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miércoles, 18 de enero de 2017

Congreso Apostólico Mundial de la Misericordia en Manila.


(Gaudium Press) La Misa fue concelebrada por el cardenal Luis Antonio Tagle, Arzobispo de Manila, el Presidente de la Conferencia Episcopal de Filipinas Mons. Sócrates Villegas, y otros prelados, así como por las autoridades del WACOM a nivel continental.

«Somos los discípulos que Jesús quiere que estén con su misericordia... Somos los discípulos de la Misericordia», aseguró el cardenal Tagle en la homilía. «Cuando nosotros hacemos nuestros actos de misericordia, no se trata de nosotros, no es nuestro trabajo, es la obra de Jesús, así que nadie puede ufanarse». El purpurado pidió reflexionar sobre cómo Dios ya ha sido misericordioso con nosotros y alcanza a todos sin importar sus circunstancias, creando una familia nacida a los pies de Cristo en la cruz. «Incluso en la muerte, Jesús viene con la misericordia de Dios. No hay necesidad humana o crisis o dificultad que Jesús no pueda tocar. Jesús es el rostro, la voz, las manos de la misericordia del Padre».
El legado papal para el Congreso Apostólico Mundial de la Misericordia, el cardenal Philippe Barbarin, fue recibido por el cardenal Orlando Quevedo, Arzobispo de Cotabato, a su llegada el día 17 de enero al Pabellón del Cuarto Centenario de la Universidad de Santo Tomás en Manila, donde se llevó a cabo el segundo día del Congreso. El card. Quevedo, en su ponencia, predicó sobre la necesidad de reflejar la fe en la vida diaria y en la dimensión pública , pidiendo a los fieles atender a la guía moral de los obispos en temas controversiales de la sociedad, como la oleada de ejecuciones extrajudiciales vividas en el país.
Mientras avanza el WACOM, la ciudad de Marilao, Bulacan, una de las sedes del Congreso y lugar donde se encuentra el Santuario Nacional de la Divina Misericordia, ya anunció que el día 19 de enero será un festivo civil. «Es apropiado que la comunidad católica de Marilao reciba una oportunidad plena de participar y celebrar este notable evento», expresó en su anuncio el jefe ejecutivo local, alcalde Juanito Santiago. Ese día, los delegados del WACOM participarán en las obras de misericordia de la Iglesia local, participarán en la Eucaristía presidida por Mons. Martín Uzoukwu , obispo de Minna, Nigeria y acompañarán la bendición y dedicación del monumento a la Divina Misericordia más alto del mundo, que perpetuará la memoria del WACOM 2017.

sábado, 30 de abril de 2016

Acompañar, discernir e integrar «Amo­ris lae­ti­tia no vie­ne a plan­tear cam­bios de doc­tri­na, pe­ro sí im­por­tan­tes mo­di­fi­ca­cio­nes en la for­ma de apli­car­la".

Dis­cer­nir no es so­lo so­pe­sar ra­zo­nes, sino bus­car al Se­ñor pa­ra se­guir­le más de cer­ca, es­cu­chan­do lo que su­ce­de y el sen­tir de la gen­te. Es lo con­tra­rio a una li­cen­cia pa­ra ha­cer la pro­pia vo­lun­tad; su­po­ne abrir­se a la Pa­la­bra de Dios que ilu­mi­na la reali­dad con­cre­ta de la vi­da co­ti­dia­na y exi­ge tras­pa­sar la su­per­fi­cie de las co­sas y las apa­rien­cias pa­ra aten­der amo­ro­sa­men­te a lo que Dios es­pe­ra de uno en sus cir­cuns­tan­cias. Re­quie­re un ta­lan­te de aper­tu­ra a la com­ple­ji­dad y am­bi­güe­dad de lo real, en to­do, tam­bién en la vi­da ma­tri­mo­nial y fa­mi­liar. Pi­de no se­pa­rar fá­cil­men­te pu­ros e im­pu­ros, bue­nos y ma­los, y no blin­dar­se en ri­gi­de­ces, tó­pi­cos, com­pla­cen­cias nar­ci­sis­tas o con­de­nas ca­tas­tro­fis­tas, que aca­ban sien­do «doc­tri­na sin vi­da».
Le im­por­ta mu­cho al Pa­pa po­ner «los pies en tie­rra» (6), pres­tar aten­ción a la reali­dad con­cre­ta (31), por­que sin es­cu­char­la es im­po­si­ble com­pren­der las exi­gen­cias del pre­sen­te ni las lla­ma­das del Es­pí­ri­tu. La hu­mil­dad del rea­lis­mo ayu­da, por ejem­plo, a no pre­sen­tar «un ideal teo­ló­gi­co del ma­tri­mo­nio de­ma­sia­do abs­trac­to, ca­si ar­ti­fi­cial­men­te cons­trui­do, le­jano de la si­tua­ción con­cre­ta y de las po­si­bi­li­da­des efec­ti­vas de las fa­mi­lias reales» (36).
Aho­ra bien, dar tan­to va­lor al dis­cer­ni­mien­to y a pi­sar tie­rra no dis­mi­nu­ye un ápi­ce las exi­gen­cias del Evan­ge­lio, ni ha­ce que la ley se di­suel­va en la gra­dua­li­dad. Se ne­ce­si­ta gra­dua­li­dad en el ejer­ci­cio pru­den­cial de los ac­tos li­bres de quien no es­tá en con­di­cio­nes de com­pren­der, va­lo­rar o prac­ti­car ple­na­men­te las exi­gen­cias ob­je­ti­vas de la ley (295), aun­que el dis­cer­ni­mien­to no po­drá pres­cin­dir ja­más de las exi­gen­cias de la ver­dad y de la ca­ri­dad del Evan­ge­lio pro­pues­to por la Igle­sia. Es más, pa­ra dis­cer­nir de­ben ga­ran­ti­zar­se las con­di­cio­nes de «hu­mil­dad, re­ser­va, amor a la Igle­sia y a su en­se­ñan­za, en la bús­que­da sin­ce­ra de la vo­lun­tad de Dios… Cuan­do se en­cuen­tra una per­so­na res­pon­sa­ble y dis­cre­ta, que no pre­ten­de po­ner sus de­seos por en­ci­ma del bien co­mún de la Igle­sia, con un pas­tor que sa­be re­co­no­cer la se­rie­dad del asun­to que tie­ne en­tre ma­nos, se evi­ta el ries­go de que un de­ter­mi­na­do dis­cer­ni­mien­to lle­ve a pen­sar que la Igle­sia sos­tie­ne una do­ble mo­ral» (300).
La ex­hor­ta­ción se ha­ce car­go de la in­se­gu­ri­dad de tan­tos pa­dres y ma­dres que quie­ren edu­car a sus hi­jos pa­ra que sean li­bres y bue­nas per­so­nas, la ta­rea mo­ral por ex­ce­len­cia. La ten­sión que de al­gu­na ma­ne­ra su­fri­mos to­dos. El mun­do se ha com­pli­ca­do de un mo­do inau­di­to y la am­bi­va­len­cia que tie­nen los fe­nó­me­nos cul­tu­ra­les se ha acen­tua­do has­ta ni­ve­les in­sos­pe­cha­dos en es­te cam­bio de épo­ca mar­ca­do por las nue­vas tec­no­lo­gías. Des­de un pa­cien­te rea­lis­mo, las di­fi­cul­ta­des nos exi­gen un plus de es­fuer­zo en la for­ma­ción éti­ca de los hi­jos, que dé va­lor a la san­ción co­mo es­tí­mu­lo y re­en­fo­que los mo­dos de la edu­ca­ción se­xual y la tras­mi­sión de la fe, así co­mo las prác­ti­cas de la vi­da fa­mi­liar co­mo con­tex­to edu­ca­ti­vo. El gran re­to es ge­ne­rar «en los hi­jos, con mu­cho amor, pro­ce­sos de ma­du­ra­ción de su li­ber­tad, de ca­pa­ci­ta­ción, de cre­ci­mien­to in­te­gral, de cul­ti­vo de la au­tén­ti­ca au­to­no­mía» (261).
El Pa­pa nos ha­ce cons­cien­tes de que el desa­rro­llo mo­ral nor­mal­men­te no se da en si­tua­cio­nes lí­mi­te ni en mo­men­tos cum­bre, sino de ma­ne­ra ca­lla­da en lo or­di­na­rio de la vi­da, con per­so­nas, ros­tros e his­to­rias sen­ci­llas que nos van afec­tan­do po­co a po­co. Él es un pas­tor apa­sio­na­do por la re­la­ción per­so­nal. De Je­sús apren­de­mos que es de Dios el as­pi­rar siem­pre a lo má­xi­mo, al ideal de vi­da, sin de­jar de con­cre­tar­se en lo pe­que­ño y co­ti­diano de la vi­da, por­que en ello nos aca­ba­mos ju­gan­do la fe­li­ci­dad o el ser dig­nos de ella. Y de San­to To­más, que «los ac­tos hu­ma­nos son ac­tos mo­ra­les», des­de que nos le­van­ta­mos has­ta que nos acos­ta­mos, cuan­do tra­ba­ja­mos o ju­ga­mos, cuan­do con­ver­sa­mos o ca­lla­mos, en to­do lo que ha­ce­mos cuan­do en­tra de al­gún mo­do la li­ber­tad… Son «pe­que­ños pa­sos» que «com­pren­di­dos, acep­ta­dos y va­lo­ra­dos» (271) nos ha­cen me­jo­res y más li­bres, ca­pa­ces de re­co­no­cer y apro­ve­char las opor­tu­ni­da­des de cre­ci­mien­to mo­ral que se nos pre­sen­tan. Amo­ris lae­ti­tia es­tá lle­na de esas ex­pe­rien­cias en el ám­bi­to de la pa­re­ja y la fa­mi­lia.
Se tra­ta de «for­mar las con­cien­cias, no de sus­ti­tuir­las» (37); de po­ner la con­cien­cia mo­ral en el cen­tro co­mo «pri­me­ro de to­dos los vi­ca­rios de Cris­to» pa­ra ca­da uno (New­man), por­que sin ella no hay li­ber­tad y, con­si­guien­te­men­te, no hay bús­que­da del bien y la ver­dad; y por­que pa­ra la éti­ca no bas­tan la ob­je­ti­vi­dad y la co­rrec­ción mo­ral de los ac­tos. La con­cien­cia mo­ral só­lo se va ha­cien­do ver­da­de­ra­men­te li­bre cuan­do es ca­paz de in­terio­ri­zar los va­lo­res que con­for­man la vi­da y que la re­mi­ten más allá de sí mis­ma, al­go que no es po­si­ble des­de una con­cep­ción in­di­vi­dua­lis­ta y ce­rra­da de la pro­pia sub­je­ti­vi­dad. Tam­po­co es li­bre una con­cien­cia he­te­ró­no­ma, obli­ga­da a se­guir la ver­dad que al­guien le dic­ta. Así su­ce­de no so­lo cuan­do al­guien ma­ni­pu­la a otro, sino tam­bién cuan­do pe­di­mos el am­pa­ro del Ma­gis­te­rio en mo­ral re­nun­cian­do a ha­cer nues­tro pro­pio tra­ba­jo de dis­cer­ni­mien­to. En esa tram­pa no cae, des­de lue­go, el Pa­pa Ber­go­glio: «No to­das las dis­cu­sio­nes doc­tri­na­les, mo­ra­les o pas­to­ra­les de­ben ser re­suel­tas con in­ter­ven­cio­nes del Ma­gis­te­rio».
La ver­dad mo­ral se va al­can­zan­do a tra­vés del dis­cer­ni­mien­to y la de­li­be­ra­ción; no con ob­je­ti­vis­mo o sub­je­ti­vis­mo («El jui­cio ne­ga­ti­vo so­bre una si­tua­ción ob­je­ti­va no im­pli­ca un jui­cio so­bre la impu­tabi­li­dad o la cul­pa­bi­li­dad de la per­so­na in­vo­lu­cra­da» (302). Sí con la in­ter­sub­je­ti­vi­dad del acom­pa­ña­mien­to, el diá­lo­go y el en­cuen­tro, don­de se al­can­za esa fran­ja des­de la que se apli­can prác­ti­ca­men­te los prin­ci­pios a las dis­tin­tas si­tua­cio­nes de la vi­da con­cre­ta («To­do prin­ci­pio ge­ne­ral tie­ne ne­ce­si­dad de ser in­cul­tu­ra­do si quie­re ser ob­ser­va­do y apli­ca­do» –3–).
Amo­ris lae­ti­tia no vie­ne a plan­tear cam­bios de doc­tri­na, pe­ro sí im­por­tan­tes mo­di­fi­ca­cio­nes en la for­ma de apli­car­la. De ella se des­pren­de que, en mo­ral, la fuer­za del Ma­gis­te­rio no de­be po­ner­se en la pre­ci­sión ma­te­rial, la exac­ti­tud y la con­si­de­ra­ción de to­das las cir­cuns­tan­cias y exi­gen­cias nor­ma­ti­vas po­si­bles, sino en los ele­men­tos de la fe que ayu­dan a des­cu­brir los va­lo­res y las ac­ti­tu­des mo­ra­les fun­da­men­ta­les. Le co­rres­pon­de al cre­yen­te bus­car la ver­dad y de­ci­dir en las con­di­cio­nes con­cre­tas de su exis­ten­cia, don­de no hay jui­cios ni ar­gu­men­ta­cio­nes de pu­ro «de­re­cho na­tu­ral».
Fran­cis­co –re­for­zan­do el es­ti­lo re­ci­bi­do de Be­ne­dic­to XVI– prac­ti­ca un Ma­gis­te­rio que ha­ce ver có­mo la mo­ral cris­tia­na, an­tes de ser ley vin­cu­lan­te, es una in­vi­ta­ción car­ga­da de pro­me­sas pa­ra la sal­va­ción de las per­so­nas: «La ló­gi­ca de la mi­se­ri­cor­dia pas­to­ral». Hay po­de­ro­sas re­sis­ten­cias al cam­bio, sí, pe­ro mu­cho más fuer­te es la ale­gría del Evan­ge­lio y del Amor que im­pul­sa a la Igle­sia.
Julio L. Martínez SJ
Recto de la Universidad Pontificia de Comillas/La Tercera de ABC
Fecha de Publicación: 28 de Abril de 2016

domingo, 31 de enero de 2016

«La fe cristiana no sólo es conocimiento para conservar en la memoria, sino verdad que hay que vivir en el amor».

«La fe cristiana no sólo es conocimiento para conservar en la memoria, sino verdad que hay que vivir en el amor».


(VIS) «La misericordia es el arquitrabe que sostiene la vida de la Iglesia: de hecho la primera verdad de la Iglesia es el amor de Cristo». Son las palabras con las que el Santo Padre ha abierto su discurso a los participantes en la asamblea plenaria de la Congregación para la Doctrina de la Fe a quienes ha recibido esta mañana en audiencia en la Sala Clementina.
El Papa ha instado a continuación a todo el pueblo cristiano, sea a los pastores que a los fieles, a redescubrir en este Jubileo las obras de misericordia corporales y espirituales porque cuando, en el ocaso de la vida, se nos preguntará si hemos dado de comer al hambriento y de beber al sediento, también se nos preguntará «si hemos ayudado a las personas a salir de sus dudas, si nos hemos comprometido a acoger a los pecadores, advirtiéndolos o corrigiéndolos, si hemos sido capaces de luchar contra la ignorancia, especialmente la relativa a la fe cristiana y a la vida buena. Esta atención a las obras de misericordia es importante: no son una devoción. Es la forma concreta en que los cristianos deben aplicar el espíritu de misericordia...Tenemos que volver a enseñar a los fieles que son muy importantes».
«En la fe y en la caridad se produce una relación cognoscitiva y unificadora con el misterio del Amor, que es Dios mismo. Y sin dejar de ser Dios misterio en sí mismo, la misericordia efectiva de Dios se transformó en Jesús en misericordia afectiva, ya que se hizo hombre para la salvación de la humanidad. La tarea encomendada a vuestro dicasterio encuentra aquí su fundamento último y su justificación adecuada -subrayó Francisco- La fe cristiana no sólo es conocimiento para conservar en la memoria, sino verdad que hay que vivir en el amor. Por lo tanto, junto con la doctrina de la fe, también hay que custodiar la integridad de las costumbres sobre todo en los ámbitos más sensibles de la vida. La adhesión de fe a la persona de Cristo implica tanto el acto de la razón como la respuesta moral a su don. En este sentido, os doy las gracias por todo el esfuerzo y la responsabilidad con que tratáis los casos de abuso de menores por parte del clero».
«El cuidado de la integridad de la fe y de las costumbres es una tarea delicada y para cumplir bien esa misión es importante un compromiso colegial...Hace falta promover, en todos los niveles de la vida eclesial, una correcta sinodalidad», añadió el Papa, citando al respecto la reunión organizada por la Congregación con los representantes de las Comisiones Doctrinales de las Conferencias Episcopales de Europa, para abordar colegialmente algunos retos doctrinales y pastorales, contribuyendo así a suscitar en los fieles un «nuevo empuje misionero y una mayor apertura a la dimensión trascendente de la vida, sin la cual Europa corre el riesgo de perder el espíritu humanista que, no obstante, ama y defiende».
Otra aportación significativa de la Congregación a la renovación de la vida eclesial ha sido el estudio sobre la complementariedad entre los dones jerárquicos y carismáticos, llamados a colaborar en sinergia por el bien de la Iglesia y del mundo y cuya relación evoca su raíz trinitaria, el vínculo entre el Logos divino hecho carne y el Espíritu Santo, que es siempre un don del Padre y del Hijo.
«Sólo esa raíz, si es reconocida y aceptada con humildad -finalizó el Pontífice- permite que la Iglesia se renueve en cada tiempo...Unidad y pluralidad son el sello de una Iglesia que, movida por el Espíritu, sabe encaminarse con un paso seguro y fiel hacia las metas que el Señor Resucitado le indica en el curso de la historia. Aquí se puede ver cómo la dinámica sinodal, si se entiende correctamente, nace de la comunión y conduce hacia una comunión, cada vez más actuada, profundizada y dilatada, al servicio de la vida y de la misión del Pueblo de Dios».

sábado, 5 de diciembre de 2015

La apertura de la Puerta Santa de San Pedro y El inicio del Jubileo de la Misericordia se llevará a cabo en la Plaza san Pedro a partir de las 9.30 h. del 8 de diciembre. en recuerdo del Vaticano II.


(AsiaNews ) Serán leídos algunos fragmentos de las constituciones conciliares Dei Verbum, Lumen Gentium, Sacrosanctum Concilium y Gaudium et Spes, y dos fragmentos de la Unitatis Redintegratio sobre el ecumenismo y Dignitatis Humanae sobre la libertad religiosa, respectivamente.
El Evangeliario preparado para este Año Santo será depositado sobre el mismo atril que, durante todas las sesiones del Concilio, fue puesto sobre el altar de la basílica de san Pedro, a fin de hacer evidente a todos la importancia de la Palabra de Dios.
El Papa pedirá la apertura de la Puerta y la atravesará. Después de él, los cardenales, obispos y representantes de los sacerdotes, religiosos y laicos cruzarán la Puerta Santa, dirigiéndose en procesión hasta la tumba del apóstol Pedro, desde donde comenzarán los ritoa de la Santa Misa
El inicio, el desarrollo y los instrumentos puestos a disposición de los peregrinos para el Jubileo han sido explicados hoy en una conferencia de prensa en el Vaticano, en la cual participaron mons. Rino Fisichella, presidente del Pontificio Consejo para la promoción de la Nueva Evangelización, mons. José Octavio Ruiz Arenas y mons. Graham Bell, secretario y subsecretario del mismo dicasterio, respectivamente.
A la apertura de la Puerta Santa seguirá, el domingo 13 de diciembre, por primera vez en la historia de los jubileos, la apertura de la Puerta santa en todas las catedrales del mundo. También el papa Francisco ese día abrirá la Puerta Santa de su catedral en Roma, San Juan de Letrán.
«Es digno de consideración –dijo a propósito de ello, Mons Fisichella– ver el entusiasmo con que en todo el mundo se está preparando para este evento. Hemos recibido cientos de comunicaciones, pero sin duda merecen ser recordadas las que anuncian la apertura de la Puerta Santa en la Catedral del Espíritu Santo en Estambul, de los Santos Pedro y Pablo en Ratnapura (Sri Lanka), de Cristo Rey de Mushasha en Gitega (Burundi), de San José en Dunedin (Nueva Zelanda), de Nuestra Señora de la Presentación en Natal (Brasil), de Myeongdong en Seúl (Corea del Sur), de San Jorge en la Archidiócesis maronita de Beirut».
Volviendo al 8 de diciembre, Mons. Fisichella informó que la noche se concluirá en la plaza de san Pedro con una sugestiva y única representación titulada «Fiat lux: Iluminando nuestra casa Común».
«Se trata –explicó– de una proyección de fotografías sobre la fachada y la cúpula de San Pedro, sacadas del repertorio de algunos de los grandes fotógrafos del mundo, que presentan imágenes inspiradas en la misericordia, la humanidad, el mundo natural y el cambio climático. El espectáculo será ofrecido por la Word Bank Group (Connect4Climate), de Paul G. Allen’s Vulcan Productions, de la Fundación Li Ka-shing y del Okeanos. Este evento, inspirado en la última encíclica del Papa Francisco, Laudato si, quiere proponer la belleza de la creación, también en ocasión de la XXI Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Clima (Cop 21), que comenzó en París el pasado lunes 30 de noviembre y que finalizará el próximo 11 de diciembre. El espectáculo comenzará a las 19:00. Puedo asegurar que es un evento único en su género y realizado por primera vez en un escenario tan significativo. Estamos muy agradecidos por este regalo y esperamos que pueda seguirse por muchas personas en todo el mundo para poder disfrutar de la belleza de la creación a través de la fantasía, la profesionalidad y el arte de las grandes firmas mundiales de la fotografía».
En Roma, a partir del día de la apertura de la Puerta Santa, durante todo el Jubileo, en la Plaza de San Pedro será recitado el Rosario junto a la estatua de san Pedro. Será animado por algunas parroquias de Roma dedicadas a la Virgen María y por los institutos religiosos presentes en Roma con una particular consagración a la Madre de Dios, y por algunos institutos de formación. Asimismo, un sábado al mes habrá una audiencia general, aparte de la de los miércoles. En el sitio www.im.va, dijo Mons. Fisichella, ya están las fechas indicadas y «para algunos sábados la plaza San Pedro ya tiene a más de 70.000 personas inscritas».
Asimismo en Roma, el viernes 18 de diciembre, el papa Francisco llevará a cabo un gesto simbólico abriendo la Puerta de la Misericordia del albergue «Don Luigi Di Liegro», de Caritas de Roma, en Via Marsala,
«donde desde hace 25 años se acoge a todas las personas en graves necesidades que requieren de nuestra ayuda. Este gesto será el primero con el cual el Papa dará inicio a los signos que un viernes al mes pretende realizar como expresión de las obras de misericordia. Es bueno recordar que estos signos tendrán un carácter de visitas privadas por parte del Santo Padre, para mantener lo más posible una relación personal de cercanía y solidaridad con las personas o las instituciones visitadas. Serán un testimonio a través del cual el Papa Francisco quiere subrayar las grandes formas de malestar, de marginación y de pobreza que están presentes en la sociedad, unidas, por otro lado, a una fuerte solidaridad por parte de muchas personas que dedican su tiempo y sus esfuerzos a consolar y dar apoyo diario».
Pasando a los aspectos referidos a la organización, Mons. Fisichella informó que, «desde el 1 de diciembre, en la Via della Conciliazione Nro. 7, se ha abierto el Punto de información para peregrinos. Es un lugar donde poder obtener información sobre todo el programa del Jubileo, inscribirse para la peregrinación a la Puerta Santa, recoger las entradas para las diversas celebraciones que requieren la entrada gratuita y retirar el testimonium de la participación al Jubileo. Debo hacer hincapié en que el encargado de certificar la presencia en el Jubileo, así como del recorrido hecho a pie, es sólo el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización a través del Punto de Información. Cualquier otro certificado expedido por otras entidades no debe considerarse auténtico. El Centro estará abierto todos los días de 7:30 a 18:30 horas, incluyendo sábados y domingos».
«Un capítulo importante corresponde a los Voluntarios que prestan un servicio de acogida y asistencia a todos los peregrinos, especialmente en la Via della Conciliazione y en la Plaza de San Pedro, en las otras Basílicas y en Iglesias jubilares. Muchos han respondido a la invitación que hemos lanzado en los meses precedentes y, aun permaneciendo a la espera de nuevas inscripciones, podemos decir que cada día tendremos alrededor de 100 voluntarios al servicio del Año Santo. Un número que, obviamente, será entre 800 a 1000 voluntarios en las ocasiones de los grandes eventos».
Ha sido también dispuesta la asistencia sanitaria a los peregrinos, que consiste, entre otras cosas, en un servicio de urgencias para cada una de las basílicas papales. La atención médica y de enfermería ha sido encargada a la Orden de Malta que con su experiencia podrá garantizar la gestión del servicio de urgencias. Estarán asimismo activas las estructuras sanitarias regionales, que garantizan, entre otras cosas, un Puesto Médico Avanzado permanente (PMA), en la zona del Castillo Sant’Angelo.
«En este contexto, me complace recordar que disponemos de diversos servicios de comunicación para sordos y para ciegos, en particular, para los primeros, del video tutorial con el lenguaje de signos italiano e internacional (LIS), mientras que para los segundos del archivo-audio que se puede descargar de la página web y que ilustra los recorridos, peregrinaciones a la Puerta Santa y muchas otras cosas. Por otra parte, en la Basílica de San Pedro y en otras Iglesias, se han preparado confesionarios sin barreras arquitectónicas y otras atenciones para permitir a los sordos la confesión de una manera más sencilla. Además, se ha creado un libro táctil en A3, que consentirá a los ciegos de ser guiados durante la peregrinación a la Puerta Santa de San Pedro. Por último, la página web también ha sido diseñada para facilitar su navegación».
«El Año Santo de la Misericordia, en efecto, es el primero de la era de internet y de las redes sociales. En este sentido, me permito recordar la importancia de la página web oficial del Jubileo (http://www.im.va). Esta página, traducida en 7 idiomas, permitirá de poder seguir los Grandes Eventos que tendrán lugar en Roma también para los que no podrán estar presentes físicamente. Para atravesar la Puerta Santa, así como para hacerse voluntario, es necesario inscribirse en las secciones correspondientes de la página web. Una palabra, también, debo decir acerca del Portal «vatimecum», promovido por el Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización, a través del cual los peregrinos podrán tener los servicios relacionados con la comida y el alojamiento en Roma, a precios controlados y mucha más información para vivir el Jubileo».
«Una última consideración merece la iniciativa de los «misioneros de la misericordia». Hemos finalizado la inscripción porque el número de sacerdotes ya ha llegado a más de 800 solicitudes. Los misioneros son sacerdotes que provienen de diferentes partes del mundo y han sido designados por sus obispos para realizar este servicio particular. El Miércoles de Ceniza recibirán el mandato del Santo Padre para ser predicadores de la misericordia y confesores llenos de misericordia. Recibirán del Santo Padre el poder de perdonar los pecados reservados a la Sede Apostólica y serán el signo de la cercanía de Dios y del perdón de Dios para todos. Me permito subrayar que los Misioneros de la Misericordia son nombrados exclusivamente por el Papa y que a cada uno de ellos personalmente se le dará la facultad de perdonar los pecados reservados. Ningún obispo en su diócesis podrá nombrar a estos misioneros ni conferir facultades que no poseen. Aquellos que deseen invitar a los misioneros para una celebración, un retiro o un evento particular, lo podrán hacer accediendo al elenco que se pondrá a disposición de los obispos».
«El Jubileo es ya inminente. Estamos seguros de que será vivido con intensidad por los peregrinos y por cuantos en las propias Iglesias particulares o en Roma cruzarán la Puerta Santa. Para esta ocasión, el Santo Padre ha concedido a todos los Obispos del mundo el poder dar la Bendición Papal en la Santa Misa de apertura de la Puerta Santa y en la de clausura al finalizar el Año Santo. Este Jubileo será una experiencia de misericordia para sentir más cerca de sí el amor de Dios que como un Padre acoge a todos y no excluye a ninguno. Será un momento importante para toda la Iglesia para recordar que la misericordia es la esencia de su mensaje al mundo y para hacer que cada creyente sea instrumento tangible de la ternura de Dios. Como ha escrito el Papa Francisco: «En nuestras parroquias, en las comunidades, en las asociaciones y movimientos, en fin, dondequiera que haya cristianos, cualquiera debería poder encontrar un oasis de misericordia» (n. 12)».
Respondiendo, finalmente, a la pregunta sobre la cuestión de la seguridad en Roma durante los eventos jubilares, Mons. Fisichella invitó a «no dramatizar en exceso la cuestión de la seguridad en Roma». «Tenemos todos los motivos para pensar que hay una total garantía en relación a los peregrinos que vendrán a Roma, pero, sin embargo, es precisa una vigilancia».

domingo, 2 de noviembre de 2014

El cardenal Burke: ¿homófobo? Un ex-gay cuenta la verdad.

En un artículo en Celebrate Life Magazine, titulado Saliendo de Sodoma, Eric Hess, uno de los mayores activistas gay en la historia de Wisconsin (Estados Unidos), cuenta la verdadera paternidad espiritual del cardenal Raymond Burke, al que algunos han tachado de homófobo tras su participación en el Sínodo de Obispos sobre la Familia. En su artículo, Eric Hess relata su infancia turbulenta, hijo de un padre alcohólico y violento, lo que le llevó, «en medio del dolor, a buscar el amor de mi padre en los brazos de otros hombres».


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(Alfa y Omega/InfoCatólica) Tras una juventud de mucha confusión afectiva -hoy, Eric sitúa la causa de los desórdenes sexuales, el derecho al aborto y los derechos homosexuales «en la mentalidad anticonceptiva predicha en 1968 por el Papa Pablo VI en la Humanae vitae»-, en 1995, Eric metió en una caja su Biblia y todas las imágenes religiosas que conservaba de su niñez y se las envió al obispo de La Crosse, Wisconsin, con una carta en la que declaraba su renuncia a la Iglesia católica. «Para mi sorpresa -reconoce hoy Eric-, el obispo, Raymond Burke, me contestó con otra carta en la que me hacía llegar su tristeza; decía que respetaba mi decisión y que la notificaría a la parroquia en la que fui bautizado; además, afirmaba que rezaría por mí y que deseaba que llegara el momento en que me reconciliara con la Iglesia».
Sin embargo, Eric -que por entonces era uno de los activistas gay más activos de Wisconsin- recuerda que pensó: «¡Qué arrogante!»; y luego replicó al obispo Burke con otra carta acusándole de acoso. «Mis esfuerzos por desalentarle cayeron en saco roto», recuerda Eric, pues el obispo le envió otra carta asegurándole que no volvería a escribirle, pero que, si quería algún día reconciliarse con la Iglesia, él le recibiría con los brazos abiertos.
Pasó el tiempo, pero «el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo nunca se rindieron conmigo», dice Eric Hess, que entonces habló «con un buen sacerdote», cuyas oraciones se unieron a las del obispo. Finalmente, «el 14 de agosto de 1998 -, la gracia divina entró en mi alma en un restaurante chino, junto mi compañero desde hacía más de ocho años; esa tarde, el Señor me llevó fuera de Sodoma, hacia el tribunal de su gracia sanadora: el santo sacramento de la Penitencia. El sacerdote al que había consultado me esperaba allí. Mientras andaba hacia él, una voz interior habló a mi corazón; sonaba amable, radiante y clara dentro de mi alma. Me decía: Este sacerdote es la imagen de lo que podrías llegar a ser, con sólo volvieras a Mí».
De camino a casa, esa tarde, Eric le dijo a su compañero: «Necesito volver a la Iglesia católica». Más tarde, llamó al obispo Burke «para que fuera el primero en saber que estaba volviendo a la Iglesia», y le citó para más adelante. «Un mes después de mi reconciliación con Dios y con la Iglesia, entré en el despacho del obispo, y él me abrazó. Me preguntó si recordaba todo aquello que le envié en una caja años atrás. Por supuesto que lo recordaba, y el obispo me lo devolvió diciendo que él siempre creyó que volvería».
Ahora, años después y tras participar en el Sínodo de los Obispos de la familia y recibir algunas acusaciones de homofobia, Eric Hess confiesa que al hoy arzobispo de Saint Louis «se le difama por su fidelidad a Dios, a la Iglesia y a las almas. Puedo decir que es un pastor de verdad y se ha convertido para mí en un padre espiritual que es imagen de nuestro Padre del cielo».
Es decir, todo lo contrario de la imagen con la que algunos quieren identificar al cardenal Raymond Burke.

jueves, 23 de octubre de 2014

Oler a oveja.


¿Qué es oler a oveja?.
Es una de las expresiones llamativas del Papa y a la que algunos obispos se han apuntado. ¿antes a que olían?. Es tremenda la actitud de camaleones que tenemos en la iglesia.
Mezclarse con las ovejas y oler a ellas, pero para quedarse allí a vivir con ellas, sin traerlas al rebaño. Hay un peligro y es hacer una Iglesia cuya doctrina sea democrática, la de la mayoría, la del pueblo, que bendice los pecados de la gente sin llamarlas a la conversión, y que será aclamada por la gente, ya que se dedicará como nunca antes a la caridad, a las ayuda económicas, a la "acogida", es decir, a la parte material, olvidando deliberadamente el evangelizar mediante la Palabra de Dios, porque eso a la gente no le gusta, ya que Cristo llamaba a la conversión y al cambio de vida. Y por supuesto a rebajar la exigencia moral. Jesús acoge a la mujer adultera, pero le dice "vete y no peques más". Para acoger y poder convertirnos debemos tener claro lo que significa y nos compromete "ser hijos de Dios" "templos del Espíritu Santo".

A continuación y para que veamos el contexto de esta expresión utilizada por el Papa Francisco, ponemos  el texto completo de la homilía del Santo Padre:
Queridos hermanos y hermanas
Celebro con alegría la primera Misa Crismal como Obispo de Roma. Os saludo a todos con afecto, especialmente a vosotros, queridos sacerdotes, que hoy recordáis, como yo, el día de la ordenación.
Las lecturas, también el Salmo, nos hablan de los «Ungidos»: el siervo de Yahvé de Isaías, David y Jesús, nuestro Señor. Los tres tienen en común que la unción que reciben es para ungir al pueblo fiel de Dios al que sirven; su unción es para los pobres, para los cautivos, para los oprimidos...
Una imagen muy bella de este «ser para» del santo crisma es la del Salmo 133: «Es como óleo perfumado sobre la cabeza, que se derrama sobre la barba, la barba de Aarón, hasta la franja de su ornamento» (v. 2). La imagen del óleo que se derrama, que desciende por la barba de Aarón hasta la orla de sus vestidos sagrados, es imagen de la unción sacerdotal que, a través del ungido, llega hasta los confines del universo representado mediante las vestiduras.
La vestimenta sagrada del sumo sacerdote es rica en simbolismos; uno de ellos, es el de los nombres de los hijos de Israel grabados sobre las piedras de ónix que adornaban las hombreras del efod, del que proviene nuestra casulla actual, seis sobre la piedra del hombro derecho y seis sobre la del hombro izquierdo (cf. Ex 28,6-14). También en el pectoral estaban grabados los nombres de las doce tribus de Israel (cf. Ex 28,21).
Esto significa que el sacerdote celebra cargando sobre sus hombros al pueblo que se le ha confiado y llevando sus nombres grabados en el corazón. Al revestirnos con nuestra humilde casulla, puede hacernos bien sentir sobre los hombros y en el corazón el peso y el rostro de nuestro pueblo fiel, de nuestros santos y de nuestros mártires, que en este tiempo son tantos.
De la belleza de lo litúrgico, que no es puro adorno y gusto por los trapos, sino presencia de la gloria de nuestro Dios resplandeciente en su pueblo vivo y consolado, pasamos ahora a fijarnos en la acción. El óleo precioso que unge la cabeza de Aarón no se queda perfumando su persona sino que se derrama y alcanza «las periferias».
El Señor lo dirá claramente: su unción es para los pobres, para los cautivos, para los enfermos, para los que están tristes y solos. La unción, queridos hermanos, no es para perfumarnos a nosotros mismos, ni mucho menos para que la guardemos en un frasco, ya que se pondría rancio el aceite... y amargo el corazón.
Al buen sacerdote se lo reconoce por cómo anda ungido su pueblo; esta es una prueba clara. Cuando la gente nuestra anda ungida con óleo de alegría se le nota: por ejemplo, cuando sale de la Misa con cara de haber recibido una buena noticia.
Nuestra gente agradece el evangelio predicado con unción, agradece cuando el evangelio que predicamos llega a su vida cotidiana, cuando baja como el óleo de Aarón hasta los bordes de la realidad, cuando ilumina las situaciones límites, «las periferias» donde el pueblo fiel está más expuesto a la invasión de los que quieren saquear su fe.
Nos lo agradece porque siente que hemos rezado con las cosas de su vida cotidiana, con sus penas y alegrías, con sus angustias y sus esperanzas. Y cuando siente que el perfume del Ungido, de Cristo, llega a través nuestro, se anima a confiarnos todo lo que quieren que le llegue al Señor: «Rece por mí, padre, que tengo este problema...». «Bendígame, padre», y «rece por mí» son la señal de que la unción llegó a la orla del manto, porque vuelve convertida en súplica, súplica del Pueblo de Dios.
Cuando estamos en esta relación con Dios y con su Pueblo, y la gracia pasa a través de nosotros, somos sacerdotes, mediadores entre Dios y los hombres. Lo que quiero señalar es que siempre tenemos que reavivar la gracia e intuir en toda petición, a veces inoportunas, a veces puramente materiales, incluso banales –pero lo son sólo en apariencia– el deseo de nuestra gente de ser ungidos con el óleo perfumado, porque sabe que lo tenemos.
Intuir y sentir como sintió el Señor la angustia esperanzada de la hemorroisa cuando tocó el borde de su manto. Ese momento de Jesús, metido en medio de la gente que lo rodeaba por todos lados, encarna toda la belleza de Aarón revestido sacerdotalmente y con el óleo que desciende sobre sus vestidos. Es una belleza oculta que resplandece sólo para los ojos llenos de fe de la mujer que padecía derrames de sangre.
Los mismos discípulos –futuros sacerdotes– todavía no son capaces de ver, no comprenden: en la «periferia existencial» sólo ven la superficialidad de la multitud que aprieta por todos lados hasta sofocarlo (cf. Lc 8,42). El Señor en cambio siente la fuerza de la unción divina en los bordes de su manto.
Así hay que salir a experimentar nuestra unción, su poder y su eficacia redentora: en las «periferias» donde hay sufrimiento, hay sangre derramada, ceguera que desea ver, donde hay cautivos de tantos malos patrones. No es precisamente en autoexperiencias ni en introspecciones reiteradas que vamos a encontrar al Señor: los cursos de autoayuda en la vida pueden ser útiles, pero vivir nuestra vida sacerdotal pasando de un curso a otro, de método en método, lleva a hacernos pelagianos, a minimizar el poder de la gracia que se activa y crece en la medida en que salimos con fe a darnos y a dar el Evangelio a los demás; a dar la poca unción que tengamos a los que no tienen nada de nada.
El sacerdote que sale poco de sí, que unge poco –no digo «nada» porque, gracias a Dios, la gente nos roba la unción– se pierde lo mejor de nuestro pueblo, eso que es capaz de activar lo más hondo de su corazón presbiteral. El que no sale de sí, en vez de mediador, se va convirtiendo poco a poco en intermediario, en gestor.
Todos conocemos la diferencia: el intermediario y el gestor «ya tienen su paga», y puesto que no ponen en juego la propia piel ni el corazón, tampoco reciben un agradecimiento afectuoso que nace del corazón. De aquí proviene precisamente la insatisfacción de algunos, que terminan tristes, sacerdotes tristes, y convertidos en una especie de coleccionistas de antigüedades o bien de novedades, en vez de ser pastores con «olor a oveja» –esto os pido: sed pastores con «olor a oveja», que eso se note–; en vez de ser pastores en medio al propio rebaño, y pescadores de hombres.
Es verdad que la así llamada crisis de identidad sacerdotal nos amenaza a todos y se suma a una crisis de civilización; pero si sabemos barrenar su ola, podremos meternos mar adentro en nombre del Señor y echar las redes. Es bueno que la realidad misma nos lleve a ir allí donde lo que somos por gracia se muestra claramente como pura gracia, en ese mar del mundo actual donde sólo vale la unción –y no la función– y resultan fecundas las redes echadas únicamente en el nombre de Aquél de quien nos hemos fiado: Jesús.
Queridos fieles, acompañad a vuestros sacerdotes con el afecto y la oración, para que sean siempre Pastores según el corazón de Dios.
Queridos sacerdotes, que Dios Padre renueve en nosotros el Espíritu de Santidad con que hemos sido ungidos, que lo renueve en nuestro corazón de tal manera que la unción llegue a todos, también a las «periferias», allí donde nuestro pueblo fiel más lo espera y valora.
Que nuestra gente nos sienta discípulos del Señor, sienta que estamos revestidos con sus nombres, que no buscamos otra identidad; y pueda recibir a través de nuestras palabras y obras ese óleo de alegría que les vino a traer Jesús, el Ungido.
Amén.
VATICANO, 28 Mar. 2013. Basílica de San Pedro su primera Misa Crismal de Jueves Santo).

miércoles, 22 de octubre de 2014

El Evangelio no es un museo, no es un código penal, no es un código de doctrinas y mandamientos. Es una realidad viviente en la Iglesia.

El Mundo
Una semana antes del sínodo de la familia, el influyente cardenal alemán, cercano al Papa y que promueve la comunión de los divorciados, dijo que hay miedo a un "debate abierto"
Por   | LA NACION
"El Evangelio no es un museo, no es un código penal, no es un código de doctrinas y mandamientos. Es una realidad viviente en la Iglesia y nosotros tenemos que caminar con todo el pueblo de Dios y ver cuáles son sus necesidades. Algunos cardenales temen que haya un efecto dominó y que, si se cambia un punto, todo colapse."
Cuando falta una semana para el comienzo del sínodo extraordinario de obispos sobre los desafíos de la familia, marcado al rojo vivo por la cuestión de los divorciados vueltos a casar, el cardenal alemán Walter Kasper, favorable a una apertura, dijo en una entrevista con la nacion que "hay miedo a un debate abierto". Y subrayó que, si bien "la doctrina no puede cambiar, la disciplina sí puede".
Kasper es un teólogo de gran prestigio internacional y muy cercano a Francisco, que en su primer Angelus elogió el libro sobre la misericordia que escribió y que le había regalado durante el cónclave. Recientemente fue atacado por un grupo de cardenales conservadores que, en un libro que significativamente sale a la venta el 1° de octubre (titulado Permanecer en la verdad de Cristo. Matrimonio y comunión en la Iglesia Católica), rechazan en forma tajante su apertura hacia los divorciados vueltos a casar. Según Kasper, después de un camino penitencial, bajo la supervisión de un sacerdote y luego de su absolución, éstos podrían ser readmitidos a la comunión.
Durante la entrevista en un departamento lleno de libros del Vaticano, Kasper, presidente emérito del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad Cristiana, lamentó que, debido al revuelo sobre este tema, se haya reducido el sínodo a la cuestión de los divorciados vueltos a casar. "Ése es un problema, pero no el único. La agenda del sínodo es mucho más amplia y tiene que ver con los desafíos pastorales de la vida de la familia de hoy. Algunos medios dicen que habrá un gran avance y empezaron una campaña para eso. Yo también espero que haya una apertura responsable, pero es una cuestión abierta, que deberá ser decidida por el sínodo. Pero hay que ser prudentes, porque si después no sucede, la reacción será de gran desilusión".
-Algunos cardenales y obispos parecen asustados ante esa posibilidad y la rechazan incluso antes del comienzo del sínodo. ¿Por qué cree que hay tanto miedo a una evolución de la disciplina de la Iglesia?
-Creo que temen un efecto dominó, que si uno cambia un punto, todo colapse. Ése es su miedo. Todo esto se vincula con la ideología, una interpretación ideológica del Evangelio, pero el Evangelio no es un código penal. Como el Papa dijo en la exhortación apostólica "Evangelii Gaudium", citando a Santo Tomás de Aquino, el Evangelio es una gracia del Espíritu Santo que se manifiesta en la fe que obra por el amor. Ésa es una interpretación distinta. No es un museo. Es una realidad viviente en la Iglesia y nosotros tenemos que caminar con todo el pueblo de Dios y ver cuáles son sus necesidades. Luego, debemos hacer un discernimiento a la luz del Evangelio, que no es un código de doctrinas y mandamientos. No podemos simplemente tomar una frase del Evangelio de Jesús y de ahí deducirlo todo. Hace falta una hermenéutica para entender todo el mensaje del Evangelio y luego diferenciar qué es doctrina y qué disciplina. La disciplina puede cambiar. Por eso me parece que acá tenemos un fundamentalismo teológico que no es católico.
-¿Usted dice entonces que no se puede cambiar la doctrina, pero sí la disciplina?
-La doctrina no puede cambiar. Nadie niega la indisolubilidad del matrimonio. Pero la disciplina sí puede cambiar y ya ha cambiado varias veces, como vemos en la historia de la Iglesia.
-¿Cómo se sintió cuando se enteró de que se estaba por publicar un libro de cinco cardenales que atacan su postura?
-Todo el mundo es libre de expresar su opinión, no es un problema para mí. El Papa quería un debate abierto, y creo que esto es una novedad y es algo sano que ayuda mucho a la Iglesia.
-¿Hay miedo entre algunos cardenales porque, como dijo el Papa, hay una construcción moral que podría colapsar como un castillo de naipes?
-¡Sí, es una ideología, no es el Evangelio!
-¿Hay miedo a una discusión abierta en el sínodo?
-Sí, porque temen que todo pueda colapsar. Pero, primero de todo, vivimos en una sociedad abierta y plural, y es bueno para la Iglesia que haya una discusión abierta, como tuvimos en el Concilio Vaticano II (1962-65). También es bueno para la imagen de la Iglesia, porque una Iglesia cerrada no es una Iglesia sana. Por otra parte, cuando debatimos sobre matrimonio y familia, debemos escuchar a la gente que vive esta realidad. Hay un sensus fidelium [el sentido de los fieles]. No puede ser decidido sólo desde arriba, desde la jerarquía de la Iglesia, y especialmente no se pueden citar viejos textos del último siglo, hay que observar la situación de hoy, hacer un discernimiento del espíritu y llegar a resultados concretos. Yo pienso que ésta es la aproximación del Papa, mientras que muchos otros parten de la doctrina y usan después un método más deductivo.
-En una entrevista con un medio italiano usted dijo que el blanco verdadero de los ataques de los cinco cardenales conservadores no es usted, sino el Papa...
-Quizá fui imprudente. Pero mucha gente lo está diciendo, se puede oír en la calle todos los días. No quiero juzgar a nadie, pero es obvio que hay gente que no está totalmente de acuerdo con este papa, algo que no es nuevo y ya sucedió durante el Concilio Vaticano II, cuando muchos estaban en contra al aggiornamento de Juan XXIII y Pablo VI.
-Muchos analistas piensan que no es una coincidencia que este libro salga justo en vísperas del sínodo...
-Sí, es un problema. No recuerdo una situación semejante, en la que de forma tan organizada cinco cardenales escribieran semejante libro. Es como se manejan los políticos, pero creo que en la Iglesia no deberíamos portarnos así.
-¿Qué espera del sínodo?
-Creo que mucho depende de cómo el mismo Papa abrirá el sínodo. Él no puede darnos una solución al principio, pero sí una perspectiva, una dirección. Espero que haya una discusión serena y amistosa de todos los problemas vinculados a la familia, no sólo uno. Y creo que lograremos un gran consenso, como tuvimos en el Concilio Vaticano II.
-En los últimos días, el Papa habló varias veces de la misericordia, dijo que hay que captar los "signos de los tiempos", que los pastores deben estar cerca de la gente, por lo que parece muy claro qué es lo que quiere...
Sí, leer los signos de los tiempos fue fundamental durante el Concilio Vaticano II. No puedo imaginarme que la mayoría del sínodo en este punto pueda oponerse al Papa.
-Sobre la cuestión de los divorciados vueltos a casar: ¿la comunión es un premio para quien es perfecto o es una ayuda al pecador?
-La comunión tiene un efecto sanador. Y especialmente la gente que vive en situaciones difíciles necesita la ayuda de la gracia y necesita los sacramentos.
-Otra solución sería anular en forma más rápida los matrimonios.
-Hay situaciones en las que la anulación es posible. Pero tome el caso de una pareja con diez años de matrimonio, con chicos, que en los primeros años tuvo un matrimonio feliz, pero por diversas razones fracasa. Este matrimonio era una realidad y decir que era canónicamente nulo no tiene sentido.

Un teólogo progresista

Walter Kasper
Cardenal
Edad: 81 años
Origen: Alemania

  • Creado cardenal por Juan Pablo II, Kasper es presidente emérito del Pontificio Consejo para la Promoción de la Unidad de los Cristianos
  • El cardenal le regaló a Bergoglio su libro Misericordia antes del cónclave en el que fue elegido papa. Francisco lo citó en su primer Angelus
  • De tendencia progresista, es autor de numerosas publicaciones y goza de un gran prestigio como teólogo a nivel internacional
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martes, 8 de octubre de 2013

¿Para que casos es la Misericordia divina?.

Leída la siguiente noticia y algunos comentarios uno se pregunta

¿El cristiano puede equivocarse?. ¿Para que casos es la Misericordia divina?.

La archidiócesis de Friburgo abre la puerta a dar la comunión a los divorciados vueltos a casar

La archidiócesis de Friburgo, en el sur de Alemania, quiere abrir por su propia cuenta la posibilidad de que los casados en segundas nupcias puedan acceder de nuevo a todos los sacramentos. La archidiócesis enviará esta semana un nuevo manual de orientación para los directores espirituales para abordar el tratamiento que la Iglesia da a las personas divorciadas y que podría tender validez para todo el territorio alemán, informa la agencia alemana DPA.

 (Agencias) «Queremos estar abiertos a los afectados por el fracaso en su matrimonio, queremos escucharlos y encontrarnos con ellos» La motivación de está iniciativa es la de mejorar la situación y los derechos en el seno de la Iglesia de las personas que, una vez divorciadas, han decidido volver a contraer matrimonio.

teniendo en cuenta el cada vez más alto porcentaje de divorcios, la Iglesia no puede continuar excluyendo a estas personas y negarles algunos sacramentos.

Así, los divorciados podrán en el futuro acceder a charlas con los pastores donde podrán discutir sobre su matrimonio y su fe, lo cual podría ser la base para que pudiesen acceder de nuevo a la vida de la Iglesia.

consideramos verdad que los afectados se sienten a menudo arrinconados y sufren por ello; por otro lado, conocemos las normas de la Iglesia y el derecho canónico» dijo Möhrle.

se posibilitará un nuevo trato a los separados vueltos a casar.

 

COMENTARIOS. 

Mucha gente sufre, por muchos motivos; entre otros por la terrible inestabilidad de la institución familiar, cuyas primeras victimas son los más débiles, primero los niños y luego, casi siempre, las mujeres, que suelen quedar embarazadas de por vida como consecuencia de un si quiero, allí donde les prometieron un amor para siempre. La cuestión no es si todos los que sufren, no pocas veces como consecuencia de sus propios pecados, encontrarán el misericordioso consuelo del Altísimo. Es seguro que lo encontrarán si lo buscan, por muchos caminos que siempre están abiertos a la misericordia de Dios. La cuestión es si ese consuelo ha de tener carácter sacramental, y sí la Iglesia debe con ello sumarse a la corriente de los que así pretenden sancionar la separación de lo que Dios ha unido. Acoger a los divorciados a esa comunión sacramental es aceptar el divorcio, de hecho, y de derecho. Mala cosa cuando los pastores se empeñan en enredar, confundiendo la misericordia con las instituciones.

 

Jesucristo:
Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, adultera, y el que se casa con la repudiada por el marido, comete adulterio.

Ya le pueden dar mil vueltas, que las palabras de Cristo no las puede cambiar ni la Iglesia. Los que se divorcian y se vuelven a casar son adúlteros. Y si no se arrepienten y dejan de ser adúlteros, difícilmente pueden salvarse.

08/10/13 11:07 AM

Comentario  de

Me parece un grave error. Es una bomba mas en la línea de flotación de la Iglesia.
Es dar vía libre al adulterio y al concubinato. Si se da la Comunión, se está dando por hecho que no existe pecado.

¡¡¡Terribles tiempos!!!

08/10/13 11:07 AM

Comentario de

Permitir que personas que viven en adulterio accedan a la Sagrada Comunión sería gravísimo. Yo creo que inadmimsible.

08/10/13 11:13 AM

Comentario deI

De seguir en esta línea de confusión y de permisividad, llegando las cosas a enfrentar a los mismos Mandamientos de la Ley de Dios, me plantearía la opción de dejar la Iglesia oficial y buscar refugio en una Iglesia fiel a Dios y a sus Mandamientos.

08/10/13 11:13 AM

Comentario de.

¿Es decir que el Adulterio deja de ser pecado mortal? O van a permitir a personas en pecado mortal comulgar? Esto es un atentado contra la Iglesia y contra el Evangelio, y de ninguna manera un catolico puede plegarse a semejante disparate.

08/10/13 11:26 AM

Comentario de

La práctica de esta novedad no surge por parte de la Archidiócesis, sino de un grupo de sacerdotes "directores espirituales" (a saber lo que es eso), que van en esa línea, pero nada dice de su obispo, que debe regular esto. La Santa Sede intervendrá, obviamente, por mucho que Benedicto dijera. Nuestro querido Papa nunca tomó una decisión, ni orientó en linea alguna. Sólo dejo abierta la puerta a la revisión. Probablemente para agilizar y revisar más en profundidad los procesos de declaración de nulidad, que son ásperos y lentos.
Si un divorciado recibe la comunión después de haberse vuelto a casar lo que está realizando es un acto contrario al matrimonio. Aceptando esta práctica friburguesa, estaríamos declarando que el amor de Dios puede sernos retirado y que no es fiel.
Lo importante ahora no es ponernos a ver qué hacemos con estos, sino con los que vienen. Educar a los futuros matrimonios, para que quieran y busquen la gloria de Dios con lo que hacen... y no al revés.

08/10/13 11:29 AM

Comentario de

Isabel, no queda más remedio que estar en la católica... no existe una Iglesia oficial y una fiel, la fiel es la católica, la fiel es la Iglesia de Pedro. Y tú, siendo parte de la Iglesia debes opinar, porque el sensus fidelium es lo que define la fe de la Iglesia, que queda recogido en el Magisterio. La Inmaculada no se le ocurrió a un Papa, sólo recogió y discernió el verdadero sentir de los fieles. Por eso debemos alzar nuestras voces, y vivir en deseo de santidad, por encima de los que buscan estas cosas. Para que el Magisterio no se sienta solo y pueda ver que sigue en lo cierto. Que se puede vivir de otra manera.