septiembre de 2013

Papa Francisco. Entrevista exclusiva con el P. Spadaro y las publicaciones jesuitas.

Papa Francisco: “Busquemos ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos”

papa Francisco con el jesuita Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica, durante la audiencia que el pontífice concedió a  los miembros de esta publicación de los jesuitas el pasado 14 de junio.

Entrevista exclusiva con el P. Spadaro y las publicaciones jesuitas.

El Papa y el P. Sparado, en junio, en la audiencia a los trabajadores de ‘La Civiltà Cattolica’
VIDA NUEVA | El papa Francisco ha concedido una entrevista en exclusiva que se publica hoy en 16 revistas jesuitas de todo el mundo. La ha realizado el P. Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica y colaborador de Vida Nueva, y en ella el Pontífice ofrece su visión sobre asuntos diversos, desde cuestiones personales, como su vocación jesuita, hasta el gobierno de la Iglesia, la Vida Religiosa, el diálogo con los no creyentes, el ecumenismo o la experiencia cristiana.
Se trata de una amplia entrevista de varias horas que tuvo lugar en tres jornadas del pasado mes de agosto. El P. Spadaro la califica, en realidad, de “conversación”. En España, la publica la revista Razón y Fe, en el número de octubre de su edición impresa, y también está ya disponible en su web (descarga en PDF).

“La primera reforma debe ser de las actitudes”

Francisco revela que le gusta meditar todo tipo de asuntos, incluso los que afectan a su vida cotidiana: “Desconfío de las decisiones tomadas improvisadamente”, confiesa, y da alguna pista que puede ayudar a entender el momento actual de la Iglesia: “Son muchos, por poner un ejemplo, los que creen que los cambios y las reformas pueden llegar en un tiempo breve. Yo soy de la opinión de que se necesita tiempo para poner las bases de un cambio verdadero y eficaz. Se trata del tiempo de discernimiento”.
Sobre el modelo de gobierno para la Iglesia, confirma la necesidad de diálogo y consultas: “Los consistorios y los sínodos, por ejemplo, son lugares importantes para lograr que esta consulta llegue a ser verdadera y activa. Lo que hace falta es darles una forma menos rígida. Deseo consultas reales, no formales”.
Pero, a propósito de las reformas que le gustaría aplicar, asegura en que lo primero es la actitud: “Veo con claridad que lo que la Iglesia necesita con mayor urgencia hoy es una capacidad de curar heridas y dar calor a los corazones de los fieles”, afirma el Papa.
“Los ministros de la Iglesia tienen que ser misericordiosos –continúa–, hacerse cargo de las personas, acompañándolas como el buen samaritano que lava, limpia y consuela a su prójimo. Esto es Evangelio puro”. “Las reformas organizativas y estructurales son secundarias, es decir, vienen después. La primera reforma debe ser la de las actitudes”, insiste.
papa Francisco con el jesuita Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica, durante la audiencia que el pontífice concedió a  los miembros de esta publicación de los jesuitas el pasado 14 de junio.

“Una Iglesia que salga al que no la frecuenta”

Hay un llamamiento muy recurrente en sus discursos de estos primeros meses de pontificado, que es la invitación a que la Iglesia salga de sí misma, y también aprovecha esta entrevista para volver a reclamarlo.
“Busquemos más bien ser una Iglesia que encuentra caminos nuevos, capaz de salir de sí misma yendo hacia el que no la frecuenta, hacia el que se marchó de ella, hacia el indiferente. El que abandonó la Iglesia a veces lo hizo por razones que, si se entienden y valoran bien, pueden ser el inicio de un retorno. Pero es necesario tener audacia y valor”, exhorta.

Homosexuales, aborto, mujer…

Como ya hiciera en las declaraciones que realizó a la prensa a la vuelta de su viaje a Brasil el pasado julio, el Papa no evita los temas más controvertidos, como la situación de los divorciados vueltos a casar o de los homosexuales. En síntesis, el papa Francisco pide que se tenga en cuenta siempre a la persona: “Dios acompaña a las personas y es nuestro deber acompañarlas a partir de su condición. Hay que acompañar con misericordia”.
Y advierte: “No podemos seguir insistiendo solo en cuestiones referentes al aborto, al matrimonio homosexual o al uso de anticonceptivos. (…) Si se habla de estas cosas hay que hacerlo en un contexto”.
También responde al papel de la mujer en la Iglesia, y lo hace apostando por una mayor presencia femenina: “En los lugares donde se toman las decisiones importantes es necesario el genio femenino. Afrontamos hoy este desafío: reflexionar sobre el puesto específico de la mujer incluso allí donde se ejercita la autoridad en los varios ámbitos de la Iglesia”.
papa Francisco y Antonio Spadaro, director de La Civiltà Cattolica 14 junio 2013

La Vida Religiosa y el ser jesuita

Hablando de la Vida Religiosa, Francisco subraya que “los religiosos son profetas”, una profecía que a veces “crea alboroto, estruendo” y que “anuncia el espíritu del Evangelio”.
Y refiriéndose en concreto de la Compañía de Jesús y el ser jesuita (tema al que se dedica gran parte de la conversación), opina Bergoglio: “El jesuita debe ser persona de pensamiento incompleto, de pensamiento abierto”, y también creativo y estar inserto en el contexto en que actúa.
(*) Entre las 16 revistas de la Compañía de Jesús que publican hoy la entrevista en todo el mundo están Razón y Fe (España), La Civiltà Cattolica (Italia), America Magazine (Estados Unidos), Mensaje (Chile), Études (Francia), Thinking Faith (Gran Bretaña) o Stimmen der Zeit (Alemania).

martes, 16 de julio de 2013

Seminarios a la carta. EE.UU: El seminario protestante evangélico Fuller acepta la creación de un grupo LGTB.

(PD) El grupo, bautizado como OneTable, se formó en otoño pasado y en este tiempo cerca de tres docenas de estudiantes se han inscrito en él. Fuller tiene un total de 4.500 alumnos, con 100 denominaciones representadas. Cuenta, además del campus principal en Pasadena, con sedes regionales en Menlo Park, Sacramento e Irvine en California, Colorado Springs, Colorado, Phoenix, Seattle y Houston. De momento OneTable existirá sólo en el campus de Pasadena.
One Table El nombre significa «una tabla» para asirse, donde estudiantes LGTB de Fuller pueden encontrarse y debatir sobre su fe y su orientación sexual en un «entorno seguro». Expresan en su web que «OneTable existe como un espacio seguro para todos los que quieren ser parte de la conversación que rodea la fe, la orientación sexual y la identidad de género. No sólo la bienvenida a todas las voces, pero estamos convencidos de que todos son necesario». Quieren evitar «secuestrarnos a nosotros mismos en la uniformidad de creencias y paradigmas, porque eso nos deja anémicos en nuestra propia formación como seres humanos». La normativa de Fuller especifica que los estudiantes pueden «salir del armario», pero que no pueden tener relaciones homosexuales, ni convertir su postura LGTB en actividad política o desafiar la normativa escolar que indica la práctica homosexual como «incompatible con las enseñanzas de la Escritura.» Pero en la práctica es una nueva puerta abierta a un espacio que unos defienden como de diálogo, pero otros ven como el camino a una teología liberal. En este sentido Juan Francisco Martínez, que supervisa la aprobación de los grupos de alumnos del seminario. no se opone a este grupo de estudiantes LGBT de Fuller, siempre y cuando acepten las directrices antes mencionadas de la escuela. «Si usted está dispuesto a asumir ese compromiso, entonces podemos caminar juntos», dijo Martínez, que explica que no van a rechazar a nadie por su orientación homosexual, pero siempre cumpliendo las normas de Fuller. A favor y en contra Según Peter Springg, ministro bautista ordenado y miembro del Family Research Council «Al autorizar este grupo en Fuller no se ha actuado de la mejor manera en favor de los estudiantes, creo que en su lugar debería enseñárseles a los alumnos que la mejor opción es la reorientación (sexual)». Springg cree firmemente que el cambio de orientación sexual es posible por medio de la persona y la obra de Jesucristo. Sin embargo el fundador de OneTable, Nick Palacios, que se reconoce como un «cristiano abiertamente gay» espera que «la gente vea a Fuller y OneTable como un modelo de lo que supuestamente la Iglesia debe de hacer en esta situación». Para Palacios el cierre de Exodus Internacional le anima en esta visión puesto que durante años sus padres -que son creyentes- le han presionado en la línea de la reorientación sexual porque creían que la orientación homosexual se puede cambiar. Sin embargo al pasar los años sus padres «han aprendido a considerar su homosexualidad como una realidad e incluso han logrado a aceptar a un ex-novio que tuvo». También algunos estudiantes heterosexuales de Fuller apoyan a este grupo pues indican que son beneficiosos para que se discuta abiertamente la relación «fe y homosexualidad». La estudiante Samantha Curley, de 25 años, que fue presidenta de este grupo señala que al escuchar las luchas de algunas de sus amigas la hizo ser mejor cristiana. Samantha señala que antes de llegar al seminario, nunca tuvo amigos gays. La postura de Fuller ha tenido eco en el mundo más amplio de universidades y seminarios cristianos, donde un número creciente de estudiantes evangélicos homosexuales están afirmando sus identidades con clubes subterráneos y un naciente activismo político. El año pasado, por ejemplo, un grupo llamado The Underground Queer Biola fue anuladp por la Universidad de Biola, una pequeña escuela cristiana conservadora en el cercano condado de Orange. Este otoño, el grupo LGBT planea montar manifestaciones para luchar contra la clásica política de Biola sobre la homosexualidad - que las relaciones sexuales están reservadas para el matrimonio heterosexual - y hacer frente a lo que muchos estudiantes llaman un clima de miedo y vergüenza.

domingo, 13 de enero de 2013

La dimensión espiritual del ser humano, su despertar.

La dimensión espiritual del ser humano, su despertar, por Ángeles Román La cultura Maya al referirse al origen del universo, sostiene que el tiempo funda el espacio. Este espacio flexible contiene el cambio incesante del cosmos y de la vida. Con la noción de tiempo medimos estos cambios. Para Henri Bergson, filósofo francés del siglo xx, existe un tiempo numerado mezclado con el espacio, cuantitativo; pero existe también un tiempo puro que es mera duración interna, el tiempo verdadero, es el fluir de nuestra interioridad en el sentido cualitativo, desprovisto de medida. Podemos representar al tiempo cronológico con la clásica flecha que señala el transcurrir de pasado a futuro, principio y fin; y al tiempo puro con una línea de forma helicoidal ascendente, que representa la evolución y la conexión cósmica superior. Cronos, el tiempo inexorable, Kairos, el tiempo interior, tiempo del espíritu. Desde que los primeros filósofos buscaron la explicación del mundo, un principio de unidad en la diversidad y dejaron escritos sobre la interpretación de sus sistemas, desde entonces y hasta ahora, la mayoría de la humanidad sigue bajo el parámetro, cronos, flecha del tiempo, razón, pensamiento. La especialización de la razón para la supervivencia es de suma importancia, de allí el desarrollo técnico-científico. El problema es que el pensamiento atado al tiempo lineal no es libre, seguimos el movimiento, la cantidad, en un proceso constante basado en memoria y expectativa, pasado y futuro. L
os sucesos del afuera, de todos los hechos en el mundo, son el espejo de la psiquis interior de cada uno. Nos movemos en una esfera que desconocela vida interior, navegamos en nuestros roles sin parar la flecha inexorable que nos distancia constantemente, nos sentimos temporales en este cronos devorador, entonces la intención para sí, la separación. Un velo de ignorancia marca nuestra arrogancia sobre los sistemas de la vida, con sólo mirar que el árbol, el venado, el pez, que toman sólo lo necesario para la subsistencia. Esta ignorancia sobre la naturaleza y sobre el tiempo interior, es más profunda en las personas que representan el poder imperante, pues lo ejecutan en perjuicio de la vida en la tierra, están embuídos por un materialismo radical. El tiempo del espíritu, el que repliega la vista hacia el conocimiento interior, esa perla que habita en un cofre casi olvidado, consiste en una atemporalidad, que implica la realidad posible al margen del transcurso del tiempo-espacio, es una espiral ascendente que constituye un presente absoluto y nos hace trascendentes porque la podemos experimentar. Esta consciencia (presencia-testigo), conoce acallando la mente (pensamiento-razón). El sentido del tiempo lineal se manifiesta en proyectos, el sentido del tiempo helicoidal nos señala el camino de nuestra autorrealización trascendente. Cuando nuestra atención se ancla en el instante, permanece en el presente, entonces la consciencia accede a la dimensión espiritual donde se despliega la información como algo nuevo y único. El ahora es el misterio del ser, en el que deberíamos permanecer, pues allí reside el tiempo puro que nos señalaba Bergson, el tiempo del espíritu. Es el grito de presencia de nuestra consciencia y está en el escalón superior de la mente que corre prisionera. Poseemos una atemporalidad potencial y trascendente que implica creación, y una consciencia omniabarcativa, que puede aprender a equilibrar el mundo interior al salir del tiempo basado en el temor y el deseo. No es fácil ser el conductor, porque estamos acostumbrados a que los pensamientos nos lleven a saltos vertiginosos de aquí para allá, y según estos pensamientos pasamos por las más diversas emociones, hasta las que llegan a dañar. Estar en el presente es un ejercicio de permanencia, de atención, de observación que debemos realizar; quizás imitar esa mirada sin resistencia de nuestras mascotas, donde reina la simpleza de lo que sucede en cada instante. Darnos cuenta y decirnos: ¡anda! ¡gira! ¡regresa! ¡pon atención aquí! en lo que realizas, bueno, desciende y organiza, pero regresa a disfrutar de este siempre ahora. Para la mitología griega Cronos es el Dios del tiempo inexorable, cuyo paso nos lleva a un final; Kairos, en cambio, es el Dios del tiempo interior, el tiempo del espíritu, es el que nos devuelve la vida y en el que surge lo nuevo. Es la mirada anclada en el presente eterno que nos conduce a experimentar la paz. Llegar a vivir en el tiempo de Kairos es estar receptivos a vivir plenamente y a recibir resplandores de esa conexión cósmica, que nos conduce la línea en espiral ascendente. Es iluminar nuestro psiquismo, y el espejo del mundo exterior cambiará, pues el medio se adapta al ser, quizás alcancemos el despertar de la masa crítica, tan imperioso, para que se produzca la transformación de esta humanidad herida en una humanidad donde el bien común sea su estandarte. Ángeles Román es profesora de filosofía, poeta y coautora del libro Espiritualidad y Política

viernes, 20 de enero de 2012

El ecumenismo akgo más que unos breves encuentros anuales.

Obispos ortodoxos, anglicanos y católicos presiden este sábado en Valencia una oración ecuménica

En el convento de Santa Clara


VALENCIA, 20 ENE. (AVAN).-Tres obispos de las confesiones católica, ortodoxa y anglicana presidirán mañana, sábado, en el convento de Santa Clara de Valencia una oración ecuménica de la Resurrección con motivo de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se celebrará hasta el próximo 25 de enero.

La celebración tendrá lugar a las 19 horas en el convento de Santa Clara situado en la avenida Perez Galdós 119 de Valencia de las religiosas Clarisas Capuchinas, según ha indicado a la agencia AVAN August Monzó, director espiritual del Oratori Sant Felip Neri de Valencia que junto a la comisión de Ecumenismo y Relaciones Interconfesionales del Arzobispado ha organizado la iniciativa.

La oración estará presidida por monseñor Policarpo Stavrópoulos, metropolita de España y Portugal del Patriarcado Ecuménico de Constantinopla; monseñor Carlos López, obispo anglicano de España de la Iglesia Española Reformada Episcopal y monseñor Enrique Benavent, obispo auxiliar de Valencia, ha añadido.

Durante la celebración, que comenzará con el rito del lucernario, se celebrarán diversas oraciones propias de las tradiciones ortodoxas, anglicanas o católicas como el trisagio, una oración en honor a la Santísima Trinidad que se reza antes de las lecturas, un himno de las Iglesias reformadas y diversas oraciones católicas.

Las celebraciones de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos continuarán el domingo a las 18 horas, en la parroquia Nuestra Señora del Carmen de Puerto de Sagunto y, a las 19.30 horas, en la iglesia Nuestra Señora de los Ángeles de Valencia. Igualmente, tendrán lugar actos ecuménicos el lunes, 23 de enero, a las 20 horas, en la parroquia evangélica “Jesús es el Señor” de Valencia; el martes, día 24, a las 17 horas, en la parroquia San Antonio de Padua de Denia y, a las 20 horas, en la parroquia San Lázaro de Valencia y, el miércoles, día 25, a las 19.30 horas, en la parroquia Inmaculada de Vera de Valencia.

Los actos de la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos que se realiza en todo el mundo promovida por la Santa Sede y el Consejo Mundial de Iglesias han sido organizados por la comisión diocesana de Relaciones Interconfesionales, con la colaboración del Centro Ecuménico Interconfesional de Valencia, el Oratori de Sant Felip Neri y la Asociación Ecuménica Internacional.

lunes, 9 de enero de 2012

Movilización para el Año de la Fe.El cardenal William Levada señala las tareas de la Iglesia universal.

CIUDAD DEL VATICANO, lunes 9 enero 2012 (ZENIT.org).- Con una nota, con indicaciones pastorales para el Año de la Fe, la Congregación para la Doctrina de la Fe ha lanzado una movilización que involucrará a todos los miembros de la Iglesia universal.

En la nota, difundida el sábado 7 de enero, el cardenal William Levada, prefecto de la Congregación, ha dado continuación a la carta apostólica Porta Fidei del 11 de octubre de 2011, anunciando que el Año de la Fe se iniciará el 11 de octubre de 2012, en el quincuagésimo aniversario de la apertura del concilio ecuménico Vaticano II, y terminará el 24 de noviembre de 2013, solemnidad de Nuestro Señor Jesucristo, Rey del Universo. El inicio del Año de la Fe coincide no solo con el quincuagésimo aniversario de la apertura del Concilio Vaticano II, sino también con el vigésimo aniversario de la promulgación del Catecismo de la Iglesia Católica.

El Concilio Vaticano II y la publicación del Catecismo son dos eventos que han marcado profundamente la historia de la Iglesia, aunque quizás no con la suficiente reflexión y estudio. Según la nota, la reflexión sobre estos dos eventos es decisivo para “un más convincente empeño eclesial a favor de una nueva evangelización, a fin de volver a descubrir la alegría de creer y recobrar el entusiasmo al comunicar la fe”.

El cardenal Levada explicó que la Nota ha sido redactada por la Congregación por encargo de Benedicto XVI, y de acuerdo con los dicasterios competentes de la Santa Sede y con la contribución de la comisión para la preparación del Año de la Fe.

Son diez las indicaciones precisas y detalladas, que abarcan cada uno de los cuatro ámbitos: los componentes de la Iglesia Universal, las conferencias episcopales, las diócesis y las parroquias, comunidades, asociaciones, movimientos.

Hace una particular recomendación visto que el año de la Fe requerirá “invitar a los fieles a dirigirse con particular devoción a María, figura de la Iglesia, que en sí “resume e irradia las principales verdades de la fe”, por esto “será muy conveniente efectuar peregrinaciones, celebraciones y encuentros hacia los mayores santuarios”.

Se anuncian innumerables eventos particularmente dedicados a redescubrir las enseñanzas del Concilio Vaticano II. Se invita a todos los miembros de la Iglesia Universal a “acoger de modo más atento las homilías, las catequesis, los discursos y las demás intervenciones del Santo Padre”.

A las conferencias episcopales, se les invita a “dedicar una jornada de estudio al tema de la fe”, a la reedición de los documentos del Concilio Vaticano II, del Catecismo de la Iglesia Católica y del Compendio, incluso en las lenguas a las cuales no han sido traducidos nunca. Las conferencias episcopales están invitadas a difundir el conocimiento de los santos en su propio territorio, utilizando también los modernos medios de comunicación social. Así como a hacer conocer “el patrimonio de las obras de arte que están en los lugares confiados a su cuidado pastoral”.

La Nota subraya que “los docentes de los centros de estudios teológicos, en los seminarios y en las universidades católicas están invitados a revisar el relieve --en sus propias materias--, de los contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica y de las implicaciones derivadas en las respectivas disciplinas”.

Junto a instrumentos de carácter apologético, la Nota favorece “la verificación de los catecismos locales y de los varios materiales catequísticos en uso por las Iglesias particulares, a fin de asegurar su plena conformidad con el Catecismo de la Iglesia Católica”. A este propósito, es oportuna “una revisión de la presencia de los contenidos del Catecismo de la Iglesia Católica en la Ratio de la formación de los futuros sacerdotes y en el curriculum de sus estudios teológicos”.

A los obispos y arzobispos se les pide que organicen una solemne conclusión del Año de la Fe, así como una Carta pastoral y una jornada de reflexión sobre el Catecismo de la Iglesia Católica. También se invita a los obispos a “organizar, de modo favorable en el periodo cuaresmal, celebraciones penitenciales para pedir perdón a Dios, en especial por aquellos pecados que van contra la fe”.

A las parroquias, comunidades, asociaciones y movimientos, se les propone leer y meditar atentamente la Carta apostólica Porta Fidei de Benedicto XVI. En las parroquias se requiere un empeño renovado en la difusión y en la distribución del Catecismo de la Iglesia Católica o de otros materiales adaptados a las familias.

A las comunidades contemplativas se les pide dedicar una atención particular a la oración para la renovación de la fe en el Pueblo de Dios, y para un nuevo impulso en su transmisión a las nuevas generaciones.

En la conclusión, la Nota recuerda que la Fe es una “compañera de la vida, que permite percibir con una mirada siempre nueva las maravillas que Dios cumple en nosotros” y que “nos compromete a ser signo vivo de la presencia del Resucitado en el mundo”.

Por Antonio Gaspari

jueves, 13 de octubre de 2011

¿No hubieran sido mejor 6 millones de euros para paliar la miseria de miles de personas en zonas necesitadas.?. Este cristianismo tiene mucho de idolatria y necesita una urgente y necesaria conversión.

Seis millones de flores en honor a la Virgen del Pilar en Zaragoza.



(Heraldo de Aragón) La Ofrenda de Flores a la Virgen del Pilar de Zaragoza ha batido hoy varios récord. Ha sido el año con más grupos participantes, con 462, y el de temperaturas más altas desde que existen registros, al haberse alcanzado en la capital aragonesa los 32 grados centígrados. Así lo ha señalado el consejero de Cultura, Jerónimo Blasco, en unas declaraciones a los medios de comunicación frente a la estructura que soporta los millones de flores depositados por los oferentes con las que se ha tejido el manto más popular de la Virgen del Pilar, patrona de la Hispanidad.

En cuanto a asistentes, es el segundo año, después de 2009, en el que según las estimaciones se ha registrado la cifra más alta, con algo menos de 300.000 oferentes y unos 120.000 espectadores. Las flores entregadas han ascendido a unos seis millones y, aunque no es el récord absoluto, se han desbordado las previsiones que tenían y ha llegado para “tejer“ todo el manto de la Virgen de manera holgada. También ha sido la Ofrenda más larga, con casi once horas y media, por la mayor estrechez en el recorrido por las calles debido al cambio de itinerario por las obras de la segunda fase del tranvía, ha dicho Blasco.

Problemas en la salida
La primera hora de la Ofrenda ha estado marcada por la fluidez, como han explicado los miembros de algunos grupos. “El recorrido está siendo ágil, pero hemos tenido problemas en la salida“, decía uno de los oferentes, quien ha explicado que cuando han llegado a su punto de salida a las 7.20 no había nadie de la organización y no se ha respetado el orden de salida. “Se nos han colado varios grupos“, ha dicho un oferente de la Cartuja baja con cierto malestar, aunque contento de caminar ya a llevarle flores a la Virgen.

Pese a los retrasos y a los problemas de organización, la emoción de los oferentes no se ha dejado amilanar. Todos marchaban exultantes en un ambiente impregnado de olor a flores y jotas.

Un miembro del grupo de oferentes de la Asociación de enfermos de Parkinson explicaba emocionado que el centro que ofrecía la asociación lo portaban sus nietos que llegaron este martes por la noche a Zaragoza desde Tarragona, expresamente para acompañarle en la Ofrenda. Al tradicional desfile por Zaragoza hasta la plaza del Pilar, se ha unido una ofrenda fluvial y otra aérea, a cargo del Real Aeroclub Zaragoza, cuyas avionetas han lanzado capullos de rosa, a una altura de 500 pies y a una velocidad de 120 kilómetros por hora.

Oferentes de todo el mundo
Entre los oferentes se encontraban los de la comunidad mexicana en Aragón, que participarán por tercer año consecutivo, y una representación nacional del Estado de Puerto Rico para ofrecer una bandera del país confeccionada en flores. Un pequeño grupo de chilenos residentes en Aragón ha representado a su país, precedidos por la bandera nacional, mientras que la asociación Aragón-Japón ha ofrecido una breve exhibición del antiguo tambor japonés de uso tradicional.

La asociación de amistad Aragón-China, formada en su mayor parte por padres adoptivos de niños procedentes del país asiático, también ha deleitado durante el recorrido y en la plaza a la llegada una breve exhibición de taichi como muestra de la cultura tradicional del país.

La Cruz Roja atiende a 54 personas
Por otra parte, Cruz Roja ha informado de que, durante la Ofrenda de Flores, han realizado 54 atenciones, de ellas cuatro de lipotimias y el resto mayoritariamente por traumatismos, como torceduras, contusiones y pequeñas heridas. Sólo siete de las personas atendidas han requerido traslado a un centro hospitalario.

Volverá a su recorrido habitual
El consejero ha anunciado que, para el próximo año, volverá a su recorrido habitual, por el Paseo de Independencia y las calles Coso y Alfonso, aunque todavía no esté funcionando el tranvía. Y como es habitual se han registrado algunos retrasos, de hasta dos horas al final, un poco más que los habituales de todos los años, y que Blasco ha esperado que no vuelvan a ocurrir.

martes, 12 de julio de 2011

La unidad cristiana no llega a Irlanda.

(Efe) La policía de Irlanda del Norte intentará evitar enfrentamientos entre la comunidad protestante y la católica
La Policía norirlandesa (PSNI) montará este martes un fuerte dispositivo de seguridad ante el temor de que se produzcan enfrentamientos entre católicos y protestantes durante las marchas orangistas que recorren la provincia británica para celebrar el «12 de Julio». Como cada año, se espera que miles de miembros de la Orden de Orange se echen a las calles para conmemorar la victoria del rey protestante Guillermo III de Orange sobre el católico Jaime II en la batalla del Boyne en 1690, desfiles que, a menudo, atraviesan zonas nacionalistas.

Entre las más controvertidas destaca la marcha que transcurre por el norte de Belfast y que, a su paso por el barrio católico de Ardoyne, concentrará al mayor número de efectivos policiales, después de que el pasado año los enfrentamientos en esta zona de la capital dejaron un balance de 48 agentes de la PSNI heridos.

Este pasado fin de semana, otros cinco policías resultaron heridos en zonas protestantes del este del condado de Antrim, al norte de la región, después de que decenas de jóvenes incendiasen varios coches y llegase, incluso, a estrellar un autobús contra un vehículo blindado de la PSNI.

Según fuentes policiales, aquellos disturbios comenzaron después de que las autoridades ordenasen retirar una bandera unionista izada en un lugar próximo a una iglesia católica en la localidad de Ballyclare.

La violencia no es inevitable
El “número dos” de la PSNI, Alistair Finlay, efectuó hoy un llamamiento a la calma, al tiempo que recordó que la “violencia no tiene por qué ser inevitable”.

“La gente tiene que asumir la responsabilidad para asegurarse de que todo el mundo estará seguro y a salvo durante este tenso periodo. Aquellos con influencia tienen que usarla para mantener sus zonas en calma y las cabezas frías”, afirmó el dirigente policial.

Sus peticiones han encontrado eco entre líderes religiosos, comunitarios y políticos, como el ministro principal norirlandés, el unionista Peter Robinson, y su adjunto en el Gobierno autónomo, el republicano Martin McGuinness.

Robinson reconoció hoy que los “ánimos” pueden estar caldeados, dado el recelo que despierta entre la comunidad nacionalista-católica los desfiles, pero insistió en que la “violencia no es la respuesta”.

El dirigente protestante aseguró que se ha “trabajado intensamente” con líderes de las respectivas comunidades en las últimas semanas para “identificar” los posibles focos de disturbios y “calmar” la situación.

McGuinness, por su parte, insistió en que la celebración de una temporada de marchas pacífica revierte “en el interés de toda” la ciudadanía de la región.

“El Gobierno está comprometido a crear un futuro mejor para todos. Algunos incidentes recientes no ayuda. Los problemas que afectan a un número reducido de controvertidas marchas tienen que solucionarse”, añadió el dirigente del Sinn Fein, antiguo brazo político del inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA).

Sin incidentes en los últimos años
En los últimos años, la mayoría de los desfiles han transcurrido pacíficamente, incluso cuando han pasado por barrios católicos.

Ahora, las rutas que siguen los “orangemen” son pactadas por representantes de ambas comunidades con la Comisión de Desfiles, lo que propicia que el paso de los hombres del traje negro, bastón en mano, bombín a juego y orla naranja al cuello sea vista como una concesión y no como una imposición.

Aún así, un amplio sector nacionalista todavía considera que estas marchas celebran la supremacía de la comunidad protestante-unionista sobre la católica-nacionalista, origen de los más de cuatro siglos de conflicto en Irlanda del Norte.

viernes, 18 de febrero de 2011

Entrevista a JAVIER MELLONI, Teólogo, Antropólogo y Jesuita: Experto en diálogo interreligioso.

* Entrevista a JAVIER MELLONI, Teólogo, Antropólogo y Jesuita: Experto en diálogo interreligioso.


10/03/2010

Entrevista realizada por : Elena Lorente Guerrero.
JAVIER MELLONI RIBAS:
“Me apasiona todo aquello que contenga Verdad, Belleza y bondad, venga de donde venga y vaya hacia donde vaya, porque todo proviene de la misma Fuente.”

Nací en Barcelona en 1962 como cuarto hijo de cinco hermanos, de padre italiano y madre catalana. Entré en la Compañía de Jesús a los dieciocho años y desde entonces la semilla que se plantó en este terreno fértil ha ido creciendo. No hubiera crecido tanto en otro lugar y por ello amo la tierra que me nutre. Es abierta, le toca el sol y hay una simpática diversidad de especies que convivimos con mutuo respeto.

¿Cuándo supiste que Dios era tu camino?

Se manifestó a los catorce años en forma de un Amor incandescente. Irrumpía a ráfagas en mí y me llamaba a entregarme del todo a ese Fuego. Amor pedía amor para dar combustible a esas llamas.
¿Cómo ha ido evolucionando tu fe a lo largo de estos años?

De un modo paulatino e irreversible. Estudié primero antropología y ello me sacó de mi eurocentrismo y y también de mi cristianocentrismo. Empecé a vislumbrar sabidurías que complementaban a la nuestra sin oponerse entre ellas. Tenía la impresión de que comenzaban donde en Occidente habíamos acabado. Pero la experiencia definitiva fue la estancia de nueve meses que pasé en la India hace ahora doce años. Nueve meses: el tiempo de una nueva gestación y la ocasión de un nuevo nacimiento. La India supuso encontrarme con una civilización milenaria cuyas alturas espirituales llegan a los Himalayas. Yo conocía los Pirineos y los Alpes, pero no había sospechado que pudiera haber nieves tan puras y valles tan profundos. Pobreza y riqueza significan allí cosas muy diferentes que en Occidente, sin negar que tienen que resolver problemas sociales muy serios.
El diálogo interreligioso, ¿permite priorizar a Dios en lugar del dogma, la tradición, la cultura?

Lo que permite el diálogo interreligioso es dos cosas: descubrir que la propia tradición religiosa es sólo un acceso posible al Misterio y a la vez permite abrirse a la riqueza espiritual de la humanidad, que hoy percibimos como un patrimonio común y necesario para dar respuesta a los grandes retos que tenemos como personas y como especie.


¿Qué hizo despertar en ti el interés por otras religiones y filosofías como el hinduismo, budismo, zen, …?
La búsqueda de la interioridad y el modo de acceder al corazón de la Realidad. El Dios personal bíblico es de una gran belleza pero con frecuencia es demasiado antropomórfico. Por otro lado, la teología cristiana del S.XX estaba marcada por la muerte de Dios preconizada por Nietzsche y por Auswichzt. Sin negar el escándalo del mal, yo percibía su presencia, su discreta presencia en todo y nuestra teología y filosofía sobre la ausencia de Dios no me satisfacía. Era demasiado mental. Buscaba un silenciamento capaz de revelar su presencia en todo. Y esto es lo que aportan sobre todo los caminos de oriente: la sabiduría del silenciamiento para que entonces la Presencia hable.
¿En qué se han equivocado las religiones para causar cierto rechazo cuando la búsqueda de sentido de vida es inherente al ser humano?

Las religiones se han equivocado en su pretensión de totalidad, que les ha hecho secuestrar el Misterio. Cada una ha pensado que agotaba los caminos hacia el Absoluto absolutizando su propio camino, en lugar de aceptar y de alegrarse de que puedan haber otros múltiples accesos para llegar a esa misma Plenitud.
La Espiritualidad y el crecimiento personal están tomando gran relevancia en nuestra sociedad ¿Qué crees que está motivando esta vuelta a lo trascendente?

Creo que hay dos razones: por un lado vemos que el ritmo frenético que nos hemos impuesto para lograr más bienestar material nos produce un vacío espiritual porque no cuidamos esa profundidad que nos constituye como seres humanos. Por otro lado, estamos descubriendo que no es necesaria la rigidez de una determinada religión para ir en busca de la trascendencia. Vamos entendiendo que la verdadera experiencia espiritual no encierra sino que abre.


Espiritualidad, creencia y religión son diferentes. ¿Qué tienen en común?

Podríamos decir que las religiones son las copas; la espiritualidad, el vino; las creencias, las denominaciones de origen de cada vino, y la mística es beber de ese vino hasta embriagarse. Cuando se confunde la copa con el vino y el vino con la experiencia de beberlo es cuando surgen los conflictos. ¿Son necesarias las copas para beber el vino? Unos considerarán que sí, y serán practicantes de una determinada tradición. Otros preferirán beber el vino directamente de la bota, con el riesgo de que se les escape entre las manos o no sepan ponerle límite. Lo característico de nuestro tiempo es que cada cual es libre y responsable de sus propias decisiones, sin amenazas que nos infantilicen.



Los ejercicios espirituales que propones en la Cova de Sant Ignasi combinan oración, respiración, meditación. ¿Qué se consigue?



Hace quinientos años, Ignacio de Loyola se retiró durante un año en una cueva a la entrada de Manresa a hacer de ermitaño. Antes había pasado por Montserrat donde aprendió algunos métodos de oración. Durante meses en la cueva fue traspasando capas de su ser atravesando infiernos y culpabilidades hasta llegar a un lugar de pura luz. Todo ello lo fue anotando en un cuaderno que luego se convertirían en los Ejercicios Espirituales, una de las pocas prácticas iniciáticas que existen en Occidente. Actualmente existe una casa de espiritualidad construida sobre esta cueva donde tratamos de actualizar la propuesta de San Ignacio con elementos de Oriente, como el Yoga, Chi Kung, dieta vegetariana, etc.



Es bueno y necesario retirarse de vez en cuando para hacer una revisión de vida. Puede ser revelador, pero lo ideal es poder estar en paz y armonía en el día a día: en el atasco yendo a trabajar, en la cola del súper, etc. ¿Cómo se consigue?

Poniendo conciencia a cada acto que hacemos. Al tomar conciencia, se abre un espacio entre nosotros y la situación y este espacio se llena de autopresencia y de Presencia. Además de esto, me parece indispensable que al comenzar y al acabar el día uno disponga de un tiempo –su duración depende de cada cual- en el que disponerse a ofrecer a lo que ese día viviré y al acabar el día, recogerse para agradecerlo y ofrendarse de nuevo.





Escucharnos y escuchar ¿Por qué nos cuesta tanto?

Porque vivimos extrovertidos. Pensamos que todo vendrá de fuera y corremos y corremos tras ello sin darnos tiempo de recibir lo que estamos buscando y que ya está ahí pero no lo percibimos.
El valor del silencio…

El silencio no es la ausencia de ruido sino de ego. El ruido del ego es el murmullo continuo de lo que hay que conseguir o que defender. El silencio, en cambio, es el acallamiento de ese murmullo, un estado de apertura y de agradecimiento ante una Presencia que está permanentemente en todo y a la que se llega por medio de la autopresencia.
¿Qué nos recomendarías para acallar el ruido mental que tantas veces nos acompaña?

Lo más básico y sencillo es tomar conciencia de la respiración y entrar en ella. La respiración contiene el ritmo fundamental de la vida: acoger y entregar, recibir y ofrecer. Además de los espacios más largos que deberíamos cuidar al comenzar y acabar el día a los que me he referido anteriormente, durante la jornada también es muy bueno detenerse por unos momentos y escuchar este ritmo de la respiración para percibir que la vida se nos está dando continuamente como don, mucho antes de que pretendamos conseguir algo. Lo más importante se es ofrecido continuamente y no nos enteramos. Conectar con la respiración es el modo más sencillo, más cercano, más inmediato de sumergirse en el don continuo en el que somos, nos movemos y existimos.
¿Qué es para ti el AMOR?



Plenitud compartida. Cuanto más se comparte, más plenitud genera.

El valor de la gratitud…
Es el retorno a la inocencia y una de las actitudes más nobles del ser humano. En cambio, la exigencia y la sospecha engendran monstruos.


La madurez en la oración…

Está en no pedir nada sino abrirse a la Presencia que está siempre en todo. Orar es abrirse y recibirse desde la profundidad que late en todo.
¿Dónde reside la paz?

En aceptarlo todo y aceptarse del todo. Entonces, dejamos que se manifieste esa Presencia que está en la transparencia del ahora recibido sin condiciones ni expectativas.


Las Enfermeras cuidamos de las personas en su globalidad y complejidad. La dimensión espiritual, que no tiene porque ser religiosa, toma especial relevancia en situaciones de enfermedad o final de vida. ¿Qué opinas de este aspecto del cuidado?

Las enfermeras estáis presentes en un momento límite de las personas, como es la enfermedad, el dolor o la cercanía de la muerte, el último viaje. Es un momento propicio para que caigan los mecanismos de defensa y se entreabra esa dimensión que puede estar olvidada, relegada, o negada. Escuchar el momento de cada paciente para dejar que se abra en él esos poros de su piel es una tarea sagrada. Cuanto más se trabaja y escucha uno interiormente, más capacidad hay para escuchar lo que late en la otra persona y encontrar las palabras, gestos y silencios adecuados para conectarle con esa dimensión que le pertenece.
¿En qué proyectos estás trabajando actualmente?

Tengo proyectos en los tres ámbitos en los que me muevo: la docencia, el acompañamiento espiritual y la escritura. En la docencia, ir profundizando en la mística comparada entre las tradiciones espirituales. En las propuestas de acompañamiento espiritual, ir creciendo en el camino de la no-dualidad. En el campo de la escritura, tengo varios libros comenzados. Trabajo como un pintor o un escultor en su taller, que tiene varias piezas comenzadas a la vez, en función de encargos o de impulsos personales. Pero, en verdad, el proyecto más importante de todos es llegar a no tener proyectos y dejarme configurar desde el fondo de mi ser por la Presencia que en todo momento nos engendra.

¿Qué te apasiona?

Todo aquello que contenga verdad, belleza y bondad, venga de donde venga y vaya hacia donde vaya, porque proviene de la misma Fuente.

¿Qué nos recomiendas para cuidar nuestra salud espiritual?
Saber lo que nos nutre y darnos tiempo para ello. Las cosas esenciales son de orden diario: el comer, el dormir, la higiene. También ha de ser diario el tiempo de nutrirse interiormente si queremos tener salud espiritual.


¿Quieres compartir algo más con nosotros?

Todo. Nada nos pertenece. Así que lo desearía compartir todo.
¿Nos regalas una oración?

¡Oh Profundidad infinita que asomas por doquier!,
danos la obertura de la mente y del corazón
para que podamos reconocerte en todo.
Que cada instante sea el camino por el que volvamos a ti
del mismo modo que tú vienes a nosotros en cada situación.
Que todo momento sea la oportunidad y la celebración
de este encuentro que se hace transparente a tu Presencia.